lunes, 19 de marzo de 2018

ABORTO Y BIG BANG ARGENTINO

ABORTO Y BIG BANG ARGENTINO


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Acaba de conocerse un comentario efectuado por el recientemente fallecido astrofísico Esteban Hawking quien, al referirse a la figura de Perón y al movimiento que fundó, manifestó que fue gracias al mismo que se inspiró en su famosa teoría del Big Bang. En efecto Perón, de acuerdo a su punto de vista, produjo un tremendo estallido, un gran agujero negro, en un país que, antes de su presencia en el poder, era una de las 10 potencias económicas del planeta y que a partir del mismo fue profundizándose su crisis como efecto de una explosión interminable que arrecia aun hoy en día no dejando en pie nada e hiriendo hasta lo más elemental del sentido común.

Esta introducción viene al caso para hallar un explicación respecto de los recientes debates que en la sociedad civil, aunque motorizados por la sociedad política, tienen lugar en relación a problemas graves y urticantes referentes a la moral y el orden público cual fuera en un primer momento el matrimonio de los homosexuales, el que finalmente se convirtiera en ley y ahora la posible promulgación de una normativa similar que despenalice el aborto. A tal efecto y como el producto de tal ilustrativo Big Bang las cosas se han producido en modo tal de que todo ha resultado aquí trastocado. La izquierda y la progresía que defienden el aborto, de la misma manera que antes lo hicieran con el matrimonio gay, acude a argumentaciones reaccionarias y de derecha, totalmente compatibles con un pensamiento tradicional como el nuestro y en cambio la Iglesia católica de Bergoglio, casualmente un papa peronista, la que debería ser el paladín de la conservación del orden natural, por lo contrario utiliza los argumentos que son en cambio propios de la izquierda más avanzada.

Vayamos a los hechos concretos. Cuando se debatió el tema del derecho que los homosexuales solicitaban de poder casarse, Bergoglio, quien en ese entonces era obispo de Buenos Aires, levantó la consigna de un plebiscito o consulta popular sobre tal tema, a lo cual la Comunidad de lesbianas, gays y trasvestidos le contestó, en modo sumamente reaccionario, que el pueblo no está capacitado para resolver sobre cuestiones tan elevadas como la diferencia entre sexo y género, entre connubio y confarreatio, entre concubinos y cónyuges, etc. sino que tal cosa debe ser resuelta por especialistas. Debemos confesar que cuando leímos tales argumentos no pudimos sino tener que sentir una sensación de desazón por tener que estar de acuerdo al menos una vez con esta gente.

Pero ahora resulta que la iglesia de Bergoglio sigue con una tónica similar en relación al tratamiento del tema del aborto, cuestión ésta que, reconozcámoslo como un nuevo producto de nuestro big bang, ha sido sacado a la palestra, del mismo modo que el matrimonio gay, por motivos estrictos de oportunismo político. En este caso la Iglesia llama una vez más a plebiscito convencida de que la mayoría de la población va a estar en contra como lo habría estado con la anterior legislación y es nuevamente el sector progresista el que la rebate manifestando que hay derechos naturales y principios superiores que no pueden ser sometidos al arbitrio circunstancial de mayorías. Una vez más la izquierda se manifiesta como reaccionaria y la derecha en cambio como progresista y con argumentos similares a los sustentados por la revolución francesa. Pero no termina allí el agujero negro producido por la tremenda explosión. Resulta ser que como argumento contrario al aborto no se levanta el del hecho moral de que, al tratarse de un procedimiento anticonceptivo, el mismo tiene que ver con el curso sexopático y freudiano emprendido por el mundo moderno para el cual el sexo es todo y no debe ser refrenado, sino que acude en cambio a argumentos de la ciencia, los cuales bien sabemos que admiten multiplicidad de interpretaciones. Para los bergoglianos no debe abortarse pues el feto es una persona con vida por lo cual tal práctica sería el equivalente a un asesinato. A lo que los progresistas le contestan que en realidad persona es un ente libre que se basta por sí mismo y no depende del seno materno como el feto. Es decir que los progresistas, a diferencia de los bergoglianos (es decir el estado degradante a lo cual se ha reducido el catolicismo), sostienen la diferencia entre individuo y persona, independientemente de que habría que decir que tampoco el recién nacido es totalmente persona pues tal concepto implica un proceso formativo que abarca hasta la misma muerte. Pero la peculiaridad del caso es constatar a su vez cómo la izquierda, al proponer el aborto masivo y gratuito entre personas que no están en condiciones de pagárselo, es decir el pueblo humilde, está de este modo disminuyendo su clientela electoral, puesto que con tal medida habrá menos pobres y por lo tanto menos piqueteros, menos manifestantes de protestas sociales, haciendo así decrecer el número de sus cuadros potenciales. La pretendida derecha, que lamentablemente se ha puesto detrás de las faldas de Bergoglio, como decimos un notorio peronista producto del Big Bang argentino, por el contrario promueve el nacimiento vermicular de villeros, de pibes chorros, y de otros grupos sociales marginales que habitualmente no votan ni simpatizan con la derecha.

Todo está pues pervertido en la República Argentina, todo está al revés. Tiene razón Hawking estamos en pleno big bang.

2 comentarios:

Gonzalo L. Villalobos dijo...

Me parece un disparate, pescado podrido si lo prefieren... Coincido en que los izquierdosos progres, los kirchneristas, promueven el aborto, y otras barbaridades...Ahora bien, decir que el General Perón creo un agujero negro en Argentina, que el Papa favorece el aborto, me dá idea de dónde viene la especulación y advierto que no conduce a nada bueno... y me refiero nada bueno para los argentinos, para la Argentina, y para los descuidados lectores de semejante opinión...

centro evoliano de américa dijo...

Procedemos a contestar vuestros disparates. Primero que el que dijo que el peronismo era un big bang fue Hawking y no quien suscribe esta nota. Segundo que quizás no esté muy equivocado viendo los efectos de la explosión peronista: Menem, Duhalde, Kirchner, etc. todos los cuales impusieron alguna de las medidas contrarias a neustra civilización como el matrimonio igualitario y ahora el aborto. Que el papa que no fue capaz siendo obispo de Bs. As. de frenar la primera medida ahora tampoco lo va a hacer con el aborto favoreciendo tal causa al aplicar el principio democrático a través del plebiscito. Estos temas sagrados no se votan como no se vota tampoco si Dios existe o no. Y por último lo favorece al reducir junto a los restantes antiabortitas el debate sobre el tema de la vida y no el aborto como el producto de la pandemia sexualista de nuestros tiempos. No ha habido una sola voz de la Iglesia en contra de la materia educación sexual. Por otro lado yo no veo por qué en una sociedad en la cual la clase media aborta sin inconveniente tengamos que impedir que también lo hagan los villeros, si es que se acepta como decimos la pandemia sexualista hoy vigente.