lunes, 4 de marzo de 2013

EL CARÁCTER UNIVERSAL DEL PENSAMIENTO EVOLIANO


Un conflicto suscitado con un par de personas, participantes de un foro que se autotitula ‘evoliano’, trajo a colación el siguiente interrogante. ¿Es el autor Julius Evola un pensador europeo o en cambio, a pesar de haber formulado sus actividades en tal continente, sus principios son universales e incluso contrarios en múltiples aspectos a un pretendido nacionalismo europeo (o indoeuropeo, de acuerdo al más pomposo concepto asumido por tales cultores) que pretende encerrar su legado a tal acotada esfera? Veamos.
1)     En su obra El Arco y la Clava nuestro autor se ha opuesto por igual sea a aquellos que han querido hablar de una superioridad del Occidente respecto del Oriente, como a la inversa a quienes han querido hacer de tal civilización el verdadero reservorio espiritual de la humanidad en su conjunto. No consideró pues ni como Hegel la superioridad del Occidente respecto del Oriente, ni como Guénon la del Oriente respecto del Occidente, sino que manifestó que las categorías tradicionales que él reivindica pueden hallarse en cualquiera de los dos contextos culturales.
2)     En tal perspectiva, al referirse al carácter indoeuropeo del Buddha, no quiso por esto, al modo de racistas del estilo de Gobineau, manifestar la superioridad de tal grupo racial sobre los restantes, ni tampoco considerarlo como el origen de todas las verdaderas civilizaciones. Simplemente con tal constatación quiso expresar que los límites entre el Oriente y el Occidente no son una cosa infranqueable, sino que existen influjos recíprocos que pueden haber sido tanto un beneficio, como en este último caso, como en cambio una verdadera destrucción y desgracia, tal como fuera por ejemplo la colonización de India y China por parte de Inglaterra y la consecuente ‘occidentalización’ que hoy vive el Oriente en tales países, a los que se les han agregado también otros como el Japón, con la irrupción de fenómenos tales como el materialismo, la democracia y el consumismo.
3)     Que de ninguna manera Evola ha considerado la superioridad de la raza blanca sobre las de color; que en todo caso lo que pudo haber manifestado ha sido que dentro de tales contextos pueden haberse desarrollado en mayor o menor medida fenómenos de esplendor como de decadencia, pero que ninguno de ellos es carácter exclusivo de una determinada raza en particular. Que cuando en el período anterior a la Gran Guerra manifestó que mientras que en lo ario primaba una espiritualidad activa y solar y en el contexto semítico una de carácter pasivo y lunar no consideró nunca que esto fuese un fenómeno propio de una determinada raza, sino en todo caso que donde más se había manifestado una cosa era en alguna de ellas.
4)     En ningún caso manifestó que los fenómenos de espiritualidad solar hayan sido cosa propia y exclusiva del hombre indoeuropeo, sino que describió la presencia de fenómenos de tal tipo aun en religiones o tradiciones espirituales que no lo eran en manera alguna, como el taoísmo, el zen o aun en el judaísmo por él tan denostado varias veces, dicho fenómeno también se había manifestado a través de la cábala así como en el también semítico Islam supo calificar de manera elogiosa a la doctrina de la guerra santa o jihad a la que consideró como abiertamente tradicional emparentándola con lo mejor de la tradición aria. Y fenómenos de tal tipo son recurrentes en toda su obra por lo que sería largo y tedioso enumerarlos todos. Por lo que sin más puede recabarse que el origen hiperbóreo y solar de las grandes tradiciones no se encuentra hoy en día referido a comunidad o raza alguna en particular, sino que es patrimonio de la humanidad entera en grados diferentes.
5)     Como filósofo de la libertad nunca consideró que la raza produzca al ser humano sino a la inversa, es el hombre el que produce la propia raza, del mismo modo que, de acuerdo a la doctrina metafísica de la preexistencia, es el espíritu el que determina y elige la propia existencia. Se encuentra pues lejos de todas las doctrinas modernas, aun las que se disfrazan de evolianas, como las aquí aludidas, que consideran que el hombre es un producto de una realidad que lo trasciende, en este caso para este grupo se trataría de la raza física a la que se pertenece la que hace que se pueda o no ser de una determinada manera, por lo cual mientras que un indoeuropeo estaría en condiciones de alcanzar una dimensión espiritual y activa, uno que no lo es en cambio cuanto más puede expresar una de carácter meramente psíquico*.
6)     Luego del conflicto bélico, cuando se diluyeron definitivamente las posibilidades de que la tan mentada ‘raza aria’ pudiese otorgar al mundo una apertura hacia la dimensión de la trascendencia, luego de la caída de los fascismos en sus posibilidades superiores, del mismo modo que tras la modernización ya definitiva del catolicismo con el Concilio Vaticano II, la antes usada dicotomía ario-semita había perdido todo tipo de sentido por lo que en los tiempos venideros los términos a usar ya han debido ser mundo moderno contra mundo tradicional, encontrándose en diferentes medidas personas de tal tipo en las más distintas etnías. De allí la consigna evoliana de que nuestra patria es la idea y no la etnía a la que se pertenece.
7)     Que contrariamente a lo que manifiestan tales sectores, paradojalmente los arios y los blancos hoy se encuentran en la retaguardia y en mayor medida adheridos a los valores modernos. En cambio donde más se manifiestan los tradicionales es entre los pueblos de color. Fenómeno éste ya denotado por Evola en sus obras más maduras, pero que en los últimos tiempos se ha visto superado aun más.
8)     Así pues Evola si bien tuvo conceptos duros hacia la raza negra ello estuvo determinado por dos cosas. En primer lugar porque condenó el fenómeno de la negritud, es decir el culto del negro que hoy se realiza en la sociedad moderna en sus fases más terminales, viéndose en éste el grado de perfección más alta, de la misma manera que en épocas pasadas filósofos como Rousseau rendían culto al salvaje primitivo y a su sociedad ideal. Y en segundo lugar porque constató que culturalmente la raza negra no había producido expresiones culturales superiores, lo cual sin embargo no le estaba vedado para nada en un futuro. Justamente hoy en día, cuando Evola ya no está, es en el contexto de la raza negra en Malí o en Somalia en donde se están manifestando las expresiones más altas de la jihad y la guerra de civilizaciones contra el mundo moderno compartido también por razas de todos los colores.
9)     Para finalizar digamos que donde más se expresa el carácter universal del pensamiento evoliano es a través de su explícita adhesión a la doctrina de la unidad trascendente y metafísica entre las grandes religiones y tradiciones espirituales por la cual se sostiene la necesidad de una gran unidad ecuménica y esotérica entre los representantes de las principales religiones de la tierra para hacer frente aunadamente a la gran anomalía moderna. Es de destacar que los pseudo-evolianos en cambio se oponen a tal concepto y por el contrario llaman a luchar en contra del Islam fundamentalista en estrecha inteligencia con movimientos seculares y laicos como el sionismo.

·        Es de destacar que los ‘indeuropeístas’ a pesar de todo no forman un bloque común  y suelen tener desinteligencias semánticas entre ellos. Así pues, mientras que Alcántara manifiesta expresamente que los judíos y los negros, como toda raza que no sea la suya, carecen de espíritu, teniendo sólo alma, Martín dice en cambio que tienen un tipo de espíritu diferente del blanco, que sería uno de carácter lunar. Acá hay que recordarle a este último que, de acuerdo a la dicotomía usada entre otros por los hermetistas, en la esfera del yo interior, el alma es la luna, representando el principio femenino y pasivo, mientras que el espíritu es en cambio el sol, lo masculino y activo, por lo cual, cuando se hace alusión a una espiritualidad lunar, en el fondo se está refiriendo a un yo que, en tanto pasivo, no puede alcanzar propiamente el plano del espíritu.

Marcos Ghio
3/03/13

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