lunes, 26 de septiembre de 2016

RAMÍREZ: HAY GUERRAS Y GUERRAS

     HAY     GUERRAS     Y     GUERRAS

     En esta nota queremos aclarar cierta confusión que se ha difundido en torno a una tercera guerra mundial. Hoy dia abundan los publicistas, ensayistas, intelectualistas y falsos profetas que se refieren en términos apocalípticos a la posibilidad que se desate una contienda bélica a escala universal. Incluso el Papa Francisco se refiere a una guerra, pero con el acostumbrado lenguaje abstracto, oblicuo e indefinido del clero católico, no dice nada en concreto, de manera que no sabemos a ciencia cierta a qué guerra se refiere.
     Desde hace 15 años el Centro Evoliano de América, Radio Agencia Kaliyuga y "El Fortín" han sido los primeros en referirse a una tercera guerra mundial enmarcada en una guerra de civilizaciones: la tradicional por un lado y la moderna por el otro. Pero en los últimos tiempos otras voces se han sumado pero no se refieren a una guerra entre lo tradicional y lo moderno sino que lo hacen tomando como fundamento de la tercera guerra mundial consideraciones de orden geopolítico, económico, financiero y de recursos naturales, es decir, que lo hacen desde un punto de vista totalmente ajeno al nuestro. Queremos entonces marcar la diferencia entre ambas posiciones.
     Desde nuestro punto de vista tradicional, la guerra para ser justa debe contener elementos tradicionales, metafísicos, religiosos y espirituales. Esa debe ser la esencia de una contienda en donde se luche por lo Superior y lo sagrado. Y esta es la guerra a la que estamos asistiendo en nuestros dias, la que llevan a cabo las diversas corrientes del fundamentalismo islámico contra el mundo moderno encabezado por la coalición de alrededor de 60 países organizada por los EE.UU. más Rusia y otros. Esta es la única y verdadera guerra, a la que calificamos de tercera guerra mundial y guerra de civilizaciones. La escolástica católica también elaboró una doctrina acerca de la guerra justa cuando en una contienda bélica estén en juego cuestiones de la tradición católica. Así se hizo por ejemplo en el medioevo durante las Cruzadas.
     Y no solamente desde el punto de vista tradicional se supo diferenciar una guerra justa de la que no lo es. Tenemos el ejemplo de Federico Nietzsche que escribió que la existencia de guerras religiosas revela que los pueblos todavía creen en cuestiones fundamentales.     Desde la finalización en 1945 de la segunda guerra mundial con la derrota de los fascismos, en los cuales había elementos tradicionales si bien disminuídos por influencias modernas, hubo varias guerras, pero todas ellas marcadas por falsas alternativas todas ellas dentro de los márgenes del mundo moderno. Las alternativas que se presentaban se referían a la lucha por el poder mundial entre el capitalismo y el socialismo, entre las ideologías liberal y marxista.Así tuvimos la guerra de Corea, las guerras de Vietnam, los enfrentamientos entre Israel y el nacionalismo árabe, las guerras entre India y Pakistán y diversas guerras en África. En Hispanoamérica el marxismo promovió movimientos guerrilleros a través de Cuba, el Che Guevara, con su teoría de crear varios Vietnam para implantar el comunismo en todo el mundo, y otros. Todas estas guerras y guerrillas tuvieron un impacto limitado y focalizado y estuvieron muy lejos de ser mundiales. Así ocurrió también con los conflictos derivados de la conquista de China por el comunismo y con la desintegración de Yugoeslavia.     Ninguno de todas las guerras sucedidas entre 1945 y 2000 pudo tener alcance mundial por la sencilla razón que las grandes potencias que se movían más o menos entre bastidores y clarobscuros, más allá de las diferencias, las ideologías y los intereses tenían mucho en común: coincidían en sostener al mundo moderno, en no destruirlo y no destruirse, una guerra nuclear hubiera sido fatal para todos, de manera que era más fácil repartirse el poder mundial y convivir. Así transcurrió lo que se llamó la "guerra fría". Muchas amenazas pero la sangre no llegó al río.
     Todo esto es lo que no tienen en cuenta los falsos profetas y augures de la tercera guerra mundial. No habrá enfrentamientos bélicos de orden mundial derivados de elucubraciones geopolíticas en torno a guerras entre potencias marítimas y potencias terrestres. La verdadera y auténtica guerra mundial ya empezó: es la que se desarrolla en los campos de batalla donde pelea el fundamentalismo islámico, porque ésta es una guerra decisiva entre el espíritu y la materia, y aquí las grandes potencias se ponen de acuerdo frente al enemigo común con el cual no hay transacción.
     Una prueba de ello lo vemos en la mentirosa información de estos dias acerca de una tregua en Siria entre EE.UU. y Rusia y los respectivos títeres de cada uno, se pretende hacer creer que la tregua es para todos, pero se oculta que los combatientes del fundamentalismo islámico de ninguna manera forman parte de esa tregua. La guerra santa continúa, porque es una guerra tradicional y religiosa y con el mundo moderno materialista, ateo, agnóstico y economicista no puede haber acuerdo.
     Incluso en el peor de los casos y se desencadenara una guerra nuclear de orden mundial, no hay nada que temer. Terminaría el Kaliyuga y los sobrevivientes tendrían la oportunidad de crear una nueva humanidad en una nueva edad de oro. Se mantendrían impasibles aunque el cielo se caiga a pedazos como dice Lao-tse en el Tao-te-King.
San Carlos de Bariloche, 19 de septiembre del 2016.

JULIÁN  RAMÍREZ    

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