miércoles, 12 de septiembre de 2018

EL FORTÍN Nº 89

Nº 89 (Junio-Septiembre 2018)


LOS EVOLIANOS Y EL 11S


La palabra evoliano ha pasado en los últimos tiempos a convertirse en aquel término utilizado para definir a aquellos que, en consonancia con la obra de Evola que lleva tal nombre, constatan que el mundo actual se encuentra en ruinas y que cada día que pasa el desierto crece en intensidad hasta un momento irreversible de final y detención. (SIGUE)


EL PENSAMIENTO EVOLIANO EN AMÉRICA


(Conferencia de Marcos Ghio)https://www.youtube.com/watch?v=ViBtbjQB5v0&t=693s


(Conferencia de Matías Grinchpun)


https://www.youtube.com/watch?v=-Ff7xXba2Us&feature=youtu.be


EL LOBBY GAY Y EL FEMINISMO


El PEOR DE LOS NACIONALISMOS


14 de julio de 1789:


¿QUÉ ES LO QUE LOS FRANCESES CELEBRAN?




por Gianfredo Ruggiero


LA LEY TARPEYA: UNA SOLUCIÓN AL PROBLEMA DEL ABORTO


UNA VEZ APROBADA LA LEY DEL ABORTO


LO QUE NINGÚN DIPUTADO DICE RESPECTO DEL ABORTO


EL ABORTO DEL PADRE PEPE
Semejanzas entre el Barón Ungern-Sternberg y el Estado Islámico
por Acmo (Colombia)


El nuevo tratado comercial de México y EUA: ¿Cuál es su significado?
por Francisco Galarza (México)

martes, 4 de septiembre de 2018

viernes, 24 de agosto de 2018

EL PENSAMIENTO EVOLIANO EN AMÉRICA

EL PENSAMIENTO EVOLIANO EN AMÉRICA


(Publicamos a continuación como anticipo los principales conceptos vertidos en la conferencia que diéramos el pasado 17/08 junto al Matías Grinschpun sobre la recepción de Evola en Argentina y América. En nuestro caso la tarea se ha remitido a exponer los principios esenciales de nuestro Centro. Ambas conferencias se emitirán en breve en Youtube)

Como muy bien manifestara el licenciado Matías Grinschpun en su muy sustanciosa investigación el movimiento evoliano en la Argentina ha representado y representa aun hoy en día un intento por reconstituir la Derecha en el plano político buscando aquello que la caracteriza en contraste con la Izquierda y los devaneos semánticos que la misma ha instituido como un dogma irrebatible con la finalidad de confundir las cosas y colaborar en el desorden. Bien sabemos al respecto que la revolución moderna lo ha subvertido absolutamente todo, pero principalmente el lenguaje y el sentido de las palabras en donde términos que siempre tuvieron un significado preciso e indicativo de un valor han sido distorsionados y convertidos en verdaderos y propios disvalores. Tal es el caso de lo que acontece hoy en día con la dicotomía izquierda y derecha que viene imponiéndose desde la misma Revolución Francesa cuando de manera grosera y arbitraria se ubicó a la circunstancia de ser de derecha, como el producto de una mera convención o casualidad, como tratándose en última instancia de una cuestión de temperamentos mutables de acuerdo a las circunstancias. Se trataba, en el caso de la pretendida ‘derecha’, del partido de los girondinos, siendo la izquierda en cambio el de los jacobinos; es decir los dos bandos en que se dividió tal acontecimiento subversivo quedando afuera, es decir en la nada, todos aquellos que no participaran de sus principios, como ser el caso del multitudinario movimiento de la Vandea que intentó sin éxito (aunque por muy poco) de reimplantar el régimen tradicional en Francia quedando por lo tanto excluido de tal caprichosa clasificación política. Recordemos al respecto que los Girondinos eran aquellos que dentro de la Revolución aparecían como los moderados que querían mantener con vida al rey y convertirlo en una figura decorativa, tal como son las actuales monarquías constitucionales europeas en donde el rey reina pero no gobierna. En cambio los jacobinos, es decir aquello a lo cual se vería reducida la izquierda de entonces, eran los que querían suprimir al rey e implantar lisa y llanamente una república ya que una dinastía ocasionaba gastos inútiles e impuestos que una burguesía sedienta de bienes no quería abonar. Por eso, como la revolución era en última instancia una cosa de la izquierda, de corte materialista y economicista propio del espíritu burgués, tuvo que triunfar el sector más coherente del mismo, siendo por lo tanto el rey decapitado. Agreguemos también que, en tanto tales términos han sido relativizados y reducidos a tendencias modificables y temperamentales de moderación o radicalismo según las circunstancias, hoy en día hasta los mismos jacobinos, es decir los liberales más extremos en sus procedimientos, han pasado a ser la derecha suplantados por la aparición del socialismo y el comunismo y, en esta interminable epopeya de malintepretaciones y relativismos, hasta el mismo comunismo stalinista hoy es calificado como de derecha por los grupos trostkystas y así sucesivamente.
En cambio, por contraste con lo hasta aquí afirmado, desde el punto de vista tradicional, esto es desde lo que siempre ha sido en todo tiempo y lugar, Derecha quiere decir aquella postura política que considera que la soberanía no emana de lo bajo, de lo físico y material, de la masa o pueblo, sino de lo alto, de lo espiritual, de lo metafísico. En tal sentido el gobernante no es uno más perteneciente a la masa o número, sino un ser que es casi como de otra naturaleza. Esto se basa en un texto esencial de Evola en Rebelión que permite calificar con precisión esta gran diferencia fundamental entre izquierda y derecha en su sentido tradicional y justo:
“Existe un orden físico y un orden metafísico. Existe la naturaleza mortal y hay una naturaleza de los inmortales. Existe la región superior del “ser” y está la inferior del “devenir”. De manera más general: existe una realidad visible y tangible y, antes y más allá de ello, se encuentra lo invisible y no tangible en cuanto supramundo, principio y vida verdadera.
Por doquier en el mundo de la Tradición, sea en Oriente o en Occidente, en una forma u otra, ha estado siempre presente este conocimiento como un eje indestructible alrededor del cual todo lo restante estaba ordenado.
Se dice conocimiento y no “teoría”. Por cuanto a los modernos le resulte difícil concebirla, es necesario partir de la idea de que el hombre tradicional sabía de la realidad de un orden del ser mucho más vasto de aquel al cual hoy corresponde la palabra “real”. Hoy como realidad en el fondo no se concibe nada que vaya más allá de los cuerpos en el espacio y en el tiempo. Por cierto hay quien admite todavía alguna cosa allende lo sensible: pero es siempre a título de una hipótesis o de una ley científica, de una idea especulativa o de un dogma religioso que él admitirá esta otra cosa; en efecto no se va más allá de dicha limitación: prácticamente, o sea como experiencia directa, sea también a través de la variedad de sus creencias “materialistas” o “espiritualistas”, el hombre moderno normal se forma su imagen de la realidad sólo en función del mundo de los cuerpos”. Ser de izquierda es por lo tanto, desde el punto de vista evoliano, ser materialista en este sentido propio de las castas inferiores: la burguesía y el proletariado.
“El verdadero materialismo que hay que señalar en los modernos es éste: los otros materialismos, en sentido de opiniones filosóficas o científicas, son fenómenos secundarios. Para el primer materialismo, no es pues cuestión de una opinión o una “teoría”, sino del estado de hecho propio de un tipo humano cuya experiencia no sabe captar sino cosas corpóreas. Por lo cual la mayor parte de las revueltas intelectuales contemporáneas contra las visiones “materialistas” pertenecen a las vanas reacciones contra efectos últimos y periféricos de causas remotas y profundas establecidas en otra parte muy distinta de la de las “teorías”.
La experiencia del hombre tradicional, como aun hoy, de manera residual, la de algunas poblaciones “primitivas”, iba mucho más allá de un límite tal. Lo invisible figuraba allí como un elemento tan real, y aun más real, que los datos de los sentidos físicos.”
Y agregaba para referirse a la consecuencia práctica y política de tal punto de vista:
“Cada forma tradicional de civilización está caracterizada por la presencia de seres, los cuales a causa de una superioridad innata y adquirida en relación con la simple condición humana, encarnan la presencia viva y eficaz de una fuerza de lo alto en el seno del orden temporal. Tal es, según el sentido interno de su etimología y el valor originario de su función, el pontifex, el “hacedor de puentes” o “vías” —pons arcaicamente tenía el sentido de vía— entre lo natural y lo sobrenatural. Por lo demás el pontifex tradicionalmente se identificaba con el rex. “Fue costumbre de nuestros antepasados que el rey fuera simultáneamente pontífice y sacerdote”, refiere Servio, mientras que una consigna de la tradición nórdica fue: “El que es jefe que nos sea puente”. Así los verdaderos soberanos encarnaban de manera estable aquella vida que “está más allá de la vida”. O por su sola presencia, o por su mediación “pontifical”, por la fuerza de los ritos hechos eficaces por su poder y por las instituciones de las cuales ellos constituían el centro, influencias espirituales se irradiaban en el mundo de los hombres insertándose en sus pensamientos, sus intenciones, sus actos; ordenando la totalidad de la vida de modo tal de hacerla apta para servir de base espiritual para realizaciones de luz; propiciando condiciones generales de prosperidad, de “salud” y de “fortuna”.
El fundamento primero de la autoridad y del derecho de los reyes y de los jefes, aquello por lo cual ellos eran obedecidos, temidos y venerados, en el mundo de la Tradición era esencialmente esta cualidad trascendente y no sólo humana, considerada no como un modo vacío de decir, sino como una poderosa y temible realidad. Cuanto más era reconocido el rango ontológico de lo que es anterior y superior a lo visible y a lo temporal, tanto más era reconocido a tales seres un derecho soberano natural y absoluto. Falta totalmente a las sociedades tradicionales, y es sólo cosa de tiempos sucesivos y decadentes, la concepción simplemente política de la autoridad suprema, la idea de que su base se encuentre simplemente en la fuerza y la violencia, o en cualidades naturales o seculares como la inteligencia, la sabiduría, la habilidad, el coraje físico, la solicitud minúscula por el bien colectivo. Esta base ha tenido en vez siempre un carácter metafísico. Así es absolutamente extraña a la Tradición la idea de que los poderes le vengan al jefe de aquellos a quienes gobierna, que su autoridad sea expresión de la colectividad y esté sujeta a la sanción de ella. Es Zeus quien da a los reyes de nacimiento divino la témistes, en donde témis en tanto ley de lo alto es muy distinta de lo que será después el nómos, la ley política de la comunidad. En la raíz de cada poder temporal se hallaba así la autoridad espiritual casi como una “naturaleza divina bajo especie humana”. Fue por ejemplo concepción indo-aria que el soberano no sea “un simple mortal”, sino “una gran divinidad bajo forma humana”. En el rey egipcio se veía una manifestación de Ra o de Horus. Los reyes de Alba y de Roma personificaban a Júpiter; los asirios a Baal; los iránicos al Dios de luz; del mismo linaje de Tiuz, de Odín y de los Asen eran los príncipes nórdicos germanos; los reyes griegos del ciclo dórico-aqueo se llamaban diotrepsées o dioguenées con referencia a su origen divino. Más allá de la múltiple variedad de formulaciones míticas y sacrales, el principio recurrente es el de la realeza en tanto “trascendencia inmanente”, es decir presente y agente en el mundo. El rey —no-hombre, ser sagrado— ya con su “ser”, con su presencia, es el centro, el ápice. Al mismo tiempo en él reside la fuerza que hace eficaces las acciones rituales que él puede cumplir, en las cuales se reconocía la contraparte del verdadero regere y los sostenes sobrenaturales de toda la vida de la Tradición. Por esto la realeza dominaba y era reconocida por vía natural. No tenía necesidad sino accesoriamente de la fuerza material. Se imponía, sobre todo e irresistiblemente, a través del espíritu. “Espléndida es la dignidad de un dios en la tierra —es dicho en un texto indo-ario— pero ardua en ser alcanzada por los débiles. Es digno de ser rey sólo el que tiene el ánimo para tanto”. “Como secuaz de la disciplina de aquellos que son dioses entre los hombres”, así aparece el soberano.”
Este es pues el significado de un pensamiento de derecha en su sentido estricto. El pensamiento moderno, sea en sus pretendidas izquierdas o derechas, es físico, es decir se basa en la percepción material de las cosas y por lo tanto economicista, el pensamiento tradicional es en cambio espiritual, metafísico en tanto que se funda en un orden superior del ser.
NUESTRO RECHAZO DE LOS DISTINTOS NACIONALISMOS
Desde tal punto de vista es como resulta comprensible nuestro antagonismo con todas las diferentes formas de nacionalismo que han existido en nuestro suelo y en especial con aquel que más se nos aproxima que es el católico de origen güelfo. Lo cual se ha expresado de manera nítida respecto de los dos grandes acontecimientos de nuestra historia sucedidos en los últimos tiempos, el 2 de abril de 1982 y el 11S del 2001.
Digamos al respecto que, tal como hemos manifestado en diversas oportunidades, nuestro nacionalismo es selectivo respecto de la tradición histórica argentina, la que reivindicamos solamente con beneficio de inventario. Así dijimos en un artículo titulado Nosotros, los fundamentalistas publicado en la revista Cabildo en 1987 lo siguiente: “Ante la deformación que ha sufrido la palabra nacionalista por lo que no ha habido ideología política que no la haya utilizado en su provecho, aclaremos bien los términos. Somos nacionalistas solamente en cuanto fundamentalistas. Porque rescatamos del trasfondo y origen de la tradición argentina lo que es y ha sido también el verdadero fundamento de la tradición occidental, el catolicismo greco-romano-español. Es sólo por esa causa que somos nacionalistas y no porque nos encuadremos en el principio de las nacionalidades, que no es sino una tendencia degradada y corruptora de la universalidad medieval…. Mientras liberales y marxistas al declararse nacionalistas adhieren a una de las tantas formas de relativismo de la modernidad, nosotros a la inversa rescatamos de los orígenes hispánicos de nuestra nación el último intento imperial y restaurador de la unidad de Occidente. No podríamos ser nacionalistas en otra nación que no hubiera sido instaurada por esa potencia supranacional llamada Cristiandad… Y agregábamos: Ante este mundo grotesco de números, máquinas, masas y puros individuos, que la vanidad moderna se atreve a llamar pomposamente progreso, los fundamentalistas oponemos su antagonistas absoluto, la Tradición Primordial, esto es un mundo de espíritus, de personas, de jerarquías..” Aclaremos de todos modos que, debido a que tal texto se escribiera en un medio güelfo nos cuidamos en ese momento de calificar tal forma de nacionalismo que también descartábamos íntimamente.
Bien sabemos que hay varios nacionalismos en nuestro suelo además del antes aludido y autocalificado nacionalismo católico que es el encargado de reivindicar el accionar de la Iglesia en la historia americana y por lo tanto a la compañía de Jesús, de la que hablaremos, también existe un nacionalismo marxista encargado de estereotipar la dialéctica entre naciones proletarias y capitalistas, hasta finalmente haber llegado al nacionalismo liberal (ese nombre usó hace un tiempo el partido antecedente de Cambiemos, la Unión de Centro democrático UCD en donde se había encerrado el liberalismo). Tal nacionalismo también como todos nosotros reivindicaba una parte del pasado y con beneficio de inventario. Reivindicaba principalmente al liberalismo británico impuesto en el país en sus diferentes etapas, 1) la crudamente unitaria con Rivadavia y el despotismo ilustrado, 2) la romántica y federalista con Alberdi y Echeverría. Debemos al respecto reconocer que existe un pasado liberal en la Argentina que algunos reivindican del mismo modo que lo hay eclesiástico o güelfo que no es el caso nuestro.
Y a tal respecto debe diferenciarse güelfismo de gibelinismo. Los dos se reputan como católicos pero las diferencias entre ambos son esenciales. En este último caso lo espiritual es reputado como una realidad viviente y asimilable a la función del gobernante que es, tal como dijera Evola, la expresión de lo divino en la tierra, el pontífice. El güelfismo en cambio significa la desacralización del universo, concebir a Dios como recluido solamente en los templos y por lo tanto de aquella expresión más elevada del mismo, el Estado, con la excusa de que éste debe subordinarse a la institución eclesiástica ya que lo sagrado no se encuentra en esta vida sino que es propiedad de una institución determinada, la Iglesia, encargada de distribuirlo a su arbitrio para salvar a las almas. Hemos dicho varias veces que el güelfismo es la reaparición de la corriente judaica antitrinitaria existente en el seno del mismo cristianismo. El dogma de la Trinidad, que es un elemento esencial del gibelinismo, implica sostener la necesaria presencia de lo divino en el mundo a través del hombre y en su figura arquetípica el emperador y no como una realidad remitida a una determinada institución o encerrada tras las paredes de un templo.
Es de recordar que dicha corriente fue combatida en el imperio español quien tuvo severos conflictos con el Vaticano (recordemos el saqueo de Roma bajo Carlos I) y se plasmara en el momento en que el monarca Carlos III expulsara a la Compañía de Jesús reputada como la exponente principal y más activa de tal corriente. No casualmente sería más tarde tal Compañía la que respaldara calurosamente a todos los movimientos independentistas en su intento inveterado por sabotear la autoridad del monarca. En España los jesuitas fueron acusados de haber impulsado los distintos motines populares en contra del rey. Es de acotar que el nacionalismo güelfo en su historiografía resalta el valor de la misma y llega a reputar incluso nuestra Revolución de Mayo como una venganza de los jesuitas en contra de los absolutistas Borbones.
DOS FORMAS DE GIBELINISMO: EVOLA Y DI SANDRO
El pensamiento evoliano en América significa pues el retorno del gibelinismo y de la denuncia del güelfismo como la deformación de un pensamiento tradicional y de derecha, el que habría sido el origen de todas las desviaciones modernas posteriores. Y al respecto queremos acotar que es cierto que antes de nosotros hubo otro intento gibelino en el país a través de la figura del filólogo Carlos Di Sandro a mediados del pasado siglo, pero su defecto consistió en haber confundido a dicha corriente metafísica con el peronismo, un movimiento político decadente y burgués, por lo cual no ha sido una casualidad que terminara finalmente asumido por los mismos güelfos reconciliados con Perón y hoy ingresados al seno de tal movimiento. Di Sandro tomaba como decisivo el conflicto que tuviera en su tiempo Perón con la Iglesia católica que llegara hasta la quema de templos. Sin embargo digamos que el peronismo no fue gibelinismo tal como reputa falsamente dicho autor, sino un vano intento de constituir un cesaropapismo a través de la creación de una Iglesia nacional, fenómeno éste que se viviera en distintos regímenes modernos hasta los mismos comunistas. No consiste en fusionar lo sagrado con la función del Estado (Perón se encontraba muy lejos de ser una figura divina), sino que es el poder político que utiliza la fuerza espiritual en provecho propio para perpetuarse. En el fondo es lo mismo que hicieran Stalin y Putin actualmente con la iglesia ortodoxa o en su momento el mismo Perón con su ex esposa Evita cuando quisieron hacer una iglesia o cristianismo de los pobres en contra de una Iglesia oligárquica, tal como hoy intenta realizar el movimiento de sacerdotes del Tercer Mundo.
Pero salvando esta experiencia gibelina, que lo fue sólo parcialmente a través de Di Sandro, el nacionalismo argentino ha sido cooptado permanentemente por la iglesia católica güelfa que es una de las expresiones actuales de la modernidad, e incluso en algunas partes como en nuestro país su motor principal. Recordemos una vez más: Guelfismo significa someter la política no a la metafísica, sino a la institución eclesiástica en su función secular. Esto se lo ha visto con claridad en el episodio de la guerra de Malvinas cuando los nacionalistas güelfos no condenaron en manera alguna la actuación de su papa impetrando la rendición ya que la misma estaba condicionada a los intereses del Vaticano que apostaba en ese entonces a cumplir un rol decisorio en el nuevo orden mundial a instaurarse tras la caída del comunismo pudiendo ser reconocido como una potencia espiritual con influjos en el mismo. En ese entonces se trataba de evitar que la nomenklatura rusa se comprometiera en la guerra de Malvinas pues el papa apostaba a la caída de la misma y la disolución de la URSS a fin de alcanzar una primacía política que finalmente no logró. Para nosotros era más importante en cambio, más que el buen posicionamiento del Vaticano, el triunfo de un catolicismo tradicional en donde, a diferencia del nacionalismo liberal, fuera el gaucho la figura que se erigiera en arquetipo en contraste con el yanqui, antes que tal objetivo político minúsculo. Es de recordar aquí el importante informe efectuado por el Gral. Rattenbach el que, independientemente del mal uso que se hiciera del mismo con la finalidad de desprestigiar a nuestras FFAA, tuvo el valor de poner en evidencia una serie de rendiciones absurdas efectuadas entre otras cosas por sugestión del Vaticano. Luego el nacionalismo güelfo a través de figuras como Seineldin terminaría votando e invitando a hacerlo por el peronismo de Menem.
Sucedió exactamente igual con el 11S ya que los güelfos apostaban al nuevo orden capitalista comunista, enemigo acérrimo de todo tipo de fundamentalismo religioso que sostuviese que Dios o la dimensión metafísica es superior a la meramente física y humana. En estrecha concordancia con Israel y su servicio el Mossad apelaron a la famosa teoría del montaje con la finalidad de quitar entidad a aquella fuerza que ha demostrado en estos 17 años capacidad política para hacer frente al enemigo moderno.
Esto es pues lo que nos distingue de los otros nacionalismos a los cuales habría que agregar los europeos y grupos identitarios y neonazis que siguen pensando con categorías propias de la Revolución Francesa y son por lo tanto modernos. Para ellos, a diferencia de lo que sostuviera Evola para el cual la patria debe ser la idea, es decir los principios, son los intereses de las distintas naciones o culturas lo que debe primar, así como el liberalismo clásico sostenía que la lucha de todos contra todos y el libre despliegue de los egoísmos individuales iba a recabar por una especie de armonía preestablecida, un dios bueno y coctelero, en obtener el bienestar general y la paz y prosperidad de todos, en tanto vive incesantemente preocupado por nosotros. A tal respecto sostenemos en cambio que no existe ningún fatalismo sino que la libertad es el eje de la historia, que, tal como dijera Plotino, no existe un dios que luche por nosotros y por lo tanto la guerra no es actualmente entre naciones sino entre civilizaciones, entre la civilización moderna y la tradicional.
Hoy en día el pensamiento evoliano prospera en América como fuerza alternativa y como postura encarada hacia la constitución de un pensamiento de Derecha en sentido estricto. No tiene nada que ver con la recepción de Evola que se ha dado en Europa en donde el mismo ha sido distorsionado y reducido a la cobertura ideológica de un nacionalismo étnico que no fuera lo formulado por el maestro Evola.




lunes, 6 de agosto de 2018

EL LOBBY GAY Y EL FEMINISMO

EL LOBBY GAY Y EL FEMINISMO

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Recuerdo siempre la anécdota siguiente. En una ocasión visité a un notorio antisemita y me causó asombro encontrarlo reunido de manera amistosa con una persona de origen judío. Ante la sorpresa por tal situación, me dijo para justificarse: 'No es de extrañar. Un judío puede ser un buen hombre, ahora 20 juntos ya constituyen un lobby enemigo, es decir un lobby sionista'. Pasa exactamente igual con los homosexuales. Uno suelto o separado puede llegar a ser alguien agradable en el trato y respetuoso, ahora cuando se juntan y constituyen un grupo de presión o lobby ya se convierten en un peligro para el orden social. Y es indudable que el mundo actual se encuentra sometido al poder de estos dos lobbys sumamente poderosos e influyentes. Entre los homosexuales militantes que tratan de enrostrar su condición hemos prestado atención a un notorio filósofo de nuestro tiempo y al cual le dedicáramos tiempo atrás una conferencia para contrastarlo con el pensamiento evoliano, Gianni Vattimo, uno de los pilares esenciales de la  postmodernidad y de una de sus vertientes más peculiares: el pensamiento débil. Digamos al respecto que la homosexualidad es sumamente recurrente en toda su filosofía por lo cual la misma se convertiría en inexplicable sin prestar atención a tal condición. En un reciente reportaje en un medio italiano explicó cómo fue que llegó a ella. Resulta ser que quiso casarse con una señorita de buena familia pero sus futuros suegros, quizás con suma perspicacia, se opusieron a tal decisión y así fue como entró en escena Julio, un fornido bailarín peruano, que lo transformó. Después de eso constituyó una familia compuesta ya no con una mujer, sino con un 'compañero' de toda la vida y con un joven alumno (una poligamia gay). Aclara en este reportaje del 2008 en Página 12, un medio defensor de tal desvío, (https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-440-2008-11-21.html
que aun teniendo tal 'familia'  no se mantuvo nunca fiel, ya que 'fidelidad no es lo mismo que lealtad', sino que acudió asiduamente a servicios de taxi boys. Cosa que sigue haciendo ahora a los 82 años luego de que enviudara tras la muerte de sus dos compañeros por sida.
El pensamiento débil, o la postmodernidad, que sostiene que no existen verdades universales, sino que nos hallamos viviendo la postverdad o el mundo de las opiniones múltiples e insuficientes, tiene mucho que ver con la homosexualidad. Un homosexual es como una mujer incompleta, es decir en su actividad sexual es pasivo como una fémina, pero no puede realizar el fin último de ésta que es la maternidad. Por lo tanto es como una verdad a medias, débil, no consumada, con la peculiaridad de que justamente por tal situación de insuficiencia, precisa ser proclamada incesantemente. De allí la fabulosa expansión de su filosofía que ha invadido diferentes manifestaciones. Y al respecto digamos que el feminismo actual postmoderno, de lenguaje inclusivo y de ideología de género, el del pañuelo verde que pregona el aborto, es la secuela necesaria de tal forma de pensar 'débil'. La mujer que quiere abortar es porque no quiere ser madre, pero quiere seguir disfrutando de su pasividad, como el antes aludido gay.
Pero no concluye en esto el afán expansivo del aludido lobby. Se establecen también grandes alabanzas al 'cristianismo' y al papa Francisco, por haber instaurado también una religión débil, de un Dios pasivo que se deja crucificar, que no sostiene verdades universales, sino débiles y paradojales (los últimos serán los primeros, ama a tus enemigos) y finalmente de un papa que ha aceptado la homosexualidad pues recordemos fue cuando era obispo de la Argentina que en este país se implantó el matrimonio gay.

martes, 31 de julio de 2018

El PEOR DE LOS NACIONALISMOS

El PEOR DE LOS NACIONALISMOS

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El nacionalismo es una corriente moderna y antitradicional por la cual, negándose el carácter trascendente del Estado como ente formativo de la nación, reputa que por el contrario es el representante de los distintos estamentos que la componen. En tal sentido significa una variante gemela del liberalismo pero aplicado no a los meros individuos, como en el caso de tal ideología, sino a los entes colectivos que integran la nación. El peor de todos los nacionalismos es el populista por el cual se asimilan los conceptos de pueblo con el de nación y de este modo el líder político se convierte en un simple servidor o 'intérprete' de los caprichos de las multitudes, del mismo modo que acontece cuando el liberalismo estereotipa su concepto de democracia. Las dos ideologías son en el fondo por igual fatalistas y por lo tanto modernas. Conciben que el mundo es regido por una armonía milagrosa, un Dios bueno y coctelero que todo lo protege y conserva. La lucha entre egoísmos individuales o colectivos trae como consecuencia el bienestar y progreso de la humanidad. Tal es el trasfondo de la idea del Sr. Bannon quien quiere constituir una internacional de nacionalismos populistas (un verdadero disparate).
Ahora bien si el populismo en general es una cosa mala pues parte del concepto democrático por el cual el ser humano está en condiciones de gobernarse a sí mismo y en el pueblo se encuentra la fuente de la verdad, el peor de todos es el de los países poderosos como EEUU, Rusia o Europa. Parte de la idea de superioridad de tales pueblos respecto de los restantes y de que en vez de haber sido sus países los expoliadores de los otros, por el contrario se la habrían pasado haciendo beneficencia a los demás. Tal el caso de los europeos que se quejan por los inmigrantes que los invaden a causa de sus expoliaciones y destrucciones de sus países originarios, cosa que ellos soslayan olímpicamente. O cuando en nuestro caso, luego de haber sido esquilmados por una deuda externa usurera por parte de la banca de tales países tuvimos que escuchar a un secretario de Estado norteamericano quejarse porque sus plomeros mantenían a nuestros habitantes.

sábado, 14 de julio de 2018

14 de julio de 1789: ¿QUÉ ES LO QUE LOS FRANCESES CELEBRAN?

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La 'Toma de la Bastilla': una farsa insolente.

¿Qué es lo que se celebra con la Revolución Francesa?


por Gianfredo Ruggiero




La captura de la Bastilla se describe en los libros de historia como un levantamiento popular heroico y espontáneo contra el símbolo del poder despótico, y para liberar a los presos injustamente encarcelados y sometidos a torturas y sufrimientos indescriptibles.

En realidad, la guarnición se rindió sin luchar, y los presos eran un total de siete, además encarcelados por delitos comunes (cuatro falsificadores, un maníaco sexual y dos locos de la mente). Repasemos los hechos.

La Bastilla fue construida a mediados de los años 1300 como una fortaleza defensiva, utilizada más tarde como prisión bajo Richelieu en 1600. Dado que su mantenimiento por la estructura demasiado grande se había convertido en muy caro, en 1784 se decidió su demolición, varias veces pospuestas debido altos costos En el momento de la Revolución, se utilizaba muy poco de ese inmensa bastión y su defensa fue asignada a un regimiento de sólo ochenta y dos reservistas (soldados ancianos o inválidos de guerra) más treinta y dos guardias suizos.

El 14 de julio, una multitud frenética corre delante de la Bastilla con la intención de asaltarla por las armas, y a pesar de que las fuerzas eran suficientes para repeler a los rebeldes, el comandante de la fortaleza De Launay se manifestó dispuesto a negociar la rendición, siempre y cuando se garantizara su seguridad y la de la guarnición. En cambio, fue asesinado a traición y toda la guarnición masacrada mientras se parlamentaba. La cabeza del comandante y del alcalde de París Flesselles, quien intervino para calmar los ánimos, fueron empalados en estacas afiladas y exhibibidos en las calles.

Al horror se unió el ridículo cuando se mostraron como instrumentos de tortura, parte de una armadura medieval a la que se definió como corsé de hierro para romper las articulaciones y una prensa fue presentada como una máquina para aplastar los huesos ...

El descubrimiento de algunas tumbas que contenían restos humanos en un patio interior de la Bastilla hizo levantar la indignación, pero en realidad no se trataba de los huesos de los oponentes políticos ejecutados o que murieron por el castigo recibido, sino gente normal que al haberse suicidado no podían ser enterrados en terreno consagrado. Para completar el marco fueron los estampados, que circularon por las calles de París, que representaban a los demacrados prisioneros encadenados colgando entre esqueletos de la Bastilla.

Este fue el comienzo de la Revolución Francesa entre el horror, el ridículo y la falsedad.

El resultado fue mucho más horrible y desconcertante: Robespierre y el terror, el genocidio de los Vendée, la expulsión de los refractarios y las aventuras de Napoleón.

Quienes fueron Robespierre y Saint-Just son conocidos por todos, lo que escapa es que sobre ellos los historiadores oficiales han fusionado todas las atrocidades de la revolución.

Haciéndolos pasar por la sanguinaria locura que llegó al poder para arrebatar la buena fe de los revolucionarios, tratando torpemente de reducir el flujo de eventos en una especie de locura. En realidad, esos doce meses de terror auténtico (de julio de 1793 a julio de 1794) fueron la consecuencia de eventos previos y la premisa de los posteriores.

Del 2 al 6 de septiembre de 1792, nacieron las "lamentaciones de septiembre". En aquellos días, la multitud, según algunos provocados por Danton y Marat, enfurecidos por el desastroso avance de la guerra contra Prusia y las primeras revueltas en Vendée, asaltaron las prisiones. En pocos días, bajo la mirada indiferente de las autoridades republicanas, muere la mitad de la población carcelaria parisina, en su mayoría detenidos injustamente y muchos sacerdotes.

La masacre, espontánea u organizada, tuvo lugar antes del comienzo del Gran Terror (julio de 1793) y representó una constante en el proceso revolucionario. También es reconocido por Michel Vovelle, uno de los eruditos más autorizados de la Revolución Francesa, de formación marxista, según el cual

“La violencia en las prisiones sirvió, desde un punto de vista histórico, para alimentar a la Revolución que, de lo contrario, podría haberse extinguido pronto»

Esto explica por qué la burguesía revolucionaria no solo teorizó, sino incluso alentó, las matanzas en las cárceles. Sin violencia, que como veremos no se limitó a las cárceles, la Revolución se habría detenido como un automóvil sin combustible.

En julio de 1793, para hacer frente a la crisis económica que afectó a las clases más pobres y la amenaza de los ejércitos extranjeros aliados contra Francia, los poderes fueron confiados a un Comité de Salud Pública dirigido por Robespierre, que tenía la tarea de establecer un nuevo ejército y sobre todo, para hacer el trabajo sucio: la eliminación física de los oponentes y la represión en la Vendée que mientras tanto se había levantado.

Con el pretexto de la necesidad de salvar la revolución de los ataques de la gente a menudo pobres (que protestaban por el pan) se puso en marcha un aparato policial brutal y represivo cuyos seguidores que podemos encontrar en la Rusia de Lenin y de la Camboya de Pol Pot (que no estudió en Francia).

Para hacer que Robespierre sea más eficaz y más rápido, se promulgó la notoria ley del 22 de abril (10 de junio) de 1794 de Georges Couthon, un miembro del triunvirato. En virtud de esta ley, que redujo aún más las libertades individuales establecidas por el anterior "obstáculo de sospecha" en septiembre de 1793, los poderes del Tribunal Revolucionario de París se volvieron en la práctica absolutos. Las condenas a muerte dictadas fueron más de 17.000,

Los abogados defensores fueron prohibidos, la apelación fue apelada y el testimonio a favor de los acusados ​​fue denegado. Aquellos que intentaron exonerar a los desafortunados fueron acusados ​​de conspiración. Para todos, la frase era obvia: la guillotina. En un mes y medio, más de 1.300 enemigos de la Revolución fueron decapitados.

Entre las víctimas de la ola de represión se encontraba el padre de la química moderna Antoine Lavoisier, y el poeta André Chénier .

El clima de terror iniciado por Robespierre era beneficioso para el destino de la revolución con el cual se le enviaba un mensaje inequívoco a las personas dudosas.

Realizada su tarea, los tres principales arquitectos del Gran Terror, Maximilien Robespierre, Louis de Saint-Just y Georges Couthon, han venido a ser los impresentables, que fueron a su vez guillotinados después de haber sido denunciados en el golpe clásico y ejecutados sin juicio, como una es una práctica en regímenes dictatoriales.

Mientras tanto, la región de la Vendée, de sentimientos monárquicos y católicos, se rebela contra el poder revolucionario. La respuesta del régimen es: matanza. Y la masacre fue, de hecho, si observamos el mayor número de víctimas, 250,000 muertos en una población de 800,000, por lo que no está fuera de lugar hablar de genocidio.

La política antirreligiosa del gobierno republicano, que dio como resultado la "Constitución Civil del Clero" que transformó a los sacerdotes en funcionarios estatales, fue mal digerida por la mayoría de la población de Vendee en la Iglesia Católica. Esto se sumó al mal humor de las condiciones de vida que continuaron empeorando.

El aumento de los impuestos y el reclutamiento forzado de trescientos mil hombres para apoyar las guerras contra Europa fueron la gota clásica que rompió el jarrón. La respuesta del pueblo de Doulon, el primero en surgir, fue lapidaria:

"Mataron a nuestro rey; han echado a nuestros sacerdotes, vendieron los bienes de nuestra iglesia; comieron todo lo que teníamos y ahora quieren llevarse nuestros cuerpos... No, no los tendrán »



De una manera completamente espontánea surgen la Vendée y las regiones cercanas a ella. Después de los primeros momentos en que los republicanos se involucran en acciones guerrilleras, los combatientes con la escarapela blanca en el cofre logran organizar un verdadero ejército que tomó el control de toda la región.

Más tarde, sin embargo, las fuerzas enviadas desde París, numéricamente superiores y mejor organizadas, revirtieron la situación. Los vendeanos son derrotados pero no derrotados: el fuego continuó eclosionará bajo las cenizas. Entonces la cancelación total de Vendee fue decidida por la Asamblea. A través de tres decretos sucesivos, a partir del 13 de enero de 1793, se emitieron las siguientes disposiciones:

"Cada cabeza de columna tendrá que arrasar y luego quemar todos los bosques, aldeas, casas y granjas"

"Todo bandido encontrado con las armas en su mano será pasado a la bayoneta. Harás lo mismo con niñas, mujeres y niños. Las simples personas sospechosas no serán perdonadas »

"Los materiales combustibles de cualquier tipo serán confiscados y enviados al Ministerio de Guerra para quemar los bosques, las arboledas y los arbustos. (...) Los bosques serán demolidos, los escondites rebeldes serán destruidos, los cultivos serán devastados, el ganado será confiscado. (...) La propiedad de los rebeldes de la Vendée pasará al patrimonio de la República »



La Vendée conoce una terrible matanza que durará hasta el 27 de julio de 1794, como Joseph Messori nos recuerda, un historiador de la fe católica

“La masa de Vendeans capturados creció todos los días. Luego se establecieron las llamadas "cámaras antidemocráticas", especialmente en los campos de concentración, donde hombres, mujeres y niños esperaban ser eliminados. Las masacres masivas fueron aceleradas por "ahogamientos", que podrían ser individuales, pero más a menudo en parejas (sádicamente llamados "matrimonios republicanos"), o colectivamente"



Finalmente, el Vendee fue pacificado, pero ¿a qué precio? Encontramos la respuesta en el mensaje del General Westermann al Comité de Salud Pública de París con quien, el 23 de diciembre de 1793, proclama triunfantemente la derrota definitiva de los insurgentes en la Batalla de Savenay:

"¡Ciudadanos republicanos, ya no hay Vendee! Ella murió bajo nuestro sable, con sus mujeres y sus hijos. Acabamos de enterrarla en las marismas y en el bosque de Savenay. De acuerdo con las órdenes que me diste, aplasté a los niños bajo los cascos de los caballos y masacré a las mujeres que no darían a luz a más bandidos. No tengo un solo prisionero para reprocharme. Los exterminé a todos... las calles están sembradas de cadáveres. Los disparos continúan incesantemente »



En conclusión, preguntamos:

Los franceses, el 14 de julio, saben lo que celebran?



domingo, 8 de julio de 2018

LA LEY TARPEYA: UNA SOLUCIÓN AL PROBLEMA DEL ABORTO

LA LEY TARPEYA: UNA SOLUCIÓN AL PROBLEMA DEL ABORTO
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Como estamos en etapa de aplicar leyes y éstas suelen adquirir el nombre o del que las originó (ley Justina) o del que la elaboró (ley Antidiscriminatoria, De la Rúa), etc. etc. voy a elevar a la oficina parlamentaria un nuevo proyecto de ley que tendrá la profunda ventaja de unir de un buena vez a todos los argentinos, a los abortistas y a los antiabortistas. A los pañuelos verdes con los celestes y los amarillos (los que no terminan nunca de decidirse). Los abortistas ya no tendrán más que lloriquearnos diciendo que no aman el aborto ni lo quieren imponer pero que lo consideran el único procedimiento a aplicar ante los embarazos indeseados. Y los antiaborto por lo tanto tampoco se tendrán que preocupar por la vida del feto pues ya el aborto se habrá convertido en un trasto viejo de la historia. ¿Cuál es la solución a todo esto? Pues bien propongo la ley Tarpeya que consiste en imponer a toda la población masculina una esterilización coercitiva y obligatoria seccionando el conducto que lleva los espermatozoos al líquido seminal y de este modo simplificando así el acto sexual. De aquí en más como todos los varones serán esterilizados no habrá por lo tanto embarazos indeseados. No podrá alegarse más el aborto por violación pues el violador no podrá engendrar. Una avivada no podrá reclamar por la suculenta paternidad de Maradona, pues también éste será esterilizado. Ante la segura objeción que me impondrán los defensores antiabortistas de la vida que de este modo ésta desaparecería en poco tiempo del planeta, la ley Tarpeya tiene una solución oportuna para esto. Antes de procederse a la esterilización el Estado repartirá gratis varias fotos de Kim Kardassian, Sofia Loren, Marilyn, de acuerdo a los gustos de cada uno. Esto producirá en todos aquellos aun en condiciones de procrear una serie de eyaculaciones las que serán conservadas en probetas e ingresadas a un centro general de conservación en donde tales espermas serán congelados y conservados en modo tal de poder utilizarse en el momento que se quiera arribar a la reproducción. Como son miles los espermatozoos que están presentes en una sola eyaculación por lo tanto miles y hasta millones podrán ser los posibles engendrados. La ley recomienda no escatimar tales producciones pues en una de esas la persona puede llegar con los años a adquirir una posición social exitosa que haga por lo tanto a su esperma mucho más valioso que el de otros. Con seguridad que de haber espermas de Borges, de Einstein, de Dante Alighieri u otras genialidades se harían filas para adquirirlos y poder así mejorar la especie de la pareja o de la simple receptora del elemento.

Se terminó así el problema del aborto y del embarazo indeseado, de la vida del feto y varias cosas más. Y ahora viene el otro elemento indispensable, que es la segunda parte de la ley, la que explica su nombre. Habiendo arribado a la circunstancia de que la persona puede elegir cuándo y qué hijo quiere tener, se me formularon los siguientes casos que exigen soluciones adicionales. Supongamos que una mujer concurre al centro y pide un esperma de Putin porque es una gran admiradora del ruso después del mundial y que el empleado encargado sea un ignorante en geopolítica y que no sepa decirle que si quiere algo semejante tiene que ir a Rusia a pedirlo y que creyendo que se está refiriendo a otra cosa le entrega el esperma del gran homosexual y le sale un hijo marimacho como ella no deseaba. Se siente engañada. Pero pueden darse también estos otros casos. Supongamos a una Miss Universo caída en desgracia por falta de inteligencia financiera que quisiera un esperma de Soros y lo consiguiera efectivamente. Pero luego la hija que le sale tiene su inteligencia y la belleza del financista húngaro. O también esta otra. Una pareja desea tener a un hijo gran escritor y consigue un esperma de Borges, pero le sale algo parecido, con sus balbuceos, sus obsesiones, pero ni un renglón de poesía. Y de estas equivocaciones se pueden producir a borbotones. En este caso tales situaciones no tienen que ver con el embarazo que es deseado sino con los resultados del mismo que pueden significar una defraudación para los participantes. La solución a todo esto viene pues de la antigüedad. En la antigua Esparta había una famosa roca de nombre Tarpeya (de allí el nombre de la ley) desde donde se tiraban a todos estos casos fallidos (tullidos, hijos indeseados, proxenetas) y se formó así una sociedad de guerreros. Se deberá demostrar que lo producido por el embarazo no era lo que realmente se deseaba. La miss mostrará al esperpento de su hija, la admiradora de Putin al marimacho y la admiradora de Borges a un hijo que se le parece pero que en todo este tiempo no ha escrito una sola línea de nada ni piensa hacerlo. Entonces se procederá como corresponde a una sociedad libre y democrática respetuosa de los derechos y expectativas de los ciudadanos.