sábado, 30 de octubre de 2010

EL SUICIDIO DE KIRCHNER (ÚLTIMA PARTE)


Quedó claro para nosotros que se trató de un suicidio, o al menos de una muerte inducida respecto de la cual mucho se sabía con anticipación. El paciente, que había tenido varios cuadros críticos, no seguía puntualmente con ninguna de las indicaciones médicas que se le hicieran y es indubitable que a través de ello buscaba la propia muerte. Nosotros hemos sido los primeros si no los únicos en anticipar este trágico final en tres artículos sucesivos publicados entre el 2003, año en el que asumiera el gobierno, y el 2008 cuando comenzara el colapso de su estrella tras la crisis con el campo (1), (2) y (3). Aplicamos en tales notas un procedimiento no convencional de análisis político que sería largo repetir aquí por lo que remitimos a los interesados a las mismas. Ahora lo que queremos explicar son en cambio las razones de esta situación, es decir qué fue lo que condujo a este final. Para ello acudiremos a dos disciplinas subsidiarias de la metafísica como la ciencia política y la psicología. Empezando por lo primero debemos decir que hoy en día la política moderna, a diferencia de lo que sucediera siempre en épocas normales, se basa no en los principios sino en el terreno de la eficacia y la oportunidad. Una teoría o un político interesan no tanto por el valor de verdad que tengan, sino por el éxito o los votos que hayan obtenido. La frase de ese general devenido en político de que ‘la realidad es la única verdad’ grafica perfectamente lo que es la política moderna. En realidad no interesa aquí tanto si una cosa es verdadera, si beneficia o no a las personas, sino si ha logrado imponerse y triunfar, lo cual en un terreno democrático como el actual significan votos y triunfo en las urnas. Y al respecto digamos que deben ser hombres muy menores y carentes de una auténtica dimensión espiritual los que acepten hacer política en estas condiciones en donde la verdad y los principios queden subordinados al éxito. Hombres en los cuales, ante la falta de certezas interiores, necesiten confirmaciones externas y que vivan pendientes de la adquisición de algo ajeno a ellos mismos que los pueda completar. El político moderno, como forma paradigmática de esta era de decadencia, es un ser que precisa llenar su yo interior con la búsqueda incesante de bienes externos que pueden ser tanto cosas materiales como también los relativos al prestigio que le otorguen las adhesiones de los otros. Y hay por lo tanto, en función de estas dos prioridades, dos tipos de líderes modernos. Por un lado se encuentran aquellos que buscan a través de la política satisfacer sus apetitos de bienes y los que en cambio dan prioridad a la satisfacción que les produce el logro del consentimiento ajeno. El peronismo, que ha sido justamente la mejor y más paradigmática manera como se ha manifestado entre nosotros la política moderna, nos ha dado a esos dos tipos de líderes que se han diferenciado justamente por la prioridad que le han otorgado a cada una de estas dos cosas. Y estos han sido Menem y Kirchner, pudiendo entrar con la descripción de los mismos de lleno en una esfera psicológica.
Con respecto al primero de ellos, alguien cuando lo describió manifestó con razón que se destacaba especialmente por ser una persona que carecía totalmente del defecto de la timidez. Es decir que en realidad al mismo le interesaba ser exitoso no tanto para consolidar el propio yo, sino para adquirir aquellos bienes necesarios para colmar su vacío interior. Es decir que para Menem el consentimiento ajeno no era el fin, sino simplemente un medio para alcanzar otras cosas. Por ello el mismo, si bien no ha tenido el vicio de la timidez, se ha destacado en cambio por una personalidad voluptuosa encaminada hacia la búsqueda siempre mayor de placeres habitualmente relacionados con una sexualidad desenfrenada (1). Pasó exactamente al revés con Kirchner, a este último por supuesto que le interesaron también los bienes materiales, pero los acumuló en función de un fin ulterior diferente del de su predecesor que ha sido la búsqueda del consentimiento y confirmación ajena. Si Menem ha sido un hombre público que ha podido siempre prescindir de lo que los otros decían de él, no ha pasado lo mismo con Kirchner, al que se podría sin más calificar desde tal perspectiva como un tímido. Y esto se lo vio justamente en la decisión por la cual resolviera elegirla a su esposa como su sucesora en el cargo a pesar de que podía perfectamente haberse hecho reelegir, pero, como había escuchado desde varios sectores que en realidad era ella la que dirigía el país entre bastidores, quiso revertir tal situación mostrándose así él como el verdadero jefe de Estado. Y en tal sentido hay que reconocer que tuvo éxito pues fue justamente luego de que su esposa fuera elegida presidente que empezó a ser concebido como el verdadero gobernante.
Esta misma situación es la que se ha producido ahora con su suicidio y con su antecedente real cual fuera la derrota que tuviera con el campo en el famoso conflicto por las retenciones. Se supo que al haber perdido la pulseada planteó hace dos años la renuncia al gobierno. Argumentó que podía repetir una misma circunstancia como la de Perón que fue expulsado del poder con el 30% del consentimiento de la población y que luego, debido a los fracasos de la oposición, pudo volver y triunfar con el 70%. Insistió en tal oportunidad que el desgaste de sus enemigos era mucho mayor que en la época del general que regresó al poder luego de casi 20 años de exilio; él consideraba que su retorno tras el fracaso de la oposición iba a ser en menos de tres años. Sin embargo las cosas le salieron mal porque su esposa Cristina se le plantó y por primera vez no aceptó seguir sus indicaciones.
Se supo luego que dos días antes de su muerte recibió un informe confidencial que le decía que su derrota electoral era ya ahora irreversible y que hasta podía llegar a dudarse de que pasara a la segunda vuelta. En la soledad de El Calafate pergeñó pues su última estratagema. Un Kirchner muerto haría crecer su popularidad del 30 hasta más del 50. Muchos que no lo votaron lo llorarían en su velatorio y Cristina llegaría a ganar las elecciones.
Desde ya que esto último no va a ser así y el desgaste del régimen va a ser mucho mayor puesto que esta vez se va a repetir y en forma multiplicada la experiencia de la viuda de Perón en el poder. Aunque ahora no va a ser con un solo López Rega, sino que una docena de ellos pateará cada uno por su lado. Pero esto lo dejaremos para otra oportunidad. Simplemente digamos que no se resolverá la crisis argentina ni de otro país simplemente con la salida de un Kirchner de la escena política, sino que lo que se debe terminar es esa gran anomalía que es el mundo moderno (2).

(1) Menem se ha jactado como un verdadero mérito el de ser un mujeriego. Tiene como su correlato internacional a otro líder europeo como Berlusconi, que es la versión italiana del primero. Paradojalmente y como un signo de algo verdaderamente grotesco que habría que analizar en una nota ulterior, el mismo día en que moría Kirchner en Italia comenzaba a estallar el escándalo conocido como el Rubygate o también del Dunga Dunga. Compulsivo putañero, Berlusconi esta vez se pasó de la raya. Una de sus odaliscas preferidas, la marroquí Ruby, cayó presa por ladrona y Berlusca en persona llamó a la comisaría para que la liberaran alegando que se trataba de la sobrina del premier egipcio Mubarak. Es decir, además de todo, un papelón internacional. A esto se le suma que la aludida aun no tiene los 18 años que cumplirá pasado mañana. Por lo cual en dos días la sociedad italiana se enterará de cosas trascendentes tales cómo es el famoso Dunga Dunga que la pulposa joven practicaba con el premier. Tal como vemos tampoco se trata aquí de una persona tímida.

(2) Esta tendencia hacia la timidez compulsiva, consistente en un interés enfermizo respecto de la opinión y aprobación ajena, puede servir también para explicar aquí las causas del verdadero fanatismo manifestado por Kirchner en la persecución hacia los militares que participaron de la guerra contra la subversión. Él ha querido de esta manera compensar su conducta asumida durante la época de la pasada dictadura, respecto de la cual si no alcanzó a ser abiertamente un colaborador, se destacó en cambio por una persona que se mantuvo ajena a la lucha en su contra e incluso se benefició con sus políticas económicas. Persiguiendo ahora a los militares quiso así compensar ante su conciencia y la de los otros sus anteriores omisiones.

Marcos Ghio
30/10/10

lunes, 25 de octubre de 2010

Algo más sobre el debate entre principistas y populistas
LA POLÉMICA ENTRE WERMUS Y FEINMAN


Nosotros queremos continuar acá con el contenido desarrollado en otra nota aparecida en el último número de El Fortín en la cual sosteníamos que la sociedad argentina está hoy en día obligada a participar de un debate mediático entre las tendencias en la que se ha dividido tradicionalmente la extrema izquierda, sea stalinista como trotskysta, respecto de la manera cómo es conveniente realizar la revolución bolchevique en la cual todos los participantes del mismo creen por igual con una fe ciega en tanto que la misma representaría el producto fatal de la lucha de clases, es decir el motor implícito y marxista de la historia. Y decíamos en esa nota que la izquierda seguía dividida como hace más de 50 años entre principistas y populistas, es decir entre aquellos que, abrazados de los principios que sustentan fanáticamente, pretenden corregir la realidad, en tanto no alcanzaría a ser racional y marxista como ellos, y los otros que en cambio sostendrían lo contrario, que son los intelectuales de tal ideología los que deben aprender de la realidad tratando de percibir las vetas marxistas que se desprenden de los hechos. Esto mismo se ha agudizado en estos días a partir del trágico acontecimiento de lucha gremial que terminara con la vida de un joven trotskista militante de una de sus ramas, denominada el Partido Obrero y cuyo líder y fundador es Saúl Wermus, más conocido en nuestro medio como Jorge Altamira. Respecto de esta discontinuidad existente entre pseudónimo y nombre real hablaremos luego
Acá en verdad lo que nos interesa primeramente es el debate que se ha suscitado entre el aludido, representante como tal de los principistas y su coetáneo, habitual columnista del matutino pro-kirchnerista Página 12, el filósofo José Pablo Feinman, como exponente del populismo, asumiendo ambos las dos posturas antes aludidas y contrapuestas que contrastan en el seno de nuestra izquierda. Todo se ha originado porque Wermus, en una arenga lanzada en la misma Plaza de Mayo, ha acusado del crimen de su afiliado al mismo gobierno de Cristina Kirchner al que ha calificado como defensor del capitalismo y burgués. Feinman en cambio, en tanto exponente del marxismo populista, lo critica a Wermus por su cerrazón ideológica y por no querer ser político, es decir en ser incapaz de percibir las diferencias de matices, para él esenciales, que pueden haber existido entre el régimen de un Menem y el de los Kirchner, ya que en este último aparecen vetas progresistas y bolcheviques que habría que ser capaces de explotar y nos recuerda la actuación similar del trotskismo del Erp en la época de Cámpora y de Perón quienes por sus acciones turbulentas e intempestivas en contra de tales gobiernos terminaron arruinando lo positivo y progresista que en éstos había dando así excusas a la derecha para luego tomar el poder. En fin, tal como vemos principistas y populistas del marxismo leninismo, si bien comparten lo esencial del mensaje, contrastarán de por vida respecto de la praxis a implementar y dudamos de que alguna vez lleguen a ponerse de acuerdo.
Ahora bien, respecto de esta interminable polémica que a nuestro entender no tiene solución y lo único lamentable es que, tal como decíamos en la otra nota, ha salido de la esfera privada de las capillas bolcheviques para hacerse pública a través de los grandes medios de prensa que les prestan sus espacios con tanta generosidad, nosotros queremos decir un par de cosas. Que si bien estamos en las antípodas del pensamiento de ambos nos resulta en cambio más simpática la postura de Feinman, un judío que no esconde su apellido y por lo tanto da la cara, de la de Wermus, que en cambio tiene que ocultarse detrás del hispánico y de alcurnia Altamira. Quiero decir que me siento verdaderamente discriminado por tal decisión que indudablemente no tiene este único ejemplo notorio sino que hay otros en medios públicos, sea periodísticos como farandulescos, tales como los sonados casos de Romay, Viale, Perina, etc. Me pregunto: ¿por qué se nos tiene que considerar de tan escaso nivel intelectual en modo tal de pensar que descalificaríamos a alguien por el apellido y no por la ideología o los principios que sustenta? ¿No es ésta una forma de ser discriminados al reputársenos como poco inteligentes y prejuiciosos? Porque al parecer hay algunos que consideran, como el caso aquí aludido, que una persona no se afiliaría nunca a un partido capitaneado por Saúl Wermus y sí en cambio a uno que lo dirige el más paquete e hispánico Jorge Altamira. Y lo que me ha resultado en su momento más insólito ha sido también que el aludido haya llegado a ser legislador ignorando al respecto (y quizás alguien pueda ayudarme) si juró con ese nombre o con su pseudónimo cuando asumió, pues en el último caso tal acto carecería de valor.
Pero también las sutilezas pueden seguir incrementándose. Llama poderosamente la atención que la muerte de un militante del partido de Wermus haya acontecido a los pocos días de que ese nucleamiento trotskista haya llenado las calles de Buenos Aires con carteles que, ante el veto presidencial a la ley que establecía el 82% en las jubilaciones, invitaban a efectuar movilizaciones como las que acontecen con tanta violencia en Francia por el mismo tema. Y que también este hecho haya acontecido luego de que el gremialismo peronista prestó su pleno consentimiento a la candidatura de Kirchner. Para los cazadores de sutilezas podría recordarse también que uno de los hermanos de Saúl Wermus, de nombre Ismael, es a su vez uno de los principales articulistas del matutino Clarín, hoy confrontado con el gobierno y que como éste también utiliza un pseudónimo hispánico, Bermúdez. Pero se puede ir más lejos todavía, un tercer hermano de los aludidos, Felipe Wermus, es en la actualidad el esposo de una de las principales dirigentes del Partido del Trabajo de Lula, la adinerada Marta Suplici, y es reputado como uno de sus principales ideólogos que actúan entre bastidores debido a su origen argentino. Es abiertamente trotskista como Saúl, pero a diferencia de éste, debido a que vivió muchos años en París, utiliza el pseudónimo francés Luis Favre. Se sabe que Lula encabeza un bloque junto a los presidentes de Perú y Chile de presidentes progresistas pero racionales, en contraste con los populistas Chávez, Correa y Kirchner. En pocas palabras nos preguntamos ¿qué tendrá de malo llamarse Wermus? O también ¿estos debates distractivos a los que se nos quiere someter y aburrir no tendrán la finalidad de ocultarnos otros hechos más importantes?

Marcos Ghio
25/10/10

domingo, 17 de octubre de 2010

A propósito de un artículo de El País sobre Maradona
EL FALSO DILEMA ARGENTINO: PRAGMATISMO O PENSAMIENTO MÁGICO


Días pasados el diario El País de Madrid publicó una nota que diera vuelta por diferentes redacciones de periódicos argentinos respecto de la figura de Maradona comprendida como metáfora (en realidad lo más apropiado hubiera sido decir símbolo) de la Argentina actual y decadente. La misma estaba firmada por el español Carlín y el argentino Pierini y ponía el acento, a través del análisis de las recientes actuaciones deportivas y verborrágicas del famoso futbolista devenido en técnico, en ciertas características que serían también propias de nuestro país; en primer término en lo que siempre se ha calificado como la viveza criolla, es decir esa tendencia a no querer trabajar, a querer vivir de la zoncera ajena con independencia de cualquier valor moral superior. Lo cual a su vez se expresaría en una especie de pensamiento mágico y facilista por el que se considera que se resolverían las cosas sin esfuerzo alguno, de la misma manera con que uno puede hacerse rico y famoso estafando a los demás, tal como hiciera el aludido futbolista cuando produjera un importante gol con la mano. A su vez esta característica propia del argentino sería también lo que explicaría esa constante histórica expresada a través del peronismo el cual, en tanto manifestación política de la viveza criolla, sería también la causa de nuestra decadencia, la que explicaría además el fenómeno actual de los Kirchner los que, justamente por ser fieles a tal movimiento, se encontrarían más cercanos a demagogos inescrupulosos como Chávez que ‘a políticos serios y pragmáticos como Lula o Mugica’.
Dejando para otra ocasión lo relativo al fenómeno de los Kirchner respecto del cual nos hemos ya explayado vastamente en otras oportunidades, no pudiendo quedar duda alguna de nuestro absoluto rechazo hacia los mismos, no podemos menos que objetar el planteamiento esencial de la nota aludida que tal como era de esperar ha despertado el entusiasmo acentuado de los políticos que en manada hoy están a la espera de ser los próximos sustitutos del matrimonio presidencial en colapso.
Acá podríamos decir que una de las señales principales de que vivimos en decadencia es el hecho de que se repiten cíclicamente en la política los mismos fenómenos, incluso hasta con los mismos protagonistas y consignas, a pesar de que la población haya varias veces expresado su hartazgo llegando a sustentar la famosa consigna de ‘que se vayan todos’.
No es de extrañar entonces que hoy en día hasta con los mismos términos estemos repitiendo situaciones parecidas a las que se produjeran por ejemplo en 1989 cuando, luego de un período al que se calificara también de mágico e ideologista, como el de Alfonsín, se preparaba para suplantarlo la alternativa de los ‘pragmáticos’ pertenecientes a los dos partidos alternantes y reiterativos de la decadencia, en este caso Angeloz y Menem, que competían por mostrarse como adeptos por igual a tal postura e incluso compitiendo en mostrarnos cuál de los dos lo era más. Y al respecto, más allá de la profunda degradación que representara la era menemista, podemos decir algunas cosas esenciales. La primera de ellas es que no es verdad como dicen los articulistas que el pragmatismo sea sinónimo de seriedad. La segunda es que de ninguna manera es una alternativa a la viveza como ellos creen, sino por el contrario una de sus tantas manifestaciones. La tercera es que tampoco es cierto que sea la alternativa al peronismo. Y ello no solamente porque Menem fue un pragmático, tal como él lo manifestó, sino principalmente el fundador de tal movimiento que supo varias veces con su famosa teoría de los anticuerpos en política virar de acuerdo a las conveniencias sea a la izquierda como a la derecha, sin preocuparse en manera alguna por los principios o los ‘ideologismos’.
Aclaremos lo esencial del pragmatismo. Recibe tal nombre la filosofía creada en los Estados Unidos por William James para la cual el valor de verdad de una teoría está representado por el éxito que la misma haya alcanzado. Y como nos hallamos en un medio materialista como el norteamericano, tal éxito solamente puede medirse en función de economía y triunfo en el mundo de los negocios. Y al respecto habría que preguntarle al aludido periódico El País, que pareciera olvidar la profunda crisis que se vive en su suelo, ¿qué importancia puede tener que una filosofía pragmática y capitalista haya producido el aumento del producto bruto de un país si su correlato es justamente el de una masa embrutecida que lo único que puede hacer es vibrar con los ritmos de músicas sincopadas o llenarse los cerebros con los contenidos educativos de nuestra televisión pública y privada? Si a lo mejor el peronista Kirchner no es un pragmático porque se le ha ocurrido ponerse a toda la prensa ‘seria’ (y pragmática) en contra, sí lo era en cambio el peronista Menem que decía que teníamos que estar en relaciones carnales con los EEUU porque le habían ganado la guerra a los rusos (1).
Lo decimos una vez más: de la viveza criolla solamente se sale superando las dos alternativas modernas que se nos han impuesto para acentuar nuestra decadencia y conducirnos al abismo, sea las mágicas como las pragmáticas que pretenden un mundo fundado en valores materiales.



(1) Menem triunfó en las elecciones justamente por ser más pragmático que su rival. Así pues, luego de haber prometido que iba a recuperar con sangre las Malvinas y haberse granjeado así el apoyo de nacionalistas ingenuos como Seineldín, cuando llegó al poder estableció relaciones carnales con el usurpador llegando incluso a firmar el tratado de Madrid por el que Gran Bretaña supervisaba nuestro potencial militar para evitarnos futuras aventuras bélicas. En clara expresión de su pragmatismo hizo famosa esta frase en respuesta a su rival Angeloz quien perdió por no serlo tanto. “Si yo hubiera dicho como vos lo que iba a hacer perdía las elecciones”.

Marcos Ghio
17/10/10

jueves, 14 de octubre de 2010

EL FORTÍN Nº 55 (Septiembre-Octubre 2010)

EDITORIAL

LA LEY DE MEDIOS Y LA PELEA ENTRE IZQUIERDAS

por Marcos Ghio

Las épocas terminales se caracterizan por la confusión de los conceptos y principalmente por formular falsas disyuntivas con las cuales se querría comprometer a las personas. Tal es lo que sucede en estos momentos con la propuesta de ley de medios implementada por el actual gobierno de los Kirchner y con las pretendidas réplicas a la misma formuladas por los diferentes periódicos, entre los cuales se destacan especialmente los dos principales, Clarín y La Nación. (SIGUE)

LA CLAVA
(Columna de combate doctrinario)

A PROPÓSITO DE UN REPORTAJE A ALAIN DE BENOIST
LA POLÍTICA EVOLIANA COMO ARTE DE LO NECESARIO

CONTENIDOS VARIOS

por Walter Preziosi y Marcos Ghio

A propósito de una nota del periodista Juan Gelman en Página 12

LA NOSTALGIA DE LOS BOLCHEVIQUES

LA GUERRA DE CIVILIZACIONES QUE ESTALLÓ UN 11S

FIDEL CASTRO RUZ, UN POLÍTICO FUNCIONAL A NORTEAMÉRICA

LA VERDADERA CAÍDA DEL COMUNISMO
DE MONTMATRE A CHERNOBIL



A PROPÓSITO DEL RECIENTE ESTRENO DE VINCERE
LA GRAN METAMORFOSIS DE MUSSOLINI

HIROSHIMA Y AFGANISTÁN

OBAMA Y OTELO


DOCTRINARIA:

OPCIONES METAFÍSICAS DE LA TRADICIÓN

por Eduard Alcántara

domingo, 19 de septiembre de 2010

A propósito de una nota del periodista Juan Gelman en Página 12
LA NOSTALGIA DE LOS BOLCHEVIQUES



No hay duda alguna de que el 11S y la consecuente aparición en escena del fundamentalismo islámico como fuerza alternativa al capitalismo occidental, vencedor de la guerra fría, ha creado en más de un bolchevique consuetudinario un estado de severa crisis y desazón.
Acostumbrados como estaban a hacernos creer que el comunismo era la antítesis del capitalismo, no se han cansado de hacernos creer que en 1989 el muro del Berlín se cayó sólo formalmente y que Rusia y China se habrían en cambio travestido de capitalistas con la finalidad oculta de poder golpear mejor a su gran enemigo los EEUU simulando haberse hecho ellos también de su misma ideología para poder derrotarlo así con sus mismas armas.
¿Pero cómo explicar dentro de tal contexto el fenómeno de Al Qaeda y de los atentados del 11S? Para los bolcheviques, para quienes no existe enemigo posible del sistema capitalista que no sean ellos mismos, la explicación del hecho sólo es atribuible a un hábil montaje de la CIA la cual del mismo modo que se autoatentó para justificar una invasión del Asia Central, no estaría en realidad perdiendo la guerra en Afganistán, Irak, Somalia y Pakistán, sino en cambio ¡oh sorpresa! la estaría ganando. En realidad de acuerdo a la lógica de Chomsky, Fidel Castro y ahora también Juan Gelman en su nota del día de hoy en Página 12 (La guerra inflada), Al Qaeda en realidad no existiría, en tanto que serían apenas unos 50 militantes, posiblemente antes eran 70, pero se les murieron 20 en las Torres Gemelas, los talibanes del mismo modo que en el caso anterior serían inventados. Serían en realidad agentes de ellos como lo fueran antes en la guerra contra los rusos y ahora los seguirían obedeciendo simulando ganar la guerra ‘un poco’ para así justificar más presencia de fuerzas norteamericanas en el Asia, así como se hiciera antes con el estallido de las Torres. Es decir que de acuerdo a Gelman, Obama infla la guerra a propósito, da cifras falsas así puede mandar más soldados a Afganistán y para ello cuenta con la extraordinaria ayuda de los talibanes a los que a propósito les deja ganar un poquitito. ¿Y para qué todo ello? Pues bien, de acuerdo a la lógica bolchevique, esta estratagema maquiavélica tendría un destinatario seguro: sería para atacar a Rusia, o a ‘Eurasia’ empezando primero por Irán el gran aliado de la Rusia de Putin, para después terminar con éste. Es decir que de acuerdo a los bolcheviques Al Qaeda y los talibanes habrían sido inventados por los norteamericanos para controlar el mundo entero a fin de hallar ‘excusas’ para poder invadirlo y poder derrotar de una vez por todas al comunismo travestido de capitalismo. Es pues una guerra astuta entre enemigos que se han camuflado en sus fines.
Pero lo que no nos pueden explicar los nostálgicos bolcheviques, a los cuales se les han asociado fascistas de izquierda y sionistas travestidos de antiyanquis, es por qué curiosamente coinciden con la CIA en querer reducir a la nada a la única organización que los está derrotando realmente.
Así pues en tanto Al Qaeda no serían más de 50 hombres para Gelman lo de Somalia no sería nada, sino que se trataría de un nuevo invento, a pesar de que la organización de Bin Laden ya esté luchando en las calles de Mogadiscio, por supuesto que nada tampoco respecto del Magreb y de la guerra que estallara anteayer entre Al Qaeda y el gobierno títere de Mauritania. Sería una vez más todo un invento y por lo tanto, de la misma manera que la prensa occidental, el cronista bolchevique hace un silencio aparatoso respecto de todo lo sucedido. Por supuesto que nada tampoco respecto de las 290 acciones de guerra que el movimiento talibán en alianza estrecha con la organización de Bin Laden efectuara tan sólo en el día de ayer para lograr interferir con el proceso electoral organizado por Obama en tal país. Y por supuesto que nada tampoco, y dando cada vez más cabida a la desinformación, respecto a que Rusia y China hoy se han aliado con los norteamericanos y la Otan para hacer frente al fundamentalismo islámico que tienen en el seno mismo de sus países. Rusia en el Norte del Cáucaso y China en el Turquestán del Este. La reciente reunión de la CSO de la que participaran ambas naciones manifestó expresamente que el principal enemigo que hoy tienen no es Norteamérica sino… el ‘terrorismo internacional’, es decir el mismo enemigo que hoy tienen los EEUU.
Pero hay una razón complementaria por la cual el ex montonero marxista Gelman, habitual columnista del matutino hoy kirchnerista Página 12, concuerda con los EEUU en su condena del fundamentalismo islámico. Dicha vertiente, a diferencia del marxismo y del capitalismo liberal, está en contra del Estado laico y sostiene en cambio el carácter sagrado de la función política, considera que la meta de la vida del hombre no se encuentra en la inmanencia expresada por la libido sexual y por el materialismo económico, como en manera común opinan marxistas y capitalistas, sino en la trascendencia alcanzada a través de la vía heroica de la jihad. Por ello resultan comprensibles sus ataques compartidos con la CIA. Tal como dijera Heidegger, comunismo y capitalismo son metafísicamente iguales.

Walter Preziosi
19/09/10

jueves, 9 de septiembre de 2010

LA GUERRA DE CIVILIZACIONES QUE ESTALLÓ UN 11S


En estos días y en los que se acercan varios temas concurrentes conmoverán a la opinión pública mundial. Se aproxima una fecha de significativa importancia que merece una serie de interpretaciones. Si lo juzgáramos desde el punto de vista moral el 11S del 2001 fue un hecho repudiable porque murieron intempestivamente unas 3000 personas y eso está muy mal como son malas todas aquellas guerras en las cuales mueren civiles que no se encuentran en el frente de batalla, como fue malo Hiroschima, como hoy lo es también Falluja en Irak en donde, a causa de las bombas de fósforo blanco enriquecido con uranio que lanzaran los norteamericanos, nacen niños malformados. Y como también sucede con los recién nacidos en el valle Afgano de Kunduz, y como todas esas inútiles masacres que conlleva esta guerra interminable. Guerra de la cual los medios no hablan habitualmente pues, a diferencia de las otras, se trataría de una ‘misión humanitaria’ para liberar a las mujeres de una opresión milenaria o para combatir al ‘terrorismo internacional’ por lo que no adquiere la categoría de las guerras convencionales entre naciones enfrentadas.
Pero nosotros el análisis lo queremos hacer desde un punto de vista político y no moral. Juzgamos pues los hechos y, tal como diría Karl Schmitt, la lucha antagonística entre amigo y enemigo, esa lucha irreversible que se ha dado en combatir independientemente de que nos guste o no. Dos bandos se han perfilado a partir de tal fecha en una guerra que podemos definir sin más como de civilizaciones y que ya lleva nueve años de existencia y que tiene visos de prolongarse mucho más en el tiempo. Pero acá, ya que hemos acudido a un concepto bastante trillado, queremos corregir en el uso del mismo al politólogo yanqui Samuel Huntington el cual, siguiéndolo a Spengler y a Toynbee, equipara tal guerra con un conflicto entre naciones, entre la nación islámica representante del Oriente contra la nación cristiana representante del Occidente. Y esto, lo hemos dicho hasta el cansancio, es una falacia absoluta ya que ni Al Qaeda o los talibanes se singularizan meramente por ser islámicos, ni tampoco Obama, o Zapatero, o Sarkozy por ser en cambio cristianos. Acá es en vez una lucha entre dos concepciones del mundo contrapuestas, lucha en la cual pueden participar de los dos bandos sea cristianos como musulmanes o budistas. Se trata de un proceso, el de la modernización, del cual las religiones no han permanecido ajenas, y la nuestra, la católica, en especial a partir del último Concilio en donde el papado, y tal lo demostrara con nosotros en la guerra de Malvinas, se encuadra abiertamente del lado del mundo moderno, el de la vida y el de la paz a cualquier precio aunque la misma signifique la pérdida del honor, siempre y cuando quede en pié nuestro pellejo.
En dicha guerra -y esto es lo que la distingue de otras- el antagonismo que existe es entre principios, en cambio en la guerra de naciones lo que contrastan son intereses, y los que allí luchan lo hacen en función de un mismo principio, consistente en un apetito de dominio de bienes materiales principalmente económicos o el mero despliegue de una voluntad de potencia. Con la modernidad, a diferencia de otras épocas, las guerras comenzaron a ser por meros intereses, la última guerra en la que se combatió por principios fue la Primera Guerra Mundial, la Segunda en cambio comenzó siendo por intereses y por conquista de espacios vitales para irse convirtiendo, finalizando casi la contienda, en una lucha entre concepciones del mundo simbolizada como democracia contra fascismo. En la guerra fría el conflicto fue abiertamente por intereses y se lo vio diáfanamente a través de su conclusión en tanto Rusia y Norteamérica luchaban por un mero dominio espacial y material del planeta. Ambos eran materialismos que disputaban para ver cuál de los dos era el más poderoso. En cambio ahora en los distintos frentes de batalla que se abrieron luego del 11S sea en Asia como en África, lo que se combate es por concepciones del mundo. Es un error hablar de lucha religiosa entre el Islam y el cristianismo como cree Huntington recreando nuevamente el espíritu de las Cruzadas. Hay islamistas modernos del mismo modo como hay cristianos tradicionales y fundamentalistas. Lo que distingue a uno de otro es el eje existencial en el que las dos civilizaciones se han encuadrado. O lo que es simple vida, comprendida como un despliegue ilimitado de libido y de apetitos materiales plasmados en un orden conocido como de democracia, tal es la modernidad, o en cambio lo que es supravida, eternidad, dimensión metafísica y en consecuencia un orden en el que el Estado se superpone a la sociedad en tanto se asocia con lo sacro, de allí el Califato, que es el equivalente a nuestro ideal de Imperio. Dicha figura no queda restringida a meros intereses nacionales, por tal razón por ejemplo Al Qaeda no lucha tanto por la independencia de Irak o de Afganistán o de otro país en donde está presente, sino por la derrota del mundo moderno y la instauración de su sustituto, un califato o un imperio universal.
Pero asociado a tales hechos el 11S ha tenido el valor de romper con un mito arraigado en nuestra civilización tras tantas décadas de Hollywood y de series televisivas pintándonos un imperio invencible, único, superior en eficiencia a todos los que han existido en la historia y además contando para ello con el auxilio de una serie de ideólogos que se han encargado de resaltarlo sea en forma de proselitismo como Fukuyama que llegaba a decir que con la caída del comunismo se había terminado la historia con la constitución de un imperio universal con sede en Nueva York, como pretendidamente negativa a través de toda esa pululación de teorías montajistas que adscriben al inventario de su poderío todo lo que sucede en la historia aun lo que en apariencias lo dañaría.
El mito de Rambo, es decir del Imperio omnipotente elaborado por el cine yanqui y retransmitido en clave intelectual por una interminable serie de escritores que lo han estado sirviendo en forma irresponsable en todos estos tiempos, se ha derrumbado estrepitosamente un 11S. Y esto no lo decimos simplemente por el hecho de que se demostró la ineficiencia del Imperio en poder derrotar a una simple organización que luego de aquella fecha ha multiplicado sus frentes de combate, sino por las diarias evidencias que cotidianamente se manifiestan en relación a tal hecho.
Hace un par de días la emblemática Condolezza Rice, principal secretaria de Estado y asesora del gobierno de Bush, nos ha narrado ciertos pormenores que nos ilustran en forma sintomática lo que fue aquella fecha. Resulta ser que en el mismo momento en que 19 mártires se inmolaban en las Torres Gemelas destruyendo unos 30 bancos y unas 100 mesas de dinero en el centro financiero del planeta, Condolezza nos explica cómo del lado contrario, el del mundo que privilegia la vida, el sexo y la economía entraba en un verdadero estado de colapso, cosa increíble en un Imperio del cual Fukuyama, Hollywood y la interminable falange de escritores y periodistas nos contaran gestas y capacidades inigualables. Resulta ser que el bunker de la Casa Blanca se llenó estrepitosamente de gente temerosa de correr la misma suerte que los habitantes de las Torres. El aire prontamente se convirtió en irrespirable y hubo que intervenir con la fuerza para sacar de allí a aquellas personas que no eran tan imprescindibles. Se quedó así la élite, pero no toda. Nos relata también al respecto que Bush le manifestó desde el lugar de dónde estaba su intención de dirigirse al bunker, pero Condolezza primeramente le sugirió y luego lo conminó a los gritos que se quedara en dónde estaba… Y Bush obedeció. Ya en ese momento una persona de color tomaba las grandes decisiones de la política del ‘imperio’. Pero lo más insólito fue lo siguiente. En menos de un instante colapsaron todos los medios de comunicación ultrasecretos de la dirigencia norteamericana y las comunicaciones importantes se tuvieron que hacer por celular, lo cual de haberse planeado en ese entonces un ataque de mayor envergadura hubiera terminado en pocos minutos con todo el poderío norteamericano por lo fácil que hubiese sido interferir esas comunicaciones.
Un tigre de papel, un imperio débil y crepuscular, el mundo moderno en su fase final de Kali-yuga.

Marcos Ghio
9/9/10

miércoles, 1 de septiembre de 2010

FIDEL CASTRO RUZ, UN POLÍTICO FUNCIONAL A NORTEAMÉRICA


La enfermedad terminal que lo aquejara a Fidel Castro no solamente ha sido una ventaja muy grande para los cubanos al alejarlo de las funciones de gobierno, sino también al parecer para el mundo entero, ya que, al ocuparse ahora en sus ratos de ocio de periodismo, ha develado ciertos secretos de Estado que antes no se conocían o que pasaban desapercibidos y que ahora, en razón de su muy conocida desenvoltura dialéctica, se han hecho públicos y notorios.
Comenzaremos por uno de ellos relativamente reciente que ha llamado poderosamente la atención. Cuando el ejército colombiano terminó con la vida del líder de las Farc, Luis Reyes, y tras develarse de la documentación secuestrada que uno de sus principales interlocutores era el casi ignoto líder del Partido Comunista argentino, Patricio Echegaray, fueron muy importantes las aclaraciones dadas al respecto por Fidel para sacarnos de la perplejidad. Nos hizo ver que en realidad las FARC no eran una guerrilla que le respondía como podían haber sido los tupamaros en Uruguay o los montoneros en la Argentina, así como la rama del Erp de Santucho y Gorriarán Merlo, sino que en cambio dependían directamente del gobierno ruso comunista. Y de esta manera hizo notar algo que uno siempre había supuesto que se trataba de una misma cosa y era que Cuba no era para nada un simple agente de los rusos en nuestro continente, que gozaba de una cierta autonomía y hasta era capaz de sostener políticas contrastantes en materia de intereses. Y la gran diferencia estribaba en que mientras que la guerrilla que a él le respondía se preocupaba por tomar por asalto los diferentes Estados de América con la finalidad de instaurar un bloque de gobiernos socialistas, la otra en cambio, de carácter abiertamente stalinista, bregaba por el triunfo del comunismo a través del fortalecimiento de la Unión Soviética en el mundo, y en este caso presionando a los diferentes gobiernos a fin de que respaldaran internacionalmente la política de Moscú. Por lo tanto no era meta específica de las Farc la toma del poder como en el caso en cambio de las distintas guerrillas castristas, sino la de convertirse en un importante factor de presión.
De este modo Castro nos explicó en su convalecencia que hubo en verdad dos tipos de guerrilla en nuestro continente, una que respondía a Moscú y otra en cambio a Cuba, y que las dos no eran la misma cosa sino que hasta podían llegar a contrastar. Esto se lo ha visto por ejemplo en la Argentina en donde pudo percibirse que la política adoptada por el marxismo leninismo en relación a la última dictadura militar de Videla no solamente no había sido monolítica, sino incluso contrapuesta. De acuerdo a los intereses soviéticos, Videla que, a diferencia por ejemplo de demócratas como Menem, no vivía en relaciones carnales con los norteamericanos, sino que en cambio los desobedecía notoriamente vendiéndoles trigo a los rusos a pesar de su guerra de Afganistán, era calificado por el Partido Comunista Argentino y consecuentemente por la guerrilla que a éste le respondía (1), como un militar progresista al cual había que respaldar en el poder, en cambio la rama castrista que se expresaba allí a través del Erp de Santucho y de Montoneros, lo calificaba como un genocida asesino al que había que abatir. Y al respecto habría que destacar que en razón de esta política internacional discrepante en lo fáctico sea la guerrilla castrista como el gobierno norteamericano colaboraron al unísono para derrocar a las Juntas militares argentinas en tanto que éstas, especialmente en la etapa de Videla, eran de hecho aliados internacionales de la Unión Soviética (2), su principal competidor. Así fue que esta colaboración se la vio en lo siguiente: mientras que por el lado izquierdo la guerrilla castrista desencadenó una serie de hechos violentos en el país obligando a los militares a aplicar métodos de combate contrarrevolucionario. Por el lado yanqui, se supo que importantes personeros, tales como Kissinger, aconsejaron a los militares argentinos aplicar la guerra sucia pues los convencieron de que de esta manera evitaban ser cuestionados por la izquierda a través de sus organismos internacionales de derechos humanos que hubieran con el tiempo obtenido la libertad de los guerrilleros. Eso último fue todavía más letal que la lucha armada pues significó luego con el triunfo de la democracia la desarticulación de las fuerzas armadas a través de sucesivos procesos.
Pero Castro no solamente ha colaborado con los EEUU en la implantación de gobiernos que resultaran afines a sus intereses como los que componen la actual democracia surgida luego de la derrota de Malvinas. También a nivel internacional suele embarcarse en campañas que favorecen a tal gobierno y esto sea quizás lo que explique las razones por las cuales la Cuba castrista ha podido durar tantos años, encontrándose a tan corta distancia del poder norteamericano, sin haber tenido por parte de éste ninguna invasión como en cambio efectuara en lugares mucho más lejanos y no tan “revolucionarios”. Así pues luego de conocerse públicamente el informe de Wikeleaks, el cual, tal como hemos demostrado es a todos luces un montaje efectuado por la CIA para justificar una invasión a Pakistán, Castro en sus últimas declaraciones le presta el más pleno consentimiento y hasta se da el lujo de decir que, de acuerdo al mismo, se desprende que “Al Qaeda ha sido una creación de los norteamericanos para justificar la guerra contra los talibanes en Afganistán y para la posterior invasión y ocupación de Irak por las fuerzas militares de Estados Unidos.”
De este modo se encarga así de sembrar el desprestigio hacia la única organización que los está derrotando. Esta es justamente la maniobra de la CIA de la cual Castro participa plenamente, tal como dijéramos en nuestra nota anterior al referirnos al sionista Noam Chomsky. Cuando en verdad más que explicarnos por qué Al Qaeda ha sido la excusa para invadir países en los cuales les ha ido muy mal, debería darnos las razones de por qué a él en cambio jamás se lo ha invadido, habiendo podido tener justificaciones de sobra para hacerlo, en primer lugar luego de la famosa reunión de la OLAS en 1968 en la que se hizo público desde Cuba y bajo su gobierno un plan de derrocamiento de los gobierno militares de América por el uso de las armas y a través de organizaciones guerrilleras, habiendo sido ésta la causa verdadera de las matanzas padecidas en nuestros países. Y por cuál razón tampoco se tomaron represalias luego de que se desarticulara la guerrilla efectuada por su lugarteniente Guevara en Bolivia, un hecho por demás evidente de intromisión en un país extranjero que de haberse hecho hubiera en su momento contado con el beneplácito de toda América.
A esta altura del partido y en función de las múltiples colaboraciones demostradas no cabe duda alguna de que el verdadero agente de la CIA, es decir aquel que ha trabajado plenamente para los intereses norteamericanos, no es Bin Laden, sino Fidel Castro.

(1) Algún día habrá que escribir la historia del sector guerrillero argentino que respondió a Moscú y no a La Habana. Estaba constituido por una de las fracciones en que se dividiera el Erp (Estrella Roja), la que nominalmente respondía a la 4ª internacional trotskista de París (ésa era su cobertura) aunque en realidad representaba disimuladamente los intereses de la URSS. Estaba dirigido por un ex líder de una facción del grupo nacionalista Tacuara, conocido como Joe Baxter, quien muriera en un accidente aéreo viajando con el grado de general del ejército vietnamita. Gorriarán Merlo, el lugarteniente de Santucho, es decir de la facción opuesta del ERP, relata un encuentro que tuviera con Baxter en Santiago de Chile en donde discutieran a qué Estado debían subordinar la guerrilla argentina. Los dos tomaron luego caminos opuestos. La facción de Baxter se había previamente unido a un conocido agente de Moscú infiltrado en el peronismo y muerto por la triple A, el abogado Rodolfo Ortega Peña (ex miembro del Partido Comunista) y su inseparable socio, actual ministro de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde. Los tres formaron en la década del 60 una organización neoperonista llamada Cóndor-Tacuara cuyo lema principal era “El peronismo no debe marxistizarse, pero nadie que se diga marxista debe permanecer afuera del peronismo”. A este grupo pro-ruso también pertenecía el fallecido Norberto Ceresole quien publicara libros en la editorial Sudestada de tal grupo. Ceresole, siendo del ERP, fue luego integrado como miembro honorario de la Academia de Ciencias de la URSS. En varias publicaciones se destacó como crítico de la política cubana en América, pero desde la óptica soviética. A los rusos no les convenía derrocar la dictadura militar argentina y sí en cambio a los cubanos y en tal cosa estos últimos estuvieron aliados a los norteamericanos.
(2) Este temor también se lo vio por parte de los norteamericanos durante la guerra de Malvinas cuando se pensó que, en razón del conflicto con Gran Bretaña y los EEUU, la Argentina pudiese buscar una alianza con Moscú.

WALTER PREZIOSI
1/09/10