miércoles, 21 de agosto de 2019

El Fenómeno OVNI y los Extraterrestres: su significado auténtico y sus implicaciones

El Fenómeno OVNI y los Extraterrestres: su significado auténtico y sus implicaciones

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A primera vista el tema que a continuación trataremos, podría parecer no solo ajeno a la óptica Tradicional, sino incluso poco serio; sin embargo, el fenómeno OVNI y los extraterrestres, es una realidad que es no solo relevante, sino reveladora de la muy avanzada descomposición del mundo contemporáneo.
Desde luego en este breve espacio, solo procuraremos esbozar un marco de referencia general y los aspectos más significativos, así como algunas de sus implicaciones más serias, por lo que al final de este breve texto, dejaremos la bibliografía básica para aquellos que deseen profundizar sobre este tópico.
La familiaridad del asunto de los OVNIS (Objetos Voladores No Identificados, en español, UFO Unidientified Flying Objets, en inglés) y los extraterrestres o alienígenas, es de alcance prácticamente mundial. De ser un tema, digamos de nicho, de interés y acceso a unos pocos en la primera mitad del S. XX, rápidamente en el transcurso de la segunda mitad del siglo pasado, se volvió un tema de masas, en especial por la creciente difusión en el cine y la televisión, y más recientemente, ampliado en los últimos 30 años, con el uso de los teléfonos celulares y la internet.
El llamado fenómeno “OVNI y los extraterrestres” es auténtico, pero, no tiene nada que ver con naves espaciales y/o visitantes de otros planetas a la Tierra. La Humanidad nunca ha tenido, ni tiene, ni tendrá contacto alguno con razas o especies de otros planetas (si es que existieran, y que no es el tema de este artículo, además d ser totalmente irrelevante para la humanidad). El fenómeno OVNI tiene que ver con algo radicalmente distinto, y solo bajo la óptica de la Metafísica y la Tradición se puede conocer y entender correctamente de qué se trata y qué implica.
Al estudiar el proceso de desarrollo de los platillos voladores y los marcianos, se aprecia que ha sido un proceso lento y silencioso, desde mediados del S. XIX hasta mediados del S. XX, haciéndose después cada vez más complejo, amplio y de mucho mayor seriedad; pasando de “simples avistamientos”, a un verdadero fenómeno de culto y la formación de una pseudo religión, que incluye a supuestos contactados, raptos, muerte de ganado, círculos de las cosechas, los llamados hombres de negro, etc., en el que incluso ciertos sectores de la ciencia formal y representantes de religiones formales, están abiertos a las posibilidades del mismo, o incluso lo reconocen como algo auténtico. Ha pasado de escritores sensacionalistas, superficiales y tendenciosos (Erich Von Daniken, Zachary Sitchin, etc.) al desarrollo de una pseudo doctrina que pretende explicar todos los textos sagrados de las grandes religiones (la Paleoastronúutica o Teoría de los Antiguos Alienígenas) como interpretaciones ingenuas de nuestros “antepasados primitivos e ignorantes” que creyeron tener contacto con dioses o dios, o ángeles, etc., tratándose realmente de extraterrestres que fueron mal interpretados. De hecho, estos “gurús de la paleoastronáutica” afirman sin pudor que toda la civilización humana fue gracias a la intervención de los extraterrestres desde la antigüedad más remota.
Uno de los aspectos mas retorcidos y a la vez ingeniosos del desarrollo del fenómeno OVNI es que además de desnaturalizar de forma burda y simplista los textos sagrados con sus ridículas interpretaciones, sacándolas totalmente de su contexto cultural y doctrinal, es que, ante la cada vez mas difícil tarea de la ciencia moderna de seguir sosteniendo que el ser humano es producto de la evolución biológica (la muy mal llamada teoría de la evolución, pues apenas puede llamársele hipótesis), los entusiastas y difusores de la “paleoastronáutica” manejan su propia “teoría”, en la que el ser humano es el producto de la intervención de alguna raza alienígena que mediante ingeniería genética, alteró alguna una especie de simio originario de la Tierra, y de ahí surgió el homo sapiens.
Todos estos esfuerzos de desacreditar toda Religión Verdadera, están resultando muy hábiles, ya que proporcionan a los mas recalcitrantes materialistas, aquellos que solo creen en lo que pueden registrar sus sentidos, el mundo sensible, una opción aceptable sin renunciar a sus convicciones, y por el otro lado, a todos aquellos que buscan algún tipo de espiritualidad New Age, que no tenga nada que ver con religiones ortodoxas y formales, también les proporciona una alternativa atractiva, la de los “hermanos del espacio”, seres super evolucionados y avanzados tecnológicamente. Y a la gente común, al menos le genera curiosidad, dudas razonables, y poco a poco, un cierto condicionamiento inducido para aceptar, al menos como posibles y probables, estas explicaciones sobre el verdadero origen del hombre y sus religiones. Las desviaciones modernas específicas surgidas en el S. XVIII y XIX como el racionalismo, iluminismo, teosofismo, el antropsofismo, ocultismo, satanismo, etc., con personajes como Aleister Crowley (Inglaterra), Jack Parsons (EEUU) u Nikolaj F Fedorov (Rusia), padre del Cosmismo, con el fenómeno OVNI alcanzan un límite máximo de tergiversación de la Naturaleza de las cosas.
De cierto modo, así como con la caída del Muro de Berlín se combinaron lo peor del capitalismo y lo peor del comunismo para el surgimiento de la actual postmodernidad, el fenómeno OVNI es la combinación de lo peor del materialismo y lo peor de todo el movimiento espiritualista de los últimos 150 años, presentando una alternativa a la “altura” de la mentalidad del hombre contemporáneo, al que la publicidad constantemente lo adoctrina con “mantras” como: el espacio es la frontera final, el futuro de la humanidad está en conquistar el espacio, colonizar la Luna, ir a Marte, etc., combinando los baluartes de la modernidad en una presentación muy atractiva: tener contacto con seres superevolucionados y muy avanzados tecnológicamente, pero al mismo tiempo un fuerte grado de ambigüedad, pues se maneja la posibilidad de extraterrestres que nos quieren conquistar, otros que nos quieren ayudar, o que ya están aquí; todo diseñado para dejar al público en cierto estado de expectativa pasiva y receptiva ante cualquier posibilidad que, supuestamente, pudiera llegar a presentarse en un futuro cercano.
En este punto, habrá algún lector que señale que “hay pruebas” de los OVNIS. En muchos avistamientos, contactos y demás, hay registros de radar, huellas de aterrizajes, de residuos extraños, cualquier cantidad de fotos y videos de naves, personas que experimentaron el llamado tiempo perdido, experimentos sexuales, implantes metálicos, y la interacción con seres que van desde aspecto humanoide hasta monstruos tipo reptil o peor, y que, todo en su conjunto hace difícil rebatir que en verdad… nos visitan o ya están aquí.
Bueno, pues no. No es así. Todas esas pruebas, lo son, pero de algo muy diferente, y ese es el gran engaño del fenómeno OVNI, y donde reside su mayor peligro para el ser humano en particular, y para el estado humano en su sentido mas profundo.
La humanidad ha recorrido un largo camino de desviación respecto a su Naturaleza, que se compone de Cuerpo, Alma y Espíritu. Hasta hace relativamente poco, el hombre sabía que es una criatura divina, con un Destino Divino; pero en la actualidad, no es así. Acepta gustoso y sin reflexión alguna, que es un cuerpo y una consciencia psicológica, al final reducible a reacciones químico-eléctricas del cerebro que producen emociones y sentimientos, todo producto de la evolución ciega y casual, de la materia, en resumen, un simple chimpancé glorificado… y ahora tal vez, gracias también a la supuesta intervención de los extraterrestres, lo convirtieron en el homo sapiens.
Ese recorrido, de alejamiento horizontal ontológico de su Centro, y al mismo tiempo, de descenso vertical, ha llevado a la humanidad, y de hecho podríamos afirmar, al estado humano, a acercarse a las fronteras límite de su naturaleza inferior, que es para la que vive y la única que reconoce como verdadera, la estrictamente física y animal, lo que lo ha puesto, digamos, en sintonía y proximidad con algunos de los estados del mundo sutil más bajo. Esa cercanía a los estados ínferos, en sus expresiones más bajas y peligrosas, lo ha hecho susceptible a tener verdaderos contactos, pero con los llamados jinns (islam) demonios (cristianismo), o influencias errantes (religiones orientales), etc.
En todas las grandes religiones se conocía muy bien esto, y se entendía por lo que es, y aunque en el lejano pasado, este tipo de encuentros eran raros y poco frecuentes, se comprendía su verdadera naturaleza. La mentalidad contemporánea ha sido tan dañada y condicionada por la propaganda de los supuestos extraterrestres, que cuando se señala lo que son verdaderamente, el rechazo es automático. Formas demoniacas de existencias muy por abajo del ser humano, pero como se ha acercado tanto al mundo grosero más bajo, estos seres a su vez, se han acercado mucho al hombre. Estos seres se presentan bajo las formas que para el “hombre moderno, culto y educado”, le son reconocibles, los supuestos alienígenas y sus naves espaciales. Las pruebas físicas de la existencia de estos “visitantes”, no son otra cosa que la breve interacción que se genera al cruzar de su mundo al nuestro, como las distorsiones electromagnéticas, fallas de equipos eléctricos y electrónicos, los registros de radar, ente muchas otras, siendo por ello tan breves, poco claras y hasta contradictorias, como todas esas maniobras imposibles que se observan en muchas de esas supuestas naves, que casi nunca hacen ruido alguno o cambian de forma en presencia de los testigos, pues corresponden a otro modo y grado de la manifestación; y aclaramos, que de ningún modo deben entenderse esto, como que son seres de otras dimensiones o universos paralelas, o humanos evolucionados que vienen del futuro, que son otras de las tantas explicaciones absurdas de los entusiastas seguidores de todo este amplio fenómeno de fin del ciclo actual, que expone con claridad el deterioro espiritual y el caos mental de esta humanidad crepuscular.
Y con esto queremos llegar al punto final y mas relevante del fenómeno OVNI.
Los últimos 300 años, al menos en sus aspectos mas visibles, la Guerra Oculta de la Subversión Mundial para destruir todo lo que sea verdaderamente Tradicional, religiones ortodoxas, y en general el orden natural de las cosas en la creación, teniendo al ser humano como centro, ha logrado imponer su visión casi por completo: racionalismo, materialismo, consumismo, democracia, igualdad, progreso, evolución, ideología de género, la destrucción de cualquier civilización tradicional que quedara, como lo ocurrido en la 1ra Guerra Mundial, Japón al final la II Guerra Mundial, y el Tíbet poco después, etc.  Pero todo esto no es suficiente para alcanzar un punto límite de degradación. El ser humano, por su naturaleza, si no tiene acceso a lo superior, a vivir en una Civilización Tradicional, o al menos parcialmente tradicional, con jerarquía, y un propósito que vaya mas allá de esta vida, tenderá, incluso sin saberlo, a buscar un sucedáneo, un reemplazo, algo que llene ese hueco.

Nada mejor para la humanidad contemporánea tan disminuida espiritualmente, tan empobrecida intelectualmente y orientada a satisfacer solo sus necesidades físicas, que una alternativa que resuelva esas inquietudes existenciales que todos tienen,; proporcionarle una alternativa muy atractiva y literalmente fuera de este mundo, y que sea reconocible por lo que hoy mas valora y lo único que entiende, gran progreso tecnológico, de visitantes altamente evolucionados, convirtiendo todo esto en un tipo de culto y cuasi religión, alimentando las fantasías mas extremas de la postmodernidad, pero al mismo tiempo sin generarle conflictos a su entendimiento laico y profano del mundo.
En los textos bíblicos, hay algunas menciones de este Gran Engaño Final, en 1Jn 2:22, en Dan 8:25 se afirma que el engaño triunfará, y que el mismo señala, que se sentiría seducido por el engaño, en Dan 7:11, Apo capítulos 6, 8, 12.
Estamos en las fases finales del Kali Yuga, podríamos decir su epílogo, y para que el ciclo pueda concluir, debe agotar las posibilidades últimas contenidas en el mismo, una de ellas, es que al final del mismo, por muy breve lapso, debe expresar algo que aparente ser un orden y jerarquía tradicionales, pero que será justo su opuesto mas alejado e invertido, un Regnum o Imperio al revés. Ahora bien, para que eso ocurra, la humanidad debe reconocer en ese “Gran Líder Mundial” por llegar a una especie de Salvador. Es difícil imaginar que la humanidad contemporánea, mayormente laica, materializada y descreída, pueda de pronto reconocer a alguien como ser divino y adoptar una religión basada en ese personaje y seguirlo. Pero hay que considerar que se presentará a la medida de la mentalidad actual y sus concepciones. Los textos sagrados, como la Biblia y el Corán parecen apuntar a que este personaje surgirá a la vida pública, poco después de alguna guerra grave y/o algún desastre natural de grandes consecuencias, y lo que mas busca este personaje es que la humanidad, en la mayor proporción posible abrace y adopte una religión totalmente falsa hundiéndola en las oscuridades más absolutas y pierda irremisiblemente su centralidad ontológica. Claramente se señala en los textos sagrados y algunas revelaciones privadas que este personaje presentará al mundo algo sorprendente y una gran parte de la población será efectivamente engañada.
El fenómeno OVNI es de hecho, una de las señales mas claras de la cercanía del Fin de los Tiempos, una siniestra síntesis por abajo y destilada de las peores desviaciones del mundo moderno que ha extendido su entendimiento y valores torcidos de las cosas desde hace 300 años, para llegar a un vértice, un pináculo invertido que será el Reino del Anticristo, previo al cierre del Ciclo Actual.

Francisco Galarza
Agosto de 2019.

La bibliografía en la que nos hemos apoyado para este artículo es la siguiente. René Guénon: El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos, El Error Espiritista, El Teosofismo: Historia de una Pseudo Religión. Jean Luc Robin: OVNI: La Gran Parodia. Fr. Seraphinm Rose: Orthodoxy and the Religión of the Future. Charles Upton: The System of the Antichrist, Cracks in the Great Wall. Gianluca Marletta: Ovnis y Alienígenas. Patrick Harpur: Realidad Daimónica.

domingo, 11 de agosto de 2019

UN NACIONALISMO QUE ES ANTINACIONAL

UN NACIONALISMO QUE ES ANTINACIONAL

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Bolsonaro, como Trump en EEUU o Salvini en Italia, aparecen hoy en día como 'nacionalistas', es decir como personas que priorizan los intereses del propio país por encima de ideales universalistas que fungirían según ellos como instrumentos de multinacionales o masonerías interesadas en su disolución. 
Digamos al respecto que no todo nacionalismo es bueno e incluso en algunos casos, como por ejemplo el de Trump respecto del propio país, es contrario a nuestros intereses de naciones hispanoamericanas. 
Con respecto a Bolsonaro hemos quedado conmovidos no sólo por su falta de sensibilidad respecto de cuestiones tan elementales como la ecología, sino incluso por su grosería cuando se lo criticó por la deforestación del Amazonas, uno de los pulmones esenciales del planeta tierra para poder sobrevivir. En el lenguaje vulgar que lo caracteriza sugirió en modo de burla que si se defecara menos también se contribuiría al mejoramiento ambiental. 
Este obtuso personaje, que utiliza tal lenguaje para conquistar una chusma electoral que lo acompaña, debería percibir que mal podría beneficiarse una nación con la explotación de recursos si el planeta Tierra se destruye, del mismo modo que puede no ser importante la exquisita melodía que hacían sonar los concertistas del Titanic.

sábado, 10 de agosto de 2019

LOS GÜELFOS Y EL ABORTO

LOS GÜELFOS Y EL ABORTO

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Ante la invitación que se me ha formulado días atrás de escuchar este discurso de Caponnetto (lástima que no se me haya hecho llegar por escrito pues habría sido mucho más rápida su lectura) voy a dar aquí mi opinión.


1) Caponnetto es un autor güelfo y por lo tanto adscrito a la 'doctrina de la Iglesia'. Él no objeta la campaña antiabortista en cuanto al fundamento último de la misma, sino el procedimiento democrático que quiere emplearse para consumarla, por el cual se obligaría a las personas a someterse a la soberanía del pueblo siendo éste un vicio mayor que el mismo aborto. Esto nos hace recordar la postura asumida por Bergoglio cuando, siendo obispo de Buenos Aires, se opuso a que se hiciese un plebiscito por el matrimonio homosexual. Y digamos al respecto que las comunidades gays y lesbianas tuvieron una postura 
antidemocrática similar a la de Caponnetto ahora cuando dijeron que un tema tan sutil y complejo como las diferencias de género y sexo no podían ser sometidos a simples opiniones mayoritarias. La realidad fue que gracias a que no se votó hoy tenemos matrimonio igualitario pues con mucha seguridad la mayoría del pueblo argentino, que en el fondo rechaza a los homosexuales, se habría opuesto a ello. Yo no veo por qué, si en un determinado momento puede resultar conveniente para movilizar a las personas o para que un mal proyecto no prospere, no pueda incluso utilizarse tácticamente la figura del plebiscito si de esta forma se puede derrotar al enemigo moderno tal como habría sucedido en este caso y aun podría ser también si se usara una correcta apreciación respecto del tema del aborto.

2) El segundo problema y es el principal y que ya Caponnetto nos lo echara en cara en una charla que diera criticando sea a Evola como a nuestra forma de pensar*, es que en tanto para la Iglesia resulta totalmente inexistente un problema demográfico relativo sea respecto de la calidad como de la cantidad de la población humana, no existiría para él ningún inconveniente respecto de los recursos cada vez más escasos con el desorden ecológico que a su vez ello conlleva. Recientemente el papa Bergoglio, en sintonía con Caponnetto, ha manifiestado que el aborto es parecido al procedimiento eugenésico nazi ya que se pondría a limitar y a discriminar los nacimientos. En efecto para los güelfos no es un problema el hecho de que hoy en día en la sociedad argentina los que no abortan y se reproducen vermicularmente son los sectores de más bajos recursos mientras que los mejor dotados sea cultural como económicamente son los que en cambio abortan y por lo tanto disminuyen en su proporción. Una campaña antiabortista solamente tendría sentido si se la asocia a la lucha en contra de la propaganda sexopática difundida por los medios en tanto el aborto sea comprendido de aquí en más no como una simple defensa de la vida, sin especificar bergoglianamente de cuál se trate, sino como un medio utilizado por la fornicación desenfrenada en que ha cundido la modernidad para no tener límite alguno a su despliegue. Estar en contra del aborto y al mismo tiempo no poner freno a las campañas sexógenas promovidas por los medios masivos de difusión es estar contribuyendo a la explosión demográfica del planeta y acelerar así su colapso. Sin darse cuenta güelfos y modernos seculares se dan la mano.

* Caponnetto ha dado un curso sobre historia de las civilizaciones en donde dedica una clase a Evola y en especial a su obra Los hombres y las ruinas criticándolo justamente por su oposición a la política natalista impulsada por la Iglesia católica para la cual no habría que poner límites de ningún tipo a los nacimientos ni tampoco tener políticas eugenésicas de mejoramiento de una determinada raza. Como he sido el traductor y prologuista de tal obra en castellano me hace decir falsamente que 'en tanto católico' discrepo con tal postura de Evola, pero que reputo que se trataría de algo secundario e irrelevante. Lo cual le permite acudir a la hilaridad ante el público presente al preguntarse qué clase de católico puedo ser si reputo de poco valor lo dicho por la Iglesia. En realidad yo me refería a otra cosa y era a lo sostenido por el autor respecto de que los hombres de la Tradición, en tanto no debían establecer vínculos familiares, no debían tampoco tener descendencia, lo cual en su momento objeté como una una crítica pues me parecía que de este modo se podía interrumpir un cierto mensaje, pero de ninguna manera me he opuesto a lo afirmado respecto de la necesidad de que, por razones de estricta supervivencia del planeta, se efectúen acciones de limitación de los nacimientos. Digamos al respecto que Caponnetto dice concordar con Evola solamente en lo que afirma críticamente en relación a los judíos ya que él se reputa como un escritor contrario absolutamente a los mismos. Digámosle  que en el fondo él no está muy lejos de cierto judaísmo espiritual consistente en reputar la absoluta dependencia del hombre respecto de la Divinidad, en su caso a través de su representante en la Tierra. En él prima la confianza extrema de que por más desaguisados que el hombre efectúe en la historia habrá siempre un dios bueno, que vela por todos nosotros, el que enmendará tales errores en modo tal de reconvertir nuestros desórdenes en un ordenamiento universal y justo. Esto se lo ve en la sumisión absoluta que el judío tiene hacia el Jeovah en quien confía ciegamente, y aun el liberalismo secular, heredero de esta misma actitud, cuando reputa que por más que interactúen los egoismos materialistas de las personas hasta límites inauditos, una cierta armonía preestablecida reconvertirá los mismos en bienestar material para la especie. Y pasa exactamente igual en este caso. A Caponnetto no le preocupa que la humanidad, gracias a los avances de la medicina, pueda llegar a multiplicarse hasta el infinito pues siempre habrá un dios que vela por nosotros el que evitará el colapso de nuestro planeta.

domingo, 21 de julio de 2019

¿TRADICIÓN O AMÉRICA PRIMERO?

¿TRADICIÓN O AMÉRICA PRIMERO?

Omar


En su obra La traición progresista Alejo Schapire se queja porque "el progresismo, que antes calificaba a la religión como "el opio de los pueblos" hoy tiende puentes con el oscurantismo religioso: principalmente con aquel que se practica (vaya paradoja) en naciones donde se lapida a las mujeres y se persigue y ejecuta a los homosexuales." Esto mismo, explicando lo que desde dicha óptica no alcanza a develarse, se enmarca en la dialéctica marxista de utilizar la totalidad de los conflictos existentes en provecho propio a fin de derrumbar al enemigo principal que es la burguesía*. En este caso la religión, que sería una superestructura, no sería tan peligrosa para el proletariado como las fuerzas económicas que controlan la producción junto a su aparato opresivo y por lo tanto, de acuerdo a tal método de conquista del poder, podría ser utilizada  para retorcerla luego en contra de la misma burguesía.
Nosotros al respecto nos preguntamos: ¿Tiene razón el marxismo en reputar que la superestructura religiosa, que en el mundo islámico ha generado fenómenos tales como el fundamentalismo, una vez que haya logrado triunfar terminará cooptada por el comunismo el que a caballo de su revolución terminará imponiendo en sus terruños a la sociedad sin clases o a la dictadura del proletariado primero? El déficit marxista estriba en reputar al factor económico como prioritario sobre el espiritual y metafísico. Ignora que en el hombre es el espíritu el que prima sobre la materia y si aparece un movimiento que canalice tal vertiente tradicional entonces lo que sucederá es que el marxismo habrá fracasado en sus pronósticos. 
Por lo que a la inversa también podría preguntarse ¿porque no podemos ser nosotros aquellos que con habilidad seamos capaces de aprovechar de esta 'traición' del progresismo aceptando su ayuda en los países del primer mundo para que el fundamentalismo islámico haga su revolución? Recordemos al respecto que en los EEUU en la guerra de Vietnam hubo un movimiento hippie que drogó a la juventud norteamericana inficcionándola de pacifismo antibelicista y por lo tanto sembró las bases de la derrota militar. En ese entonces había que oponerse a ello ya que esa campaña era para hacer triunfar a un movimiento comunista como el Vietcong, pero si ahora se la hace para que sea un movimiento fundamentalista en el Medio Oriente el que alcance la victoria, ¿nos tendríamos que oponer a ello exaltando los valores de America first es decir las consignas del Sr. Trump, Bannon y del nacionalismo blanco?

* Es ésta la raíz del populismo de izquierdas (no muy disímil en el fondo del de 'derecha') que en nuestro país lo tuviera a Laclau y a Ramos como sus principales pregoneros, que intenta explotar en provecho del marxismo leninismo trotskysta las insuficiencias de la democracia formal liberal aplicando en forma torpe categorías del autor Carl Schmitt. Aunque ello tiene su antecedente también en Marcuse quien quería explotar los conflictos que en un régimen capitalista de bienestar generaba el elemento lumpen habitualmente denostado por el marxismo tradicional. Y yendo aun más lejos a los mismos Lenin, Trotsky y Stalin cuando saliendo de la óptica marxista convencional planteaban, además de la posibilidad de saltear etapas históricas, aprovechar fenómenos pertenecientes al mismo mundo burgués tales como el nacionalismo de las naciones oprimidas en contra de el de las opresoras, a pesar de que Marx hubiese dicho que el proletariado no tiene patria. Al respecto el marxista esloveno Zyzek ha llamado la atención respecto a que estos 'atajos' no conllevaran finalmente a la negación del dogma esencial de la lucha de clases. Quizás pueda tener razón.

miércoles, 17 de julio de 2019

UNA VEZ MÁS: BANNON O EVOLA

UNA VEZ MÁS: BANNON O EVOLA


Una vez más tenemos que terciar en el debate debido a los desconocimientos respecto de la obra de Evola surgidos especialmente a partir de su exaltación por parte de figuras exponentes del nacionalismo blanco como el trumpiano Bannon. Según el mismo, Evola habría sido un incondicional defensor de la pureza de la raza blanca respecto de los severos riesgos de mestizaje que hoy la aquejarían. En realidad una lectura atenta de su principal obra La raza del espíritu nos permite constatar que en ningún momento Evola se ha opuesto al mestizaje racial, es más señaló como en el mundo animal en el caso de las crías, cuando una raza se encuentra en decaimiento es bueno cruzarla con otra diferente para obtener su refuerzo. Lo único que rechazaba eran cruzas entre razas dispares que no pudiesen establecer esta situación de fortalecimiento sino en cambio suscitar conflictos entre tendencialidades opuestas presentes en un mismo individuo con dos orientaciones raciales antitéticas,


En el caso específico del trumpismo representado por Bannon es justamente lo opuesto al pensamiento evoliano que en manera espontánea y anticipada fue manifestado por España en su obra colonizadora de América. Mientras que los nacionalistas blancos, con Trump y Bannon a la cabeza, desdeñan los mestizajes de blancos con aborígenes en su rechazo por la inmigración de 'cholos' hacia el territorio ocupado por los EEUU (dos tercios del mismo fueron sustraídos a España y a México) el evolianismo reputa tal cruza como oportuna. Decían al respecto Sarmiento y Alberdi en el siglo XIX, liberales que anticiparon el trumpismo, que dos razas ociosas se cruzaron en América, el español medieval y el indio nómada, dándonos como consecuencia el gaucho mestizo que heredara de las dos razas originarias su desprecio por el trabajo. Esto que para los trumpianos es algo malo y pernicioso, es por el contrario para nosotros una cosa estupenda. El ocio y la contemplación tienen primacía por sobre el trabajo, modelo sobre el cual en cambio por igual se asientan las dos sociedades producidas por el 'blanco': el capitalismo y el comunismo, por igual adoradores de la economía como destino del hombre. Para el gaucho la vida era armonía con la naturaleza a la cual reputaba como su propia extensión existencial, el yanqui en cambio la reputa como la tierra a depredar y con la que mercar. La vida es pues tránsito y no un todo en el cual disolvernos.El trabajo está al servicio del hombre y no el hombre al servicio del trabajo como sostiene en cambio el yanqui. Saludamos pues la invasión de cholos a los EEUU y que rompan los muros de contención que Bannon y Trump les quieren imponer.


lunes, 1 de julio de 2019

ALGUNOS CONCEPTOS SOBRE LAS DIFERENCIAS ENTRE EVOLA, GUENON Y EL CATOLICISMO

ALGUNOS CONCEPTOS SOBRE LAS DIFERENCIAS ENTRE EVOLA, GUÉNON Y EL CATOLICISMO




Lo que sigue es parte de un debate que en un foro de facebook se ha intentado sostener con dos panelistas que en un video propalaron una versión de la obra de Julius Evola que la aproxima estrechamente a la de René Guénon.


No habiendo concurrido los 2 panelistas invitados procedemos a contestar lo expresado oportunamente por el forista Marcos Cañete a quien agradecemos su intervención. Nos dice el aludido al querer establecer proximidades entre la metafísica de Guénon y la de Evola:

“Guénon no es monista, por más principal que sea ya es manifestación, y por lo tanto requiere de una causa que la manifieste, el habla de lo no manifestado, el infinito y la posibilidad universal, no dualismo, advaita, etc. (A su vez citando un conocido pasaje de Cabalgar el tigre nos recuerda que) Evola sostenía cómo las grandes tradiciones… insistían en el principio de la no-dualidad… superior a todas las antítesis, comprendida la de inmanencia y trascendencia cuando son consideradas en forma unilateral”.

Este punto merece una serie de precisiones. Al hablar de no dualidad Guénon y Evola se refieren a cosas sustancialmente diferentes. En el primer caso se hace alusión a un principio metafísico que puede pensarse como existiendo independientemente de lo manifestado y respecto del cual en tanto realidad absoluta lo demás no existiría propiamente pues si tal cosa sucediera lo absoluto no sería tal sino que se encontraría limitado por un conjunto de seres que lo relativizarían. Eso es propiamente el monismo, actitud filosófica que niega realidad ontológica a la manifestación, (en este caso a su instancia suprema que es el yo en tanto el único ser capaz de tener conciencia de tal realidad), a la que se reduce a su mínima expresión al calificarla cuanto más como una ‘ilusión de Brahma’, es decir una realidad escasa e insuficiente que está más cerca del no ser que del ser. Es esto justamente lo que el joven Evola le critica a Guénon en el debate que hemos publicado en El hombre como potencia al sostener la positiva y efectiva existencia del yo y remitiéndose a la crítica que el tantrismo le dirigiera al Vedanta, sostenía que si el hombre es una ilusión de Brahma, al ser éste por boca de Guénon el que lo dice, convertiría también al mismo Brahma en ilusorio.

En el segundo caso la no-dualidad tiene que ver con el hecho de que lo humano y lo divino, lo trascendente y lo inmanente, no se anulan recíprocamente en modo tal que uno solo llegaría a ser, sino que se encuentran estrechamente vinculados entre sí en modo tal que desaparece el abismo entre ambos, pues ese vínculo no implica en manera alguna la supresión de las diferencias. El hombre sigue siendo hombre y Dios continúa siendo la denominación asignada al principio superior y metafísico. Lo que sucede es que se está señalando aquí que no existe un abismo ontológico entre ambas realidades, sino que se encuentran estrechamente imbricadas entre sí: el hombre es también Dios en la esfera del devenir y Dios es también hombre en la eternidad en la persona del Hijo. Esta diferencia de perspectiva se debe al origen distinto de la formación filosófica de ambos autores. Guénon proviene del ambiente racionalista francés, de origen cartesiano relacionado con la Compañía de Jesús (no es casual que estando en Francia escribiera en la revista jesuítica Regnabit), para el cual existe un orden de conceptos, dado en forma absoluta y definitiva, el que precede y explica el devenir de todas las cosas, el cual a su vez puede pensarse sin éstas haciendo luego comprensible todo lo demás, en donde es el hombre el que precisa de Dios y no a la inversa. Evola pertenece en cambio a la escuela del idealismo germánico que cuando escribía primaba en las universidades italianas con Croce y Gentile, pero adhiriendo específicamente a aquella corriente que en pensadores como Max Stirner critica de tal movimiento el no haber sido consecuente hasta el final con sus principios.

En efecto: el idealismo es heredero del criticismo kantiano para el cual el yo era una potencia pero finita en tanto creaba el campo del conocimiento, no así el de la misma realidad, y por lo tanto en tanto fuerza creadora no era un mero sujeto pasivo que simplemente descubría un orden preexistente de ideas y conceptos, tal como acontecía con el racionalismo, heredero en esto de la escolástica tomista, sino que lo formaba. El paso siguiente ha sido el del idealismo representado por Fichte, Schelling y Hegel, quienes critican de su predecesor el haber limitado el carácter de potencia del yo meramente al campo del conocimiento y no haberlo concebido también como creador de la misma realidad. Por ello, si en Kant el yo era una potencia finita, para el idealismo se trataba en cambio de una potencia infinita y en esto consiste propiamente la libertad, en tanto capacidad de superar todo límite. Esto mismo puede hallarse en el joven Hegel cuando en su texto El espíritu del cristianismo y su destino manifiesta que lo esencial del cristianismo que lo distingue de las concepciones metafísicas anteriores ha sido la revelación a través de Jesús de que también el hombre es Dios, es decir creador en este mundo y no simple objeto del orden de la creación. Que por lo tanto no existe un hiato ontológico entre lo humano y lo divino, sino que el hombre, la existencia histórica, no es una ilusión, sino Dios mismo manifestándose. Y esto es aquí lo esencial, mientras que para el racionalismo escolástico cartesiano al que adhiere Guénon Dios puede ser pensado sin su creación, para el cristianismo, expresado aquí en la vertiente filosófica del idealismo, Dios y hombre, su máxima creación, son inescindibles. Ya que no puede ni siquiera pensarse en un principio sin su manifestación, pues el carácter propio de Dios es el de crear, en tanto no se trata de una sustancia inerte.

De acuerdo al racionalismo, que es a su vez heredero de la metafísica griega de Aristóteles, crear o manifestarse no es propio de Dios en su esencia pues un ser perfecto no precisa crear nada en tanto que todo lo posee, por ello Dios, del mismo modo que el Principio de Guénon, es simplemente un motor inmóvil que atrae hacia sí pero que no sale de su propia esfera del ser en tanto que todo lo posee. Y esto a su vez explica la escasa o nula importancia que tal autor atribuya a la historia o al devenir humano. En tanto el hombre es en última instancia una mera ilusión de Brahma, o más bien el dualismo es un modo imperfecto de percibir la realidad que es Brahma en unicidad (o el Uno, o el principio no manifestado, o como se lo quiera llamar), no existe propiamente novedad en la misma, sino que todo se repite y reitera cíclicamente del mismo modo que los fenómenos del mundo físico. El tiempo, y usamos las palabras de Plotino, sería apenas una imagen móvil y degradada de la eternidad que es lo único propiamente verdadero y existente. Explica esto a su vez el carácter no político y totalmente ahistórico de Guénon para el cual la historia carecía de cualquier valor propio y era simplemente un reflejo de aquello que ya se había establecido con anticipación. Y más aun, podríamos decir que resulta inexplicable en tal autor haber negado el concepto de reencarnación pues el proceso de retorno al principio, lo que está más allá de la manifestación, podría producirse en un sucederse de existencias finitas, en las cuales en su instancia final el yo cesa en la ilusión y se reencuentra plenamente con Brahma o el principio del que emanó.

Conceptos parecidos a los aquí vertidos los hemos tratado en nuestro texto ya lejano de 1985 publicado en la revista católica Verbo y que se titulara Guénon y Evola: ¿crisis o revuelta en contra del mundo moderno? (En ese entonces cuando aun no habíamos traducido Rebelión contra el mundo moderno usábamos aun la palabra revuelta para traducir rivolta). El contenido de ese texto representaba un acto de asombro tras haber constatado cómo en el ambiente católico tradicionalista -y me refería especialmente al seminario de Paraná que editaba en ese entonces la revista Mikael en la que participaba entre otros el Padre Ezcurra, ex jefe del grupo nacionalista Tacuara- había una positiva recepción hacia la figura de Guénon y no así a la de Julius Evola al que se calificaba de autor pagano, posiblemente porque se era memorioso de su texto Imperialismo pagano. Pues bien allí manifestábamos que, si bien Evola podía ser reacio en considerar al catolicismo y a su Iglesia como una fuerza restauradora, a diferencia de lo que había hecho Guénon para el cual era en cambio la encargada de producir la rectificación en el Occidente, desde un punto de vista metafísico existían proximidades estrechas mayores con una concepción cristiana. De hecho en él la historia no había sido escrita anticipadamente sino que era el producto de la voluntad humana, la que no se disociaba, como en el dogma de la encarnación del Verbo, de la voluntad divina. En pocas palabras en tanto lo humano es Dios mismo manifestándose, no se retornaba hacia atrás al hombre adámico, la edad áurea de Guénon, sino que el Cristo resucitado, el elegido de los últimos tiempos, era superior a tal tipo de humanidad primordial. Si bien era verdad que Evola, lo mismo que Guénon acudía al concepto de ciclicidad al referirse al devenir histórico en ambos autores era algo diferente, del mismo modo que el uso del concepto de no dualidad. Para este último la misma era la circunstancia normal del devenir humano que del mismo modo que en el mundo de la naturaleza física no podía ser sino cíclico y reiterativo, para Evola en cambio se trataba de una caída. Al haberse apartado de los principios el hombre había caído en un tiempo cíclico del cual debía salir.

Hoy podemos agregar estos conceptos pues no estamos más obligados a ser prudentes por escribir en una revista católica. Imperialismo pagano, a nuestro entender una de los textos esenciales de Evola, no es una obra anticatólica ni ‘pagana’ en el sentido vulgar del término, sino por el contrario un texto que se asocia a una cierta tradición del catolicismo, la gibelina. El Emperador pagano era aquí, tal como lo representara luego el medievo gibelino, un dios terrenal en tanto que su voluntad era absoluta y no había un orden natural que se le sobrepusiera en tanto que él mismo era la ley, ya que se trataba de aquella potencia que es infinita y que todo lo puede, expresándose así en su figura esa unidad inescindible entre lo humano y lo divino prefigurada en la en la imagen del Cristo rey. Concepto éste que nos remite a la antigua polémica que en el seno de la escolástica se estableciera entre Duns Escoto y Santo Tomás. Para el primero, a diferencia del segundo, si bien en el hombre la razón debe primar sobre su voluntad, en razón de su imperfección y pecado, en Dios en cambio es la voluntad lo que prima sobre la razón. En tanto ser libre absolutamente sus decisiones no se encuentran determinadas por nada que las preceda. Por lo tanto Dios no quiere una cosa porque sea buena y justa, sino que porque Dios la quiere, ésta se convierte en buena y justa. El racionalismo, heredero aquí del tomismo, ha establecido un orden natural revelado al cual todos, Dios incluido, deberían subordinarse. De este modo en un plano soteriológico Dios premiaría así a los justos, a los que cumplen con la ley, asignándoles como compensación la vida eterna, del mismo modo que en un orden político un monarca debe someterse a una constitución que expresaría el orden natural previamente revelado y respecto del cual él estaría obligado a cumplir ante instancias supremas que lo vigilan y limitan, comenzando por la Iglesia primero y luego descendiendo por distintos niveles hasta el más bajo representado por el pueblo. Por lo tanto se trataría aquí de un Dios que no es tal, de un dios impotente que simplemente premia y castiga pero que no elige, que no interviene en la historia la que ya habría sido escrita con anticipación y que por lo tanto se remite a contemplar del mismo modo que como con las leyes que él habría dictado y a las que él también se encontraría obligado a someterse. La Iglesia -y entramos de lleno en el güelfismo- es la que establece como tribunal supremo quienes lo siguen fielmente y quienes se apartan de él y por lo tanto quienes se salvan. Pero luego esta instancia que limita y subordina al poder político al ‘orden natural’ le sobrevendrá la democracia con sus múltiples secuelas sociales y económicas.

Es en este plano desemboca la diferencia entre Evola y Guénon. Para el primero, en razón de la intrínseca unidad entre el principio y lo manifestado, en tanto es propio de Dios el ágape y la creación infinita, es el emperador la figura arquetípica en donde se expresa ostensiblemente la no dualidad y por lo tanto se afianza aquí el gibelinismo, en el segundo caso un dios o principio que en su autosuficiencia sólo atrae y contempla a quienes repiten una historia que ya ha sido escrita en forma definitiva y con una Iglesia o una masonería encargadas de velar para que estos principios se hagan comprensibles, estamos pues en el güelfismo.








lunes, 10 de junio de 2019

EL FORTÍN Nº 92

Nº 92 (Abril-Junio 2019)
UNA VEZ MÁS: EL FORTÍN
Continuamos con nuestra costumbre fortinera nacida hace 34 años cuando, en el Alto Valle de Río Negro, un grupo de argentinos, entre quienes me encontraba, resolvió hacer frente al peor de los sistemas posibles apostando a una Revolución Nacional en donde las Fuerzas Armadas debían ser el factor decisivo y determinante. Y esto lo decíamos no por oportunismo, no porque formáramos parte de aquellos políticos frustrados que buscaban una vía alternativa para alcanzar el poder, sino porque, a diferencia de todos ellos, valorábamos expresamente el espíritu militar y guerrero por sobre el burgués y consumista de los tiempos terminales en que vivimos. Creíamos que existía una deuda pendiente que debía saldarse en tanto el mismo, tras haber brotado repentinamente, había quedado trunco. Tenía que completarse pues lo que no se pudo hacer en Malvinas, que el espíritu heroico y la guerra justa primaran sobre las miasmas de la barata politiquería que nuevamente se desplegaba en el país en forma peligrosa y cada vez más insistente y multiplicada. Lamentablemente nuestras Fuerzas Armadas no habían sabido estar en 1982 a la altura de las circunstancias y a pesar de haber emprendido el justo camino de la guerra en contra de nuestro enemigo ancestral, una vergonzosa rendición había abierto las puertas para el retorno multiplicado de la partidocracia corrupta y disolutoria que habríamos de vivir un año más tarde en un proceso nefasto que aun dura en nuestros días. (SIGUE)
A 100 AÑOS DE UN SINIESTRO ANIVERSARIO
EL TRUMPUTINISMO
EL ABORTO DE LA DERECHA
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