viernes, 23 de octubre de 2015

RAMÍREZ: INSTANCIAS DECISIVAS

 INSTANCIAS  DECISIVAS



     En estos últimos días se está completando un hecho que era previsible: a los atacantes del Estado Islámico y de las otras fuerzas fundamentalistas islámicas, la coalición encabezada por EE.UU., se han sumado Rusia y China ya desde antes aliadas de Irán.
     Esto no significa que estén de acuerdo entre ellos; tienen divergencias tácticas como puede haber diferencias entre socios, pero todos ellos coinciden en lo esencial: el enemigo sin duda alguna es el Estado Islámico y demás movimientos fundamentalistas.
     Se ha formado la coalición militar más poderosa de la historia. Jamás los siglos han contemplado tanto poderío militar, tecnológico, material e informativo como el que se presenta ante nuestros ojos, y todo ello contra un estado que en el mejor de los casos no supera los 300.000 kms. cuadrados, con una población de algunos millones de habitantes.
     Ha habido en el pasado coaliciones y alianzas militares de envergadura, como por ejemplo durante la segunda guerra mundial contra los fascismos, pero con una diferencia fundamental: el factor religioso no estaba tan presente en el enfrentamiento; salvo el caso de la guerra civil española, el énfasis estaba puesto en el nacionalismo y en el caso alemán también en el racismo; estas limitaciones fueron decisivas para la derrota. Pero en el caso presente del fundamentalismo islámico surge en forma preponderante el factor religioso y supranacional, esto último, por lo menos, para el mundo islámico. Se trata entonces de una lucha entre dos concepciones antitéticas, el espíritu tradicional y el mundo moderno, sin posible acuerdo entre ambas.
     Hemos estado viendo videos de la agencia oficial rusa RT. Todos los videos dedicados a exponer el tremendo material bélico de Rusia, sus modernas aeronaves, sus tanques de última generación, sus ataques aéreos y una exultante propaganda victoriosa. Por parte de China hemos visto un gigantesco portaviones frente a las costas sirias con capacidad para transportar decenas de aeronaves. No le va en saga el despliegue militar de la coalición yanqui. No les resta más que ponerse de acuerdo con los rusos y los chinos para que los ataques sean coordinados y no se maten entre ellos.
     Todo esto nos trae a la memoria un pasaje del Apocalipsis de San Juan ( 20; 7,9) que reza así: “…Satanás será liberado de su “prisión saliendo a engañar a las naciones de “los cuatro extremos de la tierra…Los “juntará para la guerra y su número será “tan grande como las arenas de la orilla del “mar. Invadieron el país y cercaron el “campamento de los santos…En ese “momento bajo el fuego del cielo y los devoró.”
     Se trata de una profecía de un texto sagrado del cristianismo que al igual que los textos sagrados de otras tradiciones, según René Guénon, tienen una inspiración espiritual, al contrario de las vulgares predicciones que, a cargo de falsos profetas, tanto abundan en nuestros días.
     Se podrá objetar que el texto se aplica exclusivamente al cristianismo. Pero pensamos con Julius Evola, que depurado de alguna influencia obscura, en el cristianismo  el Apocalipsis ha sido “interpretado en un plano universalista, simbólico y teológico.” En consecuencia puede ser referido también a otras tradiciones como ser la islámica.
     Con esto no pretendemos decir que tal profecía debe inexorablemente aplicarse al caso que tratamos, pero no negamos que las profecías de origen sagrado contienen la visión de un futuro a cumplirse en un tiempo indeterminado sin plazo cierto. El conjunto de los signos de los tiempos nos están indicando cierta concordancia, ciertos mensajes y avisos que pueden ser captados por quiénes a través de la intuición intelectual avisoran el fin de un ciclo que se aproxima. En esta instancia decisiva nos encontramos y nuestra acción debe entonces concordar con  esa ley universal, cuando las fuerzas que se desarrollan en la tierra concuerden con las fuerzas de lo alto.

San Carlos de Bariloche, 12 de octubre del 2015, ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE NUESTRO IMPERIO.

JULIÁN  RAMÍREZ.










      


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