lunes, 1 de abril de 2013


EL PAPA PERONISTA



Indudablemente la elección de Jorge Bergoglio como papa ha causado una gran conmoción mundial y más aun en la República Argentina de donde es originario el aludido. Como han sido muchísimas las cosas que se han dicho, sea a favor como en contra, respecto de su persona trataremos aquí de señalar lo que a nuestro entender es lo principal.
En primer lugar hay que destacar que el sector de la Iglesia contrario a su elección se ha encargado de sembrar el desprestigio hacia su figura propalando por diferentes medios una vasta literatura encargada de poner en evidencia el carácter masón y judaico representado por Bergoglio, cuya presencia en la cúspide de dicha institución según éstos significaría sin más un avance de tales organizaciones para hacerse definitivamente con la misma. Al respecto queremos decir dos palabras. En realidad no creemos en manera alguna que la llegada del argentino al trono de Pedro tenga que ser encarada desde este punto de vista por la sencilla razón de que la Iglesia ya desde hace tiempo y en especial a partir del Concilio Vaticano II ha dejado de ser propiamente católica para aproximarse en cambio a una de las tantas versiones que componen el vasto espectro del protestantismo cristiano. Y esto principalmente a la luz de las sustanciales modificaciones acontecidas a partir del aludido evento, el que, si bien en sus comienzos se perfiló como simplemente pastoral, terminó paulatinamente transformando en manera radical la totalidad del culto dando así cabida a una religión nueva. Fue así como el misterio de la transubstanciación, por el cual el filósofo y pastor protestante Hegel vociferaba en contra del catolicismo considerándolo por tal dogma como una superchería medieval, hoy ha prácticamente desaparecido quedando tan sólo como una palabra vacía de contenido, en modo tal que el rito de la comunión, ceremonia católica esencial, ha pasado a convertirse en una mera rememoración de lo acontecido en la última cena de Jesús dejando así de ser un acto mágico y consagratorio de transformación de un ente físico en el cuerpo real del Dios, perdiéndose de este modo el carácter propiamente sagrado y como perteneciente a una dimensión no propiamente humana que tenía antes la misa. Agreguemos además que tal modificación junto a otras no menos esenciales, como la sustitución de la lengua y la música sacra por expresiones seculares y mundanas, ha tenido que estar acompañada también por otros actos de nivel público que no han hecho más que confirmar tal renuncia esencial por lo cual indudablemente nos hallamos con una religión que no es más la católica que se practicara durante casi dos mil años, sino una de las tantas manifestaciones de la modernidad en sus aspectos pseudoreligiosos y de espiritualidad new age encargadas meramente de la medicinal función de satisfacer y llenar vacíos existenciales. Por lo cual sostener hoy en día que la masonería y el judaísmo en sus elementos seculares hayan podido efectuar maniobra alguna de infiltración con este nuevo nombramiento peca de una ingenuidad absoluta, cuando no de manifiesta mala fe. La Iglesia ya estaba infiltrada y contaminada desde mucho antes de esta elección y el retorno del catolicismo a su carácter originario no sobrevendrá en manera alguna de un cónclave de cardenales, sino solamente a través de una verdadera revolución restauradora que deberá acontecer principalmente a partir de aquellos que, en tanto han percibido los males actuales, han resuelto decididamente apartarse de la Iglesia con la finalidad de tener manos libres para corregir tal anomalía.
Por lo tanto el problema de Bergoglio pasa por un terreno menor al de carácter teológico y religioso, al que se ha querido aludir capciosamente, para ingresar en cambio en el de la política moderna, ámbito en el cual el Vaticano, especialmente en los últimos tiempos, ha tomado un rumbo decidido con la intencionalidad de suplantar su hegemonía espiritual, perdida en forma ya definitiva, por un influjo mayor en el plano de los acontecimientos utilizando para ello el prestigio adquirido milenariamente por tal institución.
Y es aquí en donde a nuestro entender adquiere un cierto relieve tal figura. A tal respecto, en un afiche que colmara las calles de Buenos Aires apareció la foto del nuevo Papa acompañada de una consigna que decía: ‘argentino y peronista’. En realidad queremos decir que el primer dato, a pesar de haber sido aquel en el cual se puso un énfasis mayor, resulta en el fondo irrelevante pues tiene que ver con una circunstancia ocasional en la vida del nuevo pontífice, hijo de inmigrantes italianos que recularon a la Argentina por razones de conveniencia, por lo cual, si bien en la geografía relativa a su lugar de nacimiento su elección puede haber sido diferente de lo habitual, no lo es en cambio en la composición étnica a la que han pertenecido también la mayoría de los papas en toda la historia. Desde este último punto de vista, que es en el fondo el más importante, ha sido más contrastante en su momento la elección de sus dos predecesores, polaco el uno y alemán el otro, quienes pusieron coto a una larga hegemonía italiana en el ejercicio de tal función. Lo significativo y novedoso es en cambio que sea un peronista el que llegue a la misma y en tal aspecto consideramos que esta elección política efectuada por Bergoglio en vida se vincula a la otra relativa a la orden sacerdotal a la que se adscribiera desde los mismos inicios de su vida religiosa, la de los jesuitas, lo cual también ha sido sumamente novedoso en la elección de un pontífice. Jesuitismo y peronismo han tenido históricamente características en el fondo muy comunes. En los dos casos, religioso el uno y político el otro, se ha tratado de corrientes que le han dado una importancia especial y determinante a la realidad histórica subordinando a la misma los principios que se tuviesen. Sea el peronismo como el jesuitismo pusieron como meta propia la acumulación de poder como elemento prioritario en su accionar, no hesitando, en función de ello, en incurrir en las intrigas más dispares. En pocas palabras a ninguno de los dos en el fondo le ha interesado tanto el triunfo o la validez de un principio a través del mantenimiento de una ortodoxia, cuanto que el bando al cual hubiesen adscrito fuese el que finalmente triunfara. En función de esta meta es que la Compañía ha estado siempre a la cabeza de todos los movimientos de adaptación y renovación acontecidos en el seno de la propia religión efectuados con la finalidad de poder encauzar los cambios que acontecen en el mundo hacia el terreno de la Iglesia a fin de que ésta pudiese asumir una función hegemónica en los mismos. Fue tanto el oportunismo y el maquiavelismo históricamente manifestado, acompañado a su vez de un carácter sumamente intrigante que llegaba incluso a la trasgresión de normas morales elementales, que el mismo Vaticano terminó suprimiéndola en el siglo XVIII, para más tarde permitir su retorno aunque con importantes disminuciones en su presencia en el seno de tal institución.
En tal aspecto el peronismo en el fondo ha sido también un jesuitismo pero llevado al terreno político. El apotegma peronista de que ‘la realidad es la única verdad’ contrastante con una postura ortodoxa de dar prioridad en cambio al predicado de tal proposición, ha estado corroborada con la praxis de todos los gobernantes de tal signo que ha tenido la Argentina. Comenzando por Menem quien se hiciera famoso por sus volteretas ideológicas y la asombrosa facilidad con la que podía pasar de un extremo al otro en el campo de las ideas en tanto que, como buen peronista, acompañaba a la realidad, que era la única verdad, en sus cambios sucesivos, hasta llegar a los mismos Kirchner quienes, también sin ruborizarse siquiera, han transitado por los planos más dispares y contrastantes: desde haber sido los defensores del más crudo liberalismo hasta llegar a convertirse en los representantes latinoamericanos del más desembozado populismo izquierdista. Esto último es a su vez lo que se acaba de manifestar ahora cuando, a pesar de que Bergoglio, en sus funciones de cabeza de la Iglesia en la Argentina, fue combatido con vigor hasta el límite de negársele todas las audiencias solicitadas y no estar nunca presentes los Kirchner a ninguna de sus ceremonias religiosas, en señal de rechazo, ahora, luego de su elección papal, la actual presidenta ha asumido en cambio una postura de abierto idilio con su figura llegándose hasta el límite de la desfachatez cuando uno de sus voceros oficiales ha hablado, también sin siquiera ruborizarse, de la necesidad de confiscarlo para sí a fin de poder ganar en las próximas elecciones.
A todo esto habría que agregar también que Bergoglio, siendo sacerdote llano, militó activamente en el peronismo adhiriendo al grupo Guardia de Hierro (que no tiene nada que ver con su homónimo rumano) el cual se destacaba justamente por su carácter jesuítico de sostener una obediencia cadavérica al jefe del propio movimiento en tanto que se consideraba que era de esa forma y no razonando y discrepando en los principios que el mismo iba a poder triunfar*.
Agreguemos finalmente que, desde el punto de vista de la política internacional, la presencia de un jesuita y por lo demás peronista ha al parecer ya producido cambios significativos que pueden llegar a ser aprovechados en un sentido superior. Por ejemplo, Bergoglio, a diferencia de su predecesor, ha manifestado su intención de iniciar un diálogo con el Islam. A pesar de que bien sabemos que lo hará con los sectores modernos de tal religión, ello representa sin lugar a dudas un cambio en el rumbo y un alejamiento respecto de posturas más duras y comprometidas como las asumidas por quien lo precediera. No por casualidad tal medida ha producido en lo inmediato el alejamiento de la Iglesia de una de las principales adquisiciones de Ratzinger, el sionista egipcio converso Magdi Allam, quien ha declarado su ruptura con la misma al percibir que ésta, al pregonar el diálogo, ha renunciado ahora a combatir al Islam, el gran enemigo para él de la humanidad ‘civilizada’. Recordemos que el papa anterior había puesto a tal religión en un plano de total enemistad contrastante con la estrecha cercanía que sostenía en cambio y asiduamente con el sionismo sea judío como cristiano. Y esto había hecho que varios exponentes de tal postura se terminaran convirtiendo al catolicismo, como además del antes aludido, el caso de Tony Blair y por poco el de George Bush. Esto es sin lugar a dudas un reacomodamiento que nos indica muy jesuíticamente que la Iglesia percibe un quiebre en la situación en el ‘mundo libre’ y que es necesario conciliar con el Islam a fin de evitar que triunfe su sector más radical. Pero estamos recién en los comienzos y los tiempos nos darán detalles mayores.

* Luego de haber despotricado hasta el cansancio en contra del cardenal Bergoglio al que se acusaba de complicidad con las torturas y desapariciones del anterior gobierno militar ahora el peronismo de los Kirchner lo ha convertido en una especie de mentor espiritual por un lado y por el otro, aun sin renunciar a tales convicciones, se ha sentido satisfecho con que el mismo haya manifestado que visitará el país luego de las elecciones de octubre y no antes, para no interferir en el resultado. Evento éste al cual tales personas le asignan una descomunal importancia pues, de ser multitudinario el triunfo del gobierno, tal como esperan, ello daría alas al proyecto de reformar la constitución y poder reelegir eternamente a Cristina, tal como sucediera con Chávez en Venezuela.


Marcos Ghio
30/03/13

lunes, 11 de marzo de 2013


DE BOLÍVAR A CHÁVEZ: DE LA TRAGEDIA A LA COMEDIA



Prescindiendo plenamente del impacto emocional que ha causado en el mundo entero el fallecimiento del líder venezolano Hugo Chávez, bosquejaremos aquello que consideramos como lo esencial de su figura.
Chávez se calificó a sí mismo de bolivariano, es decir se consideró un seguidor y un promotor contemporáneo del principal proyecto de Simón Bolívar de querer constituir una gran patria latinoamericana que pudiese convertirse en una potencia importante en el planeta. Tanto lo obsesionó tal figura que, aprovechando su poder, hizo desenterrar su salma con la finalidad expresa de querer demostrar lo que sus seguidores más fanáticos sostenían: que el mismo había sido envenenado por las ‘fuerzas imperialistas’ a fin de coartar su proyecto. Es de destacar al respecto que, a pesar de los minuciosos estudios efectuados utilizando todos los avances de la tecnología moderna, nunca pudo llegar a demostrarse en manera alguna tal hipótesis, por lo cual, para encubrir el fracaso, se derivó la atención hacia el develamiento de la fisonomía real del ‘prócer’ la que sí en cambio se pudo determinar por tales procedimientos. Pero hubo otro descubrimiento complementario que fuera soslayado para la opinión pública, aunque trascendiera en un primer momento causando un verdadero estado de sorpresa y conmoción. Se pudo saber así que la salma bolivariana se encontraba envuelta en una bandera británica, país este último que es preciso reconocer que gozó de grandes simpatías por parte sea de Bolívar como de su predecesor Miranda. Es de recordar al respecto que ambos hicieron hasta lo imposible por granjearse la simpatía del imperio de Albión para llevar a cabo sus proyectos ‘libertadores’. Se conserva al respecto una famosa esquela de Bolívar en la cual le proponía a su majestad la reina el establecimiento de una colonia en Centroamérica, la que posteriormente fuera Honduras británica, a fin de poder garantizar mejor la práctica del librecomercio en tal nuevo mundo ‘liberado’. Y este fenómeno, que entre otras cosas contara con los ponderados aportes de la masonería, fue un hecho muy generalizado entre los movimientos independentistas del siglo XIX de nuestro continente. El famoso plan de operaciones, elaborado por Mariano Moreno en la gestación de la Revolución de Mayo, tenía como premisa principal también el establecimiento del libre comercio con Inglaterra que había sido expresamente prohibido por el virrey Cisneros. De la misma manera que otros próceres como Alberdi y Sarmiento repudiaban en sus obras al gaucho y al español por su carácter perezoso, monacal y poco productivo como en cambio expresaba el yanqui, producto privilegiado y arquetípico del capitalismo gestado en Gran Bretaña. Y no es de extrañar al respecto que las tribus aborígenes de América fueran los principales aliados de los realistas en contra de tal ‘independencia’ ya que en el fondo los pueblos originarios de nuestro continente tenían más simpatía hacia una concepción del mundo que privilegiaba la trascendencia antes que con el oscuro materialismo que encerraba al hombre dentro del universo del consumo y la producción. Fue justamente un famoso ejército de indios el que resistiera hasta el final en contra del 'libertador' Bolívar.
Pero los siglos pasan en forma vertiginosa y ahora nos encontramos con circunstancias diferentes, pero, tal como dijera Carlos Marx, la historia suele repetirse en modo tal que lo que antes se nos aparecía bajo la forma de una tragedia vuelve a suceder nuevamente pero esta vez como una divertida comedia. Y esto es justamente lo que se está produciendo ahora. Una vez más en materia de bolivarianismo se suele hablar de conjuras y envenenamientos, antes con arsénico, tal como se decía en el caso de Bolívar, o inyectando células cancerinógenas como ahora en el de Chávez. Y como siempre en los dos casos tales conspiraciones quedarán con el tiempo en el olvido una vez más por la falta de pruebas convincentes. Y ello no porque sea imposible que tales acontecimientos pudiesen suceder, sino porque habría que preguntarse en los dos casos: ¿por cuáles razones el imperio en sus diferentes figuras iba a envenenar a aquel que en el fondo lo favorecía? En el primer caso proponiéndole establecer una colonia propia y aliada de su gobierno y practicando su misma concepción del mundo. Y en el segundo, en donde ya el imperialismo no es más Inglaterra sino los EEUU: ¿por cuál razón este último iba a eliminar a la gallina de los huevos de oro, es decir al gobernante del país que le surtía diariamente de un millón de barriles de petróleo?
Y éste es el aspecto que resulta más risueño del fallecido Chávez. Nos hemos cansado de escucharle verborrágicos discursos ‘en contra del imperialismo’, pero ha sido justamente gracias a sus generosos aportes petroleros que este último ha podido llevar a cabo sin inconvenientes sus campañas tan denostadas en Irak y Afganistán. Curiosamente, a cambio de tan vital recurso, Chávez ha recibido en abundancia un papel pintado de color verde que es a su vez la moneda de curso en el país gobernado por su socio, también ‘antiimperialista’, Correa. Cuando se le preguntó al primero cómo podía explicar tal incongruencia, manifestó que una cosa era la economía y otra la política, lo cual nos recordaba a un coetáneo suyo, ex militar carapintada argentino que, luego de embolsar una importante suma de dinero de un denostado hombre público, explicó que no se podía hacer política sin dinero. Faltó por supuesto alguien que en su momento le contestara que un revolucionario verdadero, además de no negociar nunca con alguien del sistema, no le vende petróleo a los EEUU, sino que por el contrario lucha por destruirle su capacidad energética. Es de recordar al respecto que Bin Laden, hijo de un empresario del petróleo, además de emplear la totalidad de su fortuna para combatir al ‘imperio’, en vez de hacer negocios con éste se encargaba de destruirle los oleoductos pues sostenía que solamente minándolo en su capacidad energética se lo podía vencer. Es que en el fondo, a pesar de sus rimbombantes discursos, Chávez no quería vencer a los norteamericanos, sino negociar con ellos para ser respetado como un igual. Es decir no quería salir del sistema, de la misma manera que su antecesor Bolívar. No por nada era ‘bolivariano’.
Pero en honor de este último hay que reconocer que aunque fuera un inapreciable aliado del británico, al menos combatió con valor y decisión en el campo de batalla en contra del imperio español al que logró vencer. Chávez en cambio no libró batalla alguna, salvo en sus interminables discursos, en contra del tan denostado imperio norteamericano, al que no le ahorró epíteto descalificatorio alguno en el momento mismo en que lo llenaba de barriles de petróleo. Tal como decía Marx, una vez más la historia se repite pasando de la tragedia a la comedia*.

*Aunque en honor a la verdad debemos reconocer que Chávez, quien quiso amoldarse en vida al sistema internacional vigente, fue un militar de agallas en el orden interno, superando en esto en mucho a sus referentes peronistas carapintadas de la Argentina. Así pues, luego de su primer fallido golpe de Estado, manifestó su intención de no rendirse y de luchar hasta el final en una nueva intentona, la cual le fue finalmente exitosa. Luego, ya en el poder, ante un golpe similar que lo sacó por unas horas del mando, no se escapó del mismo 'para evitar derramamientos de sangre', sino que persistió hasta el final logrando así derrotar a la maniobra enemiga.

Marcos Ghio
9/03/13

lunes, 4 de marzo de 2013

EL CARÁCTER UNIVERSAL DEL PENSAMIENTO EVOLIANO


Un conflicto suscitado con un par de personas, participantes de un foro que se autotitula ‘evoliano’, trajo a colación el siguiente interrogante. ¿Es el autor Julius Evola un pensador europeo o en cambio, a pesar de haber formulado sus actividades en tal continente, sus principios son universales e incluso contrarios en múltiples aspectos a un pretendido nacionalismo europeo (o indoeuropeo, de acuerdo al más pomposo concepto asumido por tales cultores) que pretende encerrar su legado a tal acotada esfera? Veamos.
1)     En su obra El Arco y la Clava nuestro autor se ha opuesto por igual sea a aquellos que han querido hablar de una superioridad del Occidente respecto del Oriente, como a la inversa a quienes han querido hacer de tal civilización el verdadero reservorio espiritual de la humanidad en su conjunto. No consideró pues ni como Hegel la superioridad del Occidente respecto del Oriente, ni como Guénon la del Oriente respecto del Occidente, sino que manifestó que las categorías tradicionales que él reivindica pueden hallarse en cualquiera de los dos contextos culturales.
2)     En tal perspectiva, al referirse al carácter indoeuropeo del Buddha, no quiso por esto, al modo de racistas del estilo de Gobineau, manifestar la superioridad de tal grupo racial sobre los restantes, ni tampoco considerarlo como el origen de todas las verdaderas civilizaciones. Simplemente con tal constatación quiso expresar que los límites entre el Oriente y el Occidente no son una cosa infranqueable, sino que existen influjos recíprocos que pueden haber sido tanto un beneficio, como en este último caso, como en cambio una verdadera destrucción y desgracia, tal como fuera por ejemplo la colonización de India y China por parte de Inglaterra y la consecuente ‘occidentalización’ que hoy vive el Oriente en tales países, a los que se les han agregado también otros como el Japón, con la irrupción de fenómenos tales como el materialismo, la democracia y el consumismo.
3)     Que de ninguna manera Evola ha considerado la superioridad de la raza blanca sobre las de color; que en todo caso lo que pudo haber manifestado ha sido que dentro de tales contextos pueden haberse desarrollado en mayor o menor medida fenómenos de esplendor como de decadencia, pero que ninguno de ellos es carácter exclusivo de una determinada raza en particular. Que cuando en el período anterior a la Gran Guerra manifestó que mientras que en lo ario primaba una espiritualidad activa y solar y en el contexto semítico una de carácter pasivo y lunar no consideró nunca que esto fuese un fenómeno propio de una determinada raza, sino en todo caso que donde más se había manifestado una cosa era en alguna de ellas.
4)     En ningún caso manifestó que los fenómenos de espiritualidad solar hayan sido cosa propia y exclusiva del hombre indoeuropeo, sino que describió la presencia de fenómenos de tal tipo aun en religiones o tradiciones espirituales que no lo eran en manera alguna, como el taoísmo, el zen o aun en el judaísmo por él tan denostado varias veces, dicho fenómeno también se había manifestado a través de la cábala así como en el también semítico Islam supo calificar de manera elogiosa a la doctrina de la guerra santa o jihad a la que consideró como abiertamente tradicional emparentándola con lo mejor de la tradición aria. Y fenómenos de tal tipo son recurrentes en toda su obra por lo que sería largo y tedioso enumerarlos todos. Por lo que sin más puede recabarse que el origen hiperbóreo y solar de las grandes tradiciones no se encuentra hoy en día referido a comunidad o raza alguna en particular, sino que es patrimonio de la humanidad entera en grados diferentes.
5)     Como filósofo de la libertad nunca consideró que la raza produzca al ser humano sino a la inversa, es el hombre el que produce la propia raza, del mismo modo que, de acuerdo a la doctrina metafísica de la preexistencia, es el espíritu el que determina y elige la propia existencia. Se encuentra pues lejos de todas las doctrinas modernas, aun las que se disfrazan de evolianas, como las aquí aludidas, que consideran que el hombre es un producto de una realidad que lo trasciende, en este caso para este grupo se trataría de la raza física a la que se pertenece la que hace que se pueda o no ser de una determinada manera, por lo cual mientras que un indoeuropeo estaría en condiciones de alcanzar una dimensión espiritual y activa, uno que no lo es en cambio cuanto más puede expresar una de carácter meramente psíquico*.
6)     Luego del conflicto bélico, cuando se diluyeron definitivamente las posibilidades de que la tan mentada ‘raza aria’ pudiese otorgar al mundo una apertura hacia la dimensión de la trascendencia, luego de la caída de los fascismos en sus posibilidades superiores, del mismo modo que tras la modernización ya definitiva del catolicismo con el Concilio Vaticano II, la antes usada dicotomía ario-semita había perdido todo tipo de sentido por lo que en los tiempos venideros los términos a usar ya han debido ser mundo moderno contra mundo tradicional, encontrándose en diferentes medidas personas de tal tipo en las más distintas etnías. De allí la consigna evoliana de que nuestra patria es la idea y no la etnía a la que se pertenece.
7)     Que contrariamente a lo que manifiestan tales sectores, paradojalmente los arios y los blancos hoy se encuentran en la retaguardia y en mayor medida adheridos a los valores modernos. En cambio donde más se manifiestan los tradicionales es entre los pueblos de color. Fenómeno éste ya denotado por Evola en sus obras más maduras, pero que en los últimos tiempos se ha visto superado aun más.
8)     Así pues Evola si bien tuvo conceptos duros hacia la raza negra ello estuvo determinado por dos cosas. En primer lugar porque condenó el fenómeno de la negritud, es decir el culto del negro que hoy se realiza en la sociedad moderna en sus fases más terminales, viéndose en éste el grado de perfección más alta, de la misma manera que en épocas pasadas filósofos como Rousseau rendían culto al salvaje primitivo y a su sociedad ideal. Y en segundo lugar porque constató que culturalmente la raza negra no había producido expresiones culturales superiores, lo cual sin embargo no le estaba vedado para nada en un futuro. Justamente hoy en día, cuando Evola ya no está, es en el contexto de la raza negra en Malí o en Somalia en donde se están manifestando las expresiones más altas de la jihad y la guerra de civilizaciones contra el mundo moderno compartido también por razas de todos los colores.
9)     Para finalizar digamos que donde más se expresa el carácter universal del pensamiento evoliano es a través de su explícita adhesión a la doctrina de la unidad trascendente y metafísica entre las grandes religiones y tradiciones espirituales por la cual se sostiene la necesidad de una gran unidad ecuménica y esotérica entre los representantes de las principales religiones de la tierra para hacer frente aunadamente a la gran anomalía moderna. Es de destacar que los pseudo-evolianos en cambio se oponen a tal concepto y por el contrario llaman a luchar en contra del Islam fundamentalista en estrecha inteligencia con movimientos seculares y laicos como el sionismo.

·        Es de destacar que los ‘indeuropeístas’ a pesar de todo no forman un bloque común  y suelen tener desinteligencias semánticas entre ellos. Así pues, mientras que Alcántara manifiesta expresamente que los judíos y los negros, como toda raza que no sea la suya, carecen de espíritu, teniendo sólo alma, Martín dice en cambio que tienen un tipo de espíritu diferente del blanco, que sería uno de carácter lunar. Acá hay que recordarle a este último que, de acuerdo a la dicotomía usada entre otros por los hermetistas, en la esfera del yo interior, el alma es la luna, representando el principio femenino y pasivo, mientras que el espíritu es en cambio el sol, lo masculino y activo, por lo cual, cuando se hace alusión a una espiritualidad lunar, en el fondo se está refiriendo a un yo que, en tanto pasivo, no puede alcanzar propiamente el plano del espíritu.

Marcos Ghio
3/03/13

lunes, 18 de febrero de 2013


EL FORTÍN


Nº 67 (Enero-Febrero 2013)
LA CLAVA
(Columna de combate doctrinario)
RACISMO FRAUDULENTO

A continuación citamos partes de un texto aparecido en el Foro Traditio et Revolutio en donde se estableciera un debate esclarecedor respecto de las relaciones entre Evola y el nazismo. En el mismo aparecen por un lado sectores nacionalistas europeos que insisten en considerar, aun hoy en día, la superioridad de la propia raza respecto de todas las restantes y por el otro nosotros que sostenemos en cambio que el autor que inspira a este Centro no era de tal ideología, es decir no era un pensador ‘europeo’ o ‘indoeuropeo’, tal como pretende tal sector, sino que, sin importar a la etnía a la cual se perteneciere, escribió para todos aquellos que estuviesen dispuestos a hacer primar lo superior que existe adentro de sí mismos. Hemos suprimido del texto aquellas partes que se refieren expresamente a acontecimientos sucedidos durante debates anteriores a fin de no generar confusiones inútiles. (SIGUE)
A propósito de la reciente renuncia de Benedicto XVI
IMPORTANTES REVELACIONES SOBRE EL ASESINATO DE OSAMA

REPORTES DE LA AGENCIA DE NOTICIAS KALI-YUGA (por Walter Preziosi)

por Ferran C. Vidal


miércoles, 13 de febrero de 2013


IMPORTANTES REVELACIONES SOBRE EL ASESINATO DE OSAMA

LA NOCHE MÁS OSCURA


Pocas veces el cine ha resultado tan útil para el conocimiento y develación de hechos históricos esenciales como en el caso de la recientemente estrenada en la Argentina película norteamericana, La noche más oscura, que trata respecto del sensacional acontecimiento de hace casi dos años consistente en el operativo de asesinato del enemigo público número uno de los EEUU, Osama Bin Laden. Acotemos además, respecto de la misma, que aproximadamente un mes antes habíamos leído un comentario significativo escrito por alguien ubicado en una trinchera antagónica de la nuestra, el escritor peruano Vargas Llosa, y del cual hablaremos al final de esta nota.
Pero yendo ahora al contenido de la película podemos acotar que su valor estriba en el hecho de que la misma, sin que ello haya sido hasta el momento refutado por nadie, se basa en un relato de primera mano efectuado por un anónimo participante del operativo permitiéndonos así recabar una visión más clara respecto de la situación de guerra de civilizaciones que vive actualmente nuestra época en su fase terminal.
En primer lugar la película nos devela algo que no se sabía o de lo cual se había ex profeso informado de manera falsa. Que el operativo contra el bunker de Abbotabad no fue efectuado en manera alguna con la certeza plena de que Bin Laden se encontraba escondido en el mismo. Si bien es verdad que se intentó previamente a ello corroborar su presencia simulando una campaña de vacunación a fin de extraerles muestras de ADN a los habitantes del lugar con la finalidad de identificarlos, en la película se devela que, a diferencia de lo que se dijo, ese operativo previo fracasó y por lo tanto el asalto al bunker se efectuó sin evidencia alguna y basándose meramente en una sospecha muy intensa que tenía uno de los jefes de la CIA del cual luego hablaremos.
Es significativo al respecto reseñar alguno de los diálogos. Ante esta falta de pruebas uno de los comandos alega que no desearía que se repitiese una circunstancia similar de la que participara y en la cual, debido a una falsa pista, murieron dos compañeros suyos sin haberse obtenido logro alguno. Por supuesto que no hay allí ningún remordimiento respecto de las personas inocentes que también murieron debido a tal ‘error’.
Indudablemente en tal diálogo y en otros de los que hablaremos seguidamente, queda perfectamente en claro la mentalidad que rige en  el mundo yanqui. Norteamérica se considera a sí misma como la expresión ostensible de la justicia y el bien universal y, respecto de ella y en función de la ejecución de sus fines, todo debe resultarle permitido. Henos aquí entonces que ciertas prácticas que en otras partes resultarían sumamente condenables haciendo a las personas responsables de las mismas pasibles de juicios y largas condenas por ‘violación a los derechos humanos’ o ‘genocidios’, en el caso del norteamericano en cambio, por tratarse de una comunidad elegida y con especiales privilegios, todo debe serle aceptado. Al respecto la película no ahorra escenas de torturas de lo más deleznables e inverosímiles contra los presos de Al Qaeda respecto de los cuales se sospecha que mantienen algún tipo de contacto con Bin Laden. Desde el famoso submarino, práctica por la cual varios ‘represores’ argentinos hoy purgan larguísimas penas de prisión hasta algunas realmente novedosas y no por ello menos deleznables como hacer ingerir excrementos por la fuerza a los torturados o dejarlos sin dormir mediante la emisión sin cesar y rimbombante de las músicas actuales durante días enteros, lo cual sin lugar a dudas debe ser la peor de todas las torturas. A todo esto son interesantes los diálogos que intercambian los torturadores, los cuales tienen la peculiaridad de aparecérsenos como personas comunes sin ningún rasgo especial que denote cinismo o crueldad, habiendo entre ellos y especialmente mujeres amas de casa que presencian en vivo y directo las torturas sintiendo por ello un verdadero placer. Recordemos al respecto las famosas fotos de la prisión de Abu Graib en Irak en donde quienes más se destacaban por torturar y humillar a los prisioneros eran justamente mujeres. En los diálogos resulta notorio que los torturados a los cuales se les quiere doblegar la voluntad a fin de que ‘confiesen’ nunca saldrán con vida de allí en tanto que nadie se encuentra enterado de que están detenidos y hasta se desconoce el lugar de la prisión de la CIA que es secreta y ubicada afuera del territorio norteamericano, en alguno de los países que cuentan con gobiernos serviles. Es decir muchos prisioneros de Al Qaeda hoy engrosan una nueva lista de ‘desaparecidos’, con la venia y el conocimiento pleno del actual presidente de los EEUU, pero una vez más el trato que éste recibe es muy distinto del de su antecesor y par argentino. Mientras que el ex presidente Videla hoy purga por tal causa varias condenas a cadena perpetua, a Obama en cambio se le ha dado el premio Nobel de la Paz.
Volviendo a los interesantes diálogos que aparecen en la película, se formulan allí razones expresas por las cuales se justificaría la tortura y la desaparición de personas. Uno de los operadores de la CIA explica que el enemigo con el cual se enfrentan ahora los EEUU es muy diferente del de la época de la guerra fría. A los comunistas se los podía sobornar fácilmente para que, a cambio de una jugosa pensión de por vida, develaran los secretos que conocían, en cambio ahora, como aquí nos encontramos con una concepción trascendente de la existencia y no con un materialismo gemelo como en el caso anterior, sólo la tortura es el medio para develar un secreto. Es decir que se reconoce expresamente que el fundamentalismo es un enemigo mucho más serio para los norteamericanos que el comunismo bolchevique con el cual se compartía un trasfondo materialista.
Pero henos aquí que, a pesar del esmero de los torturadores, los que demuestran en todo momento mucho profesionalismo, habiendo logrado doblegar la voluntad del más fiel miembro de la organización de Bin Laden haciéndolo ‘confesar’, los resultados no pueden ser más deprimentes. Lo único que puede dar es un dato de alguien que es un mensajero del líder pero con el cual sólo se comunica en forma telefónica. Y esto sucede además con todos los que ‘confiesan’, aun con los que lo han hecho sin pasar por la tortura. Como indudablemente el enemigo contra el cual combaten se trata de un gran estratega que conoce los hábitos de cinismo e hipocresía del norteamericano, siempre capaz de acudir al más ruin de todos los medios para obtener sus objetivos, éste ha tenido la habilidad suficiente de evitar cualquier contacto directo con los miembros de su organización. Ante esta lamentable, para ellos, constatación, luego de casi 10 años de torturar inútilmente, se produce entonces una crisis en el seno de la CIA. El torturador principal resuelve unilateralmente tomarse una vacación manifestando que en última instancia se puede seguir contando con la colaboración de tantos analistas funcionales que sostienen, aun en contraste verbal con los norteamericanos, que Bin Laden ha ya muerto o que se trata de una producción de ellos y que por lo tanto en caso de no poderlo cazar nunca la organización no se vería sacudida entonces en su prestigio. Las otras dos torturadoras mujeres, una de ellas la jefa oficial de la organización en la zona de Afganistán y Pakistán, deciden en cambio continuar con la cacería mostrando de este modo el carácter abiertamente ginecocrático de la sociedad norteamericana (digamos de paso que es también una mujer la realizadora de tal película). Pero aparece aquí una discrepancia entre ambas. La jefa, posiblemente en razón de su veteranía y habituada a los sobornos de la época de la guerra fría, cree aun que es posible acudir a ellos para dar con el paradero del gran enemigo en tanto que le resulta imposible pensar que pueda existir alguna persona que no tenga precio. Se ha sabido de un médico jordano que estaría dispuesto a ‘colaborar’ a cambio de la jugosa suma de 25 millones de dólares. Está convencida de que como por su enfermedad de riñones Osama precisa de diálisis permanente, un médico podría romper con el cerco impenetrable. La subjefa en cambio, que ha comprendido el carácter incorruptible del enemigo cree en cambio que hay que seguir torturando hasta el final. Pero como las dos tácticas no se contraponen, henos aquí que en la película se llega a develar finalmente lo que sucediera en la base Camp Chapman en Afganistán en octubre de 2009. El médico jordano fue a la cita para recibir el dinero a cambio pero cargado con un chaleco de explosivos. Ese día se inmoló junto a la plana mayor de la CIA en la región. Se supo al fin qué fue lo que realmente pasó y de quién se trataba esa pobre ama de casa madre de tres hijos en los EEUU que murió en una remota base de Afganistán.
Para finalizar la historia digamos que una mera casualidad por la atención especial de un dato antes pasado por alto, pero ahora atendido por otra agente mujer, se llega a dar con el paradero de quien aparentemente enviaría los mensajes a los miembros de la organización diseminados por el mundo a través de un simple teléfono celular usado mientras se manejaba un jeep. Tal como dijéramos, el operativo que se resuelve en contra de la casa desde donde salía tal vehículo y donde se pensaba que podía estar Bin Laden resulta finalmente exitoso y henos aquí llegados al final de la película.
La vi en mi casa habiendo conseguido una copia por Internet, afortunadamente con un doblaje al castellano por lo que pude escuchar la totalidad de los diálogos. Un mes antes, tal como decíamos, Vargas Llosa estuvo presente en su estreno en Nueva York y, tras relatarnos la ingrata impresión que le causaron a él también las torturas, nos manifiesta que no pudo menos que sentirse esperanzado porque el público presente terminara aplaudiendo el final de la película prescindiendo así de los actos aberrantes que precedieran a tal desenlace. Debería en cambio haberse preguntado ¿qué clase de pueblo puede ser el que justifica la tortura y la desaparición de personas? ¿Eran realmente inocentes las 3000 personas que murieron un 11 de septiembre del 2001?

Marcos Ghio

lunes, 7 de enero de 2013

martes, 1 de enero de 2013


EL 2012 Y EL CUMPLIMIENTO DE LA PROFECÍA MAYA



Es bien sabido que durante el año que está por concluir se ha estado hablando en todas partes de un fin del mundo inminente que tiempo atrás habrían preanunciado los pueblos mayas en una milenaria profecía. Y también lo es que, al haber pasado la fecha preanunciada y encontrarnos ya en vísperas del 2013 sin que nada de lo que se decía hubiese acontecido, un numeroso contingente de escépticos, de ‘realistas’, de políticos depredadores y la nutrida plétora de conformistas que los rodean democráticamente han salido con la confianza fortalecida convencidos de que, a pesar de todos los cataclismos físicos y morales que el mundo se encuentra padeciendo hoy en día, al parecer aun goza de buena salud y se confirmaría de este modo aquella fe moderna implícita en tal concepción que nos mienta respecto de una milagrosa armonía preestablecida, consistente en la presencia de un Dios que, preocupado por nuestro bienestar, actuando entre bastidores, se encargaría de la continuidad del planeta a pesar de todos los desaguisados existentes. Y más aun, en su inmensa sabiduría, del mismo modo que con el sistema democrático vigente la ignorancia colectiva respecto de los grandes problemas del Estado, por su voto, reportaría soluciones que ni siquiera los sabios más compenetrados serían capaces de dar, así también lo que son destrucciones y caos, en tanto se encuentran enmarcados en un prodigioso cóctel de bondad y previsión con el que el mundo estaría dirigido, daría lugar a tiempos cada vez más prósperos y a prodigiosos avances en todos los campos, es decir al progreso irreversible de nuestra especie respecto de lo cual no deberíamos estar preocupados en demasía y aquellas siniestras profecías deberían por el contrario se contrastadas, simultáneamente con actitudes de burla y conmiseración, con una confianza cada vez más acentuada en que el mundo marcha por el buen camino.
Sin embargo permítaseme decir que los mayas, que no eran precisamente un pueblo materialista, con seguridad que no se deben haber querido referir al final del mundo comprendido como cosa física, tal como lo concibe el hombre unidimensional de los tiempos últimos, sino más bien de un mundo concebido como una determinada manera de ser, como un tipo de humanidad diferente de la que existiera en los tiempos de aquella profecía en tanto producto final de una profunda decadencia ya preanunciada en su momento y que justamente, en vísperas de la conclusión de 2012, comenzaría el proceso de su final irreversible.
El grave estado de atontamiento colectivo en que se encuentra sumergida nuestra especie, tal como decimos, solamente distraída en cuestiones puramente materiales y físicas, ha hecho que el conjunto de las personas no hayan podido comprender ni percibir que se ha producido justamente en este mes que concluye y en esos mismos días la consumación de tal profecía. Mientras los creyentes en la literalidad del texto, fieles ellos también al grosero materialismo propio de los tiempos, esperaban ver el oscurecimiento físico del planeta acompañado de un inmenso cataclismo, en realidad se produjo otro tipo de catástrofe para tal tipo de hombre. El día 22 de diciembre el pueblo egipcio, como avanzada de un proceso más universal, votó masivamente por la implantación de la ley islámica (sharia) en su Constitución. De este modo lo que había sido concebido simplemente como una expresión de deseos de mayor democracia, propios del ‘mundo libre’, eso que equívocamente se denominó la Primavera democrática, demostró su sustancia verdadera. En realidad de lo que se trataba en cambio era de terminar con esa tremenda anomalía que es el mundo moderno, un mundo basado en exclusividad en cosas ‘humanas’, y por lo tanto despojado totalmente de lo principal que hace al destino del hombre que es la dimensión de lo trascendente. La ley islámica, como podría ser por otra parte la ley católica si en estos pagos hubiese estallado una “primavera” similar, rechaza expresamente el dogma democrático moderno y postula en cambio la soberanía de Dios en el Estado considerando que, en tanto se reputa como lo esencial y fuente y razón de ser de la vida del hombre, los delitos en contra de lo alto, tales como la blasfemia y la profanación, deben recibir las más duras condenas, sin descartar la misma pena de muerte. Asimismo se establece, en neto contraste con el desorden moderno, sociedad de carácter matriarcal y feminista, que al ser la función esencial de la mujer, tal como dijera Nietzsche, la reproducción de la especie o el reposo del guerrero, y enmarcada la sexualidad en tales principios, se determina la drástica condena de todos los destapes patológicos de nuestro medio inundado de lascivia y promiscuidad, del mismo modo que de la promoción de la homosexualidad propia de tiempos últimos y terminales, así como su necesario retorno al hogar y a la crianza. Es decir, lo exactamente opuesto a lo acontecido en estos días con regímenes crepusculares como el que se vive en la Argentina en donde, en manera por demás paradigmática, una presidente mujer, en la festividad de la democracia matriarcal padecida desde hace 29 interminables años y en simultaneidad de fechas con la aprobación de la sharia en Egipto, en notorio contraste con tal hecho, premió expresamente a un ‘artista’ profanador y blasfemo y a una notoria pareja gay, demostrando de este modo cómo todas estas cosas forman parte de la esencia del tal sistema en cuya antítesis revolucionaria se encuentra la revolución islámica.
Pero la consumación de tal profecía ha también tenido otros elementos concurrentes que queremos señalar aquí. Ante la valentía de un movimiento asentado en valores sacros y revolucionarios, que ha dado justamente como resultado la supresión del desorden democrático, el mundo moderno, basado en cambio en el pacifismo vacuno y en el materialismo, ha llamado a la retirada ante los graves peligros que corren el propio pellejo y “la economía, estúpido”. Así como los EEUU y sus aliados han dispuesto irse de Afganistán, de la misma manera que antes lo hicieran de Irak, Rusia ha empezado a empacar sus cosas en Siria dejando a su suerte al agonizante régimen de Assad. Norteamérica y el resto del “mundo libre” han resuelto así retirarse de toda guerra pretendiendo hoy, en una conducta autista típica de tiempos terminales, resolverlo todo a través de acciones recabadas de esos facsímiles de videojuego que son los famosos aviones inteligentes o drones, con los resultados a la vista. El asesinato de Bin Laden, producto de una de ellas, lejos de haber significado la destrucción de Al Qaeda, tal como se dijera, ha por el contrario dado por resultado su incremento y fortalecimiento. A su vez lo recientemente acontecido en la ciudad de Kabul, en donde una mujer eliminó a un importante jefe de la seguridad yanqui, es también un signo claro del fracaso del sistema y de la consumación de la profecía. Resulta ser que una de las razones para invadir Afganistán fue la “liberación” de las mujeres que eran esclavizadas por los talibanes, pero al parecer resulta que éstas no estaban para nada disconformes con tal “esclavitud” y, antes de tener que padecer la democracia con sus destapes, demuestran estar dispuestas ellas también a inmolarse. Israel, como era de esperar, se muestra muy preocupado por todo lo que está pasando ya muy cerca de sus fronteras.
Tal como vemos, el 2012 ha significado el inicio del fin del mundo moderno, el que tan sabiamente habían profetizado nuestros antepasados los mayas.

Marcos Ghio
30/12/12