sábado, 22 de septiembre de 2018

ACERCA DE UN LIBRO NEGRO (NOTA 3)

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NOTA 3

Publicamos esta última nota relativa a la obra aquí comentada recordando un hecho puntual acontecido hace unos 13 años cuando un dos de abril de 2005 fallecía el papa Wojtyla, un personaje nefasto y principal responsable junto con su sucursal argentina de la rendición en la guerra de Malvinas y señalábamos el hecho paradojal de que falleciese justo cuando se cumplía un aniversario de tal gesta que él había intentado con todos los medios de sabotear. En tal circunstancia difundimos una nota al respecto la que, no existiendo aun la modalidad de los grupos sociales, distribuimos entre una lista de contactos del más variado tenor y grande fue en ese entonces nuestra sorpresa al haber recibido una carta de respuesta de una tal Karina Mugica que en ese entonces aparecía como la figura visible de un grupo titulado Memoria Completa encargado de resaltar y defender a los militares que habían luchado en el período de la guerra antisubversiva de la década del 70 y que en ese entonces eran perseguidos por el gobierno kirchnerista. La joven, de bella figura y que aparecía en los medios como de familia militar por su apellido y como novia del 'represor' Astiz, replicaba airada por haberse hablado mal del papa fallecido y solicitaba ser dada de baja de su lista en términos nada amistosos. Ante lo cual se le respondió con una carta de la cual reproducimos ahora algunos conceptos. "Estimada Señorita: lamentamos no tenerla de aquí en más como nuestro contacto, pero no podemos menos sin embargo, en nuestra despedida, de formularle algunas reflexiones. Comprendemos que, por su vínculo con el capitán Astiz, Ud tenga un gran concepto del para nosotros siniestro Wojtyla. Recordemos que aquél fue un muy fiel seguidor de sus indicaciones de hacer la paz con los ingleses cuando, en manera fulminante e inaugurando una siniestra modalidad, se rindiera sin combatir en las islas Georgias en donde había sido designado con un grupo a su cargo para defenderlas. Al parecer el acontecimiento fue parecido al que sucediera en la Segunda Guerra con la toma de la isla italiana de Pantelleria. Una chalupa inglesa perdida en el mar desembarcó en el lugar buscando amparo y se encontró con que los 'defensores' se rendían sin combatir ante su graciosa Majestad. Indudablemente quien para Ud es un modelo a seguir representa en cambio un traidor para nosotros." Por supuesto que no recibimos respuesta alguna a nuestra nota pero lo curioso e insólito fue lo que sucedió a los pocos meses. La aludida defensora del papa y de los militares del Proceso fue escrachada con una cámara oculta practicando la prostitución vip en un conocido local de la ciudad de Mar del Plata y además también se supo que no era pariente de ningún general y que ni siquiera se llamaba Mugica. Lo cual produjo un escándalo de proporciones y por supuesto la incineración inmediata del grupo de defensores del proceso militar quienes por razones de seguridad no daban la cara en sus presentaciones públicas y acudían en cambio a mujeres, alguna de las cuales, como la aquí mencionada, de dudosa moralidad. Pero lo más insólito fue la aparición pública del ya aludido Nicolás Márquez, uno de los autores del libro aquí comentado, quien integraba el grupo y aparecía en programas televisivos con la joven, tratando de brindarnos una explicación a este hecho. Lejos de condenarlo y de sentirse defraudado por algo que perfectamente podía haber ignorado, apareció en cambio como un defensor de tal actividad pues, según su peculiar punto de vista, se trataba de algo en lo cual no nos debíamos entrometer puesto que pertenecía a su esfera privada y que lo único que podía haber sido contrastante con su actuación pública de 'derechista' hubiera sido haber sido una afiliada a algún grupo del estilo del Partido Obrero. Para nosotros es exactamente al revés. La prostitución, en especial cuando se la practica en manera voluntaria como en este caso, es una falta grave moralmente y menos aun puede ser ejercida por quien pretende erigirse como líder de un grupo que sustenta valores 'occidentales y cristianos'. Preferimos a un marxista coherente antes que a un derechista trucho que practica una doble moral como el caso aquí aludido. Por lo demás a través de la anécdota aquí relatada queda clara también la cercanía del tal Márquez con la línea favorable al papa aquí aludido. No hay una sola alusión en su obra a la heroica guerra de Malvinas y sí en cambio exaltaciones del líder del grupo Tradición, Familia y Propiedad (TFP) que también durante tal contienda heroica, del mismo modo que el papa exaltado por la aludida vip, bregara por el retiro inmediato de la misma con la excusa de que se favorecía al comunismo soviético.

ACERCA DE UN LIBRO NEGRO (NOTA 2)

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NOTA 2

No le dedicaríamos tanto tiempo a la obra aquí aludida de no ser por el carácter engañoso que posee y cómo hoy la misma se ha erigido en una especie de referente y manual propio de un pensamiento pretendidamente de derecha (que en realidad no es tal) para confrontar con lo que ellos califican como Nueva Izquierda. El esquema aquí utilizado es el tan remanido de que la derecha estaría representada por el capitalismo liberal antiestatista y la izquierda en cambio por el comunismo estatista, poniendo a su vez en una misma bolsa a otros fenómenos similares por lo 'estatista' como el nazismo y el populismo. Al respecto debe corregirse a los autores manifestando que ser de izquierda significa otra cosa muy diferente como la de considerar que la economía es el destino del hombre y que la soberanía viene del pueblo, es decir la democracia. En estos dos aspectos esenciales los autores de la obra, en tanto adhieren al capitalismo como reiteradamente sostienen, son en el fondo también de izquierda, en todo caso no representarían a la nueva que denuncian sino a la vieja y convencional instaurada desde la nefasta Revolución Francesa. El segundo error derivado de este esquema inicial consiste en considerar que, como la izquierda habría fracasado con la lucha de clases en tanto que el proletariado hoy estaría muy satisfecho con el capitalismo a diferencia de lo sostenido por Marx que preveía la desaparición de tal sistema, hoy estaría ensayando nuevas tácticas de disolución de la sociedad a través de fenómenos que corresponden al campo cultural como el relativo al feminismo y a la ideología de género. Y a tal respecto sostienen que quien habría formulado tal cambio de perspectiva habría sido el italiano marxista Gramsci quien manifestara, según ellos, que ante el fracaso del marxismo convencional lo prioritario pasaba ahora por conquistar culturalmente al sistema para desde allí destruirlo.Habría que decir aquí que tal utilización del ambiente cultural por parte de Gramsci no se debió a lo que sostienen los autores, sino al hecho de que habiendo sido proscrito y perseguido el Partido Comunista durante el régimen fascista la táctica sugerida era actuar a través de instituciones culturales que fungiesen como escondite necesario para un período de clandestinidad, pero no de ninguna manera suponía el autor que se había terminado la lucha de clases como con verdadera desinformación manifiestan los autores. Y tal utilización de otros factores no exclusivos de la lucha económica y clasista fueron promovidos antes aun de Gramsci sea por Stalin como por Trotsky quienes a pesar de adherir a una ideología internacionalista como la de Marx para el cual el proletario no tiene patria, sin embargo asumieron la posibilidad del nacionalismo cuando de lo que se trataba era de naciones oprimidas. Es decir, sin renunciar a la lucha de clases, utilizaron el método dialéctico para estereotipar los conflictos allí donde éstos apareciesen como latentes. En pocas palabras, la asunción de la ideología de género y del feminismo radical por parte de la élite bolchevique y marxista no se debe al pretendido éxito del capitalismo como dicen los autores, sino a una praxis habitual por parte de la misma como un medio para tomar el poder. Bien se sabe que una vez alcanzado el mismo, en función de la doble moral sustentada, estas consignas serán luego derogadas y los homosexuales serán perseguidos en mayor o menor medida tal como hoy por ejemplo sucede en Rusia, aunque no tanto como en la época de Stalin. De la misma manera que el rechazo por el régimen capitalista formulado por Lenin y Mao no significó con el tiempo otra cosa que la sustitución de una élite burguesa por otra diferente como la actual oligarquía hipercapitalista que rige hoy en día tanto en Rusia como en China.

CON RESPECTO A UN LIBRO NEGRO (NOTA 1)

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NOTA 1

En su momento hablaremos más en detalle de esta obra leída este fin de semana. Mientras tanto recabemos las siguientes conclusiones.
Así como a nivel de la política económica la república Argentina parece ser un disco rayado en tanto se repiten siempre los mismos errores y pretendidas 'soluciones', a nivel ideológico pareciera querer volverse para atrás y repetir las viejas consignas vividas en la época del nefasto Proceso Militar. En ese entonces se sostenía que había que rechazar al marxismo 'saneando' la democracia, es decir confrontar comunismo con liberalismo, revolución francesa contra revolución rusa. Si tuviésemos que juzgar los hechos por los resultados obtenidos la consecuencia sería la siguiente: Hoy el marxismo es mucho más fuerte que antes de que vinieran los militares tal como reconocen los autores de este libro aunque sin recabar tales conclusiones. Al respecto digamos que el pensamiento tradicional opina lo contrario en tanto que considera que la revolución rusa, el comunismo, es la consecuencia de la revolución francesa, el liberalismo. A tal respecto los autores reivindican los valores del logro principal de la sociedad burguesa que es el capitalismo el que habría traído grandes progresos a la humanidad. Obviamente que el pensamiento tradicional se encuentra al respecto en las antípodas. El capitalismo, con sus secuelas tales como el materialismo y el consumismo ha significado por el contrario un proceso de bestialización extrema como nunca viviera el hombre en su historia de lo cual el comunismo y sus fases terminales de postmodernidad representan su consecuencia última. De la misma manera, en su rechazo por la ideología de género, los autores repudian al feminismo actual pero no lo hacen con el del siglo pasado al que incluso reivindican rescatando de aquél su tendencia igualitaria. Más bien deberíamos decir que el feminismo actual que es supremacista respecto de la mujer en el fondo, al ser desigualitario (aunque en sentido inverso al del pensamiento tradicional), se aproxima más a nuestro punto de vista. La mujer no es igual al hombre sino que es diferente no sólo en cuanto a su anatomía sino que también debe serlo en cuanto a derechos y deberes. Por último no podemos soslayar lo que venimos diciendo con respecto al debate actual sobre la cuestión del aborto. Reducir el problema a una cuestión científica respecto del momento en que comienza la vida de un ser humano es degradar la sexualidad a un plano puramente biológico, cosa ésta en la cual se han encontrado en una misma trinchera con la iglesia de Bergoglio. Resulta curioso que la misma ciencia que ha negado el carácter divino del hombre al hacerlo descender del mono o que ha calificado a la homosexualidad como una cosa normal y no patológica hoy sea tomada en auxilio para ponerle límites a la libertad de abortar. En tal sentido estamos viviendo la paradoja de que los abortistas sean hoy en día los religiosos (de una expresión inmanentista y freudiana) y los antiabortistas apoyados por la Iglesia sean los cientificistas y por lo tanto modernos.Se comprende así que los autores de este libro insistan en acentuar los caracteres liberales y modernos del catolicismo. En pocas palabras, más allá de algunos chismes interesantes, la obra representa una repetición de viejos errores que de lo único que han servido ha sido para consolidar al enemigo que se intentaba destruir. No se puede contrastar contra el cuarto y hoy quinto estado resaltando los valores del tercer estado, el burgués, tal como hacen los autores del libro, pues tal cosa, como ya lo hemos vivido trágicamente en nuestra historia, resultan contraproducentes. Una verdadera derecha tiene que ser tanto antinorteamericana como anti rusa. Antiliberal y anticomunista al mismo tiempo.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

EL FORTÍN Nº 89

Nº 89 (Junio-Septiembre 2018)


LOS EVOLIANOS Y EL 11S


La palabra evoliano ha pasado en los últimos tiempos a convertirse en aquel término utilizado para definir a aquellos que, en consonancia con la obra de Evola que lleva tal nombre, constatan que el mundo actual se encuentra en ruinas y que cada día que pasa el desierto crece en intensidad hasta un momento irreversible de final y detención. (SIGUE)


EL PENSAMIENTO EVOLIANO EN AMÉRICA


(Conferencia de Marcos Ghio)https://www.youtube.com/watch?v=ViBtbjQB5v0&t=693s


(Conferencia de Matías Grinchpun)


https://www.youtube.com/watch?v=-Ff7xXba2Us&feature=youtu.be


EL LOBBY GAY Y EL FEMINISMO


El PEOR DE LOS NACIONALISMOS


14 de julio de 1789:


¿QUÉ ES LO QUE LOS FRANCESES CELEBRAN?




por Gianfredo Ruggiero


LA LEY TARPEYA: UNA SOLUCIÓN AL PROBLEMA DEL ABORTO


UNA VEZ APROBADA LA LEY DEL ABORTO


LO QUE NINGÚN DIPUTADO DICE RESPECTO DEL ABORTO


EL ABORTO DEL PADRE PEPE
Semejanzas entre el Barón Ungern-Sternberg y el Estado Islámico
por Acmo (Colombia)


El nuevo tratado comercial de México y EUA: ¿Cuál es su significado?
por Francisco Galarza (México)

martes, 4 de septiembre de 2018

viernes, 24 de agosto de 2018

EL PENSAMIENTO EVOLIANO EN AMÉRICA

EL PENSAMIENTO EVOLIANO EN AMÉRICA


(Publicamos a continuación como anticipo los principales conceptos vertidos en la conferencia que diéramos el pasado 17/08 junto al Matías Grinschpun sobre la recepción de Evola en Argentina y América. En nuestro caso la tarea se ha remitido a exponer los principios esenciales de nuestro Centro. Ambas conferencias se emitirán en breve en Youtube)

Como muy bien manifestara el licenciado Matías Grinschpun en su muy sustanciosa investigación el movimiento evoliano en la Argentina ha representado y representa aun hoy en día un intento por reconstituir la Derecha en el plano político buscando aquello que la caracteriza en contraste con la Izquierda y los devaneos semánticos que la misma ha instituido como un dogma irrebatible con la finalidad de confundir las cosas y colaborar en el desorden. Bien sabemos al respecto que la revolución moderna lo ha subvertido absolutamente todo, pero principalmente el lenguaje y el sentido de las palabras en donde términos que siempre tuvieron un significado preciso e indicativo de un valor han sido distorsionados y convertidos en verdaderos y propios disvalores. Tal es el caso de lo que acontece hoy en día con la dicotomía izquierda y derecha que viene imponiéndose desde la misma Revolución Francesa cuando de manera grosera y arbitraria se ubicó a la circunstancia de ser de derecha, como el producto de una mera convención o casualidad, como tratándose en última instancia de una cuestión de temperamentos mutables de acuerdo a las circunstancias. Se trataba, en el caso de la pretendida ‘derecha’, del partido de los girondinos, siendo la izquierda en cambio el de los jacobinos; es decir los dos bandos en que se dividió tal acontecimiento subversivo quedando afuera, es decir en la nada, todos aquellos que no participaran de sus principios, como ser el caso del multitudinario movimiento de la Vandea que intentó sin éxito (aunque por muy poco) de reimplantar el régimen tradicional en Francia quedando por lo tanto excluido de tal caprichosa clasificación política. Recordemos al respecto que los Girondinos eran aquellos que dentro de la Revolución aparecían como los moderados que querían mantener con vida al rey y convertirlo en una figura decorativa, tal como son las actuales monarquías constitucionales europeas en donde el rey reina pero no gobierna. En cambio los jacobinos, es decir aquello a lo cual se vería reducida la izquierda de entonces, eran los que querían suprimir al rey e implantar lisa y llanamente una república ya que una dinastía ocasionaba gastos inútiles e impuestos que una burguesía sedienta de bienes no quería abonar. Por eso, como la revolución era en última instancia una cosa de la izquierda, de corte materialista y economicista propio del espíritu burgués, tuvo que triunfar el sector más coherente del mismo, siendo por lo tanto el rey decapitado. Agreguemos también que, en tanto tales términos han sido relativizados y reducidos a tendencias modificables y temperamentales de moderación o radicalismo según las circunstancias, hoy en día hasta los mismos jacobinos, es decir los liberales más extremos en sus procedimientos, han pasado a ser la derecha suplantados por la aparición del socialismo y el comunismo y, en esta interminable epopeya de malintepretaciones y relativismos, hasta el mismo comunismo stalinista hoy es calificado como de derecha por los grupos trostkystas y así sucesivamente.
En cambio, por contraste con lo hasta aquí afirmado, desde el punto de vista tradicional, esto es desde lo que siempre ha sido en todo tiempo y lugar, Derecha quiere decir aquella postura política que considera que la soberanía no emana de lo bajo, de lo físico y material, de la masa o pueblo, sino de lo alto, de lo espiritual, de lo metafísico. En tal sentido el gobernante no es uno más perteneciente a la masa o número, sino un ser que es casi como de otra naturaleza. Esto se basa en un texto esencial de Evola en Rebelión que permite calificar con precisión esta gran diferencia fundamental entre izquierda y derecha en su sentido tradicional y justo:
“Existe un orden físico y un orden metafísico. Existe la naturaleza mortal y hay una naturaleza de los inmortales. Existe la región superior del “ser” y está la inferior del “devenir”. De manera más general: existe una realidad visible y tangible y, antes y más allá de ello, se encuentra lo invisible y no tangible en cuanto supramundo, principio y vida verdadera.
Por doquier en el mundo de la Tradición, sea en Oriente o en Occidente, en una forma u otra, ha estado siempre presente este conocimiento como un eje indestructible alrededor del cual todo lo restante estaba ordenado.
Se dice conocimiento y no “teoría”. Por cuanto a los modernos le resulte difícil concebirla, es necesario partir de la idea de que el hombre tradicional sabía de la realidad de un orden del ser mucho más vasto de aquel al cual hoy corresponde la palabra “real”. Hoy como realidad en el fondo no se concibe nada que vaya más allá de los cuerpos en el espacio y en el tiempo. Por cierto hay quien admite todavía alguna cosa allende lo sensible: pero es siempre a título de una hipótesis o de una ley científica, de una idea especulativa o de un dogma religioso que él admitirá esta otra cosa; en efecto no se va más allá de dicha limitación: prácticamente, o sea como experiencia directa, sea también a través de la variedad de sus creencias “materialistas” o “espiritualistas”, el hombre moderno normal se forma su imagen de la realidad sólo en función del mundo de los cuerpos”. Ser de izquierda es por lo tanto, desde el punto de vista evoliano, ser materialista en este sentido propio de las castas inferiores: la burguesía y el proletariado.
“El verdadero materialismo que hay que señalar en los modernos es éste: los otros materialismos, en sentido de opiniones filosóficas o científicas, son fenómenos secundarios. Para el primer materialismo, no es pues cuestión de una opinión o una “teoría”, sino del estado de hecho propio de un tipo humano cuya experiencia no sabe captar sino cosas corpóreas. Por lo cual la mayor parte de las revueltas intelectuales contemporáneas contra las visiones “materialistas” pertenecen a las vanas reacciones contra efectos últimos y periféricos de causas remotas y profundas establecidas en otra parte muy distinta de la de las “teorías”.
La experiencia del hombre tradicional, como aun hoy, de manera residual, la de algunas poblaciones “primitivas”, iba mucho más allá de un límite tal. Lo invisible figuraba allí como un elemento tan real, y aun más real, que los datos de los sentidos físicos.”
Y agregaba para referirse a la consecuencia práctica y política de tal punto de vista:
“Cada forma tradicional de civilización está caracterizada por la presencia de seres, los cuales a causa de una superioridad innata y adquirida en relación con la simple condición humana, encarnan la presencia viva y eficaz de una fuerza de lo alto en el seno del orden temporal. Tal es, según el sentido interno de su etimología y el valor originario de su función, el pontifex, el “hacedor de puentes” o “vías” —pons arcaicamente tenía el sentido de vía— entre lo natural y lo sobrenatural. Por lo demás el pontifex tradicionalmente se identificaba con el rex. “Fue costumbre de nuestros antepasados que el rey fuera simultáneamente pontífice y sacerdote”, refiere Servio, mientras que una consigna de la tradición nórdica fue: “El que es jefe que nos sea puente”. Así los verdaderos soberanos encarnaban de manera estable aquella vida que “está más allá de la vida”. O por su sola presencia, o por su mediación “pontifical”, por la fuerza de los ritos hechos eficaces por su poder y por las instituciones de las cuales ellos constituían el centro, influencias espirituales se irradiaban en el mundo de los hombres insertándose en sus pensamientos, sus intenciones, sus actos; ordenando la totalidad de la vida de modo tal de hacerla apta para servir de base espiritual para realizaciones de luz; propiciando condiciones generales de prosperidad, de “salud” y de “fortuna”.
El fundamento primero de la autoridad y del derecho de los reyes y de los jefes, aquello por lo cual ellos eran obedecidos, temidos y venerados, en el mundo de la Tradición era esencialmente esta cualidad trascendente y no sólo humana, considerada no como un modo vacío de decir, sino como una poderosa y temible realidad. Cuanto más era reconocido el rango ontológico de lo que es anterior y superior a lo visible y a lo temporal, tanto más era reconocido a tales seres un derecho soberano natural y absoluto. Falta totalmente a las sociedades tradicionales, y es sólo cosa de tiempos sucesivos y decadentes, la concepción simplemente política de la autoridad suprema, la idea de que su base se encuentre simplemente en la fuerza y la violencia, o en cualidades naturales o seculares como la inteligencia, la sabiduría, la habilidad, el coraje físico, la solicitud minúscula por el bien colectivo. Esta base ha tenido en vez siempre un carácter metafísico. Así es absolutamente extraña a la Tradición la idea de que los poderes le vengan al jefe de aquellos a quienes gobierna, que su autoridad sea expresión de la colectividad y esté sujeta a la sanción de ella. Es Zeus quien da a los reyes de nacimiento divino la témistes, en donde témis en tanto ley de lo alto es muy distinta de lo que será después el nómos, la ley política de la comunidad. En la raíz de cada poder temporal se hallaba así la autoridad espiritual casi como una “naturaleza divina bajo especie humana”. Fue por ejemplo concepción indo-aria que el soberano no sea “un simple mortal”, sino “una gran divinidad bajo forma humana”. En el rey egipcio se veía una manifestación de Ra o de Horus. Los reyes de Alba y de Roma personificaban a Júpiter; los asirios a Baal; los iránicos al Dios de luz; del mismo linaje de Tiuz, de Odín y de los Asen eran los príncipes nórdicos germanos; los reyes griegos del ciclo dórico-aqueo se llamaban diotrepsées o dioguenées con referencia a su origen divino. Más allá de la múltiple variedad de formulaciones míticas y sacrales, el principio recurrente es el de la realeza en tanto “trascendencia inmanente”, es decir presente y agente en el mundo. El rey —no-hombre, ser sagrado— ya con su “ser”, con su presencia, es el centro, el ápice. Al mismo tiempo en él reside la fuerza que hace eficaces las acciones rituales que él puede cumplir, en las cuales se reconocía la contraparte del verdadero regere y los sostenes sobrenaturales de toda la vida de la Tradición. Por esto la realeza dominaba y era reconocida por vía natural. No tenía necesidad sino accesoriamente de la fuerza material. Se imponía, sobre todo e irresistiblemente, a través del espíritu. “Espléndida es la dignidad de un dios en la tierra —es dicho en un texto indo-ario— pero ardua en ser alcanzada por los débiles. Es digno de ser rey sólo el que tiene el ánimo para tanto”. “Como secuaz de la disciplina de aquellos que son dioses entre los hombres”, así aparece el soberano.”
Este es pues el significado de un pensamiento de derecha en su sentido estricto. El pensamiento moderno, sea en sus pretendidas izquierdas o derechas, es físico, es decir se basa en la percepción material de las cosas y por lo tanto economicista, el pensamiento tradicional es en cambio espiritual, metafísico en tanto que se funda en un orden superior del ser.
NUESTRO RECHAZO DE LOS DISTINTOS NACIONALISMOS
Desde tal punto de vista es como resulta comprensible nuestro antagonismo con todas las diferentes formas de nacionalismo que han existido en nuestro suelo y en especial con aquel que más se nos aproxima que es el católico de origen güelfo. Lo cual se ha expresado de manera nítida respecto de los dos grandes acontecimientos de nuestra historia sucedidos en los últimos tiempos, el 2 de abril de 1982 y el 11S del 2001.
Digamos al respecto que, tal como hemos manifestado en diversas oportunidades, nuestro nacionalismo es selectivo respecto de la tradición histórica argentina, la que reivindicamos solamente con beneficio de inventario. Así dijimos en un artículo titulado Nosotros, los fundamentalistas publicado en la revista Cabildo en 1987 lo siguiente: “Ante la deformación que ha sufrido la palabra nacionalista por lo que no ha habido ideología política que no la haya utilizado en su provecho, aclaremos bien los términos. Somos nacionalistas solamente en cuanto fundamentalistas. Porque rescatamos del trasfondo y origen de la tradición argentina lo que es y ha sido también el verdadero fundamento de la tradición occidental, el catolicismo greco-romano-español. Es sólo por esa causa que somos nacionalistas y no porque nos encuadremos en el principio de las nacionalidades, que no es sino una tendencia degradada y corruptora de la universalidad medieval…. Mientras liberales y marxistas al declararse nacionalistas adhieren a una de las tantas formas de relativismo de la modernidad, nosotros a la inversa rescatamos de los orígenes hispánicos de nuestra nación el último intento imperial y restaurador de la unidad de Occidente. No podríamos ser nacionalistas en otra nación que no hubiera sido instaurada por esa potencia supranacional llamada Cristiandad… Y agregábamos: Ante este mundo grotesco de números, máquinas, masas y puros individuos, que la vanidad moderna se atreve a llamar pomposamente progreso, los fundamentalistas oponemos su antagonistas absoluto, la Tradición Primordial, esto es un mundo de espíritus, de personas, de jerarquías..” Aclaremos de todos modos que, debido a que tal texto se escribiera en un medio güelfo nos cuidamos en ese momento de calificar tal forma de nacionalismo que también descartábamos íntimamente.
Bien sabemos que hay varios nacionalismos en nuestro suelo además del antes aludido y autocalificado nacionalismo católico que es el encargado de reivindicar el accionar de la Iglesia en la historia americana y por lo tanto a la compañía de Jesús, de la que hablaremos, también existe un nacionalismo marxista encargado de estereotipar la dialéctica entre naciones proletarias y capitalistas, hasta finalmente haber llegado al nacionalismo liberal (ese nombre usó hace un tiempo el partido antecedente de Cambiemos, la Unión de Centro democrático UCD en donde se había encerrado el liberalismo). Tal nacionalismo también como todos nosotros reivindicaba una parte del pasado y con beneficio de inventario. Reivindicaba principalmente al liberalismo británico impuesto en el país en sus diferentes etapas, 1) la crudamente unitaria con Rivadavia y el despotismo ilustrado, 2) la romántica y federalista con Alberdi y Echeverría. Debemos al respecto reconocer que existe un pasado liberal en la Argentina que algunos reivindican del mismo modo que lo hay eclesiástico o güelfo que no es el caso nuestro.
Y a tal respecto debe diferenciarse güelfismo de gibelinismo. Los dos se reputan como católicos pero las diferencias entre ambos son esenciales. En este último caso lo espiritual es reputado como una realidad viviente y asimilable a la función del gobernante que es, tal como dijera Evola, la expresión de lo divino en la tierra, el pontífice. El güelfismo en cambio significa la desacralización del universo, concebir a Dios como recluido solamente en los templos y por lo tanto de aquella expresión más elevada del mismo, el Estado, con la excusa de que éste debe subordinarse a la institución eclesiástica ya que lo sagrado no se encuentra en esta vida sino que es propiedad de una institución determinada, la Iglesia, encargada de distribuirlo a su arbitrio para salvar a las almas. Hemos dicho varias veces que el güelfismo es la reaparición de la corriente judaica antitrinitaria existente en el seno del mismo cristianismo. El dogma de la Trinidad, que es un elemento esencial del gibelinismo, implica sostener la necesaria presencia de lo divino en el mundo a través del hombre y en su figura arquetípica el emperador y no como una realidad remitida a una determinada institución o encerrada tras las paredes de un templo.
Es de recordar que dicha corriente fue combatida en el imperio español quien tuvo severos conflictos con el Vaticano (recordemos el saqueo de Roma bajo Carlos I) y se plasmara en el momento en que el monarca Carlos III expulsara a la Compañía de Jesús reputada como la exponente principal y más activa de tal corriente. No casualmente sería más tarde tal Compañía la que respaldara calurosamente a todos los movimientos independentistas en su intento inveterado por sabotear la autoridad del monarca. En España los jesuitas fueron acusados de haber impulsado los distintos motines populares en contra del rey. Es de acotar que el nacionalismo güelfo en su historiografía resalta el valor de la misma y llega a reputar incluso nuestra Revolución de Mayo como una venganza de los jesuitas en contra de los absolutistas Borbones.
DOS FORMAS DE GIBELINISMO: EVOLA Y DI SANDRO
El pensamiento evoliano en América significa pues el retorno del gibelinismo y de la denuncia del güelfismo como la deformación de un pensamiento tradicional y de derecha, el que habría sido el origen de todas las desviaciones modernas posteriores. Y al respecto queremos acotar que es cierto que antes de nosotros hubo otro intento gibelino en el país a través de la figura del filólogo Carlos Di Sandro a mediados del pasado siglo, pero su defecto consistió en haber confundido a dicha corriente metafísica con el peronismo, un movimiento político decadente y burgués, por lo cual no ha sido una casualidad que terminara finalmente asumido por los mismos güelfos reconciliados con Perón y hoy ingresados al seno de tal movimiento. Di Sandro tomaba como decisivo el conflicto que tuviera en su tiempo Perón con la Iglesia católica que llegara hasta la quema de templos. Sin embargo digamos que el peronismo no fue gibelinismo tal como reputa falsamente dicho autor, sino un vano intento de constituir un cesaropapismo a través de la creación de una Iglesia nacional, fenómeno éste que se viviera en distintos regímenes modernos hasta los mismos comunistas. No consiste en fusionar lo sagrado con la función del Estado (Perón se encontraba muy lejos de ser una figura divina), sino que es el poder político que utiliza la fuerza espiritual en provecho propio para perpetuarse. En el fondo es lo mismo que hicieran Stalin y Putin actualmente con la iglesia ortodoxa o en su momento el mismo Perón con su ex esposa Evita cuando quisieron hacer una iglesia o cristianismo de los pobres en contra de una Iglesia oligárquica, tal como hoy intenta realizar el movimiento de sacerdotes del Tercer Mundo.
Pero salvando esta experiencia gibelina, que lo fue sólo parcialmente a través de Di Sandro, el nacionalismo argentino ha sido cooptado permanentemente por la iglesia católica güelfa que es una de las expresiones actuales de la modernidad, e incluso en algunas partes como en nuestro país su motor principal. Recordemos una vez más: Guelfismo significa someter la política no a la metafísica, sino a la institución eclesiástica en su función secular. Esto se lo ha visto con claridad en el episodio de la guerra de Malvinas cuando los nacionalistas güelfos no condenaron en manera alguna la actuación de su papa impetrando la rendición ya que la misma estaba condicionada a los intereses del Vaticano que apostaba en ese entonces a cumplir un rol decisorio en el nuevo orden mundial a instaurarse tras la caída del comunismo pudiendo ser reconocido como una potencia espiritual con influjos en el mismo. En ese entonces se trataba de evitar que la nomenklatura rusa se comprometiera en la guerra de Malvinas pues el papa apostaba a la caída de la misma y la disolución de la URSS a fin de alcanzar una primacía política que finalmente no logró. Para nosotros era más importante en cambio, más que el buen posicionamiento del Vaticano, el triunfo de un catolicismo tradicional en donde, a diferencia del nacionalismo liberal, fuera el gaucho la figura que se erigiera en arquetipo en contraste con el yanqui, antes que tal objetivo político minúsculo. Es de recordar aquí el importante informe efectuado por el Gral. Rattenbach el que, independientemente del mal uso que se hiciera del mismo con la finalidad de desprestigiar a nuestras FFAA, tuvo el valor de poner en evidencia una serie de rendiciones absurdas efectuadas entre otras cosas por sugestión del Vaticano. Luego el nacionalismo güelfo a través de figuras como Seineldin terminaría votando e invitando a hacerlo por el peronismo de Menem.
Sucedió exactamente igual con el 11S ya que los güelfos apostaban al nuevo orden capitalista comunista, enemigo acérrimo de todo tipo de fundamentalismo religioso que sostuviese que Dios o la dimensión metafísica es superior a la meramente física y humana. En estrecha concordancia con Israel y su servicio el Mossad apelaron a la famosa teoría del montaje con la finalidad de quitar entidad a aquella fuerza que ha demostrado en estos 17 años capacidad política para hacer frente al enemigo moderno.
Esto es pues lo que nos distingue de los otros nacionalismos a los cuales habría que agregar los europeos y grupos identitarios y neonazis que siguen pensando con categorías propias de la Revolución Francesa y son por lo tanto modernos. Para ellos, a diferencia de lo que sostuviera Evola para el cual la patria debe ser la idea, es decir los principios, son los intereses de las distintas naciones o culturas lo que debe primar, así como el liberalismo clásico sostenía que la lucha de todos contra todos y el libre despliegue de los egoísmos individuales iba a recabar por una especie de armonía preestablecida, un dios bueno y coctelero, en obtener el bienestar general y la paz y prosperidad de todos, en tanto vive incesantemente preocupado por nosotros. A tal respecto sostenemos en cambio que no existe ningún fatalismo sino que la libertad es el eje de la historia, que, tal como dijera Plotino, no existe un dios que luche por nosotros y por lo tanto la guerra no es actualmente entre naciones sino entre civilizaciones, entre la civilización moderna y la tradicional.
Hoy en día el pensamiento evoliano prospera en América como fuerza alternativa y como postura encarada hacia la constitución de un pensamiento de Derecha en sentido estricto. No tiene nada que ver con la recepción de Evola que se ha dado en Europa en donde el mismo ha sido distorsionado y reducido a la cobertura ideológica de un nacionalismo étnico que no fuera lo formulado por el maestro Evola.




lunes, 6 de agosto de 2018

EL LOBBY GAY Y EL FEMINISMO

EL LOBBY GAY Y EL FEMINISMO

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Recuerdo siempre la anécdota siguiente. En una ocasión visité a un notorio antisemita y me causó asombro encontrarlo reunido de manera amistosa con una persona de origen judío. Ante la sorpresa por tal situación, me dijo para justificarse: 'No es de extrañar. Un judío puede ser un buen hombre, ahora 20 juntos ya constituyen un lobby enemigo, es decir un lobby sionista'. Pasa exactamente igual con los homosexuales. Uno suelto o separado puede llegar a ser alguien agradable en el trato y respetuoso, ahora cuando se juntan y constituyen un grupo de presión o lobby ya se convierten en un peligro para el orden social. Y es indudable que el mundo actual se encuentra sometido al poder de estos dos lobbys sumamente poderosos e influyentes. Entre los homosexuales militantes que tratan de enrostrar su condición hemos prestado atención a un notorio filósofo de nuestro tiempo y al cual le dedicáramos tiempo atrás una conferencia para contrastarlo con el pensamiento evoliano, Gianni Vattimo, uno de los pilares esenciales de la  postmodernidad y de una de sus vertientes más peculiares: el pensamiento débil. Digamos al respecto que la homosexualidad es sumamente recurrente en toda su filosofía por lo cual la misma se convertiría en inexplicable sin prestar atención a tal condición. En un reciente reportaje en un medio italiano explicó cómo fue que llegó a ella. Resulta ser que quiso casarse con una señorita de buena familia pero sus futuros suegros, quizás con suma perspicacia, se opusieron a tal decisión y así fue como entró en escena Julio, un fornido bailarín peruano, que lo transformó. Después de eso constituyó una familia compuesta ya no con una mujer, sino con un 'compañero' de toda la vida y con un joven alumno (una poligamia gay). Aclara en este reportaje del 2008 en Página 12, un medio defensor de tal desvío, (https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-440-2008-11-21.html
que aun teniendo tal 'familia'  no se mantuvo nunca fiel, ya que 'fidelidad no es lo mismo que lealtad', sino que acudió asiduamente a servicios de taxi boys. Cosa que sigue haciendo ahora a los 82 años luego de que enviudara tras la muerte de sus dos compañeros por sida.
El pensamiento débil, o la postmodernidad, que sostiene que no existen verdades universales, sino que nos hallamos viviendo la postverdad o el mundo de las opiniones múltiples e insuficientes, tiene mucho que ver con la homosexualidad. Un homosexual es como una mujer incompleta, es decir en su actividad sexual es pasivo como una fémina, pero no puede realizar el fin último de ésta que es la maternidad. Por lo tanto es como una verdad a medias, débil, no consumada, con la peculiaridad de que justamente por tal situación de insuficiencia, precisa ser proclamada incesantemente. De allí la fabulosa expansión de su filosofía que ha invadido diferentes manifestaciones. Y al respecto digamos que el feminismo actual postmoderno, de lenguaje inclusivo y de ideología de género, el del pañuelo verde que pregona el aborto, es la secuela necesaria de tal forma de pensar 'débil'. La mujer que quiere abortar es porque no quiere ser madre, pero quiere seguir disfrutando de su pasividad, como el antes aludido gay.
Pero no concluye en esto el afán expansivo del aludido lobby. Se establecen también grandes alabanzas al 'cristianismo' y al papa Francisco, por haber instaurado también una religión débil, de un Dios pasivo que se deja crucificar, que no sostiene verdades universales, sino débiles y paradojales (los últimos serán los primeros, ama a tus enemigos) y finalmente de un papa que ha aceptado la homosexualidad pues recordemos fue cuando era obispo de la Argentina que en este país se implantó el matrimonio gay.

martes, 31 de julio de 2018

El PEOR DE LOS NACIONALISMOS

El PEOR DE LOS NACIONALISMOS

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El nacionalismo es una corriente moderna y antitradicional por la cual, negándose el carácter trascendente del Estado como ente formativo de la nación, reputa que por el contrario es el representante de los distintos estamentos que la componen. En tal sentido significa una variante gemela del liberalismo pero aplicado no a los meros individuos, como en el caso de tal ideología, sino a los entes colectivos que integran la nación. El peor de todos los nacionalismos es el populista por el cual se asimilan los conceptos de pueblo con el de nación y de este modo el líder político se convierte en un simple servidor o 'intérprete' de los caprichos de las multitudes, del mismo modo que acontece cuando el liberalismo estereotipa su concepto de democracia. Las dos ideologías son en el fondo por igual fatalistas y por lo tanto modernas. Conciben que el mundo es regido por una armonía milagrosa, un Dios bueno y coctelero que todo lo protege y conserva. La lucha entre egoísmos individuales o colectivos trae como consecuencia el bienestar y progreso de la humanidad. Tal es el trasfondo de la idea del Sr. Bannon quien quiere constituir una internacional de nacionalismos populistas (un verdadero disparate).
Ahora bien si el populismo en general es una cosa mala pues parte del concepto democrático por el cual el ser humano está en condiciones de gobernarse a sí mismo y en el pueblo se encuentra la fuente de la verdad, el peor de todos es el de los países poderosos como EEUU, Rusia o Europa. Parte de la idea de superioridad de tales pueblos respecto de los restantes y de que en vez de haber sido sus países los expoliadores de los otros, por el contrario se la habrían pasado haciendo beneficencia a los demás. Tal el caso de los europeos que se quejan por los inmigrantes que los invaden a causa de sus expoliaciones y destrucciones de sus países originarios, cosa que ellos soslayan olímpicamente. O cuando en nuestro caso, luego de haber sido esquilmados por una deuda externa usurera por parte de la banca de tales países tuvimos que escuchar a un secretario de Estado norteamericano quejarse porque sus plomeros mantenían a nuestros habitantes.

sábado, 14 de julio de 2018

14 de julio de 1789: ¿QUÉ ES LO QUE LOS FRANCESES CELEBRAN?

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La 'Toma de la Bastilla': una farsa insolente.

¿Qué es lo que se celebra con la Revolución Francesa?


por Gianfredo Ruggiero




La captura de la Bastilla se describe en los libros de historia como un levantamiento popular heroico y espontáneo contra el símbolo del poder despótico, y para liberar a los presos injustamente encarcelados y sometidos a torturas y sufrimientos indescriptibles.

En realidad, la guarnición se rindió sin luchar, y los presos eran un total de siete, además encarcelados por delitos comunes (cuatro falsificadores, un maníaco sexual y dos locos de la mente). Repasemos los hechos.

La Bastilla fue construida a mediados de los años 1300 como una fortaleza defensiva, utilizada más tarde como prisión bajo Richelieu en 1600. Dado que su mantenimiento por la estructura demasiado grande se había convertido en muy caro, en 1784 se decidió su demolición, varias veces pospuestas debido altos costos En el momento de la Revolución, se utilizaba muy poco de ese inmensa bastión y su defensa fue asignada a un regimiento de sólo ochenta y dos reservistas (soldados ancianos o inválidos de guerra) más treinta y dos guardias suizos.

El 14 de julio, una multitud frenética corre delante de la Bastilla con la intención de asaltarla por las armas, y a pesar de que las fuerzas eran suficientes para repeler a los rebeldes, el comandante de la fortaleza De Launay se manifestó dispuesto a negociar la rendición, siempre y cuando se garantizara su seguridad y la de la guarnición. En cambio, fue asesinado a traición y toda la guarnición masacrada mientras se parlamentaba. La cabeza del comandante y del alcalde de París Flesselles, quien intervino para calmar los ánimos, fueron empalados en estacas afiladas y exhibibidos en las calles.

Al horror se unió el ridículo cuando se mostraron como instrumentos de tortura, parte de una armadura medieval a la que se definió como corsé de hierro para romper las articulaciones y una prensa fue presentada como una máquina para aplastar los huesos ...

El descubrimiento de algunas tumbas que contenían restos humanos en un patio interior de la Bastilla hizo levantar la indignación, pero en realidad no se trataba de los huesos de los oponentes políticos ejecutados o que murieron por el castigo recibido, sino gente normal que al haberse suicidado no podían ser enterrados en terreno consagrado. Para completar el marco fueron los estampados, que circularon por las calles de París, que representaban a los demacrados prisioneros encadenados colgando entre esqueletos de la Bastilla.

Este fue el comienzo de la Revolución Francesa entre el horror, el ridículo y la falsedad.

El resultado fue mucho más horrible y desconcertante: Robespierre y el terror, el genocidio de los Vendée, la expulsión de los refractarios y las aventuras de Napoleón.

Quienes fueron Robespierre y Saint-Just son conocidos por todos, lo que escapa es que sobre ellos los historiadores oficiales han fusionado todas las atrocidades de la revolución.

Haciéndolos pasar por la sanguinaria locura que llegó al poder para arrebatar la buena fe de los revolucionarios, tratando torpemente de reducir el flujo de eventos en una especie de locura. En realidad, esos doce meses de terror auténtico (de julio de 1793 a julio de 1794) fueron la consecuencia de eventos previos y la premisa de los posteriores.

Del 2 al 6 de septiembre de 1792, nacieron las "lamentaciones de septiembre". En aquellos días, la multitud, según algunos provocados por Danton y Marat, enfurecidos por el desastroso avance de la guerra contra Prusia y las primeras revueltas en Vendée, asaltaron las prisiones. En pocos días, bajo la mirada indiferente de las autoridades republicanas, muere la mitad de la población carcelaria parisina, en su mayoría detenidos injustamente y muchos sacerdotes.

La masacre, espontánea u organizada, tuvo lugar antes del comienzo del Gran Terror (julio de 1793) y representó una constante en el proceso revolucionario. También es reconocido por Michel Vovelle, uno de los eruditos más autorizados de la Revolución Francesa, de formación marxista, según el cual

“La violencia en las prisiones sirvió, desde un punto de vista histórico, para alimentar a la Revolución que, de lo contrario, podría haberse extinguido pronto»

Esto explica por qué la burguesía revolucionaria no solo teorizó, sino incluso alentó, las matanzas en las cárceles. Sin violencia, que como veremos no se limitó a las cárceles, la Revolución se habría detenido como un automóvil sin combustible.

En julio de 1793, para hacer frente a la crisis económica que afectó a las clases más pobres y la amenaza de los ejércitos extranjeros aliados contra Francia, los poderes fueron confiados a un Comité de Salud Pública dirigido por Robespierre, que tenía la tarea de establecer un nuevo ejército y sobre todo, para hacer el trabajo sucio: la eliminación física de los oponentes y la represión en la Vendée que mientras tanto se había levantado.

Con el pretexto de la necesidad de salvar la revolución de los ataques de la gente a menudo pobres (que protestaban por el pan) se puso en marcha un aparato policial brutal y represivo cuyos seguidores que podemos encontrar en la Rusia de Lenin y de la Camboya de Pol Pot (que no estudió en Francia).

Para hacer que Robespierre sea más eficaz y más rápido, se promulgó la notoria ley del 22 de abril (10 de junio) de 1794 de Georges Couthon, un miembro del triunvirato. En virtud de esta ley, que redujo aún más las libertades individuales establecidas por el anterior "obstáculo de sospecha" en septiembre de 1793, los poderes del Tribunal Revolucionario de París se volvieron en la práctica absolutos. Las condenas a muerte dictadas fueron más de 17.000,

Los abogados defensores fueron prohibidos, la apelación fue apelada y el testimonio a favor de los acusados ​​fue denegado. Aquellos que intentaron exonerar a los desafortunados fueron acusados ​​de conspiración. Para todos, la frase era obvia: la guillotina. En un mes y medio, más de 1.300 enemigos de la Revolución fueron decapitados.

Entre las víctimas de la ola de represión se encontraba el padre de la química moderna Antoine Lavoisier, y el poeta André Chénier .

El clima de terror iniciado por Robespierre era beneficioso para el destino de la revolución con el cual se le enviaba un mensaje inequívoco a las personas dudosas.

Realizada su tarea, los tres principales arquitectos del Gran Terror, Maximilien Robespierre, Louis de Saint-Just y Georges Couthon, han venido a ser los impresentables, que fueron a su vez guillotinados después de haber sido denunciados en el golpe clásico y ejecutados sin juicio, como una es una práctica en regímenes dictatoriales.

Mientras tanto, la región de la Vendée, de sentimientos monárquicos y católicos, se rebela contra el poder revolucionario. La respuesta del régimen es: matanza. Y la masacre fue, de hecho, si observamos el mayor número de víctimas, 250,000 muertos en una población de 800,000, por lo que no está fuera de lugar hablar de genocidio.

La política antirreligiosa del gobierno republicano, que dio como resultado la "Constitución Civil del Clero" que transformó a los sacerdotes en funcionarios estatales, fue mal digerida por la mayoría de la población de Vendee en la Iglesia Católica. Esto se sumó al mal humor de las condiciones de vida que continuaron empeorando.

El aumento de los impuestos y el reclutamiento forzado de trescientos mil hombres para apoyar las guerras contra Europa fueron la gota clásica que rompió el jarrón. La respuesta del pueblo de Doulon, el primero en surgir, fue lapidaria:

"Mataron a nuestro rey; han echado a nuestros sacerdotes, vendieron los bienes de nuestra iglesia; comieron todo lo que teníamos y ahora quieren llevarse nuestros cuerpos... No, no los tendrán »



De una manera completamente espontánea surgen la Vendée y las regiones cercanas a ella. Después de los primeros momentos en que los republicanos se involucran en acciones guerrilleras, los combatientes con la escarapela blanca en el cofre logran organizar un verdadero ejército que tomó el control de toda la región.

Más tarde, sin embargo, las fuerzas enviadas desde París, numéricamente superiores y mejor organizadas, revirtieron la situación. Los vendeanos son derrotados pero no derrotados: el fuego continuó eclosionará bajo las cenizas. Entonces la cancelación total de Vendee fue decidida por la Asamblea. A través de tres decretos sucesivos, a partir del 13 de enero de 1793, se emitieron las siguientes disposiciones:

"Cada cabeza de columna tendrá que arrasar y luego quemar todos los bosques, aldeas, casas y granjas"

"Todo bandido encontrado con las armas en su mano será pasado a la bayoneta. Harás lo mismo con niñas, mujeres y niños. Las simples personas sospechosas no serán perdonadas »

"Los materiales combustibles de cualquier tipo serán confiscados y enviados al Ministerio de Guerra para quemar los bosques, las arboledas y los arbustos. (...) Los bosques serán demolidos, los escondites rebeldes serán destruidos, los cultivos serán devastados, el ganado será confiscado. (...) La propiedad de los rebeldes de la Vendée pasará al patrimonio de la República »



La Vendée conoce una terrible matanza que durará hasta el 27 de julio de 1794, como Joseph Messori nos recuerda, un historiador de la fe católica

“La masa de Vendeans capturados creció todos los días. Luego se establecieron las llamadas "cámaras antidemocráticas", especialmente en los campos de concentración, donde hombres, mujeres y niños esperaban ser eliminados. Las masacres masivas fueron aceleradas por "ahogamientos", que podrían ser individuales, pero más a menudo en parejas (sádicamente llamados "matrimonios republicanos"), o colectivamente"



Finalmente, el Vendee fue pacificado, pero ¿a qué precio? Encontramos la respuesta en el mensaje del General Westermann al Comité de Salud Pública de París con quien, el 23 de diciembre de 1793, proclama triunfantemente la derrota definitiva de los insurgentes en la Batalla de Savenay:

"¡Ciudadanos republicanos, ya no hay Vendee! Ella murió bajo nuestro sable, con sus mujeres y sus hijos. Acabamos de enterrarla en las marismas y en el bosque de Savenay. De acuerdo con las órdenes que me diste, aplasté a los niños bajo los cascos de los caballos y masacré a las mujeres que no darían a luz a más bandidos. No tengo un solo prisionero para reprocharme. Los exterminé a todos... las calles están sembradas de cadáveres. Los disparos continúan incesantemente »



En conclusión, preguntamos:

Los franceses, el 14 de julio, saben lo que celebran?



domingo, 8 de julio de 2018

LA LEY TARPEYA: UNA SOLUCIÓN AL PROBLEMA DEL ABORTO

LA LEY TARPEYA: UNA SOLUCIÓN AL PROBLEMA DEL ABORTO
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Como estamos en etapa de aplicar leyes y éstas suelen adquirir el nombre o del que las originó (ley Justina) o del que la elaboró (ley Antidiscriminatoria, De la Rúa), etc. etc. voy a elevar a la oficina parlamentaria un nuevo proyecto de ley que tendrá la profunda ventaja de unir de un buena vez a todos los argentinos, a los abortistas y a los antiabortistas. A los pañuelos verdes con los celestes y los amarillos (los que no terminan nunca de decidirse). Los abortistas ya no tendrán más que lloriquearnos diciendo que no aman el aborto ni lo quieren imponer pero que lo consideran el único procedimiento a aplicar ante los embarazos indeseados. Y los antiaborto por lo tanto tampoco se tendrán que preocupar por la vida del feto pues ya el aborto se habrá convertido en un trasto viejo de la historia. ¿Cuál es la solución a todo esto? Pues bien propongo la ley Tarpeya que consiste en imponer a toda la población masculina una esterilización coercitiva y obligatoria seccionando el conducto que lleva los espermatozoos al líquido seminal y de este modo simplificando así el acto sexual. De aquí en más como todos los varones serán esterilizados no habrá por lo tanto embarazos indeseados. No podrá alegarse más el aborto por violación pues el violador no podrá engendrar. Una avivada no podrá reclamar por la suculenta paternidad de Maradona, pues también éste será esterilizado. Ante la segura objeción que me impondrán los defensores antiabortistas de la vida que de este modo ésta desaparecería en poco tiempo del planeta, la ley Tarpeya tiene una solución oportuna para esto. Antes de procederse a la esterilización el Estado repartirá gratis varias fotos de Kim Kardassian, Sofia Loren, Marilyn, de acuerdo a los gustos de cada uno. Esto producirá en todos aquellos aun en condiciones de procrear una serie de eyaculaciones las que serán conservadas en probetas e ingresadas a un centro general de conservación en donde tales espermas serán congelados y conservados en modo tal de poder utilizarse en el momento que se quiera arribar a la reproducción. Como son miles los espermatozoos que están presentes en una sola eyaculación por lo tanto miles y hasta millones podrán ser los posibles engendrados. La ley recomienda no escatimar tales producciones pues en una de esas la persona puede llegar con los años a adquirir una posición social exitosa que haga por lo tanto a su esperma mucho más valioso que el de otros. Con seguridad que de haber espermas de Borges, de Einstein, de Dante Alighieri u otras genialidades se harían filas para adquirirlos y poder así mejorar la especie de la pareja o de la simple receptora del elemento.

Se terminó así el problema del aborto y del embarazo indeseado, de la vida del feto y varias cosas más. Y ahora viene el otro elemento indispensable, que es la segunda parte de la ley, la que explica su nombre. Habiendo arribado a la circunstancia de que la persona puede elegir cuándo y qué hijo quiere tener, se me formularon los siguientes casos que exigen soluciones adicionales. Supongamos que una mujer concurre al centro y pide un esperma de Putin porque es una gran admiradora del ruso después del mundial y que el empleado encargado sea un ignorante en geopolítica y que no sepa decirle que si quiere algo semejante tiene que ir a Rusia a pedirlo y que creyendo que se está refiriendo a otra cosa le entrega el esperma del gran homosexual y le sale un hijo marimacho como ella no deseaba. Se siente engañada. Pero pueden darse también estos otros casos. Supongamos a una Miss Universo caída en desgracia por falta de inteligencia financiera que quisiera un esperma de Soros y lo consiguiera efectivamente. Pero luego la hija que le sale tiene su inteligencia y la belleza del financista húngaro. O también esta otra. Una pareja desea tener a un hijo gran escritor y consigue un esperma de Borges, pero le sale algo parecido, con sus balbuceos, sus obsesiones, pero ni un renglón de poesía. Y de estas equivocaciones se pueden producir a borbotones. En este caso tales situaciones no tienen que ver con el embarazo que es deseado sino con los resultados del mismo que pueden significar una defraudación para los participantes. La solución a todo esto viene pues de la antigüedad. En la antigua Esparta había una famosa roca de nombre Tarpeya (de allí el nombre de la ley) desde donde se tiraban a todos estos casos fallidos (tullidos, hijos indeseados, proxenetas) y se formó así una sociedad de guerreros. Se deberá demostrar que lo producido por el embarazo no era lo que realmente se deseaba. La miss mostrará al esperpento de su hija, la admiradora de Putin al marimacho y la admiradora de Borges a un hijo que se le parece pero que en todo este tiempo no ha escrito una sola línea de nada ni piensa hacerlo. Entonces se procederá como corresponde a una sociedad libre y democrática respetuosa de los derechos y expectativas de los ciudadanos.

lunes, 25 de junio de 2018

Semejanzas entre el Barón Ungern-Sternberg y el Estado Islámico


Semejanzas entre el Barón Ungern-Sternberg y el Estado Islámico


ACMO

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«“Amamos la muerte más de lo que vosotros amáis la vida”. Este es el último desafío de la civilización. Los amantes de la muerte y la destrucción abrumarán y vencerán a aquellos que aman la vida y celebran la creatividad y logros humanos? Será reducidos a escombros y a un intransigente ideal religioso-ideológico todo lo que queda de tres mil años de civilización humana? El Estado Islámico no es solo un desafío a la civilización judeocristiana occidental. Es un reto a la civilización misma - a la misma idea de la civilización.»

- Robert Spencer


Como el debate sobre la verdadera relación entre el Estado Islámico y la tradición islámica es una constante polémica que no se resuelve. Los historiadores del siglo XX se deben estar preguntando por qué nadie habla del Barón Roman Fedorovich von Ungern-Sternberg.

A principios de los años 20, Ungern-Sternberg levanto un inicial pseudo-estado religioso ubicado en Ulaanbaatar. Aterrorizó a sus enemigos con ejecuciones públicas y por su extrema temeridad y crueldad se ganó en apodo de Barón Sanguinario. Proyectó crear un gran imperio religioso en Asia Central, siguiendo la estela de Gengis Khan, para luego de fortalecerse en Asia marchar sobre Rusia y liberarla del infierno secular bolchevique.

Su historia es instructiva para cualquiera que trate de entender que es y que no es el Estado islámico y el trasfondo detrás del mismo. 

Como todas las analogías históricas, el paralelo aquí es imperfecto: Ungern-Sternberg era un budista y Abu Bakr al-Baghdadi es musulmán. Sin embargo, el budismo que proponía y practicaba el Barón era el de los orígenes, el Budismo original, del guerrero Shastriya, que al igual que el Islam también ha sido falseado por sus muchos de sus seguidores y gracias al influjo moderno, fueron debidamente democratizados y laicizados de manera contundente.

Otro paralelismo es el de la guerra en ambos contextos, hace casi un siglo, el caos y la violencia de la guerra civil rusa que llego hasta Mongolia contribuyo a exacerbar una versión particularmente brutal de una religión que ahora es mejor conocida por predicar la paz.

De igual forma las guerras de Afganistán, Siria e Irak ayudaron a radicalizar o más bien, hicieron que ciertos movimientos volvieran a las raíces mismas del Islam que practicaba el Profeta y sus compañeros. Un fenómeno conocido mundialmente como fundamentalismo islámico.

Ungern-Sternberg fue un oficial en el ejército ruso y el descendiente de una larga línea de la nobleza alemana báltica que había servido al zar. El Barón luchó para los rusos en la I Guerra Mundial y fue uno de los caudillos del Movimiento Blanco durante la Guerra Civil Rusa, enfrentando a los bolcheviques al mando de su legendaria División Salvaje de cosacos. En 1920, cuando el conflicto llegó a todo el imperio ruso y se comenzó a inclinar la balanza a favor de los bolcheviques, Ungern-Sternberg, que estaba en Siberia, organizó un pequeño ejército de soldados en la llamada División Asiática de Caballería (Aziatskaja konaja divizija) en la que confluyen una mezcla de todas las tribus y razas, de los rusos blancos de Europa y Siberia a los mongoles, tibetanos, coreanos, japoneses. chinos tártaros, buriatos, kirghizes. Este ejercito operaria por todo el año de 1918 en los territorios orientales de la Siberia, entre el Baikal y la Manchuria y posteriormente se lanzan a conquistar Mongolia. Ungern decidió combatir con éstos la subversión roja hasta las últimas consecuencias.

De este territorio cercano, enclavado entre Rusia y China, el barón y sus hombres decidieron replegarse estratégicamente. En Mongolia, sin embargo, se enfrascó en una lucha en dos frentes no solo con los bolcheviques, sino también las fuerzas chinas en el control del país. 

En el caso del Estado Islámico, eran combatientes suníes que pertenecían a las tribus y grupos derrotados en la guerra de Irak y luego la de Siria y también amplios sectores del Baaz iraquí quienes volvieron a sus raíces islámicas, juraron lealtad a un grupo que después de haber colaborado con Al Qaeda decidió volverse independiente y establecer el Califato de las profecías. Estableciéndose entre Siria e Irak y tomando ciudades importantes como Mosul y Raqqah así como Ungern-Sternberg había planeado retomar Rusia de los bolcheviques, el Estado islámico planea arrebatar el control de todos los gobiernos seculares y diseñados artificialmente por los Acuerdo Sykes-Picot en Medio oriente.
La guerra civil siempre proporcionó el contexto y las condiciones necesarias para que tanto el Barón Ungern, como Al-Bagdadi hoy, llegaran a emplear la violencia extrema y altamente visible para consolidar su dominio. En momentos en que años de invasiones, brutalidades y represiones habían desorganizado y desestabilizado a las poblaciones locales llegan líderes como Ungern-Sternberg y los del Estado islámico a establecer un Orden y unas leyes sagradas, que conforme a las tradiciones, son de origen divino y no pueden ser alteradas por los hombres y su violación es una ofensa a la divinidad.
Es curioso resaltar que la polémica figura del Barón Ungern-Sternberg sea paradójicamente tan reivindicada por la corriente secularista-nacional bolchevique de los eurasiáticos rusistas cuando el Barón prefirió y encontró más lealtad entre los mongoles que los mismos rusos y demás europeos. Llegó a despotricar contra la familia real de los Romanoff por su inherente corrupción la cual habría permitido que los judíos bolcheviques llegaron al poder. No es difícil adivinar entonces qué pensaría el Barón, si éste resucitara, de la Rusia moderna heredera del KGB.
En Mongolia, Ungern-Sternberg ejecuta desertores y reclutas que no cumplieron con sus expectativas. Las historias de la sed de sangre del barón abundan, y el autor Peter Hopkirk compila algunos de los más sensacionales. Los cautivos eran supuestamente enterrados vivos, quemados en la hoguera, y arrojados a las calderas de los trenes. Un testigo afirmó que en Ulaanbaatar, el barón condenó a un deshonesto aprendiz de panadero a ser horneado hasta la muerte en su propio horno. Otro afirmó que el barón colgó a tres hombres acusados de robar brandy sobre la puerta de la tienda que robaron... hasta que el dueño de la tienda, preocupado por la pérdida de negocios, le rogó retirar los cuerpos.

Según Ossendowski; Ungern quiso fundar en el ejército ruso una Orden Militar Budista. El Reglamento de la Orden era muy duro, con el celibato absoluto como primera regla. Luego le seguía la renuncia total a las comodidades de la vida. Estaban absolutamente prohibidas las drogas y el alcohol. Quien infringía una sola de estas reglas era inmediatamente colgado. Así logró reunir un grupo selecto de trescientos guerreros, “dotados de una audacia prodigiosa y una fiereza sin igual”. Ungern-Sternberg soñaba con una nueva invasión desde Oriente contra la Europa decadente y democrática.
Los biógrafos contemporáneos de Ungern-Sternberg se han esforzado por pintar un retrato confiable del hombre fuera de rumores y fuentes no confiables. Sin embargo, los resultados hacen muy poco para reivindicar algo fuera de lo real, al tratar de separar el mito de la realidad. Por ejemplo, el historiador James Boyd sostiene que al contrario de algunos informes, el barón no permitió el saqueo desenfrenado en Ulaanbaatar; realmente lo previno colgando inmediatamente a los saqueadores. Y Sergius Kuzmin de la Academia rusa de Ciencias publica tales correcciones notables como, “Ungern mutiló al doctor Klingenberg no por la muerte de Bayar Gung en Kyakhta, sino por no dar la asistencia médica a los heridos Chakhars.La veracidad de un relato especialmente condenatorio por parte de uno de los oficiales de Ungern-Sternberg, Dmitri Alioshin, también ha sido muy discutida. Alioshin acusa al barón de azotar a los hombres hasta la muerte, quemándolos vivos, y de alimentar a los lobos con ellos. Pero Boyd argumenta que los lobos podrían ser más una figura literaria.
Otra nota historiográfica, ofrecido por Kuzmin en la defensa del barón, captura vívidamente el horror de la época: Las memorias de Alioshin describen la historia de envenenamiento de los heridos en el hospital de campaña por A. F. Klingenberg, como si fuera ordenado por Ungern. Sin embargo, las memorias de Golubev y A. S. Makeev proporcionan datos más fiables y detallados: “El Teniente Coronel Laurentz, en nombre del barón, ordenó al asistente médico Logunov envenenar a los heridos, por lo que fue fusilado por orden de Ungern”.
Pero incluso los relatos más prudentes, en otras palabras, dejan claro que la crueldad de Ungern-Sternberg era bastante real. El Conde Hermann von Keyserling cuñado del Barón dijo de él: «Ungern es el ser más extraordinario que he conocido...está entre el cielo y en infierno, las leyes de los hombres no le interesan para nada...» 
«Hombre de un prestigio excepcional y de un coraje sin límites, era también de una crueldad despiadada, inexorable hacia los bolcheviques, sus mortales enemigos. De ahí el sobrenombre que le fue impuesto: el "barón sanguinario". Es posible que una gran pasión hubiera "quemado" en él todo elemento humano, no dejando subsistir en su persona más que una fuerza indiferente a la vida y a la muerte.» Julius Evola.
Una de las primeras cosas que hizo después de atacar Ulaanbaatar fue liberar al líder budista y ex rey de Mongolia, el Kutuktu o Bogdo Khan, que estaba detenido bajo arresto domiciliario por los chinos. El Bogd Khan era un miembro de alto rango de la jerarquía budista tibetana y tenía su propia agenda política de Mongolia, y sintió que el barón le podría ayudar a avanzar.
Y así, el Bogd Khan dio la bendición oficial a el barón, concediéndole títulos religiosos y honoríficos de Khan (Emperador), de Tsin Van (Príncipe Mongol) y "Gran Héroe General, Constructor del Estado", o simplemente "Gran duque heredero de Darjan Khooshe Chin Wang en la dignidad de Khan." y otorgósele el anillo de esmeralda con la svástica grabada, como el de Gengis Khan.
En el curso de la invasión a Mongolia, el barón recibió el asesoramiento de los huesos del oráculo de sus adivinos y un destacamento de guardaespaldas del Dalai Lama. Los rumores decían que gozaba de la protección divina; una vez mató a un oficial chino y a dos hombres con un sólo un palo de bambú, decían que en lo más recio de los combates solía sentarse junto a una hoguera, en la línea de fuego, fumando o bebiendo té, sin miedo a las balas. Una vez setenta y cuatro balas le atravesaron el capote, la montura y las cajas colocadas a su lado, y ninguna le tocó.
A pesar de la crueldad, la relación entre los mongoles y el barón fue inicialmente excelente. Estaban conmocionados y horrorizados por la dureza de su gobierno. Todavía era su Dios de la guerra y él había liberado a el Bogd Khan de los chinos. Vieron como su simbolismo se entremezclaba perfectamente con sus mitos budistas. El Barón los veía como el vehículo para su destino.
Ossendowski nos relata el encuentro entre Ungern von Sternberg y el Bogdo Khan, y la profecía de este último: “No moriréis; reencarnaréis en la forma del ser más elevado ¡Acordaos de esto, dios encarnado de la guerra, Khan de la Mongolia agradecida! Comprendí que el Buda vivo daba al General Sanguinario su bendición antes de la muerte”
Ungern-Sternberg baso su lucha contra el comunismo en términos puramente religiosos (como alguna vez lo harían los Talibán) argumentando que como los bolcheviques, trataron de destruir la fe misma, éstos debían tratarse severamente. El combate contra el bolchevismo habría sido la señal de una acción más vasta. Según Ungern, el bolchevismo no era un fenómeno autónomo, sino la última e inevitable consecuencia de procesos involutivos que se han verificado desde hace tiempo en el seno de la civilización occidental. (Julius Evola)
Algunas fuentes afirmaron que Ungern-Sternberg previó “un gran estado desde los océanos pacifico e indio hasta las orillas del Volga”, en que “la sabia religión de Buda debía dominar al norte y el Oeste”. Dice que pudo haber imaginado igualmente un “Imperio mongol central” bajo Bogd Khan, donde el budismo tendría el apoyo de un Kanato Dzungar restaurado en Pekín. En cuanto a la violencia empleada para realizar este sueño, Alioshin decía que “los profesores budistas del barón le enseñaron sobre la reencarnación, y firmemente creyó que matando a los débiles les hacia un bien, ya que serían seres más fuertes en su próxima vida.
Por primera vez en trescientos años, Mongolia era una nación independiente. Se había creado un estado budista y entronizado un emperador. La piedra de toque del imperio mongol de Gengis Khan había sido resucitado. Mongolia ahora podría ser limpiada de chinos, judíos y comunistas. Rusia seria la siguiente.
En 1921, Ungern-Sternberg ha consolidado su dominio en Ulaanbaatar y decidió volver y liberar a Rusia. Impulsado por una estrategia agresiva e imprudente, el barón se dirigió a Siberia. Antes de salir, emitió una orden. "Comisarios, comunistas y Judios han de ser eliminados junto con sus familias", supuestamente declaró: "Hoy en día sólo una forma de castigo es aceptable, la muerte por diversos grados."

El destino final de su misión y de su existencia ha sido ya contado en muchos libros y sitios y no volveremos aquí sobre esto…

Paralelamente, Abu Bakr al-Baghdadi, también conocido como Abu Duaa, Doctor Ibrahim, Awwad Ibrahim, al-Shabah (El Fantasma), y "El Jeque Invisible". Es de la tribu Bobadri, que en gran parte se encuentra en Samarra y Diala (Irak), que incluye a las tribus Radhawiyyah, Husseiniyyah y Adnaniyyah, así como, sobre todo, a la tribu Quraysh del Profeta Muhammad. Una de las cualificaciones clave -históricamente hablando- para convertirse en Califa es ser un descendiente del Profeta.
Al-Baghdadi es de una familia religiosa que incluye varios imanes y maestros coránicos. Asistió a la Universidad Islámica de Bagdad, recibiendo una licenciatura, maestría y doctorado. Su doctorado se centró en la jurisprudencia islámica y la cultura e historia islámicas. Se toman sus credenciales religiosas para conferir legitimidad a su pretensión de ser no sólo un líder militar y político, sino también un guía religioso. Esto es algo que incluso Osama Bin Laden no podría reclamar.
Las personas que conocieron a al-Baghdadi lo describen como misterioso, callado y serio. Es descrito como alguien con una sonrisa serena en la cara y “tranquilo y dueño de sí mismo". 
El califa al-Baghdadi también puede ser implacable y amenazante, cuando al-Baghdadi fue liberado de la prisión, dijo al escolta estadounidense que resguardaba las puertas, que lo iba a ver de nuevo. "Te encontraremos en las calles, en algún lugar, algún día", amenazó, "ya sea aquí o en Nueva York". Los enemigos no son perdonados u olvidados por este tranquilo y carismático líder.
Guardando obviamente las épocas y las proporciones es innegable para quien pueda ver que existe un vínculo metafísico entre el actual Estado Islámico liderado por el Califa y las experiencias combativas con el intento de recreación de un Imperio en las estepas de Asia por parte Ungern Kahn. Ambos tienen en común su Fe en lo Trascendente y su furia guerrera que nace del ardor combativo por lo que es "más-que-vida".
El Barón aunque comenzó su idea del Imperio en su lucha contra el bolchevismo, hay que reconocer que también se enfrentó con los "blancos" y como mencionamos anteriormente llego a reconocer que el zarismo estaba contaminado de iluminismo y liberalismo, y erró al enfrentarse a otros Imperios como el alemán y el austrohúngaro.

Pero lo más importante es que el Barón reconoció la relevancia de tradiciones más puras como el Budismo, el Chamanismo e incluso el Islam, Ungern Khan llego a tener contactos con los representantes del Islam en Asia y su proyecto llego a generar muchos intereses entre ellos. Entre sus filas hubo creyentes de todas esas creencias, incluyendo cristianos. También destaca que en su identificación del pueblo seguidor del Mal lo reconoce en el Judaísmo talmúdico. Su creación de un Estado Guerrero Espiritual surgido de la nada, y armado y financiado con los despojos de sus propios enemigos, principalmente, perseguido por todos tiene muchos puntos en común con el Estado Islámico.

Von Sternberg se erigió en Líder Supremo, lúcido, estratega, pero implacable y despiadado como Al Baghdadi este último ha conseguido erigirse en Califa por méritos propios, bélicos sin lugar a dudas, tal como Ungern Kahn consiguió ser considerado como una encarnación o avatar del Dios de la Guerra mongol siendo venerado aún hoy día como un hombre santo. El Califato del Estado Islámico y el Estado Guerrero Espiritual de Ungern tienen similitudes innegables, pero hay un aspecto que le superaba el barón germánico a los yihadistas: A diferencia de estos, el militar de origen germano intentó unificar en un frente común contra la Modernidad a distintas tradiciones siendo incluyente no excluyente.  

Podemos concluir que incluso cualquier tipo de "salvajismo" puede ser visto con simpatías si se dirige a los responsables del actual estado de cosas en el que se debate el mundo. La crisis de valores que está viviendo la civilización moderna tiene su origen no en los inicios de este siglo, ni siquiera en los inicios del siglo XIX, hace más de 300 años comenzó la crisis que está desembocando en la desestabilización social, política y económica de fines del siglo XX y principios del siglo XXI, no solo en Occidente, también en Oriente.
El mundo está condenado en los últimos estadios del Kali Yuga a una debacle caótica y a un mar de sangre, cuanto antes se acelere e intensifique el proceso, más pronto podrá abrirse una Nueva Edad de Oro. 

ACMO