sábado, 5 de enero de 2019

EL NUEVO GURÚ DE LA 'NUEVA DERECHA'

EL NUEVO GURÚ DE LA 'NUEVA DERECHA'

La imagen puede contener: Nikolai Dandi, gafas

Hacía tiempo que habíamos oído hablar de esta persona que tenía un cierto predicamento en Brasil entre cierta 'derecha' alternativa, a pesar de vivir confortablemente en los EEUU, país que representa el polo principal de la modernidad es decir aquello que una auténtica derecha repudia con vigor, a pesar de no haber tenido antecedentes académicos (lo cual reconozcamos sería apenas un detalle), a pesar de presentársenos como un astrólogo, de esos tantos que se encargan de echar bálsamos a las aflicciones burguesas. Mientras esperamos que bajen sus dos principales obras 'Lo mínimo que se precisa para no ser un imbécil' y 'El jardín de las aflicciones' vayamos a los puntos esenciales de lo que ha trascendido de su pensamiento. El primero de ellos se refiere a sus afinidades electivas, es decir saber quiénes son sus amigos. Y nos encontramos con que se encuentra principalmente el hijo de Bolsonaro que representa el ala más sionista de tal movimiento, Jared Kushner el yanqui israelita casado con la hija de Trump y por supuesto el infaltable Bannon, el 'evoliano' que asesora a los populismos europeos (ya hablaremos de ellos). A su vez aparece como el principal referente de los dos ministros de Bolsonaro, el de Relaciones Exteriores Ernesto Araújo y la nueva ministro de educación que se ha hecho famosa por haber sugerido que los niños varones vayan vestidos de celeste y las mujeres de rosa (se ve que le faltó leer a la misma la obra de Olavo sobre la imbecilidad). Es de destacar también su odio exasperado hacia el Islam y su fundamentalismo así como su adhesión a las teorías conspirativas salbuchianas según las cuales entre otras cosas Obama habría sido poco menos que un agente de su casi homónimo Osama. Pero lo más interesante a destacar aquí y que lo emparenta con nuestro vernáculo dúo dinámico Laje-Márquez es su fobia hacia los homosexuales, la mal llamada ideología de género, el abortismo y el feminismo extremo. Este sector atribuye tal movida a lo que denomina marxismo cultural, tema que ya hemos tratado en nuestras notas sobre los anteriores autores. De acuerdo a la misma el marxismo no habría desaparecido, sino que se habría camuflado culturalmente habiendo suplantado gramscianamente la lucha de clases por la lucha cultural. Nosotros volvemos a decir lo mismo. Así como afirmamos, en contraste con tales sectores, que la diferencia entre capitalismo y comunismo (que en realidad fue siempre un capitalismo de Estado) es irrelevante y secundaria, consideramos que también la actual decadencia sexopática y feminista es el producto no ya de una de estas dos ideologías gemelas en particular, sino del mismo sistema moderno. Fue por ejemplo el liberalismo macrista en nuestro suelo y no el marxismo cultural el que instauró primeramente el matrimonio igualitario en razón de que esto habría permitido el ingreso masivo de homosexuales extranjeros al país, una minoría sumamente dispendiosa que produciría grandes ingresos. Por otro lado resulta sumamente parcial y antojadizo suponer que sólo el pretendido marxismo cultural usaría dialécticamente tal forma de combate para destruir al sistema burgués capitalista y no así este último al crear un cuco dialéctico que justifique la realización de todas sus tropelías. Lo vemos justamente en Brasil, mientras Olavo aglutina a 'derechistas' y hasta a 'evolianos', su ministro liberal Guedes arrecia con los planes liberales de destrucción de la última reserva ecológica del planeta en el Amazonas para hacer negocios y sembrar por doquier la privatización de todo.

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