lunes, 25 de marzo de 2019

EVOLA: EN DEFENSA DEL IMPERIO

EN DEFENSA DEL IMPERIO

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Continuamos aquí reproduciendo fragmentos de las notas de réplica a los distintas críticas güelfas surgidas a partir de la edición de Imperialismo Pagano en 1928. En este caso la réplica va dirigida contra el senador Filippo Crispolti, que, a diferencia de lo que sucede en nuestros días con nuestra fauna parlamentaria, se tomaba el trabajo de leer textos filosóficos e intentaba así debatir con Evola.
"El senador Crispolti nos pregunta: ?¿Esa voluntad de imperio que Ud. reputa como el carácter fundamental que debe tener el fascismo, qué sería propiamente? ¿Un imperio sobre quien? ¿Sobre las tierras y pueblos respecto de los cuales Italia tiene 'derechos' y por lo tanto con posibilidades de expandirse 'pacíficamente' (sic), o bien 'a la romana' (sic), sobre todo el mundo conocido.
Le contestamos. Imperio en primer lugar es sobre uno mismo, por una raza de Jefes, de soberbios dominadores de las propias almas, y no mujercitas aterradas con los ojos dirigidos hacia el cielo y atrapadas por el semítico 'temor de Dios'; por una raza de hombres que desdeña la contaminación de la mística hermandad preconizada por distintas sectas cristianas, fuerte en aquella virtus, que no puede ser reducida a la humildad, a la 'caridad', a la renuncia, a la 'gracia', por una raza de hombres que desdeña de la paz y manifiesta: 'La guerra es un bien',no entendiendo por guerra odio, prepotencia o violencia brutal, sino algo sagrado, algo trascendente, una vía para la superación, para la liberación, para la posesión de lo más elevado del propio ser."

viernes, 22 de marzo de 2019

EVOLA Y LOS JESUITAS


EVOLA Y LOS JESUITAS

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Es de recordar que la obra Imperialismo Pagano, escrita en el período juvenil de Evola cuando aun no contaba con 30 años, fue publicada con la intención de advertir al fascismo respecto de los peligros que significaba, en razón de la firma del Concordato con el Vaticano, dejarse influir por el clero güelfo al que califica como una fuerza subversiva.
De manera inmediata y luego del impacto obtenido tras tal publicación, una serie de revistas católicas, entre las cuales se hallaba  Fe y Razón, a cargo de quien más tarde sería el papa Paulo VI, arreciaron en sus críticas muy duras hacia Evola al que se calificara con los epítetos peores, tales como satanista, masón o teósofo. En su respuesta, alguno de cuyos pasajes publicamos aquí a continuación, el autor hace notar que aquello de lo que a él se lo acusa es justamente lo que es propio del catolicismo güelfo y jesuítico, al que reputa como uno de los cánceres principales de la modernidad, es decir aquello que han operado en sus mismos orígenes. Así pues, soslayando aquí la distinción que debe existir entre lo satánico, que es lo propio de un mundo moderno y degenerado, respecto de lo luciférico con lo que suele confundirse aquella actitud que significa no querer estar subordinado a las órdenes del clero (1), el autor se referirá a las principales acusaciones propaladas en su contra respecto de su pretendida adhesión al movimiento teosofista y a la institución de la masonería. Al respecto nos hace notar la confusión que hoy existe en relación a la mención de estos términos e instituciones. En referencia al teosofismo, si por ello se entiende su origen etimológico, es decir conocimiento superior o sabiduría (Sofía) de lo divino (theós), ello es sin más no sólo propio del pensamiento evoliano, sino de toda la gran tradición occidental. Ahora bien, si en cambio nos remitimos a lo que hoy es el movimiento mal llamado teosofista que se remite a figuras como Madame Blavatsky, compuesto de una serie de orientaciones pacifistas y sentimentaloides, ello es más propio del fideísmo güelfo que de una orientación tradicional y viril como la sustentada por nuestro autor. Más paradojal resulta la denuncia que se le lanza de pertenecer a la masonería. Nuevamente se trata aquí de una gran confusión. Si entendemos por masonería lo que fuera en su carácter originario, nos hallamos aquí con una agrupación de personas abocadas a practicar una experiencia esotérica e iniciática respecto de la divinidad diferente de lo que acontece con el común de las personas. Por lo tanto se trataría de una institución extra política y alejada de todo moralismo o sentimentalismo como en cambio ha acontecido con la masonería moderna que es una institución degenerada a partir de la Revolución Francesa en donde se utilizó su carácter secreto con finalidades profanas y antitradicionales convirtiendo así a tal institución en uno de los motores propulsores de la modernidad. Y esto es justamente el aspecto que para Evola es propio también de lo güelfo y en especial de su expresión jesuítica que representa la vanguardia de tal corriente disolutoria. Del mismo modo que la Masonería, la Compañía de Jesús acude a procedimientos arteros y sibilinos para perpetuar sus fines. En este caso Evola hace notar cómo frente al tema del ocultismo, que es aquello de lo cual falsamente se acusa a la masonería moderna y al mismo Evola, se acude a lo que denomina como la técnica de la absorción que consiste en tratar, cuando a una fuerza enemiga no se la puede abatir, de disolverla asumiendo de ésta alguno de sus aspectos más superficiales. Nos recuerda aquí entre otras cosas la movida realizada por la revista jesuítica Regnabit que publicara por años artículos de René Guénon con la finalidad de pergeñar un ocultismo acorde con el catolicismo en el momento en que tal autor manifestara que el origen de la decadencia moderna en nuestra civilización aconteció cuando el monarca se sublevara en contra del papa no reconociendo su soberanía, es decir la tesis güelfa. Tal movida ya había sido efectuada por la Compañía desde los mismos tiempos de Descartes cuando intentó con su filosofía absorber el racionalismo moderno dentro de los cánones eclesiásticos o con el jesuita Teilhard de Chardin que ha tratado de incluir el evolucionismo biológico también en connivencia con los dogmas cristianos. Y dentro de este mismo contexto podemos recordar las obras del también jesuita Yves Calvez reivindicando la figura de Marx y promoviendo el impulso hacia lo que fuera luego la teología de la liberación que no es sino una absorción del marxismo, al que no se puede abatir, en el seno del cristianismo.  El mismo Evola más tarde recordará en El camino del cinabrio esta misma técnica jesuítica utilizada respecto del problema de la raza cuando los popes de tal secta conciliaron con los nazis cientificistas y antimetafísicos con tal de apartar a una fuerza como la evoliana que compitiera con ella en tal esfera superior. Así pues nos dice textualmente: “Con habilidad jesuítica dichos elementos católicos no atacaron frontalmente: pasando por alto lo que los afectaba sobremanera (es decir una concepción metafísica que no sostuviera que para salvarse había que subordinarse a los güelfos) ellos le presentaron a Mussolini otros aspectos de mi concepción que contradecían alguna de las ideas centrales del fascismo…”.
Tal como vemos Julius Evola tuvo bien en claro el carácter subversivo reprsentado por el güelfismo como la usina propaladora de la gran herejía moderna y en especial de su secta operativa principal, con caracteres muy similares a los de la Masonería moderna, que es la Compañía de Jesús.
Seguidamente reproducimos algunos pasajes significativos de la réplica de Evola formulada a tales figuras y publicada a la manera de Apéndice en la edición italiana de Imperialismo pagano (2).
1-    No somos teósofos ni masones

1-    No somos teósofos.
Por más que se nos critique de ‘adorador del Asia’ y de teósofo queremos recordar aquí que tenemos manera de demostrar cómo nos hemos puesto varias veces en contra de la teosofía, en contra de Shuré, de Annie Besant y compañía. Aunque a decir verdad todas estas personas se encuentran mucho más cerca de los distintos residuos sentimentaloides, supersticiosos, místicamente estetizantes que frecuentan las distintas sacristías y cenáculos católicos-cristianos, hallándose en cambio mucho más lejos de nosotros en tanto defensores de una fría, positiva, dura ciencia y potencia de la iniciación, de la magia, de la realización pagana que profesamos y defendemos…
Todo esto si es que se presupone que con la teosofía se quiera decir “Theosophical Society”, es decir teosofismo; puesto que si en vez se tomase el sentido que la teosofía tiene en nuestras antiguas tradiciones, comprendiendo por ella la ciencia (Sofía) de lo divino (theos), por contraposición a todo vano ‘creer’ en Dios, por cierto que no hesitaríamos en declararnos teósofos, y no teniendo para nada que avergonzarnos por ello, al estar en una misma línea con Apolonia de Thiana, de Plotino, de Eckhart, de Böhme, etc.
2-    No somos masones.
La jugada empleada es como siempre la de que no se puede atacar a la Iglesia sin ser necesariamente masones, en modo tal que todos los subordinados a la Compañía de Jesús, agitando el tabú de la masonería, creen que en tal modo han hecho buena letra con el fascismo.
A tal respecto queremos acotar aquí que la acusación de sociedad secreta e internacional lanzado en contra de la masonería también debería abarcar y con igual intensidad a quienes han agudizado el conflicto del fascismo en contra de la misma masonería, es decir la antes mencionada Compañía de Jesús y no es necesario ser gibelinos o paganos para darse cuenta de esto y de cómo los Jesuitas han en su momento sustentado un internacionalismo antifascista.
La revista Fe y Razón me acusa de ser uno de los jefes de la secta teosófica orientalista y practicante de la masonería… Pero la realidad es ésta. Las ciencias esotéricas e iniciáticas se remiten a una tradición idéntica (por lo tanto no específicamente oriental u occidental) cuyos orígenes se confunden con los de la misma historia. A través del hermetismo y de un simbolismo en parte evangélico y en parte romano, la tradición esotérica en una de sus formas particulares ha sido asumida por la masonería, la cual hasta el período anterior a la Revolución Francesa, tuvo un carácter de institución espiritual, hermética, totalmente extrapolítica. En contra de tal masonería sería absurdo que el fascismo combatiese… Pero cuando la masonería tomó un carácter de asociación política, influida, vaya casualidad, por ideologías social cristianas y jacobinas, la misma comenzó a perder gradualmente su aspecto iniciático. Y es en contra de ésta que el fascismo se ha enfrentado.
Pero además de todo en su mala fe e incultura nuestros adversarios güelfos parecieran ignorar cuántos símbolos, fórmulas y ritos de carácter primitivamente iniciático y mistérico conserve el mismo catolicismo. Incluso la famosa escuadra y compás se encuentran en la figura de los cuatro Santos coronados que aparece en la iglesia de San Miguel en Florencia. En materia de ciencias de las religiones se trata de un lugar común.
Pero por otro lado nos hallamos con la siguiente paradoja. Junto a los habituales ataques en contra de la masonería encontramos también una corriente, justamente del lado jesuítico, que pretende rescatar aspectos del ocultismo. Así pues el jesuita G. Bilchmair, tras haber afirmado que “no es más serio ni prudente para la apologética católica descuidar las corrientes ocultistas modernas” afirma también que “el sacerdote católico debe volver consciente el carácter esotérico (sic) de sus ritos y de sus símbolos” (Okkultismus und Seelsorge, Insbruck 1926, pg. 127). A su vez la revista también jesuita Regnabit publica en forma regular desde hace años artículos de un notorio ocultista, René Guénon, quien se esmera por revelar el aspecto esotérico e iniciático… Resulta aquí evidente que entra en juego el famoso dicho evangélico de que “no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda”.
Se trata aquí de la usual táctica de absorción utilizada por la Iglesia cada vez que se encuentra ante una importante corriente espiritual que no logra abatir. Y a tal respecto el ocultismo se tiene que dar cuenta de tal peligro. La contaminación resulta mucho peor que la oposición. Por tal razón nosotros mucho más que contra el teosofismo anglo-hindú, nos hemos nucleado en contra de la antropología steineriana y en contra de las corrientes martinistas, que representan intentos de cristianizar el ocultismo.


(1) Respecto de la diferencia entre satanismo y luciferismo puede consultarse nuestro texto.
2) Imperialismo pagano, Edizioni Ar 1978. Ediciones Heracles publicó en cambio la edición alemana retraducida al italiano, la diferencia es que esta última carece de la vetas polémicas que aparecen aquí.

jueves, 21 de marzo de 2019

TEXTO INÉDITO DE JULIUS EVOLA



TEXTO INÉDITO DE JULIUS EVOLA


"En nuestro concepto de jerarquía los que son superiores no oprimen ni explotan a los que son inferiores, puesto que quien tiene necesidad de explotar y de acumular sería él mismo un ser inferior. Sucede en cambio que los que son inferiores dependen de los que son superiores, en tanto que éstos son aquellos que han sido capaces de determinarse por sí mismos en un ser propio y aquel que no puede ser por sí mismo depende naturalmente de aquel que en cambio puede serlo, en tanto encuentra allí un apoyo, una seguridad, una estabilidad y un ser. Sostener que el fin del los grados más altos sean los grados más bajos se trata esto de una herejía y una perversión. Lo inferior no puede ser nunca el fin de lo superior, no puede ser nunca el centro de preocupación de los Jefes verdaderos, tal como en cambio sucede entre los cuadros de nuestra democracia, sino que debe acontecer a la inversa: lo que es superior debe permanecer centrado en sí mismo a diferencia de lo que acontece con un ser degradado en el cual el alma se reduzca simplemente a ser la voz del cuerpo y para el cuerpo, en este caso las castas inferiores o el 'pueblo'. Debe acontecer en cambio que posea a un cuerpo como a un instrumento y que se afirme desde el mismo a través de formas de vida e intereses trascendentes, comunicables a otros no a través de una 'vulgarización', sino ofreciendo posibilidades de elevación y participación por parte de los otros." (Julius Evola, Imperialismo pagano)
Se trata aquí de la parte polémica suscitada luego de la publicación de su escrito ante las críticas vertidas por sectores güelfos y democráticos.

domingo, 17 de marzo de 2019

EL FORTÍN Nº 91 (ENERO-MARZO 2019)

EL FORTÍN


Nº 91 (Enero-Marzo 2019)


EVOLA EN EL SIGLO XXI: ¿BANNON O BAGDADI?


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Julius Evola ha sido sin lugar a dudas el exponente principal del pensamiento tradicional en el siglo XX. Su figura es superior a la de René Guénon en tanto que fue capaz, a diferencia de este autor, de incluir lo humano en lo divino, no siendo éste comprendido como una mera ilusión o un simple medio de algo superior, tal como formulaba el idealismo alemán, sino en su fondo último y esencial como una manifestación de la dimensión metafísica en el seno de esta existencia. Por tal motivo fue antimoderno en la totalidad de los sentidos en tanto no sujetó al hombre a leyes fatales o a ciclos históricos irreversibles propios de la simple vida, sino que reputó que en la lucha ascética que éste debía sobrellevar en sí y afuera de sí se jugaba su propio destino, dentro del cual se dirimía un gran combate entre dos posibilidades existenciales diferentes: o lo físico o lo metafísico, o lo temporal o lo eterno. (Sigue)



EVOLA EN IBEROAMÉRICA
por Francisco Galarza (México)

La España desaparecerá

por Oscar (Carpetini) Ortega Espinosa (México)


por Juan Gabriel Caro Rivera(Colombia)
por Felipe Blaquier (Argentina)

lunes, 28 de enero de 2019

LA INTELIGENCIA, LA INTUICIÓN INTELECTUAL Y LA “INTELIGENCIA ARTIFICIAL”, por Francisco Galarza


LA INTELIGENCIA, LA INTUICIÓN INTELECTUAL Y LA “INTELIGENCIA ARTIFICIAL”


Etimológicamente, la palabra intelecto se forma de Intus, que significa entre, y legere, que significa elegir, ambos del griego. La etimología de inteligencia, se refiere entonces a saber elegir entre varias opciones, y desde luego, se infiere que se trata de saber elegir la mejor opción entre las posibles.
Aquí la etimología, como en otras ocasiones, nos sirve de punto de partida para profundizar en el alcance tan relevante que tiene, para entender que es una facultad relevante en grado superlativo en el ser humano, como lo es su libre albedrío.
Las mas de las veces, al hablar de inteligencia, se entiende raciocinio, la capacidad de entender, conceptualizar de manera discursiva, indirecta, considerando una serie de factores. A través de un proceso de entendimiento progresivo, que toma cierto tiempo, y se llega a saber algo.
Uno de los usos cotidianos mas comunes que se hacen en la actualidad de la palabra inteligencia es ligarla de manera irreflexiva y al mismo nivel, con la palabra artificial, y así, se genera uno de los fenómenos mas reveladores en la actualidad de la profunda ignorancia, de la mano de una gran arrogancia del hombre contemporáneo, que cree que ha sido capaz de “inventar” la Inteligencia Artificial, es decir, un equivalente análogo al del Intelecto Humano natural, pero con la característica de que, apoyándose en los avances de la computación, en muy poco tiempo habrá robots o si se prefiere organismos cibernéticos de aspecto humanoide mas inteligentes que el ser humano, lo que supuestamente abriría las puertas a todas esas visiones de la ciencia ficción mostradas por novelas, películas y series de televisión desde hace décadas.
No es extraño que la comunidad científica postmoderna esté tan dedicada y decidida a inventar y perfeccionar la inteligencia artificial. No hay que olvidar que la ciencia moderna por una combinación de su soberbia, su limitado campo de acción y su “método”, ha buscado lograr tres cosas en las décadas recientes: generar vida de lo inerte, vencer a la muerte, e, inventar un organismo artificial capaz de emular en sus aspectos más representativos al ser humano: pensar y tener voluntad.
No hace falta profundizar demasiado en las motivaciones reales de este empeño. Finalmente, los “triunfos” de la ciencia contra la religión en general, siempre han sido menores, y de mas está señalar que esos triunfos se acrecentaron, al menos en parte, por la falta de capacidad de algunas religiones en descalificar esos aparentes logros, atrincherándose, al menos en el caso del cristianismo y el judaísmo, en puntos de vista literales y creacionistas, que no le hicieron ningún favor a dichas religiones. De cualquier modo, a las ciencias modernas siempre se les escapa la causa primera, o el resultado final si se quiere. No pueden explicar realmente cómo surgió el universo, ni tampoco cómo surgió la vida, de hecho, ni siquiera saben qué es realmente la vida, ni tampoco han podido, ni podrán, vencer la muerte, algo a lo que el hombre contemporáneo le tiene un gran temor, pues sus “postulados dogmáticos”, se reducen a que “surgimos de la nada” y al morir, regresaremos a la nada otra vez.


Es por ello que la ciencia actual está empeñada en demostrar con un triunfo contundente en alguno de esos tres temas, que toda la existencia no es mas que el resultado de combinaciones azarosas en el espacio a lo largo de miles de millones de años, y como las computadoras son una tecnología que ha tenido grandes avances en muy poco tiempo y se presta para hacer algunas burdas comparaciones entre ellas y el organismo humano, han apostado sus fichas en declarar que o ya lo consiguieron o están por lograrlo, la invención de la inteligencia artificial. Lo cual es totalmente falso.
Aunque al lector de este artículo le parezca asombroso, decir inteligencia artificial es, primero, una contradicción de términos simple y llana, y segundo, es no tener la mas remota idea de lo que verdaderamente significa e implica la palabra Inteligencia o Intelecto.
Vamos a procurar explicarnos de la forma mas clara posible. Dado lo acostumbrado del hombre contemporáneo (por su deformada educación) a ver en las computadoras, una especie de cerebro humano digitalizado con pantalla, y creer que su cerebro biológico es un equivalente de computadora orgánica, será mas sencillo explicar por qué no hay analogía válida a un mismo nivel entre una computadora y el intelecto humano, incluido su cerebro.
Así como es un grave error expresar que el cuerpo humano es una máquina biológica, pues nada tiene que ver una máquina con un organismo, es inválido hacer equivalencias inapropiadas entre el intelecto humano y la mal llamada inteligencia artificial. Quizás sea una obviedad, pero es mejor señalarla. Las máquinas, son artificiales y por lo tanto son ensambladas desde fuera por un tercero; no nacen, ni se reproducen, ni están vivas, ni nada parecido. Por el contrario, los organismos, se refieren siempre a seres vivos, que nacen y crecen, y que, desde dentro, en su interior ya está todo contenido para que puedan desarrollarse apropiadamente, y no; el código genético (el ADN) no es un tipo de programa de cómputo biológico codificado producto de la evolución. Es el reflejo preciso de un orden superior y anterior al del mundo sensible. El ADN viene a cristalizar dicha realidad superior bajo una increíblemente compleja molécula en espiral doble de ácido nucleico, que no es producto de ningún azar evolutivo propuesto por la ciencia moderna, ni mucho menos, como dicen otros, aun más despistados, producto de la intervención extraterrestre.
¿Qué se entiende por inteligencia artificial? Una definición es la que señala que se trata de la creación de programas y mecanismos que pueden mostrar comportamientos considerados inteligentes, es decir, que la inteligencia artificial es el concepto según el cual “las máquinas piensan como seres humanos”. Pero hay que afinar mas esa pobre definición tan general, ya que el acto de pensar de un ser humano, no tiene nada que ver, con el procesamiento de una cantidad “X” de datos y de alternativas previamente programadas con una serie de respuestas potenciales, también previamente incluidas en la computadora. Sin importar que tan sofisticados y bastos sean los “escenarios” que contenga el programa, y que tan rápido pueda “dar una respuesta”, la computadora solo podrá mostrar lo que tiene previamente cargado como respuestas, o combinando algunas de esas posibles respuestas. Además, el acto de pensar implica una acción voluntaria y consciente de alguien, un individuo. Una computadora, por sofisticada que sea hoy, o en un hipotético futuro (por mas “cuántica” que la quieran hacer), no tendrá ni voluntad ni consciencia. Desde luego alguien podrá decir que las computadoras mas avanzadas ya pueden “aprender” al parcialmente generar respuestas no incluidas originalmente en el programa. Lo cual es un error, simplemente, los programas de computadora mas recientes, y los que pueda haber en el futuro, mezclarán escenarios y posibles respuestas, lógicos, que podrán parecer “creaciones propias de la máquina”, pero son modificaciones producto de subrutinas incluidas para búsquedas de mas escenarios y alternativas y sus combinaciones, con mayor poder de procesamiento, lo que dará la ilusión de que “piensa”. Pero una máquina no puede, ni nunca podrá pensar por sí misma, y esto es fundamental, porque no hay nadie ahí y nunca lo habrá. Eso es algo totalmente fuera, no de las posibilidades de la ciencia tecnológica actual, sino fuera de la realidad pura y simple.
Desde luego que puede haber decisiones humanas que sean equiparables en cierta medida a respuestas de una computadora sofisticada. Todas las que son excluyentes, son un ejemplo, es decir, que solo pueden ser un Si ó un No. También todas las que tengan un número limitado de opciones, como elegir un color, una talla de ropa, un destino turístico, y cosas parecidas. Pero esas son, en el caso de los humanos, decisiones simples entre alternativas, digamos, fijas, y para una máquina será cuestión de eliminación en base a ciertos criterios mas o menos estrechos de programación, pero, muy importante, no son ni implican en la máquina, una verdadera decisión, pues no existe ningún proceso personal de valoración. La máquina no tiene, ni podrá tener nunca consciencia, otra de las fantasías del hombre contemporáneo. Por supuesto tampoco podrá tener sentimientos ni emociones, por mas que tenga programas para simular tenerlos de algún modo rudimentario.
Pasando a un orden mas complejo de lo que implica el intelecto humano y esa parodia disolvente de su dignidad superior, la inteligencia artificial (otros le llaman inteligencia sintética), pondremos dos ejemplos. (i) La computadora es un objeto que por sofisticada que sea su capacidad de procesamiento y extensa su base de datos, no será mas que eso, una máquina perfectible en su limitada horizontalidad accidental inanimada. La computadora solo es y será un sistema cerrado. Para decirlo claro, las computadoras no van a evolucionar por sí mismas, como tampoco existe la evolución biológica. El ser humano cuenta, además de con su dimensión sustancial de inmanencia, horizontalidad, con una dimensión esencial, la trascendente, lo vertical, y entre ambas, hacen del ser humano una expresión completa y perfecta en su forma, conforme a la cual podrá buscar superar su forma actual y por decirlo así, alcanzar, la supra formalidad, a la que está llamado. (ii) Un ser humano normal, sabe y entiende el significado de palabras como alegría, mortalidad, empatía, lealtad, honor, amistad, por no hablar de bondad, amor, entre muchas otras; y por lo menos entenderá parcialmente esos términos mas allá de lo literal. Una computadora, lo mas que podrá tener respecto a ese tipo de palabras, será cualquier cantidad de conceptos o definiciones, que son apenas un atisbo de su profundo alcance, porque son palabras que se refieren a un orden de realidad y entendimiento que superan el mundo estrictamente sensible.
Esto lo señalamos porque, cada vez es mas frecuente que la ciencia moderna y su aparato publicitario deshumanizador, presenten un futuro ser humano híbrido, cada vez mas integrado a elementos de “tecnología de punta”, no solo en su exterior, como la computadora o el teléfono celular, sino con “interesantes y prácticos” implantes para que esté “siempre conectado a la gran red social cibernética mundial, o esté al tanto de su ritmo cardiaco, o cuántas calorías ha consumido, entre muchos otros “agradables avances”, arraigando en la mente de la gente, que el futuro tecnológico hiper desarrollado es el siguiente paso natural (¿!) en el desarrollo humano.


El intelecto humano no es un “programa biológico” que se encuentra en su ADN, sus neuronas y su cerebro, ni tampoco es una simple facultad racional producto de la evolución darwiniana. El intelecto humano es antes que nada, una facultad divina a la cual tiene acceso por su forma, su estatus central en el Mundo Manifestado, y en consecuencia es y será imposible que pueda existir en algún futuro distópico algo que pueda llevar el calificativo de inteligencia artificial.
Hace años un autor tradicional, señalaba que era muy curioso como al hombre moderno le preocupaba que las máquinas, los robots, llegaran a ser iguales al hombre; cuando es de hecho el hombre, quien no se da cuenta de que en realidad, es él, quien que cada vez se parece mas a una máquina, pues lleva ya un largo proceso de deshumanización, con todo el alcance que tiene la palabra. No es que las máquinas estén por parecerse a nosotros, o a superarnos, sino que, nosotros estamos mas cerca de conducirnos como máquinas. Lo cual es muy diferente.
Desde siempre, el ser humano ha tenido la certeza intuitiva, y nos referimos a la Intuición Intelectual, no a la intuición sensitiva), de que él y este mundo son una expresión maravillosa de algo que lo sobre pasa todo, algo que es Absoluto e Infinito, y que para mostrarse, tiene que hacer un Milagro, autolimitarse y fragmentarse, de manera aparente, y en base a todo lo que se nos muestra, tener un atisbo parcial, temporal y limitado de aquello que es inexpresable, intangible, pero como el Hombre participa de esa facultad divina, sabe ipso facto y con certeza absoluta, que esa Suprema Identidad es la Realidad, Verdadera, Inmutable, Universal, y cualquier hombre, de cualquier Cultura Normal, lo sabía, y por ello, ninguna Civilización Tradicional vio en esta vida su destino único y final, sino un tránsito hacia algo muy superior.
Esa noción de certeza de que hay un Absoluto e Infinito (Dios, La Divinidad), cualquier persona que todavía se precie de ser tal, la ha tenido en algún grado, y eso es gracias a la Intuición Intelectual (conocer directa e inmediatamente y con absoluta certeza cierto aspecto de la Suprema Realidad), que Dios nos otorgó como una brújula que siempre apunta al Norte, el Norte Espiritual. Es imposible que el ser humano pueda simplemente imaginar algo que está mas allá de toda su realidad inmediata y de su mortalidad, pues en este mundo todo cambia, todo pasa y todo perece, y sin embargo, se tiene esa certeza indescriptible e inmediata, de que hay “algo” Eterno, Inmutable, Universal, que en el cristianismo se llama Dios. Esa certeza digamos supra-sensible y supra-racional, es un reflejo innato en el hombre sano del alma, y no hay nada que lo pueda hacer dudar, y desde luego, ese hombre, esos hombres, saben, que aspirar a fabricar la inteligencia artificial es haber perdido toda noción de lo posible, cuando el hombre, no es capaz de fabricar de la nada, ni siquiera una mota de polvo.
Queremos terminar este texto con un par de reflexiones, una de René Guénon y otra de Frithjof Schuon respecto al Intelecto:
“Por lo que respecta a la distinción esencial entre la mente y el Intelecto Puro recordamos tan solo lo siguiente: el Intelecto en el paso de lo Universal a lo individual, produce la conciencia, pero esta siendo de orden individual, no es en modo alguno idéntica al Principio Intelectual, aunque procede inmediatamente de él como resultante de la intersección de este Principio (…) con la individualidad considerada.” René Guénon. Los Estados Múltiples del Ser.

“… el origen de la criatura no es una substancia del tipo de la materia, sino un arquetipo perfecto e inmaterial (…) originado en el Espíritu (…) que es el Sumo Bien, es Luz y (…) la Inteligencia, cuando los consideramos en el plano de la manifestación terrenal…”. Frithjof Schuon. De lo Divino a lo Humano.

Francisco Galarza
Enero 28, de 2019.
México-


viernes, 18 de enero de 2019

LAS METAMORFOSIS DE EVOLA

LAS METAMORFOSIS DE EVOLA

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Nosotros, a pesar de encontrarnos en las antípodas, valoramos la honestidad intelectual del Sr. Milá, un español indentitario, el cual, habiendo sido el primer introductor de Evola en España, no ha hecho como otros que se dedican a recortar pasajes aislados de su obra para sustentar sus puntos de vista, por lo general opuestos al pensamiento del autor italiano. Así pues Milá ha sido sincero cuando ha dicho que no podía seguirlo en sus alabanzas al Islam puesto que para él se trata del peor de los enemigos para los europeos identitarios que él dice representar. Sin embargo, sin que ello signifique una renuncia a sus puntos de vista, ha manifestado que en todo caso su postura proislámica fue ocasional y que con seguridad se habría modificado con los tiempos actuales pues el italiano no era un pensador sectario que se hubiese emperrado en un determinado punto de vista con independencia de las diferentes situaciones vividas. Lo cual lo lleva no obstante al extremo de criticarnos en tanto que, a la inversa de su perspectiva, nos habríamos aferrado tanto al 'islamismo' de Evola por lo que 'incluso' habríamos asumido el actual jihadismo que con seguridad éste habría rechazado sin más. No sin aclarar primero que no somos islámicos y que en todo caso no inclusiva, sino exclusivamente rescatamos de tal forma religiosa justamente la jihad o guerra santa, de la misma manera que lo hiciera Evola en sus obras principales, debemos reconocer con él que es verdad que Evola, para desgracia de muchos evolianos, ha modificado sustancialmente sus puntos de vista en función de circunstancias fácticas vividas. Y esto lo podemos referir respecto de tres temas especiales que lo preocuparon en vida.


1) La dicotomía ario semita. 

A tal respecto, en en período prebélico y bélico, Evola enfatizó en el contraste entre lo ario y lo semita, manifestando que mientras que en el primer grupo racial estaban presentes aun los valores de la Tradición, el semita, en especial el judío secularizado, se encontraba a la cabeza de la lucha en contra de ésta. Pero, una vez terminado el período bélico y a la luz de los cambios acontecidos en el mundo, fue drástico en sus cambios de punto vista. Consideró que insistir ahora en tal dicotomía era totalmente errado y contraproducente pues hoy en día muchas de las características que se le achacaban al pueblo judío se encuentran y de manera multiplicada en exponentes del pueblo ario. Y podríamos agregar, ya que esto fue escrito en la década del 70 del pasado siglo, que más aun podemos hallar en sectores judíos ortodoxos que sostienen que la Tierra Prometida es el Cielo y que el Savador de su pueblo un Mesías venido desde allí y por lo tanto condenando así al sionismo, una perspectiva metafísica no usualmente hallable en sectores arios indoeuropeos que hoy adhieren al más crudo nacionalismo secular con afinidades estrechas con el sionismo.


2) La inferioridad de la raza negra

Es verdad que Evola no tuvo en buena consideración a la raza negra a la que calificó como raza del cuerpo en tanto ajena a valores espirituales superiores y al referirse a los EEUU calificó con razón que, más que allí el blanco haber dominado al negro, fue éste el que le impuso sus valores culturales. Sin embargo en una nota que aparece en El arco y la clava en respuesta al poeta Salvatore Quasimodo que lo criticaba por racista y antinegro, explicó que su postura respecto de tal raza era circunstancial en tanto que no había aun encontrado en ella expresiones de espiritualidad superior, pero que no descartaba en manera alguna que las mismas pudiesen aparecer en algún momento. Nuevamente a 50 años desde que escribiera tales cosas podemos decir que la aparición de movimientos islamistas como Al Shabaab, Iswa, Estado islámico, etc. en diferentes regiones del África en donde con un heroísmo sin igual se practica la jihad con seguridad habría completado el punto de vista de Evola respecto de dicha raza.

3) Evola y el Islam.

De la misma manera que nosotros Evola adhirió a la doctrina de la unidad trascendente de las grandes religiones formulada por primera vez por Schuon. De las religiones extractó el fondo metafísico común y descartó lo exotérico y secundario. Ha sucedido tal cosa con el Islam. La doctrina de la guerra santa que aparece en Rebelión y que es reiterada en varias de sus obras es tradicional pues se trata de hacer vencer en sí y afuera de sí lo espiritual sobre lo material. Y esto él vio con gran clarividencia que se manifestaba en el Islam en movimientos tales como el salafismo y la Hermandad Musulmana. Por supuesto que no podemos saber si hubiera apoyado a Isis o los atentados de las Torres Gemelas, pero es una idea clara en el maestro italiano que la historia no sigue un curso fatal y que es tarea del héroe poner un punto final al mundo moderno. Éste es pues el aspecto del Islam que Evola rescató y que nosotros continuamos.

miércoles, 9 de enero de 2019

'EVOLIANOS' GNÓSTICOS

'EVOLIANOS' GNÓSTICOS

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Boabdil, rey de Granada


Es bien conocido, por lo que nosotros hemos estado demostrando desde hace tiempo sin haber sido nunca refutados, que existe un cierto y pretendido evolianismo con afinidades en el pensamiento neobolchevique de Dugin y por lo tanto solidario con los intereses históricos de la Madre Rusia. Este evolianismo falsifica la obra de Evola haciéndole decir cosas que nunca ha manifestado. Por ejemplo el maestro italiano fue muy preciso en decirnos que las distintas razas que hoy existen son derivaciones de otra superior de carácter inmortal e hiperbórea que ya ha desaparecido, aunque respecto de la cual hay rastros que pueden encontrarse en grados distintos en las diferentes etnías actuales, pero que la misma en su forma pura forma parte de nuestro origen ancestral debido entre otras cosas a que la especie humana ha pasado.de una condición inmortal a otra de carácter mortal. Estos pretendidos 'evolianos' deforman maliciosamente el mensaje del maestro italiano y lo traducen en clave gnóstica según la cual los hiperbóreos en su descendencia solamente serían hallables en la actual raza indoeuropea y las otras en cambio, en especial las etnías semíticas, serían copias y por lo tanto distorsiones, como la obra de un demiurgo platónico que crea a una humanidad diferente inspirándose en otra de carácter superior que sería la aludida indoeuropea a la cual éstos pertenecen y a cuyo respecto todos los que no habríamos tenido la suerte de serlo seríamos justamente seres incompletos con la posesión solamente de un alma, pero en el fondo carentes de la instancia superior que es el espíritu, siempre que no seamos negros africanos pues en tal caso ni siquiera seríamos psíquicos sino solamente corporales, siguiendo en esto en manera impecable la herencia darwinista según la cual el negro estaba más cerca del chimpancé que del ario indoeuropeo, es decir la raza divina a la cual ellos pertenecerían. Siguiendo con su secuela gnóstica consideran que los semitas serían enemigos irreconciliables de los europeos de los que se copian -y a los que aquellos confunden capciosamente con los antiguos hiperbóreos-, en modo tal que, a través de sus diferentes etapas invasivas: judaísmo, cristianismo, hasta llegar hoy al islamismo, que sería para ellos lo peor de todo, quieren destruir a los arios e imponerles su dominio religioso y cultural. Y al respeto obviando por supuesto todas las alabanzas y exaltaciones que el maestro Evola hiciera del Islam y de sus doctrinas sagradas como la de la guerra Santa, arrecian en nuestra contra calificándonos con los términos más duros. Así pues en cierto blog que reproducimos al final dicen los siguiente: "Si Europa históricamente se ha afirmado luchando contra el Islam, no comprendemos cómo pueden haber personas dentro de “nuestro entorno” (es un decir) que apoyen e incluso comulguen con estos descerebrados y criminales supersticiosos que pretenden comparar el cobarde terrorismo yihadista con los heroicos kamikaze japoneses de la II Gran Guerra, y esto ocurre con cierta frecuencia con determinados personajes “evolianos” de cierta escuela argentina rabiosamente antieuropea, éstos han llegado a calificar a los criminales y terroristas cobardes islamistas como “soldados de la Tradición”, cuando realmente esta gentuza lo que son es la avanzadilla más subversiva y antitradicional del Nuevo Orden Mundial, como dice Dugin las ratas y los gusanos que devoran un cuerpo en plena fase de descomposición, es decir el moderno y plutocrático Occidente liberal y progresista que sería la culminación del “Ocaso de Occidente” anunciado Oswald Spengler ya en los años 20 del pasado Siglo. Está a la vista que el islamismo hoy es el arma que el Nuevo Orden Mundial está utilizando a placer para destruir Europa mediante la inmigración/invasión."
Contestamos al respecto lo siguiente.
1º) Europa no se ha afirmado históricamente luchando contra el Islam simplemente sino contra todas aquellas manifestaciones seculares y materialistas que bajo la forma de la decadencia se instalaron en su suelo y para ello muchas veces fue positivo el ingreso de otras expresiones culturales que, como un acto de cirugía mayor, terminaron con sus diferentes secuelas de decadencia permitiendo así que pudiese perpetuarse su espíritu. Así pues el ingreso del cristianismo a su suelo fue un schock necesario para eliminar el decadentismo romano que había incurrido en una forma de sociedad que en su perversión hasta superaba a la nuestra. Los descubrimientos arqueológicos de las pinturas de Pompeya demuestran la existencia de un grado de pornografía que haría sonrojar a Trump y a Stormy Daniels. Es verdad que tal destrucción fue acompañada por acciones de fanatismo que llegaron incluso a la destrucción de templos y bibliotecas, pero eso fue muy poco en comparación con la perversión moral que se eliminó. De la misma manera la España que expulsó al Islam de su territorio no lo hizo con una forma religiosa que se destacara por el rigor ético, sino con una degrada y decadente incapaz de luchar con honor y heroísmo. Fueron fanáticos y profetistas los reyes católicos mucho más que el sultán Boabdil de Granada. E incluso diríamos más, los decadentes europeos actuales se parecen mucho más a Boabdil que al Cid o a la reina Isabel que en su excesivo fanatismo (con seguridad por ellos reprochado) no se lavaba para no tener que contemplar su cuerpo desnudo.
2) Y con respecto a nuestro rechazo hacia Europa, no es así: estamos en todo caso en contra de la decadente y secular que ellos representan y cuyos privilegios espurios pretenden seguir defendiendo. Es decir, estamos en contra del movimiento identitario, satélite de Moscú, tal como puede verse en el texto citado, y a favor de esos pretendidos 'gusanos' que se inmolan con heroísmo en los campos de batalla como ellos no lo hacen. No sabemos por qué no se los podría comparar con los kamikaze, quizás porque éstos fracasaron y en cambio el Islam fundamentalista aun sigue luchando a pesar de llevar más de 17 años de guerra interminable.
3) Respecto de los atentados padecidos en su territorio y que tantos insultos les arrancan, los justificamos plenamente en tanto se ha tratado de acciones de represalia por las matanzas que sus gobiernos, incluido el español, han cometido en el mundo islámico el cual reacciona y no ha sido el que tiró la primera piedra.

https://septentrionis.wordpress.com/…/el-fanatismo-islami…/…