sábado, 28 de enero de 2012

Develando cicatrices

EL INFORME RATTENBACH


Días pasados, tras la reaparición pública de la presidente luego de su operación, se elaboraron una serie de notas relativas sea a la cicatriz que exhibió en público como a alguno de los conceptos vertidos en su discurso.
En ninguna de ellas lamentablemente se aludió a lo principal de todo que ha sido el hecho realmente significativo y fundamental de que se resolviera hacer público el famoso Informe Rattenbach sobre la guerra de Malvinas *. Y esto es muy bueno que suceda ya que nos hallamos en vísperas de que se cumplan los 30 años del hecho histórico más importante del pasado siglo cual fuera que la Argentina resolviera, luego de 130 años de vana espera, recuperar la soberanía sobre el archipiélago austral de manos del usurpador británico. Lamentablemente luego de haberse tomado la decisión adecuada, y tras haberse vivido un histórico período de dos meses en los cuales en nuestro suelo se desarrolló una verdadera batalla cultural y de concepciones del mundo en contra de Inglaterra, por lo que la gesta trascendió de lejos la circunstancia de un mero conflicto por un territorio, una serie de hechos oscuros y no puestos suficientemente en claro hicieron que al poco tiempo presenciáramos una vergonzosa rendición que no solamente diera por tierra con lo obtenido con heroísmo y entrega, sino que se produjera el inicio de la etapa histórica de mayor decadencia que aun hoy estamos viviendo en sus instancias más terminales.
Se recuerda que, luego de tal derrota, el gobierno militar de ese entonces que era ejercido por el sector opuesto al de quien había desencadenado la guerra creó una comisión investigadora de la misma dirigida por el Gral. Rattenbach. Al parecer tal informe fue sumamente lapidario no sólo en lo relativo a la conducción militar del proceso, sino aun a la parte política y económica habiendo llegado incluso al extremo de solicitar sanciones ejemplares contra los máximos responsables las que llegaban en algunos casos a la condena a muerte. Fue al parecer la radicalidad del mismo y el hecho de que ya en la sociedad argentina se venía insinuando un movimiento abiertamente contrario a lo militar que se resolvió archivar dicho informe por un período de 50 años, lo cual hoy se interrumpiría luego de la decisión presidencial.
Más allá de que las intenciones por las que se tomó tal medida no sean para nada las nuestras, sino las manifiestamente contrarias, queremos decir algunas cosas esenciales.
El informe constaría de dos partes. La primera relativa al aspecto militar con que se tomó la decisión de hacer la guerra y al respecto se insistiría (todo lo tenemos que poner en potencial ya que no hemos leído el informe) en la inconveniencia de haber iniciado tal conflicto debido a la desproporción de fuerzas existente y al aislamiento internacional que en ese entonces tenía el gobierno argentino. Esta postura es la que rescata el régimen actual para el cual el problema de Malvinas es equivalente al de las riquezas que allí se acaba de descubrir que existen, por lo que la razón del repentino interés por el tema, en tanto nos hallamos gobernados por un régimen burgués, tendría que ver exclusivamente con tal aspecto. Pero nosotros consideramos que si se trata de la desproporción de fuerzas en lo tecnológico militar nunca se podría llegar a efectuar, no solamente una guerra como la de las Malvinas, sino ningún tipo de guerra por la independencia, los talibanes por ejemplo que hoy combaten contra EEUU y otras 45 naciones al mismo tiempo todavía tendrían que estar esperando por varias décadas para poder alcanzar un poderío militar equivalente al de sus enemigos. Era San Martín quien le decía a Alvear, quien le ponía reparos respecto del cruce de los Andes, que si no alcanzaban los medios, se fuera ‘en pelotas como nuestros paisanos los indios’.
Sin embargo soslayando este aspecto del informe que es el que le interesa al régimen actual que pretende seguir ‘negociando’ con Gran Bretaña, consideramos que desde una perspectiva diferente el mismo puede aportar elementos importantes para esclarecer ciertas dudas y puntos oscuros que aun nos quedan respecto de tal guerra justa. Por ejemplo sería interesante saber por qué a los pocos días de haberse producido una serie de acciones victoriosas en contra de la flota británica a la que se le hundieran o dañaran varios de sus principales navíos, de repente se produjeron cambios esenciales incluso en la misma mentalidad de quienes llevaban adelante la guerra. ¿Cuál fue la razón por la cual se aceptó hacerlo venir al país al papa, quien ya se había declarado en forma escandalosa a favor de los ingleses, a fin de que con un discurso derrotista indujera a nuestro país a rendirse y a retirarse de la guerra? Y lo más grave todavía: ¿qué fue lo que indujo al mando militar de las islas a rendirse de una manera tan impúdica y cobarde sin resistir la invasión británica hasta las últimas consecuencias y presentando al país entero el lamentable espectáculo de oficiales argentinos, a los cuales se tuvo el desparpajo luego de llamar héroes, desfilando ante las cámaras sin armas y resignados? Al respecto vale el duro contraste de los oficiales japoneses en la última guerra que antes de pasar por tal humillación prefirieron el harakiri en tanto se habían quedado ya sin municiones.
Y otras cosas más tristes todavía. ¿Por qué luego de haberse producido la caída de Puerto Argentino se levantó automáticamente la guerra y se produjo la rendición de Buenos Aires? Al respecto recordamos que antes de producirse el archivo del informe aludido, al entonces ministro de Economía se le había reprochado haber permitido que en plena guerra se siguiese comerciando con Gran Bretaña y que incluso, sin que hasta ahora se lo haya podido refutar, se le vendiese combustible para los barcos que atacaban en Malvinas. A lo cual es interesante recordar que dicho ministro le retrucaba al informe que considerara que la guerra tenía que ser total. Indudablemente no podría haber sido de otra manera en contra de un enemigo absoluto de la tradición. Recordemos que es desde Inglaterra desde donde se impulsaron y produjeron las peores herejías de nuestros tiempos, entre las cuales el liberalismo y la democracia. De profundizarse en tal último aspecto con seguridad que se entrará en contraste con la actual política del régimen en relación a dicho tema pues, además de haber descartado de entrada cualquier tipo de acción bélica, concuerda en cambio con la concepción del mundo expresada y promovida por Inglaterra y por lo tanto con seguridad no habría actuado de manera diferente de aquel ministro de economía.
Va a ser realmente útil y positivo para todos que se dé a conocer la totalidad de dicho informe a fin de ayudarnos a develar varios acontecimientos oscuros de nuestra historia reciente en los cuales con seguridad se encuentran las explicaciones de nuestra actual decadencia.

* Si bien en el año 1988, en plena democracia, se editó una obra por Ediciones Espartacus en la cual se decía que se encontraba la totalidad de dicho informe, se trata de una versión no oficial, por lo que ignoramos aun si se publicó la totalidad del mismo.

Marcos Ghio
28/01/12

domingo, 8 de enero de 2012

EN RESPUESTA A UNA INVITACIÓN DEL SR. DUGIN
¿FRENTE ANTIYANQUI O ANTIMODERNO?


Alexander Dugin On Eurasianism, Multipolarity and The 1984-Like Danger ...
Tiempo atrás, un integrante del foro Traditio et Revolutio nos había solicitado una reflexión respecto de unos textos en inglés del autor ruso Aleksandr Dugin (http://granews.info/content/manifesto y http://granews.info/content/against-post-modern-world-0) . Ahora que hemos tenido más tiempo para leerlos debido a las vacaciones en que nos encontramos en este hemisferio vamos a ampliar algunos conceptos respecto de lo ya vertido oportunamente y de manera provisoria.
El texto es un manifiesto en donde el autor efectúa una crítica radical al sistema globalizador y financiero que rige en estos momentos el destino del planeta y al respecto no deja prácticamente nada en pié del mismo estimulando a una abierta y total rebelión en su contra. Asimismo, desde el plano de los principios, concentra los dardos en contra de la ideología que lo informaría, el liberalismo que, de acuerdo a sus puntos de vista, se habría convertido en totalitario y negador de cualquier tipo de diferencias. Y al respecto propone dos cosas para abatirlo:
1) Una alianza universal de todas las personas, pueblos o naciones a fin de terminar con tal bloque maléfico que él ubica y personaliza en los EEUU de Norteamérica, insistiendo que en función de tal necesidad deben dejarse a un lado las diferencias internas entre sectores y aun las rebeliones contra los gobiernos de las distintas naciones, las que deben ser denunciadas como deletéreas.
2) De la misma manera y en concordancia con tal meta a nivel doctrinario propone unir a todas las ideologías que no sean liberales. Y en este caso hay un alegato encendido a lo largo de todo su escrito a fin de que las mismas renuncien a ciertos prejuicios que son los que en última instancia favorecerían al poder globalizador que gobernaría el mundo haciendo pelear entre sí a sus enemigos. En función de ello es que sostiene un gran acuerdo entre las dos posturas tradicionalmente antiliberales como el comunismo marxista y el fascismo evoliano.
Siguiendo con tal punto de vista sostiene que la Unión Soviética (y también se podría decir lo mismo del Tercer Reich) habría sucumbido por no haber comprendido la necesidad de unirse con aquellas fuerzas que desde una vereda en apariencias opuesta, en este caso la derecha, eran sin embargo también antinorteamericanas, pasando lo mismo con el caso inverso del fascismo antes aludido. Su receta sería pues la necesidad de hallar una gran síntesis entre ideologías discrepantes. La misma consistiría en que, si por un lado los marxistas deberían dejar de ser materialistas y ateos aceptando la existencia de la dimensión de lo espiritual y trascendente, por el otro los evolianos ‘deberían dejar a un lado el chauvinismo y el racismo’ (sic) buscando así un nacionalismo de contenido más social y solidario respecto del vecino debido y estimulado en este caso especial por la presencia de un enemigo común representado por los EEUU. Esta receta se resolvería en la ideología ‘alternativa’ que Dugin ha venido sosteniendo desde hace unos 20 años, el nacional comunismo que consistiría, tal como resalta en este escrito, en un comunismo que no sería más ateo, sino creyente, y en un nacionalismo que no sería exclusivista ni racista, sino pluralista cultural. Acotemos también que en este escrito queda rezagado el otro mito sostenido tiempo atrás por Dugin, el relativo a Eurasia, de la cual habla una sola vez y de pasada, debido a nuestro entender al desencanto que el mismo debe haber tenido respecto de la figura de quien fuera en su momento su ídolo, el déspota Putin, el cual, a la ostensible luz de los últimos acontecimientos, ha demostrado no ser una alternativa a los EEUU, sino un indispensable aliado de éste en su intento por perpetuarse. Se entiende en este caso que al haber desaparecido de escena la idea de guerra entre espacios geopolíticos, la civilización de la tierra (Eurasia con hegemonía rusa) contra la civilización del mar (EEUU e Inglaterra), Dugin deba hallar otras alternativas más vastas hablándonos así de un Frente Multipolar y universal frente al universalismo contrastante representado por los EEUU que pretende instaurar un imperio unipolar. Se habría pasado así de la bipolaridad a la multipolaridad.
Hecha esta breve síntesis de lo formulado en las 20 y tantas páginas de su manifiesto formulemos ahora nuestras objeciones comenzando con el 2º punto.
La idea peregrina de hallar una síntesis entre Julius Evola y Carlos Marx choca con inconvenientes ineludibles. En primer lugar que se parte aquí de dos errores históricos e ideológicos insalvables. 1) El pensamiento evoliano no solamente no es chauvinista y racista, sino que tampoco es nacionalista, sino tradicional e imperial. Considera que solamente a través del reconocimiento colectivo de un principio superior y trascendente a las partes singulares es posible el despliegue de la libertad de éstas, quedando sólo de esta manera a salvo la manifestación de las distintas singularidades. Si tal principio no existe sobreviene el caos y la lucha de todos contra todos en donde triunfa el que es más fuerte y no el que es superior. Que es lo que sucede en estos días en donde el imperialismo, es decir el poder basado en el mero despliegue de fuerza material y el miedo que conlleva y no en el prestigio como en el caso anterior, es lo que rige el planeta. El nacionalismo solamente puede tener sentido como una reacción espontánea ante la irrupción de principios contrarios al reconocimiento de tal instancia superior presente en el propio pasado. Esto es lo que explica que por ejemplo en la Argentina la reacción antiliberal fue por mucho tiempo nacionalista en la medida que se rescataba del pasado histórico esa herencia espiritual e imperial que en cambio negaba y rechazaba el liberalismo. Pero ello no era porque significara una mera defensa de nuestra especificidad, sino porque se trataba de exaltar un principio superior presente en una manifestación de nuestra historia. Es decir, la esencia de lo evoliano es el tradicionalismo, aunque accidentalmente se pueda ser también nacionalista en tal limitado sentido. Queda pues descartado totalmente el nacionalismo entendido como defensa incondicional de lo propio, con independencia de cualquier valor que posea, pues en tal caso se convierte en un egoísmo más, similar al que defiende el liberalismo con la única diferencia que en este caso, al ser las naciones las que entran en juego, se trataría de supraindividualidades que compiten entre sí dando primacía también a sus meros intereses de parte*. Desde tal punto de vista más que argentinos, o españoles, o ‘europeos’, somos tradicionalistas evolianos y estaremos allí donde tales principios se manifiesten tal como en su momento formulamos cuando sugerimos a los soldados españoles que luchan en Afganistán desertar de su país para pasarse a las filas de los talibanes.
En cuanto a lo segundo sugerido por Dugin de que el marxismo deje de ser ateo, bueno, le diremos que eso no es una novedad, sino que se intentó hacer varias veces desde lados opuestos. Desde el sector cristiano y motorizado hasta por la misma Iglesia de manera encubierta para tratar de granjearse la simpatía de los pobres que no se conformaban más con la mera posesión del reino de los cielos. Del mismo modo que del lado del mismo comunismo cuando a través de Stalin y otros déspotas similares se intentaron constituir iglesias oficiales a fin de poder canalizar hacia el régimen un sentimiento espontáneo de la población. Diremos que en todos los casos lo que ha significado ha sido más que una espiritualización del marxismo una marxistización o secularización de las mismas religiones, cuando no de francas instrumentaciones políticas tal como se viviera en nuestro continente con el Movimientos de Sacerdotes del Tercer Mundo muchos de los cuales terminaron directamente en la guerrilla. El problema principal de tales movimientos sintetizadores, de los cuales también participa Dugin, es que los mismos se efectúan haciendo una concesión fundamental al marxismo consistente en aceptar que es una clase social o una simple ideología política como el liberalismo la enemiga de la humanidad, cuando es en cambio aquella concepción superior de la cual el mismo es apenas una de sus expresiones. La esencia de lo moderno en su fase más decadente es que el destino del hombre es la economía, en tanto que ésta es concebida como el sustrato en que se apoyan las diferentes manifestaciones de su existencia. Cuando el cristiano tercermundista sostiene que solamente habiendo justicia social puede hablarse del reino de Dios no está discrepando en lo sustancial con aquel capitalista liberal que considera que es la libertad del mercado lo que permite que la humanidad pueda satisfacer incluso sus necesidades espirituales. Aquella frase de San Agustín de que ‘ama a Dios y lo demás se te dará por añadidura’ adquiere aquí por contraste una vigencia plena y actual. Mientras rija la mentalidad economicista tanto capitalista como marxista la humanidad contrastará entre sí en una lucha de todos contra todos en donde la meta será la posesión ilimitada de bienes materiales la que se detendrá tan sólo cuando tropiece con una fuerza que se lo impida. Tendremos así que conjuntamente con el financista rapaz e inescrupuloso dispuesto a estafar al mundo entero se encontrará también el sindicalista socialista que reclamará hasta el infinito con independencia de cualquier interés superior al de su parte. Desintoxicar al hombre de la economía, poner por encima de la justicia social los valores de lo alto, ésta es la gran revolución que debe hacerse. Y en contra de ella no solamente están los paradigmáticos EEUU a quienes tanto acusan Dugin y sus secuaces, sino todas aquellas naciones e ideologías que participan de tal sistema moderno.
Por ello, en contraste con lo que manifiesta, no debemos ser ni nacionalistas ni comunistas, sino abiertamente contrarios a tales ideologías en tanto antimodernos.
Por lo demás en cuanto al primer punto relativo al Frente que propone Dugin en donde estarían incluidos todos los países y personas singulares me pregunto si acaso en el mismo también se encontrarán los regímenes comunistas capitalistas de China y de Rusia y que por lo tanto, en función de no discrepar ni criticar a nuestros ‘aliados’ como él sugiere, deberemos aceptar callados las masacres que los mismos efectúan de sus poblaciones, como en el caso de los 300.000 chechenios meticulosamente exterminados por el ruso o los otros tantos chinos uigures u otras experiencias similares que por discrepar con sus gobiernos estarían al servicio del ‘poder financiero internacional’ o del ‘imperialismo’. Nos preguntamos también si al tratarse de un frente habrá representaciones igualitarias de las distintas partes en donde un grupo político ocupará el mismo sitio que un Estado o si no será más bien un instrumento de los más poderosos, especialmente aquel al que Dugin pertenece, para contrastar con un rival respecto del cual se comparten determinados principios pero que no se acepta, tal como ha manifestado varias veces Putin ser tratado como un subordinado, sino como un igual.
Nosotros queremos acotar que también estamos por constituir un frente mundial, pero no el que formula Dugin, sino un frente tradicional del que participen todos aquellos sectores de diferentes etnías y religiones en contra del poder moderno representado no solamente por los EEUU, sino también por todas aquellas naciones e ideologías que participen de su mismo principio. Por ello consideramos que la lucha hoy en día es en el mundo entero, tal como dijera Evola, no entre pluralismo cultural versus unipolaridad, sino entre tradición y modernidad y se produce en todos los espacios geográficos, incluyendo a Eurasia. En pocas palabras, estamos no solamente con los que luchan en contra de EEUU y sus 45 Estados satélites en Afganistán, sino también con los mujaidines que combaten en el Cáucaso en contra de la tiranía rusa y con los uigures que contrastan contra el comunismo capitalista chino.

* Esto es lo que explica que sea la Revolución Francesa como varios liberales se declararon a sí mismos como también nacionalistas. Tal el famoso caso de la fuerza arquetípica de nuestro liberalismo vernáculo que se estrenó con el nombre de Movimiento Nacionalista Liberal.

Marcos Ghio

sábado, 7 de enero de 2012

EL KÁNCER


Ahora que sabemos que Kristina no tiene cáncer, también constatamos que no era cierto lo que su amigo Chávez dijera respecto de que se trataba de un complot por el cual Norteamérica, que dominaría una tecnología muy sofisticada y letal, habría contagiado de tal enfermedad a los principales líderes sudamericanos de izquierda a fin de sacarlos de circulación debido a los severos daños que producirían a sus intereses.
Aquí sin embargo debe hacerse una acotación necesaria. No es que los EEUU no quieran eliminar físicamente a sus enemigos. No es que no sea cierto que manejen tecnologías avanzadas en función de tal fin. De hecho lo vienen haciendo con suma asiduidad, empezando por Bin Laden así como con otros miembros de su organización eliminados meticulosamente a través de drones o aviones inteligentes sin piloto. Es bien sabido que en tal caso no interesa la aplicación de ningún principio o ley humanitaria universal, el enemigo de Norteamérica es reputado por ésta como enemigo de la humanidad en su conjunto y al mismo no le cabe ningún atisbo ni siquiera lejano de justicia. El principio de soberanía nacional puede ser vulnerado aquí a voluntad y posiblemente, tal como dice Chávez, sea cierto que posea esa tecnología avanzada de la cual habla y la debe haber aplicado con seguridad, sea éste como alguno de sus más estrechos aliados, en varios casos de muertes dudosas y repentinas, como la del líder palestino Arafat.
Pero nos preguntamos ¿por cuál razón iba a tomarse tal trabajo con un consuetudinario surtidor de combustible, o con quien además de ser puntual pagadora de la deuda externa no ha mostrado nunca voluntad alguna de salir del sistema capitalista que rige en el planeta?
Recientemente el presidente Obama ha explicado puntualmente en donde se encuentran sus amigos y enemigos. Dijo en un reciente discurso ante los miembros del Pentágono que Al Qaeda es el enemigo principal, después en grado menor existe la preocupación por el armamentismo iraní y coreano del norte, así como por el avance económico y militar de China. Por lo tanto los esfuerzos militares se concentrarán en el Asia. Ni una palabra ni un solo soldado para América Latina, un continente amigo respecto del cual solamente habrá que padecer los apocalípticos pronósticos de Fidel, un revolucionario lenguaraz que reposa en un geriátrico, o de su aprendiz Chávez, con el cual es suficiente la severa admonición paternal del rey Juan Carlos. ‘¿Por qué no te callas?’

Marcos Ghio
7/01/12

miércoles, 7 de diciembre de 2011

CENTRO EVOLIANO DE AMÉRICA

INFORMACIÓN GENERAL

Se informa que, luego de las exitosas visitas realizadas por el presidente de la organización, Lic. Marcos Ghio, a Brasil y a Europa entre los meses de Septiembre y Noviembre de 2011, se han producido las siguientes novedades.
1) Se ha constituido la sede brasileña de este Centro, la que estará a cargo del Sr. Valdemar Abrantes como secretario general de la misma.
2) Asimismo, debido a los importantes progresos obtenidos por dicha sede consistentes en haber podido efectuar dos jornadas evolianas en el pasado y presente año en diferentes localidades del Brasil, así como su proyecto de realizar una nueva en el siguiente, se ha dispuesto trasladar la secretaría general de la organización a dicho país.
3) En lo sucesivo las autoridades serán las siguientes:
Presidente: Lic. Marcos Ghio
Secretario General: Valdemar Abrantes (Brasil)
Secretario por la Argentina: Dr. Julián Ramírez.
4) Se establecen las siguientes direcciones de correo para todas aquellas personas que quieran establecer un contacto con este Centro:
Para el Brasil: valdemar.a@hotmail.com
Para la Argentina: jevola@ciudad.com.ar
5) Se informa que se encuentran encaminadas las tareas para constituir el Centro Evoliano de Europa, cuyas primeras sedes se encontrarán en España (Norte y Sur) y en Portugal (Oporto).
6) Asimismo, a partir de las distintas reuniones efectuadas con miembros de diferentes países, se ha convenido en la necesidad impostergable de bregar por la defensa incondicional de la pureza del pensamiento evoliano combatiendo todos los intentos impulsados por el sistema para bastardearlo, así como en la continuidad de la tarea de difusión de sus principales obras. En lo inmediato, y satisfaciendo una pluralidad de pedidos al respecto, se ha dispuesto la reedición revisada y en tres tomos de la fundamental obra La magia como ciencia del espíritu; asimismo se informa también de una próxima edición de un conjunto de textos de Julius Evola sobre tradiciones varias (Mithraísmo, Pitagorismo, Buddhismo Zen, etc.).
7) Se ha convenido también efectuar reuniones periódicas entre los miembros de la organización, las que se establecen como mínimo de una por año.

Buenos Aires, 7/12/11

martes, 29 de noviembre de 2011

CRÓNICAS EUROPEAS III


EL HOMBRE MÁS LIBRE DE EUROPA

por Marcos Ghio
Embajada de Israel indicando a la 'justicia' respecto de lo que los argentinos están autorizados a leer



Nuestro viaje a Europa concluye el día 5 de noviembre cuando, previamente a nuestra conferencia a la noche en la Librería Europa de Barcelona, por nosotros calificada como el templo de la libertad existente en tal continente, durante la mañana de ese día efectúo una visita al hombre más libre que allí habita, que es el amigo Pedro Varela quien se encuentra preso en la cárcel de Brian, sita en un suburbio de tal ciudad. Antes de ello, con mucha anticipación y mientras me encontraba aun en la Argentina, he debido enviar mis datos personales a fin de ser admitido para tal encuentro.
Partimos a la mañana temprano en compañía de uno de sus abogados y amigo personal quien lleva además unos bolsos para entregar al prisionero. Me indica que, si bien el encuentro está programado para las 11, debemos estar 3 horas antes para una serie de trámites previos a fin de ser admitidos al encuentro. Llegados al lugar, a los apuros pues, de acuerdo a lo que me comentaba mi acompañante, corríamos el riesgo de no ser admitidos en caso de demoras, debemos efectuar dos largas colas llenando una serie de papeles en razón de trámites burocráticos relativos a la seguridad de la institución. Nos hallamos en un lugar repleto de familiares de internados; en su mayoría son extranjeros por su aspecto y por las lenguas incomprensibles en que platican, hay entre ellos muchos magrebíes, ostensibles por el color oscuro de su piel, pero hay también sudamericanos. Casualmente un uruguayo al lado nuestro en la fila nos cuenta el drama de su hijo preso que sufre de trastorno bipolar y que se preocupaba por llegar a tiempo para entregarle la medicación.
Por fin, luego de pasar por varios cacheos y por la máquina que detecta metales peligrosos, podemos entrar al pabellón uno en donde se encuentra alojado nuestro amigo. Nuestro acompañante nos explica que hace poco tiempo fue llevado allí por razones de conducta y que se encontraba ahora sometido a un régimen más severo consistente en que esta vez las visitas no iban a ser al aire libre y sin interferencias de ningún tipo, sino en un salón cerrado y separados del preso por un grueso cristal comunicándonos, como en los cajeros de los bancos, a través de un metal con orificios. Se me dice también que este cambio había sido porque Varela no se había ‘educado’ convenientemente en la prisión. Seguía leyendo cosas inconvenientes y además su librería, el aludido templo de la libertad, continuaba brindando las conferencias de siempre aun con su dueño preso. Que ahora estaba en un pabellón con drogadictos en tanto se consideraba que él también consumía y difundía sustancias peligrosas para la salud de la gente. Su delito resulta pues difícil de clasificar en tanto no existe todavía un pabellón para los delincuentes de ideas.
Arribados pues al momento del encuentro se me indica que debo ser muy breve pues apenas contamos con 20 minutos y que la chicharra del final de la reunión no suele demorarse ni siquiera un segundo de más. Aparte en ese breve lapso mi acompañante debe hablarle de varias cosas relativas a los contenidos de los bultos que le ha entregado a la administración de la prisión.
Raudamente le explico al amigo preso en pocas palabras los argumentos que a mi entender podría esgrimir en su defensa. Dejen de lado eso de que Ud no ha reivindicado el holocausto simplemente por haber puesto en duda ciertas cifras del mismo, ni que tampoco por tal razón en vez de promover delito alguno, tal como se lo ha acusado con tanta frivolidad, se ha encargado de brindar una buena noticia con pruebas fehacientes recabadas no por Ud sino por otras personas. Manifestar que no murieron 6 millones, sino muchos menos, es lo mismo que a un enfermo al cual los médicos le hubiesen diagnosticado un cáncer se le apareciese otro que en cambio con pruebas al canto le hubiese dicho que se trataba solamente de una infección. Acá, amigo Varela, tenemos que renunciar al sentido común que se ha convertido en lo menos común de todo. Los jueces reciben órdenes y las tienen que cumplir. En este caso yo tengo en mi haber algo escrito por aquel que se las da, se trata de una nota del embajador de Israel presentada en la Argentina en una causa por la que se me procesó en el pasado siglo en donde, acompañado con el membrete del candelabro de la embajada aludida, se agrega al expediente judicial un documento de la Licenciada Gurevich de la Delegación israelita en el que se fijan pautas para perseguir a los libreros en caso de no cumplir con lo indicado. Allí se dice textualmente que vender textos como Mi Lucha o Los protocolos, por ejemplo, no representa delito alguno en tanto que se trata de documentos históricos. Sí lo sería si se lo hiciese en kioscos y a precios promocionales al alcance de todo el mundo y no de estudiosos y académicos. Por lo que sabía hasta ahora la Librería Europa no vendía libros baratos y todos los textos que allí se exhiben son importantes obras de investigación muy necesarias para todo aquel que quiera hacerse, junto a otras lecturas distintas, una composición de lugar adecuada y objetiva relativa a los hechos de la última gran guerra. Varela me escuchó con mucha atención y le dijo a su abogado que trate de ponerse al tanto de tal material; luego la conversación se derivó hacia las cuestiones relativas al contenido de los bolsos y otros asuntos personales. Ya estaba por sonar la chicharra y entonces alcancé a decirle lo último de todo. A Ud quizás lo haya asombrado estar preso por librero y editor de libros y que esta suerte no la hayan corrido en cambio otros colegas suyos que han cometido su mismo ‘delito’. Sepa, estimado amigo, que esto es apenas la excusa. Hay otra razón que nunca se la van a dar. Ud es además un importante investigador que ha puesto en duda uno de los pilares centrales en que se basa el actual sistema democrático en el que vivimos. El Holocausto, lo mismo que nuestros 30.000 desaparecidos en grado menor *, es el equivalente al infierno de los cristianos. De acuerdo a dicha religión no puede creerse en Dios sin hacerlo también con el infierno. Cuando niños, cada vez que nosotros vivíamos las injusticias de este mundo, el catecismo nos informaba siempre de algo mucho peor que podía acontecer en caso de rebelarnos contra el creador del mismo y por esta causa nosotros lo terminábamos aceptando con resignación. Sucede exactamente igual con nuestra democracia. Frente a los incesantes latrocinios e injusticias a los cuales somos sometidos por nuestra clase política al servicio de los usureros se nos recuerda siempre que en caso de no ser así pueden llegar a morir 6 millones o 30 mil según la importancia de los países. Y Ud Varela ha efectuado una incontestable investigación que pone en duda la existencia del infierno democrático. Cuando en su contundente informe nos demuestra, sin que haya sido hasta ahora rebatido, que el diario de Ana Frank, escrito entre 1943 y 1944, aparece hecho con bolígrafo cuando tal medio gráfico fue introducido en Europa recién a partir de 1947, Ud ha llegado hasta la médula misma del problema, hasta el propio sistema escolar del mundo democrático, pues ha puesto en evidencia que tal lectura obligatoria representa un verdadero fraude con el que se engaña a nuestros jóvenes. ¡Cuál otro castigo le podría haber cabido por parte de esta tiranía!
Ya la chicharra ha sonado pero he alcanzado a decirle lo fundamental.
Mientras regresamos a Barcelona con el auto y conversamos con el abogado respecto de la manera de cómo le puedo hacer llegar ese material del cual hablábamos no puedo esconder mi escepticismo. Los jueces que hoy existen sea en Argentina como en España, y Uds lo tienen nada menos que a Garzón, no son justos sino democráticos. Ellos más que satisfacer a la Justicia lo hacen con la voluntad del soberano, la cual bien sabemos que no es propia, sino de quienes la forman. Y en tanto éstos ya lo han condenado a Varela y a todos los que pensamos como él, su función es entonces la de sofistas, es decir se remiten a ser las personas encargadas de justificar con argumentos pretendidamente racionales lo que la voluntad del soberano, es decir de los banqueros, les indican. Sucede así que lo justo es suplantado por lo espectacular y llamativo. Resultan al respecto sumamente risueñas por lo insólitas e inverosímiles las actuales sentencias que se obtienen toda vez que por alguna razón hay que litigar con representantes de los principales lobbies que hoy controlan el planeta, como por ejemplo el lobbie sionista y el de los homosexuales que en nuestro país comparten una empresa común en contra de la ‘discriminación’. Pero afortunadamente, como nosotros, Varela no ha perdido la fe y sigue en pie luchando contra viento y marea. Esa misma noche en la Librería Europa habríamos de dar una nueva conferencia, pero no nos preocupamos por ello ya que después del pabellón nº 1 no hay otro peor.



* Ponemos el acento en el ‘grado menor’ pues tiempo atrás nuestra presidenta Cristina Kirchner cometió la gran imprudencia de decir que eran dos cosas asimilables el Holocausto judío con los 30.000 desaparecidos argentinos. Inmediatamente el Centro Simón Wiesenthal de nuestro país saltó como leche hervida y reprendió a la aludida por haber cometido una frivolidad semejante puesto que el Holocausto no tiene comparación alguna posible. Tal como era de imaginarse Kristina, que en cambio en otras circunstancias suele formular respuestas punzantes a sus críticos y objetores, esta vez, por tratarse de tal institución poderosa, hizo un reverendo silencio.

lunes, 21 de noviembre de 2011

CRÓNICAS EUROPEAS II

CABALGAR EL TIGRE EN 2011
LA DESCOMPOSICIÓN DE EUROPA
por Marcos Ghio


Identitario Salvini en feroz combate contra el velo islámico





I- INTRODUCCIÓN CONCEPTUAL




Tal como manifestáramos en la primera parte de esta conferencia, el hombre de la tradición, a diferencia del moderno, es aquel que, en tanto tiene por meta la trascendencia y lo que es más que mera vida, concibe su existencia como una lucha incesante y purificadora de doblegamiento de lo inferior de sí, el yo meramente psicológico, por parte de su dimensión más elevada, el yo espiritual, de lo que pertenece a la simple temporalidad y de aquello que cambia incesantemente, por el plano de lo eterno e inmutable.
Esta acción, que es esencialmente interior en tanto acontece en lo más profundo de sí, en sus grados más elevados y en función de un acto de superabundancia, se proyecta hacia afuera en tanto que, en la medida que se ha arribado a tal esfera más alta, desaparece allí la diferencia entre lo que es simplemente interno y externo. Y más aun, la lucha por doblegarse a sí mismo exige como paso necesario un acto de objetivación consistente en una acción exterior por la que el enemigo interno se hace una misma cosa con el externo en modo tal que acontece que no puede vencerse a uno si no se lo hace simultáneamente con el que se nos aparece como afuera de sí. Es aquello que en la religión islámica -aunque no exclusivamente en ésta- se formula como la diferencia existente entre la pequeña y la gran guerra santa. Esta última es la principal en tanto que es la lucha de lo superior contra lo inferior que acontece en lo más profundo de sí y está representada por el doblegamiento de lo que puede haber de moderno en nosotros, en tanto significa el olvido de lo esencial de sí mismo y de la elección trascendental efectuada antes de esta vida, para sumergirse en cambio en sus fenómenos efímeros y accidentales. La pequeña es la manifestación externa de esta gran guerra, representando su gran importancia por el hecho de que, al objetivarse tal antagonismo, ello permite así una clarificación mayor en tanto que la realidad externa llega a convertirse en un espejo de lo que está aconteciendo adentro de uno mismo.
Ambos combates resultan solidarios, por lo cual este antagonismo externo e irreversible es el fundamento propio de aquello que debe entenderse como la política tradicional expresada a través de la lucha incesante entre el hombre de la tradición, quien tiene por meta la trascendencia, y el moderno que se afinca en este mundo, a través del doblegamiento de este último, debiendo haber estado ello precedido y acompañado simultáneamente por el aniquilamiento de lo moderno que existe en el seno de sí mismo.
La política pues se encuentra aquí totalmente despojada de las peculiaridades propias de nuestro tiempo. No es concebida como el arte de lo posible, por el que con astucia y viveza se elige entre las oportunidades que se nos presentan para ‘triunfar’, sino como de lo necesario en tanto se dejan a un lado todas las posibilidades que nos ofrece la modernidad y solamente se la concibe como una extensión propia de la ascética interna. Vale aquí la expresión esencial de que se hace no lo posible en cuanto a las oportunidades de triunfo, sino ‘lo que se tiene que hacer’, con independencia de éxitos o fracasos, en tanto que en tal caso lo principal son los principios y aquella verdad de la que se es portador. Por supuesto que la vía de la acción exige también de la prudencia, eludiéndose cualquier actitud alocada e infantil tratando así de crear, por afuera de las posibilidades que se nos presentan, otras nuevas y para uso exclusivo de uno mismo.
Éste es pues el sentido que tiene Cabalgar el tigre. La idea consiste aquí en concebir al mundo moderno como un tigre enardecido que marcha alocado hacia su destrucción y que aniquila todo aquello que encuentra ante su paso en tanto que, en su carácter animal, no concibe ni percibe alguna realidad que trascienda el hecho de existir. Se trata aquí de terminar con él, aunque se tiene la certeza de que, si se lo hace de frente, con seguridad seremos arrastrados por tal corriente arrolladora y devorados por la misma. La idea expresada aquí es que aquello contra lo cual nada se puede no pueda en cambio nada en nuestra contra. Esto se lo puede graficar con las siguientes conductas esenciales.
1) Estar en este mundo, pero íntimamente ser totalmente ajeno a él estableciendo profundas distancias con todo lo que pasa, con sus quimeras y proyectos, con sus democracias, en modo tal de no ser afectado ni modificado por ningún acontecimiento. Ser así un convidado de piedra, totalmente ajeno a los entusiasmos y gustos que descontrolan al moderno.
2) Saber siempre que tal carrera alocada habrá de llegar en algún momento a su fin y que ante ello caben solamente dos posibilidades. O que con la destrucción del mundo moderno sobrevenga también la de todo tipo de mundo o por el contrario que del final del mismo pueda instaurarse una nueva edad áurea. En cualquiera de los dos casos es indispensable la presencia activa del hombre de la tradición ya que queda excluido totalmente el fatalismo de los ciclos históricos.
3) Constituyendo órdenes guerreras y sapienciales esperará éste con paciencia y en vigilia el momento de tal punto de disyunción. Ésta será pues la razón de constituir por el mundo entero centros evolianos, concibiendo una vez más tal término no como el seguimiento escolástico de un autor, sino la palabra precisa por la que al concepto de tradición se le otorga un significado adecuado que no pueda prestarse a confusión.

1ª PARTE: 1995




Arribados a este punto quiero hacer una breve alusión personal. Conocí la obra de Evola tarde, cuando orillaba los 40 años y entonces, frente a tal descubrimiento que otorgaba un sesgo preciso y conceptual a un tradicionalismo que solamente vivía de manera exotérica y por lo tanto parcial, me avine a dos tareas esenciales. Primeramente llenar una terrible laguna existente en nuestra lengua con la traducción de su obra principal, Rebelión contra el mundo moderno, y la segunda, no menos importante, defender y difundir tal legado poniéndome a total disposición de todos aquellos que compartiesen tales puntos de vista y que, en razón de una mayor cercanía en tiempo y espacio con el Maestro, pudiesen servirme de verdadera orientación.
Fue así cómo, luego de haber satisfecho mi primera misión, en el año 1995 efectué un viaje a Europa y específicamente a Italia con la intención de encontrarme con sus seguidores más directos y ponerme a disposición de ellos así como un soldado lo hace respecto de un conductor. Pero recordaba también, antes de embarcarme, las graves dificultades que Evola en vida tuviera no solamente con sus manifiestos enemigos modernos, sino aun con sus pretendidos seguidores y todas aquellas desviaciones que tuvo que combatir. Empezando por la deserción de quienes, al no poder soportar la soledad de la idea, transaron con alguna forma exotérica de ‘tradicionalismo’ ya que lo evoliano, según sus propias palabras, era un ‘helioterapia que los quemaba demasiado’, para seguir luego con formas más grotescas de nazi-maoísmo, más tarde expresadas bajo el mote de ‘nacional-comunismo’, las que con torpeza malinterpretaban la vía de la mano izquierda de Cabalgar el tigre y que fueran refutadas brillantemente en el texto ‘La tentación maoísta’, para terminar en un no menos torpe nacionalismo neonazi (indoeuropeo) expresado embrionalmente por su más directo discípulo, Adriano Romualdi, que se coartara en su momento en forma temprana tras la muerte repentina de su propulsor no permitiendo así sino réplicas más sesgadas, como en el recientemente publicado artículo La religiosidad indoeuropea, aunque refutadas en manera contundente en un capítulo especial de Los hombres y las ruinas.
Fue así como con tales prevenciones llegué a conocer a quienes en Italia fungían como los más cercanos a su pensamiento. Constaté así, no sin asombro, que ninguno de éstos se reputaba propiamente como evoliano, sino que simplemente sentían cuanto más un respeto hacia tal figura. Tanto Marcello Veneziani (1), como Marco Tarchi (2), graduados universitarios, que habían efectuado, especialmente este último, una importante difusión de sus ideas, criticaban las escasas posibilidades de éxito que brindaban las mismas para el que quisiese vivir en el mundo moderno. Así pues, mientras que el primero lo acusaba de solipsismo, habiendo sustituido, según sus propias palabras, su estudio y lectura por el de Heidegger y Arendt, el otro en cambio, más explícito todavía, lo acusaba de haber sostenido un ‘mito incapacitante’ por el que quedaban vedadas las posibilidades del éxito en su carrera profesional.
Más deprimente todavía me resultó saber que, además de no existir más en Italia un Centro Evoliano, la Fundación J. Evola, presidida por Gianfranco De Turris, que no tenía ni siquiera un local de funcionamiento ni tampoco ahora una simple página Web, era la extensión de una editorial encargada de cobrar derechos de autor por sus traducciones. De Turris estaba especialmente preocupado, aunque no forzosamente por las necesidades del aludido sello editorial, porque no se lo demonizara a Evola por los medios de prensa y universitarios. Su gran meta era que algún día pudiese convertirse en lectura obligatoria en algún importante centro académico. Por supuesto que más tarde rompió toda relación con nosotros cuando supo de nuestra adhesión a los famosos hechos del 11S y a la guerra consecuente guerra emprendida por el fundamentalismo islámico en contra de la modernidad; pero quiero decir que lo que pensé ya en ese entonces es que ojalá no llegue nunca ese día anhelado por el Sr. De Turris pues cuando esto pase deberemos rompernos la cabeza en buscar otro nombre para diferenciarnos del sistema. Y no quiero terminar mi análisis sin recordar el encuentro que tuviera con Pino Rauti, quien se reputara como seguidor y simpatizante de Evola y que en ese entonces, siendo diputado en la Unión Europea, capitaneaba un movimiento titulado la Fiamma Tricolore que pretendía adherir a un fascismo ortodoxo en contraposición al postfascismo implementado por Fini. Invitado a hablar en una sede en la ciudad de Milán sobre la situación en la Argentina pude constatar, en forma por demás traumática, que tal grupo adhería a posiciones de extrema izquierda. Simpatizaba con nuestros Montoneros y con el Che Guevara y competía con los grupos ortodoxos del marxismo leninismo respecto de quién defendía mejor a los trabajadores luego de la deserción del Partido Comunista. Yo ya en ese entonces le dije a Rauti que consideraba que un movimiento inspirado en ideales tradicionales debía tener como bandera no una mejor distribución de las riquezas, sino por el contrario sostener abiertamente una lucha en contra del consumismo y de la infatuación moderna por el factor económico y que por tales razones debía por igual estar alejado sea del capitalismo, sostenido por su ex socio Fini, como del comunismo que en cambio levantaba él ahora. Demás está decir que no solamente no se me hizo caso, sino que, como era de esperar en quien no es capaz de superar la modernidad, el antes aludido terminó más tarde votándolo con su partido a Berlusconi. Recordemos también que, en una tesitura izquierdista similar desde un plano de las ideas, Claudio Mutti lo acusaba a Evola de atlantista por haber sostenido en vida una lucha incondicional en contra del comunismo en tanto que lo reputaba como una falsa opción que colaboraba en el sostenimiento del rumbo de la decadencia moderna. Mutti, en un artículo que hemos criticado (3), le reprochaba a Evola por haberse declarado en contra de Nasser y a favor de la Hermandad Musulmana, la que según él, del mismo modo que le reprocha hoy a Al Qaeda, habría sido una agencia de los EEUU.
Tal como pudimos constatar en Italia no había evolianos (4), sino cuanto más personas interesadas en su pensamiento.


(1) Marcello Veneziani había hecho una interesante tesis doctoral sobre Evola en una universidad de Sicilia.
(2) El caso de Marco Tarchi me resultó más significativo. En un almuerzo que tuviéramos en Florencia me manifestó, con mucha sinceridad de su parte, que gracias a que había dejado de ser adepto a Evola -y en cambio ahora lo era de Alain de Benoist- lo habían invitado a hablar en varios centros culturales y televisivos y que se le publicaban artículos en importantes medios. Agreguemos también que, gracias a que en su revista aparecieran artículos elogiosos de la figura de Menem de cuando era presidente, fue invitado a hablar en la Argentina en donde tuvimos que escucharlo, también en un contexto abiertamente anti-evoliano, defender los logros de la ciencia moderna y de su tecnología así como condenar consecuentemente la invasión española en América por haber producido ‘un importante genocidio’. Yo que presencié esa conferencia en obligado silencio le quise siempre preguntar por qué, si fue así, los indios, a no ser que por masoquismo, se plegaron unánimemente a los realistas en las guerras de la independencia. Quizás hoy en día la clave de ello nos la haya brindado el presidente Chávez cuando, al desenterrar la salma de Bolívar para averiguar si murió envenenado, se encontró con la sorpresa de que estaba envuelta en una bandera británica.
(3) Esto puede verse en la segunda parte de nuestra conferencia brindada en la ciudad brasileña de Curitiba
(4) No queremos olvidar el caso de Renato del Ponte quien fuera estrecho colaborador de Evola en vida y que dispersara sus cenizas en el Monte Rosa. Años atrás había creado un Centro Evoliano en Génova, el cual ha dejado de existir. En la actualidad junto a la difusión de diferentes obras del Maestro ha concentrado sus esfuerzos en la difusión de un paganismo romano, respecto del cual oficiaría de Pontífice.


2ª PARTE: 2011, EL DESIERTO CRECE




Antes de lo que diré ahora para referirme a los últimos acontecimientos europeos quiero hacer aquí alusión a un hecho fundamental acontecido hace aproximadamente seis años. Gobernaba en ese entonces en Israel Ariel Sharon y, en tanto se encontraba al frente de la institución promotora y rectora de las diferentes expresiones de nuestra democracia occidental, a cuyos exponentes recibía para darles precisas indicaciones, produjo una fundamental reunión con el postfascista Gianfranco Fini, el aludido adversario de Rauti, luego reconciliado con éste en un voto compartido a Berlusconi. Fini que antes de poder ser admitido en tal encuentro tuvo que repudiar públicamente el Holocausto y a la figura de Mussolini, recordando a ese rey francés que, tras decir que ‘París bien vale una misa’, abjuró del protestantismo para hacerse católico, se presentó en público en tal encuentro con un kipá en su cabeza. Luego de la reunión a solas, esta vez en forma pública, Sharon le dijo, tal como nos relatara el Corriere Della Sera, que, para que su nueva conversión no admitiese ningún tipo de dudas, debía esmerarse sobremanera en terminar con la influencia de las ideas de Julius Evola en su movimiento. Sorprendido por la admonición, cuando quedó nuevamente a solas con el premier y, tras acariciarse confundido varias veces el kipá, le preguntó cómo tenía que hacer para cumplir con tal orden. A lo cual el sabio sionista, con gran condescendencia y ternura hacia su persona, le habría recordado lo expresado en un antiguo texto de su religión en el que se dice casi textualmente. ‘Si quieres terminar con una doctrina siembra en su seno a propósito ideas falsas sobre la misma, difunde verdades a medias, rodéate especialmente de intelectualoides vanidosos que en forma sofística se encarguen de confundir lo meramente accidental con lo esencial, manteniendo siempre en silencio esto último.”
Me he propuesto romper los planes del sionismo y por contraste efectuar la obra de difusión en el viejo continente y en el nuestro de las ideas esenciales del pensamiento evoliano denunciando una y otra vez las falsificaciones que por encargo expreso de aquél se vienen efectuando respecto de tal doctrina.
Pero antes de ello y en relación a esto último quiero decir unas palabras respecto de los dos fenómenos concurrentes vividos en tal viejo continente, que han sido en primer término la ‘prosperidad’ de estos últimos años, así como ahora su ‘crisis’, respecto de todo lo cual los aludidos falsificadores, tal como se verá, tienen mucho que ver.
Con respecto a lo primero queremos aprovechar para decir que hay una sola cosa en lo que le hemos dado siempre la razón a Carlos Marx. La fuente de riqueza del capitalismo no está fundada ni en el intercambio de bienes ni simplemente en el mero aumento del consumo de la población, sino principalmente en la plusvalía que se le quita al trabajador. Pero las circunstancias han cambiado sustancialmente desde la época en la cual se escribiera El Capital. Hoy tanto el trabajador como el capitalista europeo han estado disfrutando en grados diferentes de la prosperidad. Entonces ¿a quién es que se le ha venido sacando la plusvalía durante todos estos años? Sin ninguna duda que ha sido a un nuevo tipo humano que ha acudido aluvionalmente a Europa y lo sigue haciendo desde hace años en los EEUU especialmente desde América Central: el inmigrante, el cual es el equivalente al proletario del que nos hablaba Marx, así como al esclavo de los tiempos antiguos. Debido a los profundos desfasajes monetarios que existen en el planeta expresamente inducidos por el poder financiero internacional, hoy en día sucede que una persona que trabaja en negro cobrando la mitad de lo que lo haría un ciudadano europeo o norteamericano, viviendo en condiciones de suma indignidad, puede igualmente enviar una parte exigua de su salario a su país de origen, la cual, debido al aludido desfasaje, le sirve para mantener a una familia entera. Es por tal razón que acepta todo tipo de humillaciones. Se ha sabido en un informe reciente cómo, durante el anhelado trayecto para arribar a los EEUU, las mujeres son violadas sucesivamente en manera salvaje. Ni qué hablar de los sufrimientos, vejaciones de todo tipo que padecen aquellos que ingresan de manera ilegal para trabajar como esclavos en el nuevo país. A todo esto el Estado finge con querer expulsarlos con la clara finalidad de mantenerlos en una situación de miedo e inseguridad, pero, en tanto le conviene que existan, los deja igualmente realizar su trabajo en las condiciones antes aludidas y a cambio de ello impone impuestos altísimos a las personas que disfrutan de tales beneficios, pues con el dinero que obtiene, el que representa en realidad una parte de la plusvalía que se le quita al inmigrante, puede pagar subsidios de desocupación a los europeos sustituidos en tales menesteres que superan con creces lo que ganan los inmigrantes ilegales con su trabajo. Acotemos de todos modos que esto no pasa en todos los países de Europa de la misma forma. Hay como sabemos dos tipos de ‘velocidades’ en tal continente. En algunos una cierta sensiblería y ayuda mutua ha logrado atenuar un poco tal grado de opresión, pero henos aquí que, para contrarrestar tal situación, nos encontramos con la presencia de una cierta ‘derecha’, compuesta en algunos casos por ‘evolianos’ del estilo pretendido por Sharon que se preocupa porque tal situación de extremada bondad salga de sus carriles y que el Estado se ponga severo con la inmigración, por supuesto que no suprimiendo tal anomalía pues sus ganancias son espectaculares, sino ‘regularizándola’, es decir quitarle cualquier tipo de beneficio que se pueda haber obtenido, hacerla más expoliadora, tal como sucede en los países europeos de ‘primera velocidad’, los que gracias a ello pueden pagar tales subsidios.
Esta pretendida derecha que está compuesta por grupos tales como la Liga del Norte en Italia, el Frente Nacional en Francia y la Plataforma por Cataluña en tal región, entre otros, expresa su verdadera hipocresía en tanto se encuentra obsesionada solamente con un tipo de inmigración, la de origen islámico, alegando que la misma les modifica la cultura (ya veremos cuál), por lo cual llaman a combatirla. Israel no podría estar más de acuerdo con todo esto, en especial con las campañas en contra de las mezquitas y el velo islámico en las mujeres. Pero este sentimiento burgués está asociado a otros concurrentes. Con la excusa de la defensa de la propia singularidad, el pluralismo cultural del cual habla la Nueva Derecha, tales grupos en varios casos promueven abiertamente el secesionismo ya que en función de una motivación economicista, del estilo de los kuwaitianos en el Medio Oriente, proponen vivir con los propios recursos sin tener que mantener a zonas poco productivas del propio país. Es como si en una familia un padre considerara que mantener a un hijo o a un familiar enfermo le produjera pérdidas en sus ingresos. Esto lo vemos, entre los tantos ejemplos, en la sugestiva foto que aquí presentamos del secesionista Salvini de la Liga del Norte italiana, enamorado como vemos del inglés, idioma de la libertad y el comercio, y al mismo tiempo de Lamumba, la pulposa africana, una inmigrante sí, pero que se aviene a no usar el velo ni ir a la mezquita. Ésta es pues la inmigración que ellos nos proponen a fin de que no cambien las costumbres onanistas de los europeos. Berlusconi tiempo atrás había manifestado también su preferencia por la marroquí Ruby quien tampoco pertenece a esa odiosa inmigración castradora del velo y la mezquita que hay que eliminar.
En España no se va muy lejos en estos asuntos. Tiempo atrás, en un curioso homenaje a Julius Evola, con un sesgo muy sharoniano, Enrique Ravello, hoy prominente dirigente del aludido grupo regionalista catalán, manifestó que la España franquista era muy represiva sexualmente. Quizás haya sido por eso que los musulmanes lo apoyaron tanto al Caudillo y a su lucha incondicional en contra de los destapes, quizás se encuentre aquí también una manera de poder, en una orientación contraria de la pregonada por el ‘regionalista’, hallar un comienzo para un diálogo profundo entre Islam y Cristianismo en tanto tienen ante sí a un mismo enemigo, el mundo moderno y secular, materialista y pansexualista que ellos representan. Agreguemos también que esta nueva derecha defiende la democracia, el laicismo frente a los intentos islamistas de hacer confluir la religión con la política y que, para que Netanyahu y Obama los miren con más simpatía, manifiesta en su programa que lucha en contra del ‘terrorismo internacional’, por lo tanto avala la infame invasión española a Afganistán. En pocas palabras: no es que están para que se termine el fenómeno inmigratorio, no protestan ni atacan su causa principal, representada por el desfasaje monetario antes mentado, sino que quieren inmigrantes sumisas como Lamumba, que no usen velo ni burka, sino que se exhiban bien en pelotas como las europeas comunes, y que trabajen duro, sin rezar en sus mezquitas, pues ello interfiere con el ‘bienestar europeo’.
No le hubiéramos dedicado mayor espacio a todo esto a no ser que nos hemos enterado de que el Sr. Ravello, quien además funge de defensor de la raza blanca universal, a la que pertenecen también los cristiano sionistas de Norteamérica y los judíos ashkenazis, justamente cumpliendo con las mismas órdenes que un exponente de estos últimos le diera al también derechista Fini, ha manifestado su intención de crear un Centro Evoliano en España. Es de imaginar cuáles son los fines de tal engendro. Tal como vemos, el sionismo no está quieto, sabe dónde golpear y cuáles son sus verdaderos enemigos. Ha tenido la suerte de hallar a personeros encargados de terminar con la herencia de Evola en Europa. Pero, parafraseándolo a Franco: no pasarán.