jueves, 13 de enero de 2011

A propósito de un reciente artículo de Aguinis
LA HIPOCRESÍA SIONISTA



En un artículo publicado en el diario La Nación (1) hace un par de días el escritor judío argentino simpatizante del sionismo, Marcos Aguinis, efectúa una serie de reflexiones respecto de los ataques padecidos por las comunidades cristianas en el Medio Oriente poniendo un énfasis especial en el acontecido recientemente por parte de la congregación copta de Alejandría (Egipto) en donde en un atentado contra su principal iglesia murieron unos 17 fieles de dicha religión.
Tales hechos desgraciados son utilizados por el articulista para enfatizar en una postura de solicitud de mayor colaboración entre la Iglesia católica y el Estado de Israel, al que identifica con la colectividad judía del mundo, a fin de que unan sus baterías en una confrontación abierta en contra del Islam, respecto del cual, si bien nos reconoce que existen sectores moderados y afines a su posición, considera que en el fondo tienen poco peso en el seno de su civilización ya que no han podido evitar las grandes persecuciones que la misma estaría efectuando por igual sea de cristianos como de judíos. A todo esto por supuesto que Aguinis, para consolidar su postura, no nos deja de señalar en abundancia los grandes ‘logros’ que habría significado la modernidad a la que adhiere fervorosamente y que se encontraría constituida luego de este gran entendimiento acontecido entre cristianos y judíos a partir de la Revolución Francesa y consolidado en especial luego de que, tras el último Concilio, la Iglesia se ha debidamente domesticado ante tales proyectos seculares.
Pero, tal como acontece con un propagandista reacio a cualquier atisbo de objetividad como el aludido Aguinis, las cosas son aquí vistas desde un solo cristal. Por más que quiera despertar en nosotros sentimientos contrarios al Islam y que favorezcan a la causa de Israel poniendo el dedo en la llaga respecto de los atentados padecidos por miembros de nuestra misma religión, acotemos que no logra en manera alguna hacernos olvidar el hecho de que previamente a los mismos han sido ‘cristianos’, por supuesto que muy aliados del judaísmo de Israel, aquellos que han cometido matanzas y genocidios con armas con uranio enriquecido, bombas de fósforo blanco, bombardeos inteligentes, etc. -y que por supuesto es minuciosamente silenciado por nuestro autor-, en contra de humildes campesinos de poblaciones de religión islámica a las cuales convengamos que les resulta muy difícil solicitarles que comprendan que ni todos los cristianos son como Bush o el papa que ha hecho un sistemático silencio hacia tales genocidios (2), ni todos los judíos son sionistas como Aguinis, Lieberman y Netanyahu. Es comprensible entonces que, así como a un japonés bombardeado en Hiroshima era muy difícil explicarle, a través de un discurso, que en Norteamérica, además de Truman o Bush, existieron también Pound y Poe, a un islámico que ha venido padeciendo por décadas tales genocidios cotidianos, que también lo es que entienda que no todos los cristianos y judíos son como esas personas que los matan y bombardean.
A tal respecto nosotros consideramos que ayuda mucho más a la causa de la paz, que tanto pregona el Sr. Aguinis con una verdadera dosis de hipocresía, hacer esfuerzos hasta sobrehumanos para que las distintas comunidades comprendan que no todo el cristianismo forma parte del frente establecido con el sionismo capitaneado por Europa, EEUU y el papado de Roma, ni los judíos son por igual todos sionistas, sino que cada vez más en el seno de tal comunidad aparecen voces en contra de tal aberración. El recientemente constituido Frente Cristiano Islámico aquí en la Argentina tiende justamente a cubrir tal laguna y es una verdadera ayuda para obtener la paz. Varios islámicos fieles a su religión comienzan a entender ahora gracias al aporte efectuado por católicos que se rebelan ante la apostasía de Roma que las invasiones efectuadas hoy en día en el Oriente islámico no son una Cruzada ni una lucha del bien contra el mal, sino una torpe intromisión genocida efectuada por la civilización moderna que quiere imponerse por la fuerza. Y ya que hemos mencionado al Japón nosotros queremos saludar al glorioso ejemplo dado por el Islam que, a pesar de haber recibido bombardeos similares o peores que los del pueblo japonés, no ha sucumbido como éste y ha respondido, en especial en Afganistán en donde le está produciendo una severa paliza a la invasión moderna demostrando así ser una civilización con mayor dignidad y valor que las restantes capaz de sobrellevar sus desgracias con honor y principalmente no rendirse ante la superioridad militar y tecnológica, tal como lamentablemente hiciéramos nosotros en la guerra de Malvinas.
Entre los hechos más risueños del artículo de Aguinis constatamos que se molesta porque las naciones islámicas expulsaron a 600.000 compatriotas suyos de sus territorios y quiere asimilar tal hecho a las persecuciones que hoy padecen los cristianos. Claro, una vez más él ve las cosas desde un solo cristal, olvida decirnos que la causa de ello fue la previa expulsión de palestinos efectuada por el sionismo israelí que obligó por décadas a vivir como parias a millones de árabes arrancados de su terruño.
Por último y para evacuar cualquier duda, volvemos a declararnos en contra de la violencia en la resolución de los conflictos interreligiosos, sea en el Medio Oriente, como en el mundo entero y como cristianos nos sentimos dolidos por los ataques padecidos por nuestra colectividad en Egipto e Irak así como en ex colonias africanas, pero no nos dejaremos atrapar por los cantos de sirena del sionismo que quiere sacar provecho de los mismos haciéndonos olvidar que han sido ellos los causantes principales por sus incesantes políticas genocidas adoptadas en el Medio Oriente. Si el papa hubiese condenado la invasión a Irak y a Afganistán, si hubiese aclarado que Bush no era la encarnación de Ricardo Corazón de León en el siglo XXI, tal como nos quería hacer creer, quizás las cosas hubieran sucedido de otra manera.

(1) El cristianismo, objeto de persecución, Marcos Aguinis, LA NACION, Lunes 10 de enero de 2011.
(2) Lejos de haber condenado las matanzas en contra de ciudadanos de pueblos islámicos invadidos, con un cinismo a prueba de todo, el papa actual, que ha declarado a los judíos como sus hermanos mayores, ha también condenado como violento al Islam. Indudablemente debe estar queriendo que tales pueblos se queden de brazos cruzados mientras que su gran amigo Bush y ahora Obama se encargan de masacrarlo meticulosamente, o que incluso los feliciten por tales acciones 'democráticas' y 'humanitarias', tal como nos sugiere el aludido Aguinis.

Marcos Ghio
13/01/11

sábado, 8 de enero de 2011

ARTÍCULO ACLARATORIO PARA CONSUMO DE LOS CENSORES DE LA ENTIDAD ISRAELITA (DAIA) QUE CON TANTO EMPEÑO CUSTODIA NUESTRA PRENSA

Como estoy sumamente preocupado por una nota aparecida en diferentes medios en el día de ayer relativa a la figura del investigador español preso por pensar distinto, Pedro Varela, y porque conozco la fina pluma de la entidad sionista DAIA, asociación filantrópica encargada de custodiar lo que leemos en la Argentina a fin de que no nos contaminemos con ideas inconvenientes (para ellos), quiero hacer la siguiente precisión. Cuando en el artículo del día de ayer manifesté expresamente que había alguien que consideraba a los judíos como no humanos en tanto generados por una divinidad mala, el dios Tifón Jehová, no era yo el que lo decía, sino el autor chileno Miguel Serrano y de paso aclaro también que no comparto tal punto de vista pues mi enemistad es hacia el sionismo y no hacia el judío, cuya religión respeto y con la cual colaboro a fin de que ella también, combatiendo la perversión sionista, como nosotros los católicos, se libere del virus del modernismo que, además de haber invadido a nuestra Iglesia, también lo ha hecho con nuestra misma civilización.
Alguien podrá decir que estaba sumamente claro en la nota que me estaba refiriendo a otra persona cuando efectuaba tal aserto, pero tengo razones de sobra para ponerme sumamente puntilloso pues no es la primera vez que me ha sucedido tal curiosa confusión.
Así pues el Informe sobre antisemitismo de la Daia de 2003, al referirse a una nota nuestra publicada en El Fortín en octubre de 2001, manifestaba textualmente:

Entre las temáticas desarrolladas durante este período por El
Fortín, se destaca la supuesta autoría del atentado del 11 de septiembre
de 2001 a las Torres Gemelas “por parte de los judíos, para
que EE.UU. les brinde más apoyo en Medio Oriente”;

Cuando en verdad lo que allí se había manifestado era exactamente lo contrario, es decir una crítica a los que sostenían tal postura, por lo cual la frase había sido maliciosamente arrancada de contexto con la finalidad de imputarme algo que en ningún momento había dicho. Recordemos que en ese entonces nosotros refutábamos un artículo de la publicación nacionalista Patria Argentina, que era la que defendía tal punto de vista, manifestando que atribuirle al sionismo tal atentado, lo mismo que los de Buenos Aires, en el fondo, más que perjudicarlo, lo estaba convirtiendo en una fuerza omnipotente, como una especie de Deus ex machina que lo realiza absolutamente todo aun lo que en apariencias lo perjudica.
Pero hubo también una segunda vez con el informe del año 2008 cuando el censor sionista analizó una nota nuestra titulada La nueva derecha europea en donde analizábamos los triunfos electorales de Sarkozy y Berlusconi y hacíamos notar la gran paradoja existente entre esta derecha que, a pesar de seguir siendo racista y ‘discriminatoria’, sin embargo, a diferencia de lo que sucedía con la de pre-guerra, era favorable al judaísmo sionista. Bien, esta vez el censor ha acudido a otro procedimiento que ha consistido en agregarle a una parte de mi texto otra que yo no he escrito a fin de hacerme decir una vez más lo contrario de lo que manifestara. Veamos:

Y Marcos Ghio manifiesta que “la nueva derecha europea tiene
como pilar la lucha contra el judaísmo y recuerda
que la antigua derecha
ha combatido al judaísmo por su tendencia a la secularización y a
la subversión de los valores en la propia cultura”.


Aclaremos que lo que está puesto en negritas aquí por nosotros y que ha sido entrecomillado por el censor para atribuirme su hechura es un invento de éste formulado con la aviesa finalidad de hacerme aparecer como ‘antisemita’. Jamás pude haber dicho -y basta comparar mi texto para corroborarlo- que Berlusconi, Sarkozy, Fini o Aznar, para dar algunos ejemplos de exponentes de la nueva derecha europea, tengan ‘como pilar la lucha contra el judaísmo’.
Ha sido hecha pues la aclaración, aunque no nos hagamos excesivas ilusiones respecto de que la misma pueda darnos resultado alguno. Estamos acostumbrados ya en la Argentina y en el mundo a padecer el inmenso poder represivo representado por el sionismo y la gran capacidad que tiene en atemorizar jueces, periodistas, políticos, etc. Y esto se debe más que al hecho de que ellos sean muy poderosos, al de que son muchas las personas que les tienen un miedo infernal. Con decir que hasta el día de la fecha no he podido dar aun con un abogado que, con las evidencias que acabo de proporcionar, quiera iniciarle a la institución sionista una demanda civil por daños y agravios.

Marcos Ghio
8/01/11

viernes, 7 de enero de 2011

LA BIROME DE VARELA


Quizás valga la pena aquí recordar los detalles fundamentales que rodearon a ese gran invento que fue la birome que, allá por la década del 50 del siglo pasado, revolucionara en el mundo el arte de la escritura. Laszlo Biro era un técnico húngaro con grandes capacidades inventivas y extremadamente observador. En el año 1938, obsesionado como estaba por la escasa duración que tenía la tinta de las lapiceras a fuente, sintió una verdadera curiosidad por un aparato utilizado por las empresas viales que con una bola cargada de tinta marcaba las rayas blancas en los caminos asfaltados y pensó que quizás era posible, aplicando ese mismo procedimiento, hacer algo tan pequeño como una lapicera que pudiese durar mucho más tiempo en su carga. Lamentablemente ese invento efectuado en el viejo continente y que ponía en riesgo los intereses de industrias ya consolidadas no prosperó en su país y fue tentado entonces a viajar a la Argentina en donde en 1943 pudo llevar a cabo sus proyectos patentándose allí su invento como la conocida birome o bolígrafo, originada en su propio apellido. Tras una corta competencia con la lapicera a fuente fue justamente luego del final de la segunda guerra mundial cuando su invento terminó siendo adoptado universalmente como el principal instrumento de escritura luego de que el mismo ejército norteamericano en el año 1945 encargara a su empresa una monumental compra de biromes para sus efectivos militares.
La birome ha dado mucho que hablar en estos días no sólo porque la seguimos usando con mucha asiduidad, habiendo ya sustituido casi definitivamente a la lapicera a fuente, sino por el recuerdo que nos suscita el procedimiento sumamente científico que llevó a su creación. El inventor es generalmente un observador de cosas usuales, al alcance de cualquiera, pero que pueden llegar a revolucionar la historia por las consecuencias que pudiesen recabarse de las mismas. Indudablemente esa máquina vial que todos observaban en su funcionamiento solamente a una mente brillante y creativa podía inspirarle la creación de la famosa birome. Y esto viene perfectamente al caso porque no hace mucho tiempo el español Pedro Varela, una persona con título universitario en historia, dedicado a la investigación de los acontecimientos de ese trágico período que desencadenara la segunda guerra mundial constató, al observar los originales del famoso Diario de Ana Frank, que en los mismos había rastros de birome que no era el medio de escritura utilizado en esa época, pues recordemos que ese famoso texto fue escrito entre 1942 y 1944 cuando la misma no se comercializaba aun en Europa.
De ser cierto tal fundamental descubrimiento entonces tal pieza literaria resultaría un verdadero fraude ya que quedaba demostrado que no pudo haber sido escrito por la aludida joven. Recordemos al respecto que el mismo hoy ha sido convertido en lectura obligatoria en los principales planes de estudio de las escuelas del antiguo continente y tiene como finalidad dar sustento al famoso mito del Holocausto judío acontecido en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Con el mismo se pretende brindar una justificación moral al Estado de Israel respecto de sus incesantes genocidios efectuados contra el pueblo palestino.
Hoy en día Pedro Varela, quien además de investigador es dueño de una importante librería de Barcelona especializada en la venta de textos alternativos respecto de los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, se encuentra preso, pero cometeríamos un grave error si consideráramos que lo está meramente por vender libros que resultan inconvenientes para el sistema. Esto sería lo mismo que decir que a Galileo Galilei se lo enjuició por sostener la teoría heliocéntrica de Copérnico y no por sus investigaciones propias que ponían en duro cuestionamiento la ciencia oficial de la época. De la misma manera la Inquisición, que sigue existiendo en el antiguo continente, es suficientemente inteligente como para no perseguir a simples difusores de ideas, sino principalmente a aquellos que las originan como el caso de Varela con las profundas investigaciones que ha realizado.
En segundo lugar hay personas que también consideran que al investigador catalán se lo persigue por adherir a la ideología nazi. Ése sería un segundo error. No es lo mismo ser nazi que negar el Holocausto o repudiar al sionismo. Es más hay hoy en día varios nazis –y no es por supuesto el caso de Varela- que se codean con judíos sionistas en función de un rechazo compartido que poseen hacia el fundamentalismo islámico (1). Lo esencial en el caso de las persecuciones inquisitoriales que existen en el viejo continente y también en el nuevo se refiere principalmente a contrastar con quienes combaten, como el caso puntual de Varela a los mitos fundacionales del sionismo, como el Holocausto y sus distintos dogmas sagrados respecto de los cuales hoy en día sucede como con la antigua física geocéntrica de Aristóteles de la cual no se podía dudar como en el caso de Galileo sometido a severos vejámenes por haber cometido semejante herejía. Varela ha pues dudado de un dogma sagrado como es la autenticidad del diario de Ana Frank, lo cual es equivalente a que en otras épocas alguien lo hubiese hecho respecto de la inmaculada concepción de la Virgen María. Y creemos que en todos los casos los procedimientos a adoptar deben ser los mismos. En vez de condenar y castigar, una idea debería ser contrastada con otra, una prueba con una contraprueba. Es decir que, a pesar de sus iluminismos y democracias, Europa sigue siendo la misma cuna de la intolerancia y la cárcel de Varela es el mejor ejemplo de ello.
Finalizaremos esta nota por la que queremos sumarnos al pedido colectivo de libertad al investigador español injustamente encarcelado dando a continuación el sitio de Internet donde puede encontrarse su fundamental texto titulado “El fraude del Diario de Ana Frank” http://www.rafapal.com/?p=672

(1) Para el sionismo el nazismo no representa el verdadero enemigo sino que es en todo caso el término que se utiliza para descalificar a las personas. El mejor ejemplo de ello lo hemos tenido con el famoso caso del escritor chileno Miguel Serrano. El mismo, nazi confeso, en una obra titulada ‘Adolf Hitler, el último avatara’, llegó a defender las tesis marcionitas de la antigüedad por las que se afirmaba que los judíos no eran humanos como todos nosotros en tanto creación de una divinidad mala, el dios Tifón Jehová . Y bien, Serrano, a pesar de tal postura radicalmente antijudía, pudo hacer una importante carrera diplomática en su país, jubilándose sin inconvenientes y vivir sin ser molestado mayormente. No ha sucedido en cambio así con personas que, no siendo nazis, sin embargo han manifestado una actitud abiertamente hostil hacia el sionismo y han sugerido, a diferencia de los otros, la necesidad de buscar una alianza con sectores islámicos fundamentalistas para combatirlo. El ejemplo más cabal ha sido el de un muy allegado nuestro que, al viajar a Perú por razones académicas, fue inmediatamente calificado por la prensa de tal país como un importante líder nazi al que se le achacara incluso la voladura de la mutual judía de Buenos Aires. Tal como vemos la palabra nazi es utilizada hoy en día no en su sentido estricto y científico sino como un término de descalificación.

Marcos Ghio
7/01/11

domingo, 26 de diciembre de 2010

DEMOCRACIA Y DOBLE VERDAD
A PROPÓSITO DE LAS RECIENTES DECLARACIONES DE VIDELA


En la semana pasada en la Argentina se ha recordado -y además enriquecido con nuevos detalles- un hecho que ya se sabía pero que por circunstancias de ocasión se trataba de mantener en el olvido.
Cuando el ex presidente militar Videla enfrentaba su inevitable segunda condena a perpetua por ‘violación a los derechos humanos’, aprovechando la circunstancia que le brindaba la presencia de las cámaras, manifestó en su alegato final aproximadamente lo siguiente. Que en vísperas del golpe de Estado de 1976, cuando gobernaba la viuda del Gral. Perón, tuvo una reunión secreta con el líder del opositor partido Radical, Ricardo Balbín, quien a pesar de que ante el público de ese entonces se manifestaba como el más ferviente defensor del sistema democrático, sin embargo lo alentó en la necesidad de que ante la grave crisis política que en ese entonces se vivía, ‘se decidiera de una buena vez a dar el golpe’ y le agregó antes de retirarse que, si bien ellos públicamente no lo iban a poder apoyar, pues recordemos se trataba de defensores acérrimos de la democracia, iban a allanar el camino para que los hechos se desencadenaran de esa forma.
Por más que los principales líderes del partido radical hayan negado esta entrevista y manifestado su repudio por tales conceptos, nosotros queremos decir que basta tan sólo acudir a la memoria histórica de los hechos de ese entonces para considerar que la misma es sumamente verosímil. Recordemos que a días del golpe de marzo del 76’ la presidenta Isabel Martínez, quien se sentía al borde del colapso debido a las crisis que no podía resolver, ante la inminencia de un desenlace que se venía anunciando por todos los medios, invitó a los principales líderes de la oposición a que se dirigieran al país dando sus soluciones para evitarlo. Y fue justamente Balbín quien, en consonancia con lo que Videla nos dice que sucedió en privado, manifestó su histórica frase. “Me piden que yo dé una solución respecto de lo que habría que hacer. Yo quiero serles sincero a todos: Yo no sé lo que hay que hacer.” Es decir que eso fue justamente el allanamiento del camino al golpe que Videla nos estaba relatando que le había anticipado días antes en privado y que por lo tanto se trató de un hecho cierto haya o no existido tal reunión. Fue luego y gracias a esa luz verde dada por el principal partido de la oposición que a la semana siguiente hubo un golpe de Estado.
Pero este acontecimiento de hacer caer un gobierno constitucional mediante un golpe militar, aclarémoslo ya ahora, no ha sido obra exclusiva de los radicales, sino también del otro partido mayoritario el cual brindó su apoyo explícito a distintos golpes de Estado contra gobiernos que no le eran afines. Tal el caso del mismo Perón cuando respaldó abiertamente a Onganía en su golpe contra el radical Illia en 1966 (antes lo había hecho en 1943 contra el presidente Castillo) y aun en nuestros días, cuando ya las Fuerzas Armadas han perdido protagonismo político, se ha reconocido públicamente que la caída del gobierno radical de De la Rúa en 2001 fue también producida por un golpe efectuado por grupos de amotinados que recibían instrucciones precisas de punteros políticos del partido peronista quienes organizaron los desórdenes callejeros en modo tal de hacerlos incontrolables y determinar así el derrumbe espectacular del gobierno. Esto mismo también aconteció después con los regímenes peronistas que le sucedieron, el de Rodríguez Sáa primero y luego con Duhalde quien tuvo que anticipar su retiro de la presidencia varios meses antes a causa de nuevos motines callejeros. Y aun el actual gobierno nos acaba de denunciar que las fuerzas de la oposición, implicando en ello también al partido radical, están nuevamente utilizando este procedimiento para desestabilizarlo y precipitar su caída.
Todos estos hechos, los que podrían también incrementarse con otros ejemplos, sirven para señalarnos una cosa muy puntual. Que los principales exponentes y pregoneros del sistema democrático en el fondo no creen en el mismo y sostienen lo que podría llamarse como una doctrina de la doble verdad que consiste en lo siguiente. Habría dos tipos de verdades contrapuestas que se pueden formular al mismo tiempo, una de ellas, para uso de las multitudes, que en el fondo es ficticia y ‘no verdadera’ y otra en cambio, la que sí lo es, que se mantiene en silencio o se divulga entre pocos pues difundirla en su crudeza podría llegar, además de herir susceptibilidades, a evitar la realización de esta última. En modo tal que la verdad que no es tal puede servir para que la otra, la que sí lo es, pueda plasmarse realmente sin tropiezos debido a que las multitudes son incapaces de comprender tales matices y trabajar dialécticamente para el triunfo de la misma.
Esto ha acontecido por ejemplo con varios ateos convencidos, tal el caso del francés Maurras en el pasado siglo, para quienes la fe en Dios a través de la estructura religiosa, si bien se trataba de la creencia en algo falso e inexistente, era lo mismo útil para mantener unidas a las personas y evitar así el caos en la sociedad. Pasa exactamente igual con el dogma de la democracia, es decir el dogma por el que se considera que el pueblo está en condiciones de gobernarse a sí mismo a través de los representantes que elige y a los que determina en sus decisiones con sus frecuentes cambios de humores medidos por encuestas y estadísticas. Y esta fe en el soberano, comprendido como entidad divina a la que hay que rendir culto regularmente a través de un periódico ritual de votos dominicales en urnas especialmente organizadas para el cumplimiento de los fines de tal religión, tiene también sus matices y sus desavenencias teológicas.
Al respecto Napoleón Bonaparte, quien fuera un gran defensor de los principios instaurados por la Revolución Francesa, solía decir que el arte de la política democrática consiste en lograr que la multitud a través de las urnas resuelva lo que su élite capacitada ya había decidido un tiempo antes. Es decir que el pueblo a través de su elección cree que decide, pero en verdad ha sido una voluntad más fuerte que la suya la que lo ha hecho antes en modo tal de que él ni siquiera puede darse cuenta de ello.
Ahora bien, aquí el corso nos dejó sin resolver un gran problema. ¿Qué pasa cuando la multitud no elige de acuerdo a lo que ha decidido su élite? O más sencillamente ¿qué pasa cuando elige mal o cuando lo hace en contra de sus mismos intereses y su decisión puede conducirla hacia el mismo colapso?
Este severo inconveniente intentó ser resuelto de dos maneras diferentes. En el primer caso fueron Esteban Echeverría y Juan Bautista Alberdi en nuestro medio quienes plantearon la necesidad de establecer una distinción entre el pueblo racional, es decir aquel que elegía de acuerdo a lo que estaba bien y el irracional que en cambio se manejaba sólo por impulsos e instintos pasajeros. Solamente el primero podía votar y el segundo en cambio debía ser sometido a una educación democrática que con el tiempo lo convirtiera en apto para las urnas. Este concepto rigió hasta más de la mitad del siglo pasado cuando fuera proscripto el peronismo por considerárselo antidemocrático, es decir no racional. Pero como el hilo de separación entre el pueblo racional e irracional terminaba resultando demasiado sutil y los que pertenecían al segundo grupo se resistían a ser considerados como tales en tanto se les enseñaba el dogma de la soberanía popular fue que la democracia se fue haciendo cada vez más universal y omnicomprensiva. Ante esta situación fue que para conservarla ha habido que acudir a la doctrina de la doble verdad. La que consiste en considerar que cuando la 'verdad' del pueblo choca contra la pared de la realidad y éste termina decidiendo en contra de sí mismo, son los mismos pregoneros de la democracia los que terminan convirtiéndose en profundamente antidemocráticos y por lo tanto golpistas. Es decir demuestran así que no creen en ‘la noble Igualdad’ y en los distintos dogmas de la religión inaugurada tras la toma de la Bastilla.
Queremos concluir que esta conducta con el tiempo desemboca en la erosión de la misma religión democrática. No se puede ser hipócrita y mentiroso por mucho tiempo aun si ello se lo hace invocando los más nobles principios. Ya desde el mismo Platón se ha demostrado que no puede vivirse siempre en la mentira es decir con la falta de consonancia entre lo que se piensa y la realidad en tanto que ello conduce necesariamente a la muerte del orden social.
Por contraste a tal conducta debería constituirse una clase política que se diferenciara de la actual en tanto que abiertamente manifestara la imposibilidad y absurdo de un sistema democrático y que la función de gobierno no debe ser llevada a cabo por el pueblo sino por los que saben y se encuentran calificados para ello.

Marcos Ghio
26/12/10

sábado, 18 de diciembre de 2010

EL FORTÍN
Nº56 (Noviembre-Diciembre 2010)
EDITORIAL
EL PUENTE DE LOS TROLOS
Cerrando el año de homenaje al bicentenario
por Marcos Ghio
POR UN FRENTE CRISTIANO-ISLÁMICO
NACIONALES
A propósito de un artículo de El País sobre MaradonaEL FALSO DILEMA ARGENTINO: PRAGMATISMO O PENSAMIENTO MÁGICO
Algo más sobre el debate entre principistas y populistasLA POLÉMICA ENTRE WERMUS Y FEINMAN
EL SUICIDIO DE KIRCHNER (ÚLTIMA PARTE)
REPORTES DE LA AGENCIA KALI-YUGA por Walter Preziosi
RUSIA SE COMPROMETE EN LA GUERRA EN CONTRA DEL FUNDAMENTALISMO ISLÁMICO
WIKILEAKS Y KALI-YUGA
DOCTRINARIA:
Rostro y máscara del espiritualismo contemporáneo
por Eduard Alcántara

miércoles, 1 de diciembre de 2010

POR UN FRENTE CRISTIANO-ISLÁMICO

La reciente reunión de la Otan en Lisboa el pasado 20/11 ha puesto en claro en manera definitiva lo que ya se venía insinuando en el mundo desde más de 10 años. La guerra entre Estados y naciones ha cedido el lugar ahora a la guerra entre civilizaciones en donde las religiones vuelven a ocupar el lugar prioritario que tenían antes de que la modernidad las sustituyera, a través de su proceso de secularización, por el conflicto entre los intereses prioritariamente económicos y políticos de los diferentes Estados.
La declaración de Roma de 1998 por la que el Vaticano pasó a considerar a los judíos como sus hermanos mayores y al Holocausto como un dogma de fe, representó pues el antecedente del modelo de cristianismo sionista que habría de promover más tarde Bush y sería continuado ahora con Obama para el cual el triunfo de Israel en el Medio Oriente, al que se califica como la avanzada de la democracia en tal región, representaría la señal de que Dios, a través de su pueblo elegido, estaría llevando a la historia por el camino de gloria representado por el triunfo de los grandes principios formulados por la Revolución Francesa.
El Frente cristiano sionista hoy, a través de la aludida reunión de Lisboa, ha constituido un bloque militar y político compuesto por distintas naciones, contando principalmente con el respaldo de los EEUU, Europa, Rusia y a nivel espiritual por la logia instaurada en el Vaticano, la cual en connivencia con lo que a nivel militar el ‘mundo libre’ ha sostenido, considera al Islam como una religión violenta con la cual, salvo en su versión modernizada, no es posible dialogar. A su vez la organización militar Otan en dicho encuentro de Lisboa, con la presencia del líder ruso Medvedyev, ha señalado claramente que tal organismo no es más una línea de defensa que el ‘mundo libre’ ha levantado para combatir al comunismo, sino por el contrario una unión de todos los Estados modernos, sea capitalistas como comunistas, para hacer frente al gran enemigo que amenaza a dicho mundo, es decir al que ellos representan y califican como el ‘terrorismo internacional’. Por lo tanto se trata ahora de la organización militar de las Naciones Unidas estructurada con la finalidad de defenderse de un nuevo peligro mucho más grave y dramático para ellos del que fuera el comunismo. Porque si este último discrepaba solamente respecto de quiénes eran los que debían manejar la economía de la humanidad, si una oligarquía encaramada en un Estado o la simple y milagrosa iniciativa privada, lo que ha dado en llamarse como el terrorismo internacional o fundamentalismo en cambio considera que no es la economía la meta del hombre, ni tampoco la vida el sentido último de la existencia, sino una dimensión superior y metafísica, tal como sostuvieran siempre las grandes religiones desde la Antigüedad.
Pero además el gran cambio acontecido ahora a partir de tal reunión es que de aquí en más el enemigo contra el cual se combate ya no es un determinado Estado o un grupo de éstos, sino una concepción del mundo diferente, una religión distinta y contrapuesta a la sostenida por ellos, una religión de carácter trascendente, opuesta radicalmente al cristianismo sionista, constituido inicialmente como logia en una hermandad entre mayores y menores con la finalidad de instaurar un universo de valores puramente humanos y seculares.
Aquí en el Cono sur del Continente Americano hemos ensayado a partir de ahora un frente antitético del cristiano sionista impuesto desde Washington, Moscú, el Vaticano y Jerusalén. Este nuevo frente agrupa a exponentes sea del catolicismo como del islamismo, aunque -lo anticipamos desde ya ahora- no descarta también a otras religiones que puedan compartir ciertos principios esenciales.
Para nosotros queda en claro que Islam y cristianismo son religiones diferentes fundadas en etnías y valores distintos. Católicos y musulmanes no concebimos a Dios del mismo modo, y en épocas históricas remotas nos hemos enfrentado en distintas guerras religiosas en manera militar. Pero si ya en las antiguas Cruzadas pudieron dialogar representantes de élite de los dos bandos, como los Assassins del lado musulmán y los Templarios del cristiano, concibiendo ambos a la guerra santa como un camino ascético de purificación espiritual; hoy en día frente al verdadero alud de decadencia y destrucción representado por la modernidad motorizada especialmente por el frente cristiano sionista, existen más razones para establecer un diálogo constructivo ante la grave encrucijada en que se encuentra el mundo.
Partimos pues de ciertos valores comunes que es posible sostener sin por ello renunciar a nuestras especificidades religiosas.
1- Consideramos a la dimensión espiritual y metafísica como superior a la material y física que sostiene en cambio el mundo de la decadencia. En función de ello concebimos a esta vida biológica por la que transitamos como un medio en función de algo superior que debe ser conquistado. Esta realidad suprema, cielo o paraíso de acuerdo a las diferentes religiones, sólo está asignada para quienes dan su vida por la Divinidad, cualquiera sea el nombre que ésta posea.
2- Desde tal óptica para nosotros no es la economía el destino del hombre, sino el espíritu, expresado a través de aquellas formas que no han reducido la religión a un mero asistencialismo social, ni a un vacuo y pobre humanismo, tal como acontece con todas las corrientes modernistas presentes en las diferentes manifestaciones religiosas, desde cristianas, islámicas, judías, etc.
3- Consideramos que el Estado debe ser una institución jerárquica y sagrada, superpuesta a la comunidad, concebido como un ente formativo y compuesto por una elite espiritual calificada encargada de formar al hombre convirtiéndolo en persona y a la simple masa en pueblo. De allí nuestro absoluto antagonismo respecto de la democracia moderna que funda la soberanía en la masa anónima y votante. Para nosotros ésta emana de Dios y el Estado es un organismo pontifical de carácter sagrado alcanzando su dimensión más elevada en las figuras del Imperio o el Califato.
4- Repudiamos las diferentes formas que ha asumido la modernidad en sus expresiones sociales. Estamos en contra del consumismo desaforado, del capitalismo financiero que ha priorizado la especulación sobre el trabajo así como la fiebre de consumo impuesta a la población a fin de vaciarla espiritualmente y que ha dado como resultado además la destrucción de nuestra naturaleza. Y finalmente posee un especial capítulo nuestro rechazo absoluto por el sexismo desenfrenado en que ha caído el occidente degradado por el cual se ha desnudado públicamente a la mujer tratando así de convertir al hombre en un sujeto pasivo de libido a fin de que los grandes poderes del planeta puedan gobernarlo a su antojo explotando aquellas debilidades que le han sido producidas ex profeso. Ante ello nuestra plena simpatía hacia el velo islámico, hacia el retorno de la mujer al hogar, entregada principalmente a la crianza y a la familia y alejándola del mundo del trabajo, aceptándose su participación en el mismo solamente en caso de de talento.
5- Nuestra simpatía más plena hacia aquellos movimientos desarrollados en los diferentes espacios geográficos empeñados en la destrucción de esta gran anomalía que es el mundo moderno a fin de restablecer una humanidad normal para la cual la verdad no sea igual a la cantidad y la vida biológica y material no sea la meta última de la existencia, sino la conquista de la inmortalidad.
Este frente es de carácter ecuménico, pero en sentido diametralmente opuesto al del modernismo instaurado a través del Concilio Vaticano II. Nuestra unión es metafísica y espiritual y no social y política como lo sostenido por dicho evento. No bregamos por la paz de este mundo moderno en connivencia con lo sostenido por otro organismo similar, las Naciones Unidas, sino por la instauración de principios y valores espirituales trascendentes, tales como los que existieran siempre en cualquier humanidad normal antes de que la anomalía moderna instaurada por la Revolución Francesa en el mundo los subvirtiera.
Queda abierto pues un espacio para todas las demás religiones tradicionales que quieran sumarse a esta iniciativa, sean éstas el budismo, el brahamanismo, el cristianismo ortodoxo y aun el mismo judaísmo siempre y cuando, como en los otros casos, se aparte de la desviación moderna acontecida en su seno especialmente a partir del sionismo. Nuestra simpatía pues hacia aquellos movimientos judíos antisionistas que se han desarrollado en distintas partes del planeta y que han sido capaces de enseñarnos la diferencia abismal que existe entre su tradición y la aberración sionista.
Y con respecto a aquellos católicos reacios en hacer un frente con sectores tradicionales del Islam en obtusa obediencia respecto del Vaticano, queremos recordarles que no siempre tal institución ha sido una estrecha aliada del modernismo sionista. Aun en el siglo XVI el papado fue capaz de unirse con el sultán turco en una alianza política y militar. Pero la gran diferencia entre aquella época y la actual fue que en ese entonces la misma se desarrolló en contra del emperador cristiano, romano-germánico, ahora en cambio la gran ventaja es que nuestro enemigo común es el mundo moderno.

Marcos Ghio, Mahdi Al Afghani, Julián Ramírez
fcrisil@yahoo.com.ar

viernes, 19 de noviembre de 2010