lunes, 23 de julio de 2012



EL FORTÍN Nº 64 (Junio-Julio 2012)

EDITORIAL

Este nuevo número de El Fortín se edita acompañado de un conjunto de novedades importantes. La Agencia de Noticias Kali-yuga que en colaboración con el Centro Evoliano de América brinda información sobre la actual guerra de civilizaciones ha inaugurado una emisora radial por internet la que se emite semanalmente pudiendo hallarse toda la programación en vivo. (radiokaliyuga.ivoox.com)
Asimismo contamos esta vez con dos colaboraciones especiales. Por un lado nuevamente nuestro secretario general en Brasil, el Dr. Waldemar Abrantes, nos brinda un importante texto doctrinario, esta vez  sobre el heroísmo en el pensamiento evoliano.
En segundo lugar contamos con la importante colaboración de un referente español de nuestro Centro que por primera vez escribe en esta página brindándonos en exclusividad un impactante informe de más de 60 páginas sobre la pretendida derecha sionista, sea norteamericana como europea. El informe es demoledor por la información contundente que nos brinda que pone al descubierto la trama no tan secreta de los grupos identitarios estrechamente ligados a los intereses del sionismo de manera vergonzante. Hace notar cómo las campañas antiislámicas emprendidas por la misma traicionan una antigua tradición de la derecha europea que por el contrario siempre vio con simpatía al fenómeno islamista. Este fundamental texto debería a su vez completarse con las reflexiones ya efectuadas sobre un fenómeno similar y también de pretendida derecha que acontece con nuestro catolicismo güelfo también en estrecha y confesa hermandad con el judaísmo sionista y con la derecha conservadora de los EEUU, así como con la mafia rusa del excéntrico magnate Putin. Nos sentimos sumamente orgullosos de presentar estos trabajos y aprovechamos para informar también que en la primera semana de septiembre se efectuará una nueva jornada evoliana en el Brasil sobre la cual informaremos en el próximo número.

LA CLAVA
(Columna de combate doctrinario)
A LA DIESTRA DE SIÓN
por Ferran C. Vidal

LA MASACRE DE AURORA
UN HOLMES QUE NO ERA SHERLOK

LAS CONFESIONES DE VIDELA
PERONISMO Y PETRÓLEO
MALVINAS
A 30 AÑOS DE UNA VERGONZOSA DERROTA

REPORTES DE LA AGENCIA DE NOTICIAS KALI-YUGA (por Walter Preziosi)
LA CRISIS TERMINAL DEL MUNDO MODERNO
OBAMA, EL ASESINO SERIAL
LA VISITA DE PUTIN A ISRAEL

DOCTRINARIA
A Metafísica do Heroísmo
(en Portugués)
por Valdemar Abrantes



domingo, 1 de julio de 2012


LAS CONFESIONES DE VIDELA


Días pasados se revelaron una serie de diálogos que el ex presidente militar de la Argentina y principal imputado en las causas sobre violación de derechos humanos, Rafael Videla, sostuviera con un periodista que lo interrogara en la prisión durante sucesivos reportajes que duraron más de 24 horas en su totalidad. Más allá del discutido tema respecto del reconocimiento de su responsabilidad en la desaparición de entre 8000 y 9000 personas, cosa que luego desmintió haber afirmado en semejante cantidad, creemos nosotros que hay algunos argumentos relevantes que, en tanto no han sido desmentidos por Videla, suponemos que tienen plena validez. Y es el relativo a la explicación esbozada por éste respecto de los motivos por los cuales tuvo que acudir a procedimientos ilegales, tales como la desaparición física de personas, en vez de utilizar los que le brindaba la ley, tal como hubiera correspondido.
Es de destacar que, en especial desde sectores vinculados al catolicismo de derecha, sea nacionalistas católicos como de grupos del estilo del opus dei, uno de los argumentos más esgrimidos para enjuiciar el accionar de Videla ha sido que éste en vez de haber hecho como Franco en la guerra civil que, aplicando el rigor de la ley en juicios sumarísimos, hizo ejecutar a centenares y hasta miles de personas, evitando de esta manera el posterior estigma de los desaparecidos, el argentino en cambio no se habría animado a hacer tal cosa. A lo cual Videla en tal reportaje contestó con tino y en manera muy convincente que en realidad la época en que le tocó actuar era muy diferente que en el período de 1936-39. Recordó que mientras que durante la guerra civil española había Estados e instituciones internacionales que respaldaban el accionar de Franco en modo tal de no aislarlo internacionalmente por aplicar la condena a muerte, las cosas eran muy diferentes cuarenta años más tarde, período durante el cual se desencadenó lo más duro de la guerra civil en nuestro país. Allí hizo notar que era tan fuerte la presión de la izquierda en el mundo entero, aun con la protección del mismo gobierno norteamericano en apariencias tan sólo de derecha, que incluso Franco que aun estaba en el poder en esa misma época apenas pudo aplicar trabajosamente una sola pena de muerte, la que suscitó mayores repudios internacionales que todas las que llevara a cabo durante la época de la guerra civil.
Ese argumento es correcto desde cualquier punto de vista que se lo esgrima. En ese entonces ningún Estado que buscara actuar en el concierto de las naciones, salvo que quisiese ser convertido en un paria y condenado incluso a la posibilidad de expediciones correctivas en su contra por parte de las potencias imperiales de la tierra podía acudir a medidas tan drásticas para combatir en su seno el problema de la subversión.
Pero entonces ¿hizo bien Videla en hacer desaparecer a los guerrilleros y personas que colaboraban con su estructura militar? Aquí habría que contestar que, amén de que en realidad no se hizo desaparecer como se piensa a los principales dirigentes e ideólogos de tal fuerza, el error principal estribó en haber considerado que la batalla en contra de la subversión tenía que desarrollarse principalmente en un terreno militar y no donde realmente se tenía que haber desencadenado prioritariamente que era en el plano de las ideas. Y de este modo las consecuencias fueron las siguientes. Cuando la Junta militar abrazó la ideología liberal y democrática para hacer frente al marxismo, considerando que este último era el producto de una degradación del sistema que solamente podía manifestarse en personas que por una cierta patología o resentimiento no querían encuadrarse en el mismo, en realidad en esa decisión fue donde se inició el verdadero camino de la derrota. De acuerdo al pensamiento tradicional, el que obviamente no era el que sostenía ninguno de los sectores que en ese entonces sea del lado liberal como güelfo, expresaban la derecha, el socialismo no es lo opuesto, sino una consecuencia del capitalismo. Lo que este último sostiene como un principio, el aumento desaforado de la producción y el consumo para la humanidad toda a fin de que no sobrevengan las crisis y los parates en el sistema económico, el socialismo lo completa manifestando que esa producción y consumismo universal debe ser para todos y con mayor ‘justicia social’ y no sólo el patrimonio de algunos privilegiados. No fue casual al respecto que los principales ideólogos del marxismo, tales como los mismos Marx y Lenin, simultáneamente con la exposición de sus ideas demostraron siempre una relación de admiración y odio sea hacia Inglaterra como hacia los EEUU de acuerdo a las circunstancias en que vivieron.
Distinto totalmente de todo esto es lo que sostiene el pensamiento tradicional. Para éste no es el incremento de la producción la meta de un Estado, sino por el contrario la desintoxicación del hombre respecto de todas las necesidades de consumo superfluas y la apertura cada vez mayor de espacios espirituales a fin de que el alma, en vez de estar atosigada de consumismo y de estados de ansiedad por las cosas que no se tienen y alienación hacia las que en cambio se poseen y de las que se depende como un objeto, pueda vivir una esfera superior de libertad. Solamente de esta manera era posible derrotar al marxismo y no hacerlo como la dirigencia de ese entonces, civil, militar y religiosa, apegada a los mitos del mundo moderno, respecto de los cuales el marxismo no es la superación sino la consecuencia necesaria. En cambio se hizo todo lo contrario de esto. Al marxismo se lo combatió con sus mismas armas y con la ideología respecto de al cual éste era su consecuencia. De este modo además se lo victimizó dándosele incluso justificaciones a sus afanes posteriores de revancha y permitiéndosele construir sus utopías en el estado de demagogia y degradación en que hoy se encuentra sumida nuestra nación.

Marcos Ghio

domingo, 17 de junio de 2012


MALVINAS

A 30 AÑOS DE UNA VERGONZOSA DERROTA


El pasado 14 de junio se cumplieron 30 años de uno de los hechos más infaustos de nuestra historia cual fuera la derrota militar y consecuente rendición en la guerra de Malvinas.  
En la medida que nos hallamos en un contexto moderno en el cual los léxicos utilizados conllevan la aceptación previa de determinados principios calificados como irrebatibles, consideramos que es justamente en el recuerdo de esta fecha el momento oportuno para efectuar una disquisición previa respecto a lo que debe entenderse por guerra.

a)   Guerra de naciones y de civilizaciones

De acuerdo a la óptica moderna, en donde la economía y los meros intereses materiales que de la misma nacen es lo que prima en el hombre, la guerra es concebida como aquella instancia extrema de resolución de un conflicto en el cual incurre la política a través de las naciones, concebidas como las únicas protagonistas y sujetos de la historia, en el momento en el cual el diálogo y la diplomacia han agotado ya todas las instancias posibles de resolución. Desde tal óptica en tanto que el ‘interés nacional’, y por lo tanto burgués, resulta el factor prioritario, las guerras en tal instancia son siempre un hecho limitado en su accionar y solamente cesan en el momento en que el mismo se vea satisfecho en alguna medida, en tanto pueda arribarse a un buen arreglo comercial que sea en tal caso independiente de los principios que hayan de sustentarse. Habitualmente cuando un burgués resuelve hacer una guerra previamente a ello efectúa un ‘cálculo’ respecto de las ventajas e intereses que la misma le puede reportar. En tanto que se trata de una clase económica, para éste la vida reducida a su elemento más bajo y material es el factor prioritario y la guerra debe concebirse en tal aspecto como un reaseguro para la adquisición de una ‘vida’ cada vez más cómoda y placentera que permita disponer de una buena cantidad de recursos y objetos conquistados en función del bienestar. Por ello lo que la determina es última instancia el grado de riquezas que se pueden adquirir en el momento en el que se decide acudir a tal ‘procedimiento extremo’. De allí que en la época crepuscular en la que nos encontramos las guerras sean habitualmente por el petróleo, por el agua o por algún que otro recurso natural y que sea habitual argumentar su inutilidad o emitir proclamas pacifistas cuando de lo que se trata es de la defensa de un territorio inútil económicamente*. Agreguemos también a ello el elemento aparentemente paradojal de que a pesar de que el burgués ha subordinado la guerra a la vida placentera, concibiendo a la primera como un hecho excepcional, nunca la humanidad ha conocido tantas guerras y al mismo tiempo nunca ha sucedido que éstas llegaran a ser tan sanguinarias y genocidas como las actuales en que nos gobierna la pacífica clase burguesa, estando además habitualmente disfrazadas en forma hipócrita con motes humanitarios y pacifistas, como la guerra por la democracia, por los derechos humanos y otras tantas imbecilidades en las que, a pesar de que nadie afortunadamente ya cree, igualmente se nos mientan para distraer nuestra atención de lo esencial y someternos a una serie de discusiones inútiles.
Absolutamente diferente de todo ello es la concepción tradicional de la guerra. Para ésta la misma no es una situación excepcional consecuencia del fracaso de un diálogo entre mercaderes, o entre políticos astutos, sino por el contrario es la situación normal en que debe encontrarse un hombre que tenga por meta hacer triunfar en sí su parte superior de persona por sobre lo que es mero individuo que se expresa en todo lo que es mera vida biológica y material. Dicho combate ascético que debe llevar a cabo el hombre en contra de su enemigo interno, constituido por ese conjunto de impulsos y pasiones que tienden a conducirlo hacia lo que es más bajo y material, en tanto debe ser absoluto, ilimitado y sin pausas de ningún tipo, no queda reducido al interior de sí, sino que se expande hacia fuera, ya que en un plano más alto del combate desaparece la diferenciación entre lo que es simplemente interno y lo externo, en modo tal que bajo una forma superior de objetivación la lucha contra el enemigo interior se remite también en contra del que está afuera y que se encuentra expresado en el antes aludido espíritu burgués. La concepción tradicional de la guerra es comprendida pues como la lucha incesante contra el enemigo moderno que anida sea en uno mismo, sea exteriormente a través del espíritu materialista y economicista propio de la edad burguesa hoy vigente. Ante la vida materialista y hedonista por la que se agita el hombre de la edad crepuscular, consistente en una raza de seres fugaces y efímeros, el hombre de la tradición sostiene en contraste lo que es más que la vida, la supravida, y en la adquisición de tal meta la guerra, comprendida como la exteriorización de la lucha ascética, es para él el instrumento apropiado para alcanzarla.
Por ello hay dos tipos de guerra posibles: o la guerra de naciones en donde priman los materialismos y los intereses de parte y que tiene por meta la adquisición de ciertos bienes materiales, o la guerra de civilizaciones en donde los que en cambio contrastan son los principios en vez de los meros intereses. En ella combaten dos tipos de hombre diferentes: el moderno que ha puesto como eje existencial los fenómenos puramente vitales y el hombre tradicional que tiene en cambio por meta lo que es más que vida, el espíritu y la trascendencia.
Esto por supuesto conlleva a categorías diferentes. Para la guerra de naciones el enemigo es el extranjero que simplemente usurpa un territorio o el que representa un obstáculo insalvable para el logro del propio bienestar. Para la de civilizaciones en cambio lo es aquel que contrasta de acuerdo a los principios y desde tal óptica enemigos pueden ser tanto connacionales como extranjeros, aconteciendo lo mismo con los amigos y esta guerra, en tanto es total y no sesgada, en la medida que significa el triunfo de un principio sobre otro contrapuesto, solamente tiene por resultado posible la victoria o la muerte en el combate por conseguirla. Diferente es en cambio la guerra para el burgués, en tanto es la vida el valor supremo, éste nunca estará dispuesto a perderla vanamente si se le propone en cambio una buena negociación.

b)   Argentina e Inglaterra en Malvinas

Si bien, tal como hemos dicho, para la tradición la guerra es entre civilizaciones es posible también que en un determinado momento de la historia tales principios tiendan a manifestarse de manera plena en ciertas naciones diferentes. Así pues resulta a todas luces indubitable que el espíritu moderno masónico y materialista ha tenido como expresiones arquetípicas a lo largo del tiempo a dos tipos de naciones solidarias entre sí. Por un lado Inglaterra y por otro los EEUU, que ha sido históricamente su gran creación y la expresión extrema de sus puntos de vista esenciales.
Inglaterra ha sido la matriz del materialismo, de la revolución burguesa e industrial que sobrevino primero en su país y luego se extendió hacia los mismos EEUU con su constitución de Estado inspirado en principios claramente burgueses. A lo largo de la historia en nuestro continente Inglaterra en su guerra incondicional en contra del imperio español, concebido como la expresión de un espíritu antimoderno, ha sido la verdadera partera de todas nuestras revoluciones. De la Revolución de Mayo por la cual logró implantar el libre comercio, restringido por el virreinato español, infundiéndonos las semillas del liberalismo burgués, luego con la plasmación más plena de tales principios que sobreviniera tras nuestra derrota de Caseros por la que se implantó el Estado masónico y materialista que rige hasta nuestros días con diferentes variantes. Claro que hubo reacciones que llegaron al plano militar. En el siglo XIX en dos sucesivas batallas en 1806 y 1807 fueron derrotados los ingleses en sus respectivas invasiones, luego en 1845 en la Vuelta de Obligado y Tonelero se pudo romper el boicot marítimo-militar que trataron de imponer a nuestra navegación. Sin embargo en ningún caso, en gran medida por la carencia de una doctrina verdaderamente tradicional y principalmente por la deserción de la Iglesia católica que ya en el siglo XIX había sucumbido ante la modernidad, logró establecerse una continuidad y radicalidad en la lucha ni el enemigo británico infiltrado en nuestra cultura logró nunca ser derrotado plenamente. Es desde tal perspectiva que puede comprenderse la presencia inglesa en las islas Malvinas desde 1832 la que debe ser concebida como una acción de vigía y de control sobre nuestro país a fin de que la herencia ‘colonial’ hispánica y tradicional, no materialista ni burguesa, no pudiese volver a cundir en nuestro suelo.

c)    La justificación plena de la guerra de Malvinas

A diferencia de los distintos plumíferos del sistema nosotros somos defensores incondicionales de la decisión de haber invadido las Malvinas en 1982 y hasta diríamos que lamentamos que esto no hubiese acontecido mucho antes. Para nosotros mucho más importante que recuperar las islas Malvinas es derrotar a los ingleses pues una guerra en serio llevada a cabo en contra de Gran Bretaña tal como se perfilara en sus comienzos iba a dar como resultado la extensión del conflicto a la totalidad del territorio y por lo tanto la extirpación de la cultura y civilización británica del seno de nuestra sociedad.
Por las razones antes mentadas y por no haber existido en nuestro país una alternativa verdaderamente tradicional ante la deserción manifiesta de la Iglesia católica güelfa que actuó en plena guerra como una quintacolumna de los ingleses, esa guerra no pudo profundizarse y el espíritu mercantil invadió a nuestras mismas fuerzas armadas las que en especial en sus mandos y oficialidad se rindieron en forma por demás cobarde en algunos casos sin haber luchado en razón de la especulación buguesa y liberal que había penetrado en sus filas. Así pues mientras la Iglesia católica a través de su papa invitaba a ‘luchar por la vida y la paz’ en plena contienda en Puerto Argentino, los mandos militares haciéndose eco de tal pedido se rendían sin combatir. Hemos hecho notar que el informe Rattenbach puso bien en evidencia tales actos de cobardía los que por supuesto contrastaron con las acciones heroicas de tantos soldados que supieron cumplir con su deber. La flota, con la excusa de que los ingleses contaban con submarinos atómicos, no salió del puerto, antes de ello el capitán del único barco que fuera hundido no siguió con el destino de su navío. El Gral. Menéndez, en vez de luchar hasta morir con un grupo de oficiales, hizo la opción por la vida que le sugería Su Santidad, olvidando hasta su gorra en el momento de rendirse. Lo curioso es que los ingleses invadieron solamente una de las dos islas, la otra, la Gran Malvina, que contaba con guarnición argentina se rindió sin que hubiese desembarcado un solo británico. Más vergonzosa fue la rendición del capitán Astiz en Georgias que fue sin haberse disparado una sola salva de cañón y ante una tímida y convencional intimación británica de esas que se hacen antes de iniciar cualquier combate. Queda el triste recuerdo de las justificaciones dadas por el mando militar antes de rendirse justificando tal canallesca acción. “Si hubiéramos sabido que los ingleses contaban con armas semejantes ni locos nos mandábamos esta invasión”. Con tal mentalidad San Martín no habría nunca cruzado los Andes y los talibanes jamás habrían hecho frente a la invasión de EEUU y 45 países satélites.
En la medida que el pez se pudre siempre por la cabeza resulta obvio que hoy en día nuestra ‘presidente’ manifieste, siguiendo el mismo espíritu, que nunca más habrá una guerra con Gran Bretaña pues la Argentina solamente quiere la paz. Así es como opina nuestra maldita burguesía que primeramente fue militar y ahora es política. Es de esperar que la experiencia nos haya servido de algo y que una nueva camada de argentinos aprenda a rescatar el espíritu de la guerra con un sentido tradicional y no moderno.




·       Un recordatorio claro de cómo la mentalidad burguesa había invadido nuestro país como consecuencia de la debacle de Malvinas lo tuvimos cuando al poco tiempo de la derrota se efectuó un plebiscito entre los habitantes en el cual la mayoría de nuestra clase política principalmente radical y peronista, con el fatídico Menem a la cabeza y su gran aliado, el clero güelfo compuesto de muchos ‘nacionalistas’, llamaron a votar por la renuncia a la soberanía de unas islas en litigio con Chile con el argumento hedonista de que se trataba de zonas poco ricas económicamente.

Marcos Ghio

viernes, 11 de mayo de 2012

PERONISMO Y PETRÓLEO



Peronismo y petróleo son los dos símbolos por los que puede medirse el grado de decadencia argentina que no es sino una proyección de la del mundo moderno en su conjunto aunque aportando nosotros una cuota de folklore muy peculiar.
Podemos decir sin posibilidad alguna de equivocarnos que un signo claro de que nos hallamos en los grados más terminales de la decadencia es cuanto más peronismo esté viviendo nuestra sociedad a nivel político y simultáneamente a ello cuanto más manoseo del tema petrolero se realice a nivel de la economía.
El primer caso lo podemos vivir a través de la larga lista de políticos sin principios ni espina dorsal que hemos tenido, es decir de individuos que, en aras de tener éxito en su función y ser ‘realistas’, han estado dispuestos siempre a venderse al mejor postor y a borrar sin escrúpulo alguno con el codo lo que anteriormente habían manifestado en manera enfática y con bombos y platillos. Y esto mismo en todos los casos ha alcanzado los niveles de mayor caradurismo y corrupción cada vez que se ha tocado el tema petrolero y específicamente lo relativo a la propiedad a la cual debe pertenecer sea el petróleo como la empresa YPF.
Ha sido el peronismo el que ha llevado el oportunismo de la decadencia a instancias nunca vistas en tal esfera en aras de su apotegma de que la realidad, es decir el éxito en la política y los negocios, es la única verdad. Vayamos pues a lo sucedido en las distintas etapas en las que le tocó actuar.


Etapa 1ª: Perón y los contratos de California.

Es bien sabido que el primer gobierno de Perón, que abarcó desde 1946 hasta 1955, se llenó la boca de una retórica marcadamente antiimperialista, en especial antinorteamericana, a partir de su famosa consigna fundacional de Braden (embajador yanqui en la Argentina) o Perón. Y a su vez su gran bandera a nivel económico fue el nacionalismo y la intervención del Estado en los principales controles de la economía, lo cual debería haber significado un tremendo obstáculo para tal imperialismo. Pues bien, finalizando dicha presidencia, y ante una notoria crisis energética en el país producida por la ineficacia de la empresa YPF (que como se verá fue expresamente vaciada) para extraer el petróleo en los pozos que ya se tenían y efectuar nuevas perforaciones, de manera sumamente sugestiva dicho gobierno firmó un contrato leonino con la empresa petrolera norteamericana California, por el cual en el mismo ésta no se obligaba a efectuar inversión alguna por las ganancias que recababa de su labor extractiva, las que a su vez podían derivarse hacia su país de origen, amén de las ingentes comisiones que ya en ese entonces se cobrarían por tales contratos. Y es de destacar que ésta fue una de las razones por las cuales se efectuó la gran revolución victoriosa contra el peronismo que levantó como una de sus banderas la defensa de la soberanía energética ante el gran desfalco al que se iba a someter al pais.

Estos contratos fueron inmediatamente anulados, pero en 1958 un segundo gobierno de origen radical, pero que pactara con el peronismo para llegar al poder, el de Frondizi, volvió una vez más a firmar contratos petroleros con empresas norteamericanas en condiciones similares a los del anterior de California. Una vez más una nueva revolución que lo destituyera a Frondizi del poder, tuvo como una de sus primeras medidas, a través de un gobierno de extracción totalmente radical, la anulación lisa y llana de tales contratos. De allí en más, y estamos hablando de 1964, luego de esta patriótica medida, sucesivos desgobiernos en el país, sea civiles como militares, fueron socavando la empresa YPF quitándole capacidad operativa y convirtiéndola en deficitaria. Un autor nacionalista lamentablemente olvidado, Adolfo Silenzi de Stagni, en sucesivos trabajos demostró cómo el poder financiero internacional a través de la banda de políticos corruptos que nos han venido desgobernando desde hace tantas décadas logró producir el gran milagro en la Argentina de que fuera el único país del planeta en donde una empresa petrolera daba pérdidas. Recordemos que el petróleo es una de las inversiones más rentables del mundo, luego del tráfico de drogas. Se trata nada más que invertir en hacer un pozo y luego por años enteros extraer riquezas sin cansancio. Por lo cual en cualquier país del mundo dicha riqueza, debido a su gran rentabilidad, es de la comunidad en su conjunto, a través de la administración de su organismo rector, el Estado. Pero henos aquí que para hacerla deficitaria y justificar así su posterior disolución, en un plan intencionado, sucesivos gobiernos pusieron a cargo de la misma a funcionarios que eran al mismo tiempo empleados de empresas privadas de la competencia (Esso, Shell, etc) y que por lo tanto desde la gestión de YPF trabajaban a favor de las mismas, socavando así su operatividad.


2) La privatización peronista de Menem

Fue así como en la sociedad argentina se fue gestando la idea de que el Estado era incompetente para la gestión empresaria y que lo ideal era que para evitar las grandes pérdidas que nos daban tales empresas (entre ellas principalmente YPF previamente vaciada) era conveniente privatizarlas. Esta fue una consigna lanzada varias veces a la palestra por los liberales de Alsogaray; pero como éstos eran sumamente escasos de votos e impopulares se precisó de un gobierno populista y oportunista, como una vez más el peronista de Menem, que hiciera tal cosa. Es de destacar que una vez más se acudió al ‘realismo’ para producir tal desfalco. Menem había dicho antes de ser elegido que su gobierno iba a ser antiimperialista y nacionalista, que iba a recuperar las Malvinas con sangre. En varias oportunidades y aun ante el mismo Gaddafi manifestó, para recibir un jugoso aporte electoral, que iba a lanzar una gran cruzada en contra de EEUU. Una vez en el poder hizo todo lo contrario. En vez de recuperar las Malvinas con sangre le regaló ositos peluche a los kelpers. Y en vez de dirigir una cruzada antinorteamericana manifestó estar dispuesto a tener relaciones carnales con los EEUU, claro que en forma pasiva. Explicó de manera muy peronista y oportunista que este cambio se debía a que en 1989, cuando llegó al poder, se produjo la caída abrupta de la Unión Soviética y que entonces los EEUU se habían convertido en la única superpotencia, por lo que había que hacerse amigo del poderoso si se quería estar bien. Claro que los talibanes y Al Qaeda opinaron en ese entonces al revés. Y donde más se manifestó el entreguismo y la genuflexión fue justamente en el caso del petróleo, una de nuestras principales riquezas. Gracias a multitudes imbecilizadas que habían asumido el liberalismo y la doctrina de la muerte de las ideologías se procedió a privatizar YPF entregándola por nada y al mejor postor, puesto que se había gestado la idea de que como daba pérdidas irreversiblemente era mejor regalarla antes que seguir manteniéndola. Pero el oportunismo fue más radical todavía. Fue curioso cómo Menem que a nivel político internacional fungía como un siervo de los norteamericanos, a nivel económico se mostró en cambio más versátil en cuanto a preferencias imperialistas. Esta vez se volcó más hacia el imperialismo europeo y especialmente español. Fue a una empresa de ese Estado que entregó a YPF; por supuesto que ello se hizo a cambio de ingentes comisiones que enriquecieron de manera impresionante a una nueva clase de ladrones. Pero el robo fue aun más completo. En 1994 se modificó nuestra constitución. Y mientras que la gilada se distraía con la cuestión de la reelección o del tercer senador, sigilosamente se modificaba el artículo 114 por el cual el petróleo, como el resto de las riquezas mineras que forman parte de nuestro subsuelo, dejaba de ser de la Nación en su conjunto para serlo de aquí en más de unos particulares, en este caso las provincias, que en el caso de las petroleras se caracterizan en su mayoría por poseer muy escasos habitantes, como las patagónicas y entre éstas Santa Cruz que no llega a los 200.000. Pero a su vez no fueron éstos tampoco los que se enriquecieron con el petróleo, sino en cambio sus oligarquías políticas que, gracias a tal riqueza pudieron financiarse costosas campañas electorales. No fue una casualidad que el presidente argentino también peronista de los últimos años saliera de tal provincia petrolera. Y se producía a su vez una relación dialéctica muy especial entre la española Repsol ahora dueña de YPF y tales oligarquías. A sabiendas de que las provincias tenían muy pocos habitantes a los cuales había que satisfacer siempre a través de sus oligarquías que obtenían sus votos, la empresa petrolera extranjera ofrecía pagarles en forma anticipada a las mismas a precio vil el petróleo que iba a extraerles por 10 años consecutivos. Era dinero cash con el cual no se contaba antes cuando YPF les liquidaba regalías por petróleo extraído. El mismo era usado por las oligarquías, además que para llenarse los bolsillos, para hacer demagogia y obtener votos. Planes de vivienda, contratos de trabajo, cajas de alimentos, asados gratis, un montón de canonjías que se traducían en papeletas. De ese dinero antes no se disponía, y la riqueza de los argentinos iba así a manos privadas y a precio vil. Resulta sumamente curioso cuando no asqueante haber escuchado una denuncia respecto de lo que estamos diciendo por parte del diputado peronista Rossi justificando ahora la nacionalización. Pero nos preguntamos: ¿Quién si no el peronismo fue el que permitió y usufructuó de tal desfalco? El cinismo de la clase depredadora es a prueba de todo.

3º Etapa. La ‘nacionalización’, pero también peronista.

Al parecer la misma en su insaciabilidad ha olido ahora un nuevo negocio. En un encuentro a solas con Obama, la presidente Cristina fue puesta en contacto con un alto ejecutivo de la empresa Exxon de los EEUU (al parecer la empresa California ha ya dejado de existir). Allí se habló del recientemente descubierto yacimiento de Vaca Muerta en Neuquén considerado uno de los más grandes del mundo y aun inexplorado. No se lo explotaba debido a que, al encontrarse debajo de una superficie altamente rocosa, hacerlo hubiera implicado una grandísima inversión que lo hacía poco rentable. Pero se le explicó que se contaba ahora con una nueva tecnología por lo que se proponía implementar nuevos contratos esta vez con una YPF ‘nacionalizada’ sin la molesta presencia de la española Repsol. Es decir una empresa petrolera que habría pasado de depender del capital español para hacerlo de aquí en más del norteamericano.
En el diario Clarín, Marcelo Bonelli, nos indica las características que tendría el nuevo contrato para el cual es curioso ver cómo se ha acudido a dos tipos de funcionarios. Un rimbombante marxista de nombre Kiciloff encargado de nacionalizar y por lo tanto apelar a los sentimientos ‘revolucionarios’ del pueblo explotado y un técnico originario de una empresa británica encargado de darle un contenido menos romántico a la nacionalización.
Éstas son las características del nuevo contrato que se nos informan,
1) Pretende una legislación que proteja las inversiones durante varias décadas, como las otorgadas por la ley minera.
2) Que los contratos reconozcan los tribunales de Nueva York para dirimir eventuales conflictos.
3) Estabilidad tributaria durante 50 años .
4) Autorización para girar utilidades a sus casas matrices.
5) Un precio del crudo y el gas acorde a la evolución internacional del petróleo, es decir no fijado por el Estado nacional.
Tal como vemos condiciones leoninas que acentúan una vez más nuestra dependencia y decadencia, bajo el barniz de un discurso hipócritamente nacionalista.
No por nada el régimen kirchnerista es reputado en el mundo como el continuador de la política de Chávez hoy caído en desgracia en razón de su enfermedad terminal. Como Chávez el kirchnerismo elabora un discurso antiimperialista setentista, pero también como éste se encarga de satisfacer las necesidades petroleras del imperio. El peronismo de relaciones carnales inaugurado por Menem no era tan proyanqui como el antiimperialista que en cambio suscribiera los contratos de California primero y los de Exon ahora en corto plazo. Es que ‘la realidad (el bolsillo y los intereses) es la única verdad’.

Marcos Ghio

martes, 1 de mayo de 2012

EL FORTÍN

http://www.juliusevola.com.ar/

Nº 63 (Abril-Mayo 2012)


EDITORIAL

ÉRASE UNA VEZ EN ABBOTABAD

Hoy se recuerda un día muy especial. Hace un año el más gran combatiente de la causa antimoderna de toda la historia, contrastando con todos los pronósticos que lo daban por muerto y desaparecido, moría armas en manos en la poblada ciudad de Abbotabad en Pakistán desde donde dirigía la gran rebelión a la que se había abocado desde varias décadas antes de manera sumamente exitosa. (SIGUE)



DEL FÚTBOL PARA TODOS AL ABORTO PARA TODOS

MALVINAS

LA CARILLA QUE FALTABA

DECLARACIÓN DEL CENTRO EVOLIANO DE AMÉRICA EN ARGENTINA AL CUMPLIRSE LOS 30 AÑOS DE LA HEROICA GUERRA DE MALVINAS

EL DERRUMBE DE LOS IDENTITARIOS EUROPEOS

REPORTES DE LA AGENCIA DE NOTICIAS KALI-YUGA (por Walter Preziosi)

RÉPLICA A UN PROPAGANDISTA DE ASSAD

LA HEROICA RESISTENCIA DEL PUEBLO SIRIO ANTE LOS VERGONZOSOS ATAQUES MEDIÁTICOS DEL SISTEMA

ACERCA DEL RECIENTE ENCUENTRO ENTRE OBAMA Y MEDVEDIEV

MUROS DE ADOBE

UNA CIRCUNSTANCIA LLAMADA MOHAMED MERAH

AL ACELERARSE LA DEBACLE EN AFGANISTÁN SE AGUDIZAN LAS DESINTELIGENCIAS ENTRE OBAMA Y PUTIN

DOCTRINARIA

LA DOCTRINA DEL ESTADO EN EL PENSAMIENTO DE JULIUS EVOLA. SACRALIDAD Y DECADENCIA

por Juan Esteban Villarroel Lavín (Chile)

VIRILIDAD Y HOMOSEXUALIDAD

por Eduard Alcántara (España)

A PROPÓSITO DE CARL SCHMITT (en portugués)

por Alfredo RR de Sousa (Brasil)





sábado, 7 de abril de 2012

EL DERRUMBE DE LOS IDENTITARIOS EUROPEOS


Franco Fieramosca era un joven y atlético agente de policía que, gracias a los jugosos aportes de su amante más que cincuentona, pudo comprarse en Suiza un diploma universitario y poder ser así nombrado asesor en el parlamento italiano. Rosy Mauro, la aludida benefactora y que incurría en éste y en otros jugosos gastos, era vicepresidente de un importante partido político que gobernara Italia hasta hace poco y al mismo tiempo cuñada de su líder y fundador. Renzo, el hijo predilecto de este último, llevaba una vida sumamente dispendiosa; dueño de un Porche, de un par de mansiones en distintos lagos del norte y amante también de la conocidísima soubrette bergamasca Franca Morali quien comentara vastamente las francachelas compartidas. Y se podría seguir con el relato y cita de varios nombres, acotando que gran parte del mismo ha podido conocerse puesto que se le intervino el teléfono a Francesco Belsito, un ex patovica de un cabaret de Génova, hasta hace poco tesorero de la Lega del Norte. En sucesivas conversaciones telefónicas manifestó que las cuentas de Umberto Bossi eran interminables y que ya no sabía cómo hacer para pintar las liquidaciones anuales del partido. Allanada su vivienda se encontró una carpeta con el sugestivo nombre The Family. Esto era porque Padania, el nombre del fantasioso país creado por tal movimiento político para separarse de Italia, quería diferenciarse en todo de su nación originaria, hasta en la lengua. De allí que sus principales líderes circularan con remeras que llevaban pintada la sigla desafiante de que ‘Padania is not Italy’. The Family contenía enumerados todos los gastos en que había incurrido la familia Bossi, tales como el mantenimiento de sus múltiples propiedades, los estudios y viajes de sus hijos, respecto de los cuales Belsito había manifestado que se les pagaba hasta el café que consumían en los bares, y además las importantes inversiones en países remotos, tales como Tanzania. Lo sugestivo era que el dinero empleado era de la Lega a través de los aportes de sus afiliados y del Estado Nacional en su reparto de los fondos electorales, es decir la famosa Roma Ladrona, tal como la bautizara Bossi, indudablemente en una proyección de su propia conducta. Pero el escándalo avanza minuto a minuto. Hasta ha llegado a saberse que Bossi recibía también dinero de la N’draghetta, es decir la mafia calabresa, cosa ésta ya más que paradojal pues una de las grandes banderas de su movimiento era la lucha en contra de la inmigración de los italianos del sur, despectivamente llamados terrones, los que, debido a su impureza racial y su escaso amor al trabajo, pervertían las costumbres de los padanos del norte de pura cepa.
Hasta ahora no se ha sabido todavía con certeza cómo fue que saltó todo este escándalo, respecto del cual nos hallamos sólo en los comienzos, pero que ya ha dado como primer paso la precipitada renuncia de todas sus funciones por parte del aludido Bossi y con seguridad la rápida disolución de su movimiento. Las principales sospechas versan sobre su estrechísimo colaborador Maroni, ex ministro del Interior, quien se habría sentido despechado por haber sido postergado en las nuevas listas de conducción del partido. Un grupo de incondicionales del renunciado caudillo le espetó al salir de una reunión: ‘Judas’, ‘traidor’, ‘te vendiste’…
Pero dejemos a un lado estos detalles escabrosos y recordemos lo que siempre hemos dicho en estas notas en varias de las cuales criticamos con dureza a la Lega e incluso refutamos un escrito del identitario catalán Ravello que exaltaba la figura de Bossi como un adalid de la lucha en contra de la globalización.
Una vez más con la Lega se cumplen distintas constantes históricas. Era Evola quien decía que una de las tácticas preferidas por la subversión era la confusión de los hombres con los principios que representaban. En efecto, Bossi y su movimiento surgen en un momento de profunda crisis del Estado italiano, crisis que se perpetúa en estos días y respecto del cual ellos han pasado a formar parte. En ese entonces se había desencadenado el escándalo de Tangentópolis por el cual se cuestionaba el accionar corrupto e inmoral de la casi totalidad de la clase política italiana que había dado lugar a situaciones de un tenor muy similar a lo recién relatado, dando ello lugar a la disolución de los partidos de ese entonces. Pero Bossi, lejos de señalar que el problema era esa clase política y el sistema corrupto en que había incurrido Italia especialmente luego de la guerra, consideró que el mal era en cambio esta última, es decir el principio y no los representantes, y que en realidad lo conveniente era disolver a tal nación en distintas republiquetas, pues el problema era Roma y el Meridión que se enriquecían a costa del trabajo del laborioso Norte. Confundió así una empresa histórica y espiritual que condujo a la unidad de un conjunto disperso de regiones, signadas todas ellas por una lucha caótica por los propios intereses, en un principio superior y trascendente, con una clase política decadente y circunstancial. Se tendría que haber señalado con énfasis en ese entonces que tales políticos, al actuar meramente en función de sus egoísmos personales, estaban traicionando el principio superior que representaban que era la Patria a la que debían servir. Ellos pues significaban un movimiento centrífugo y de disolución a lo que debía contraponerse lo contrario: el valor supremo de la Nación. Pero Bossi y la Lega, lejos de hacer todo esto profundizaban dicha corriente hacia el caos pregonando abiertamente la constitución de un nuevo Estado totalmente artificial, la Padania, pues el norte de Italia ni siquiera tiene una lengua propia, como en cambio puede suceder con los catalanes y vascos en España.
También hicimos notar que este federalismo materialista sustentado por un grupo de personas que brega simplemente por tener más beneficios, desinteresándose totalmente del resto del país, tenía un antecedente histórico incluso hasta en el nombre que habían elegido. En efecto fue la Lega de las provincias lombardas del norte la que en la Edad Media se sublevó contra la unidad del Imperio bregando nuevamente por la independencia basada en un deseo de no pagar impuestos en función de la mera defensa de sus intereses particulares. Tal movimiento subversivo se plasmará en la famosa batalla de Legnano en donde, en alianza estrecha con el clero güelfo, la burguesía del norte logró derrotar al emperador Federico Barbarroja. Casualmente el símbolo que hoy utiliza como emblema el partido de Bossi, el Carroccio, representa al altar tirado por bueyes que estuvo presente en plena batalla orándose por el triunfo de la burguesía norteña en contra del Emperador.
Así pues la Lega y Bossi significaron la reiteración de una tradición subversiva presente en la historia italiana, la tendencia hacia la disolución y el caos representada por un movimiento centrífugo, antes en contra de la unidad imperial y ahora, en un grado de mayor decadencia, en contra de la unidad nacional. Y en los dos casos es de señalar que contó con la colaboración de importantes sectores de la Iglesia pues si antes se competía con el Imperio, ahora se lo hacía con otra unidad menor en tanto el clero güelfo nunca pudo perdonarle al movimiento independentista italiano la disolución del Estado Pontificio que concluyera con la toma de Roma.
Para finalizar esta nota queremos señalar dos cosas. La primera de ellas es la indignación que nos causa leer por la prensa que se califique a la Lega como una corriente de derecha o de ultraderecha. Un movimiento que pregona la mera defensa de los intereses de parte por encima de un principio superior y trascendente no es de derecha, sino de izquierda. Sucede exactamente igual con su par francés, el Frente Nacional, que levanta como banderas principales el laicismo y la democracia, consignas claramente de izquierda y burguesas. Esto, lo hemos ya dicho varias veces, tiene que ver con la subversión que es también semántica.
Por último un detalle risueño. El escándalo de Bossi quien se llenaba la boca denostando a la Roma ladrona, apareciendo ahora claramente él como un ladrón y mafioso, ha dado lugar a muchas reflexiones, como la de llamar a su movimiento irónicamente como ‘la banda de los honestos’. Yo creo que lo que sucede es que en las etapas terminales los tiempos se aceleran. Es verdad que Roma es hoy en día ladrona, pero lo fue después de haberse constituido el Estado italiano que en sus orígenes estuvo cargado de idealismo. En cambo la malograda Padania ha querido serlo de entrada, de allí su estrepitoso fracaso.

Marcos Ghio

domingo, 1 de abril de 2012

DECLARACIÓN DEL CENTRO EVOLIANO DE AMÉRICA EN ARGENTINA AL CUMPLIRSE LOS 30 AÑOS DE LA HEROICA GUERRA DE MALVINAS


Hoy 2 de abril de 2012 se cumplen 30 años del acontecimiento más importante vivido por la Argentina en el siglo XX.
Tras una historia signada por sucesivas claudicaciones ante Gran Bretaña y su herencia cultural, los EEUU, por primera vez, luego de la Vuelta de Obligado, la Argentina decidió hacer frente a su prepotencia tomando la sana decisión de recuperar un territorio que nos había sido usurpado por la fuerza.
Tal como hemos sostenido varias veces, la guerra contra Gran Bretaña se justificaba no solamente por la recuperación de ese espacio geográfico, sino en modo principal por la intromisión incesante de tal nación y cultura en el seno de nuestra historia habiendo sido la responsable principal de todos los fenómenos en que se ha expresado nuestra actual decadencia, tales como el protestantismo, el consumismo, la democracia, el relajamiento de la totalidad de nuestras costumbres y las distintas formas de corrupción hoy vigentes.
Ante tales anomalías sólo una guerra, una guerra total, era el medio para liberarnos de las mismas y desde esa óptica es que nuestro apoyo a tal contienda ha sido, es y será siempre incondicional.
Discrepando en un todo con las campañas implementadas actualmente en contra de tal gesta nosotros consideramos que fue oportuna la decisión de recuperar las islas en abril de 1982 puesto que en ese entonces simultáneamente con haber contado nuestras fuerzas armadas con un importante equipamiento militar que no se tiene en cambio en la actualidad, las islas se encontraban desprotegidas y con una guarnición militar inglesa que no llegaba al centenar.
Desde tal óptica es que nosotros nos oponemos a las diferentes manifestaciones políticas y culturales en que se divide la izquierda que hoy debate respecto de que si nos corresponden o no suficientes derechos sobre las Malvinas y si hay que seducir o bloquear a los kelpers. Y al respecto nos queremos reír sonoramente de los distintos ‘logros diplomáticos’ obtenidos por la Argentina en todos estos años, pasando por las múltiples intimaciones efectuadas al Reino Unido de que debe dialogar con nuestro país sobre la soberanía de las islas. La reciente acotación efectuada por su ministro de Relaciones Exteriores respecto de que la Argentina no ha comprado un solo avión militar desde 1982 son más que sugestivas. Nuestros gobernantes burgueses y de izquierda, acostumbrados como están a los distintos enjuiciamientos de militares por derechos humanos ignoran una verdad esencial y es que solamente la victoria es la que otorga derechos. Y esto les debería resultar claro por la circunstancia interna que vivimos. Si ellos hoy han logrado el encarcelamiento de los diferentes militares del Proceso ello es porque las fuerzas armadas argentinas fueron vencidas en la Guerra de Malvinas y no porque los ampararan ‘derechos’. De la misma manera que ni Obama ni Bush, asesinos y torturadores seriales, responsables de matanzas de centenares de miles de personas en el mundo entero, en tanto no fueron aun derrotados, por lo tanto tampoco padecen actualmente enjuiciamiento de tribunal alguno, sino paradojalmente hasta uno de ellos ha recibido el premio Nobel.
Por lo dicho es que consideramos que la Argentina solamente podrá recuperar las islas Malvinas reconquistándolas y que tal epopeya será solidaria con la reconquista de nuestra nación.
Pero si bien es dable tener en cuenta la implícita recomendación del ministro inglés en el sentido de que debemos gastar más dinero en armas y menos en políticos corruptos y charlatanes, también es cierto que previamente a ello es indispensable una revisión histórica respecto de los motivos por los cuales hemos perdido esa guerra arribando al actual estado de postración y decadencia extrema en el que nos encontramos.
Es desde tal problemática que nosotros asumimos una postura severamente crítica en relación al accionar militar y a la doctrina bélica que inspiró a nuestros militares en tal contienda y queremos arrimar aquí los presupuestos doctrinarios necesarios para superar tal situación a fin de que no llegue a considerarse que todo se resolverá solamente con un mayor presupuesto militar, del mismo modo que debemos rehuir de la actitud conformista de que la guerra se perdió por culpa del azar.
El nacionalismo que informó a la Argentina durante todos estos años ha sido lamentablemente güelfo y por lo tanto sometido a la política Vaticana. El mismo consistió en considerar que, al estar en ese entonces el mundo dividido entre dos bloques y al ser el comunismo ateo el enemigo principal, debíamos considerar al occidente como nuestro aliado. Y esto es lo que explica que en las dos guerras que llevaron a cabo nuestras Fuerzas Armadas en contra de la subversión marxista primero y en contra del imperio británico después, mientras que la primera fue total arribándose incluso a extremos tales como la apelación a procedimientos ilegales, la segunda en cambio fue limitada y parcial. Así pues, si por un lado se consideró que los EEUU iban a terciar en nuestro favor durante la guerra y que Inglaterra no iba a mandarnos una flota, por considerarnos ‘aliados’, cuando tales cosas no se cumplieron, entonces, salvo algunas muy dignas excepciones, el mando militar, en tanto no consideró a Gran Bretaña como el verdadero enemigo, se rindió de manera humillante, en algunos casos hasta sin pelear. Al respecto se acaba de saber ahora, tras la revelación del informe Rattenbach, que nuestras Fuerzas Armadas, a pesar de que Inglaterra había invadido una sola de las islas, se rindieron en la totalidad de ellas y hasta entregaron todo su equipamiento militar en forma precipitada sin haberlo previamente destruido. Así como también se dieron casos puntuales de oficiales que se rindieron sin pelear o con más de los dos tercios de su munición si usar. Esto se asocia a la nefasta intervención de la Iglesia católica durante la guerra sea en sus jerarquías, como en el mismo Papa, pidiendo incesantemente la paz, es decir la rendición precipitada, obviamente con la finalidad de no interferir con la política internacional implementada en ese entonces por el Vaticano en estrecha colaboración con el ‘mundo libre’.
Nosotros siempre hemos señalado que comunismo y capitalismo eran y son dos caras de una misma moneda y que, tal como se vive en carne propia en nuestros días, no se puede derrotar a uno sin hacerlo simultáneamente con el otro. Que por lo tanto las dos guerras contra la subversión marxista y el ‘mundo libre’ eran solidarias. Por lo cual el catolicismo raigal que sostenemos como contraste ante los valores protestantes inculcados por Inglaterra en nuestra cultura debe reputarse sin más como una categoría totalmente ajena a la política vaticana y a su güelfismo oportunista. De allí nuestro gibelinismo y la necesidad de estructurar un nuevo nacionalismo sobre tales bases.
Sólo bajo tal perspectiva es que será factible una nueva guerra de Malvinas con posibilidades reales de éxito.

CENTRO EVOLIANO DE AMÉRICA en ARGENTINA

Marcos Ghio Julián Ramírez
Presidente Secretario General